Figuras destacadas

Esta sección busca dar visibilidad a las mujeres que han aportado en el desarrollo de las telecomunicaciones, las tecnologías de la información, las ciencias y en general que han tenido un rol destacado y que pueden servir de inspiración a otras mujeres. Es posible que no estén todas, pero nuestra intención es que se conozca el trabajo de las mujeres para romper estereotipos que marcan ciertos campos del conocimiento como exclusivos de los hombres.


Jade Raymond

(Canadá, 1975)

Jade Raymond

Informática, programadora y productora de videojuegos, es una de las figuras más importantes de la industria. Actualmente ocupa una de las vicepresidencias de Google, para estar a cargo de Stadia, su nueva división de videojuegos.

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Fotografía deJade Raymond

Nació en Montreal en agosto de 1975. Creció en un hogar donde jugar videojuegos estaba menos mal visto que ver televisión. De niña, hizo sus primeras incursiones en programación a través de Logo, para construir robots. En la escuela, sus dos materias favoritas eran arte y ciencia. En su adolescencia, se dio cuenta de que podría haber una industria en la que pudiera combinar esos intereses; su gran afición por los videojuegos era una vocación: “Después de pasar todo un verano jugando, se hizo bastante claro para mí que tenía que hacerlos”.

El primer empleo de Jade Raymond consistió en ser auxiliar telefonista en un hospital, antes de que despertara en ella su sueño profesional. Se graduó en 1998 en Ingeniería Informática en la Universidad McGill de Montreal y también obtuvo un grado en Bellas Artes. Recuerda que en las clases de computación solamente había tres mujeres, mientras que en las de historia del arte era todo lo contrario. Raymond adoraba las asignaturas relacionadas con la ciencia y el arte; la mezcla de ambas materias que se da en el desarrollo de videojuegos reforzó su deseo de trabajar en la industria. Durante uno de los cursos tenía que desarrollar un proyecto que debía ser de arquitecturas y sistemas de microcomputadoras, pero para el proyecto de desarrollo de software ella desarrolló un videojuego.

Comenzó su carrera como programadora en el desarrollo de juegos infantiles educativos en IBM y Microsoft, donde fue becaria, formando parte del Grupo de Investigación Avanzado. Su primer trabajo en la industria de los videojuegos lo obtuvo con Sony Online, donde fue programadora de la saga online Jeopardy!, basada en el concurso televisivo del mismo nombre.

Unos años más tarde, cambió su rol a productora en Electronics Arts, donde se dedicó al diseño y adaptación de Los Sims para que conservara su atractivo en sus partidas a través de Internet; desde entonces ha seguido en la producción de juegos.

Jade Raymond probó un nuevo camino en un estudio independiente con un programa de composición musical para Apple II, pero la startup no despegó por falta de financiamiento.

Así, y después de siete años trabajando en Nueva York y San Francisco retornó a Montreal, para hacer juegos en el estudio Ubisoft Montreal. Raymond recuerda que no fue la mejor oferta económica que tuvo, pero sintió que estaba tomando el camino correcto. Raymond fue la productora del videojuego Los Sims Online3, así como la principal productora del juego de acción y aventura Assassin's Creed; su videojuego más famoso, que redefinió el género de acción con un mundo abierto que permitía una libertad de movimiento casi absoluta.

Además de su exitosa carrera en la industria de los videojuegos, Raymond forma parte de la junta de administración en Quebec de LOVE, una organización sin fines lucrativos dedicada a reducir la violencia juvenil en Canadá.

Con una fuerte personalidad, Jade Raymond participó en The Electric Playground, espacio televisivo del canal G4 TechTV en el que entrevistaba a desarrolladores y productores de videojuegos. La fama obtenida se vio ensombrecida por las críticas de la comunidad, ya que consideraban que su aspecto físico pesaba más que su talento para el éxito obtenido, y que Ubisoft comercializaba la hermosura de su productora de videojuegos. A pesar del acoso mediático, prosiguió su carrera y en 2009 fue seleccionada para dirigir el nuevo estudio de la compañía en Toronto.

En 2015 regresó a Electronic Arts, donde fundó Motive Studio, que desarrolló Star Wars Battlefront II. Para Raymond, este proyecto creativo requería del talento de diferentes edades, experiencias y orígenes; al tiempo que reconocía que integrar la diversidad era un reto.

En 2018 Raymond fue galardonada con el premio a honorífico por toda su carrera en el festival Fun & Serious, que incluye las primeras entregas deAssassin's Creed, el primer Watchdogs o The Sims Online, entre otros. A inicios de 2019, también recibiría otro reconocimiento, en el marco de los New York Video Games Awards 2019. Para muchas personas, Jade Raymond es una role model, fragmentos de su discurso tuvieron buena acogida y fueron tuiteados miles de veces por sus jóvenes seguidoras, volviéndolos virales. Para ella también es inspirador que cada vez más mujeres se interesen en ser desarrolladoras de videojuegos, una de las industrias más importantes.

En marzo de 2019, Google contrató a Raymond como vicepresidenta de su nueva división de juegos online, denominada Stadia.


Fuentes consultadas:

Jade Raymond recibirá un galardón honorífico en el festival fun and serious.

Jade Raymond, de Assassin's Creed al adiós de Motive.

Taking her game to a whole new level.

Stadia Games and Entertainment es la nueva división de juegos de Google liderada por Jade Raymond.

Masako Wakamiya

(Japón, 1935)

Fotografía de Masako Wakamiya

Informática, inició como desarrolladora de aplicaciones para Smartphone a los 81 años de edad. También se dedica a promover la adquisición de habilidades digitales entre las personas mayores, y la colaboración intergeneracional.

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Fotografía de Masako Wakamiya

Masako Wakamiya nació en 1935 en Suginami, que forma parte del área metropolitana de Tokio, la capital de Japón. Se graduó de la escuela secundaria de la Universidad de Tsukuba en marzo de 1954 e ingresó al Banco Mitsubishi en abril del mismo año, donde transcurrió toda su vida laboral, hasta su retiro en 1997.

Dedicada a proveer cuidados permanentes a su madre, que enferma y de avanzada edad no podía moverse y valerse por sí misma, Masako Wakamiya pasaba gran parte de su tiempo en casa. Su primer encuentro con la informática fue a principios de los años 1990; época en que muy pocos hogares contaban con una computadora, la cual ella compró justo antes de jubilarse. Fue aprendiendo cómo usarla y navegar en internet, esta herramienta fue muy valiosa para estar conectada con el mundo y establecer relaciones con otras personas.

Esta experiencia la inspiró a contarles a los demás lo maravilloso que es para las personas mayores ser alfabetas digitales e interactuar con la comunidad online. En 1999 fue una de las fundadoras del Mellow Club, asociación formada para ayudar a las personas jubiladas a incluirse en el mundo digital.

Harta de que la mayoría de las aplicaciones para Smartphones estuvieran dirigidas al público joven, Wakamiya sintió la obligación a hacer algo cuando notó la escasez de aplicaciones divertidas para personas de su edad, pues tanto el tamaño de las imágenes como del teclado sitúa a las personas mayores en desventaja: “Es muy fácil que perdamos en las aplicaciones cuando jugamos con personas más jóvenes, debido a que la velocidad en el movimiento de nuestros dedos no puede igualar la de ellos”.

Wakamiya propuso a varios desarrolladores la idea de crear un juego para las personas mayores, pero no encontró eco. Así que decidió abordar el asunto por su cuenta y logró algo que mucha gente que tiene la mitad de su edad no ha hecho: desarrollar su propia aplicación, dirigida a despertar el interés de las personas mayores en los teléfonos inteligentes.

Hinadan es una aplicación lúdica, basada en un tradicional festival de muñecas de Japón, en el que el jugador tiene que colocar muñecas en el lugar correcto, sin límite de tiempo para no generar estrés a las personas usuarias. Su creación fue un proceso que demoró aproximadamente medio año. Para desarrollar su aplicación Wakamiya tomó clases de código Swift –lenguaje de programación de Apple-, y también de inglés, para poder entender los manuales técnicos.

Su aplicación narra la tradición del Hinamatsuri (en la que se celebra la salud y bienestar de las mujeres japonesas) a un ritmo pausado para que cualquier persona de edad avanzada pueda seguir la lectura; además de tener íconos grandes, fáciles de identificar para quienes se entretienen con este juego, que fue incluido en la tienda de Appstore. Después del lanzamiento de la aplicación para iPhone en febrero de 2017, la Sra. Wakamiya se convirtió en una celebridad instantánea.

Por este logro fue invitada a la reunión anual de Apple para desarrolladores de software, denominada Conferencia Mundial de Desarrolladores (WWDC por sus siglas en inglés), celebrada en junio de 2017 en San José, California, donde el presidente ejecutivo de Apple, Tim Cook, presentó a Masako Wakamiya ante 5 mil 300 asistentes de 75 países; entusiastamente dijo que representaba una gran inspiración para él. En una plática durante el evento, Cook le preguntó aspectos muy concretos acerca de qué había tomado en cuenta para que las personas mayores pudieran utilizar bien su aplicación: “Wakamiya le explicó que tuvo en cuenta el hecho de que los ancianos tienen la vista y el oído menguante y que sus dedos ya no se mueven con tanta soltura".

Además de numerosas entrevistas con medios nacionales e internacionales, en septiembre de 2017, fue incluida como integrante del comité del gobierno japonés dedicado a la planificación de la Sociedad de Vida de Cien Años. En febrero de 2018 fue invitada a pronunciar un discurso como oradora principal en la sesión anual de la Comisión de las Naciones Unidas para el Desarrollo Social.

Ella considera que es muy importante que las personas mayores se mantengan en sincronía con los tiempos, la sociedad, la ciencia y las tecnologías de la información. Resalta, por ejemplo, la ayuda que pueden brindarles los asistentes de voz de inteligencia artificial. Es promotora de la cooperación intergeneracional, para que jóvenes desarrolladores que quieran iniciar un emprendimiento, lo hagan con base en las necesidades de las personas ancianas, quienes pueden ser inversoras en estas startups.

Masako Wakamiya actualmente es directora de la Asociación de Escuelas de Banda Ancha de NPO, Vicepresidenta del Mellow Club, además de fundadora de Excel-art. Es autora de seis libros, entre ellos el titulado "Después de los 60, la vida será cada vez más emocionante".


Fuentes consultadas:

Kanagawa computer programmer, 82, recognized worldwide for efforts to keep seniors digitally engaged.

Masako Wakamiya: Creadora de apps a los 82 años.

Masako Wakamiya, la mujer que a los 81 años que crea su primera app.

Meet the 84-year-old Japanese app developer who inspired Tim Cook.

Adriana Ocampo Uría

(Colombia, 1955)

Adriana Ocampo Uría

Geóloga planetaria colombiana, directora del programa de ciencia de la NASA. Su labor incluye el descubrimiento del cráter de impacto en Chicxulub, que pudo causar la extinción de los dinosaurios; colaborar en misiones a Marte y supervisar los primeros viajes a Plutón y Júpiter.

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Fotografía de Susana Lizano Soberón

Nació el 5 de enero de 1955 en Barranquilla, Colombia, debido a la vida de constantes cambios de residencia, por el trabajo de su padre, que formaba parte del ejército colombiano. Ella es la mayor de tres hijas; a los tres años de edad, junto con su madre, de origen argentino, se trasladaron a Buenos Aires, donde nació su interés por la ciencia, siempre fomentado por sus progenitores, quienes animaban a sus hijas a cumplir sus sueños.

Adriana Ocampo desde pequeña sintió curiosidad por lo que había fuera de la Tierra: se asomaba al balcón de su casa y miraba con curiosidad la "bóveda celeste" como prefiere llamar al cielo. Con una extraña sensación al mirar las estrellas, se preguntaba qué eran esos puntitos de luz allá arriba, y se preguntaba si podría haber gente en ellos. Recuerda que la llegada de la misión espacial a la Luna, en 1969, la hizo desear estudiar el espacio.

Siendo adolescente, Adriana y su familia se mudaron a Pasadena, California, en Estados Unidos. Durante un viaje a Los Ángeles, se enteró que cerca había un laboratorio de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA, por sus siglas en inglés); así que en cuanto pudo, participó como voluntaria en un proyecto del Laboratorio de Propulsión a Reacción (JPL, por sus siglas en inglés). Tuvo que esforzarse mucho en aprender inglés, que nunca había practicado en Colombia ni Argentina.

En 1973, a los 17 años de edad, consiguió su primer empleo formal en la NASA, como asistente técnica, pues ni siquiera había concluido la preparatoria. Esa fue una gran oportunidad, pues el proyecto en que participaba estaba diseñado para contar con mentorías. De esta forma, su mentor le propuso liderar el proyecto que debían desarrollar, pese a sentirse intimidada, pues su no dominaba el inglés, Adriana aceptó el reto.

Ocampo estudió Geología en la Universidad Estatal de Los Ángeles, y luego obtuvo una maestría en Geología Planetaria por la misma universidad. Después se trasladó a Holanda, donde obtuvo su doctorado en 1997, por la Universidad Libre de Ámsterdam.

En 1989, al examinar imágenes satelitales de la península de Yucatán en México, Ocampo distinguió el cráter Chicxulub de 130 millas de ancho, ocasionado por el impacto de un asteroide, que pudo haber provocado la extinción los dinosaurios hace 65 millones de años. Ella continúa estudiando el cráter "para comprender cómo este evento podría haber causado no solo una extinción masiva, sino también cómo afectó la evolución de la vida", señala.

En 1992, Ocampo recibió el premio a la 'Mujer del Año en Ciencias por la Comisión Femenil en Los Ángeles'. Además, obtuvo un galardón en el Premio de Ciencia y Tecnología de la Federación Chicana en 1997.

En 2005, fue una de las científicas investigadoras a cargo del espectrómetro de Rayos Gamma de la misión Mars Odyssey; colaborando en misiones como las Viking, las primeras que aterrizaron en Marte. También ha participado en proyectos de colaboración con las agencias espaciales de Europa y Japón; además de promover cursos de ciencia en países latinoamericanos y asiáticos.

La revista Discovery la ha catalogado como una de las mujeres más influyentes de la ciencia en la actualidad mundial. También ha sido nombrada en varios libros científicos.

Desde hace varios años trabaja en la sede de la NASA en Washington D.C. en la división de Ciencias Planetarias. Como líder ejecutiva del programa de ciencia de la NASA, denominado Nuevas Fronteras, uno de los programas paraguas de la agencia espacial norteamericana, que comprende el proyecto Nuevos Horizontes, debe supervisar las tres misiones que este abarca: Juno, Júpiter y Plutón.

La nave Nuevos horizontes partió en enero de 2006 de Cabo Kennedy, rumbo a Júpiter. Esta nave, del tamaño de un piano de cola pequeño, con siete instrumentos científicos a bordo y una tecnología que, al día de hoy, resulta inferior a la que tiene un Smartphone. En 2007 sobrevoló Júpiter y después tomó rumbo hacia Plutón, planeta enano situado ya en el cinturón de Kuiper, una región en forma de disco más allá de Neptuno donde se calcula que Puede haber cientos de miles de objetos helados y un billón o más de cometas.

Plutón deparó varias sorpresas: descubrieron nuevas lunas y apareció un planeta geológicamente activo, sembrado de materia orgánica, que le confiere un color rojizo; además, con hielo de agua y un océano subterráneo ubicado en el hemisferio sur. A finales de 2019, Nuevos Horizontes pasó junto a un pequeño y frío objeto del Cinturón de Kuiper conocido como Ultima Thule, recolectando datos sobre sobre uno de los objetos más primitivos del Sistema Solar.

Hace cuatro décadas no conocíamos ningún exoplaneta, se nos ha abierto una nueva visión de nuestro sistema solar, y dentro de la próxima década, podremos corroborar y descubrir, si hay vida fuera del planeta Tierra, ya sea en nuestro sistema solar o en la galaxia. Durante su trayectoria profesional, además de grandes descubrimientos científicos, también ha sido protagonista de otros cambios: la incursión de mujeres en un campo dominado tradicionalmente por hombres, quienes lentamente, han ganado posiciones en los equipos de los que ha formado parte.

Al respecto, Ocampo comenta: "Afortunadamente las cosas están cambiando, y cada vez más veo mujeres dentro de nuestro equipo. Tenemos que hacer mucho trabajo con las familias y los padres”, quienes a veces tienen la idea de que son las carreras clásicas las que deben estudiar sus hijas, y hay muchas jóvenes con vocaciones frustradas, que hubiesen podido ser excelente científicas, ingenieras y no la han seguido por no haber tenido el apoyo de su familia y de la sociedad. “Pero las mujeres tienen que superar los obstáculos. Yo siempre digo no hay NO, más bien hay muchas maneras de llegar al SI", asegura Adriana.


Fuentes consultadas:

The 50 Most Important Women in Science.

"Simplemente respondí al llamado de las estrellas": Adriana Ocampo.

Adriana Ocampo.

“En unos meses nuestra civilización va a descubrir un nuevo mundo”.

Ingrid Daubechies

(Bélgica, 1954)

Fotografía de Ingrid Daubechies

Matemática y física belga. Sus aportaciones en el campo de las ondículas en imágenes son base de la era digital, al permitir comprimir archivos gráficos con mínima pérdida de resolución y reconstruir imágenes precisas a partir de un reducido número de datos.

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Fotografía de Ingrid Daubechies

Ingrid nación en Houthalen, Bélgica, el 17 de agosto de 1954. Su padre, ingeniero civil de minas, y su madre, criminóloga apasionada por la historia, fueron fundamentales para desarrollar su interés por la ciencia: si conocía la respuesta, su padre se esforzaba en dar respuesta a sus preguntas científicas y matemáticas. Desde niña le gustaba saber cómo funcionaban las cosas, y cómo hacerlas; a los tejidos de sus muñecas les encontraba relación con las superficies curvas. Antes de cumplir seis años, ya estaba familiarizada con conceptos matemáticos complejos y, cuando no podía dormir, calculaba mentalmente las potencias de 2.

Otra gran influencia fue su profesor de física de la preparatoria, quien siempre explicaba con gusto a sus estudiantes; quienes van más allá del libro de texto o las recetas, son quienes dejan huella en su alumnado, señala.

Daubechies ingresó a la Universidad Libre de Bruselas a los 17 años de edad. No estaba segura si estudiar matemáticas o física, pero escogió la segunda cuando asistió a un curso sobre la óptica de Fourier, algo simplemente fabuloso, recuerda. Después de completar sus estudios de licenciatura en Física en 1975, trabajó tanto en el Centro CNRS de Física Teórica en Marsella como en su propia alma mater, para desarrollar el material de su tesis de doctorado, enfocada en las matemáticas de la mecánica cuántica, grado que obtuvo en 1980. Durante los primeros años de su carrera, y hasta 1987, permaneció en la Universidad Libre de Bruselas, pero luego se dirigió a los Estados Unidos para integrarse al equipo de investigación de los Laboratorios Bell AT&T. Durante ese periodo pudo dedicarse de lleno al desarrollo de su trabajo científico, aunque extrañaba el contacto y las ideas de sus estudiantes.

Los aportes de Daubechies en la década de 1980 a la teoría de las ondículas, relacionadas con el procesamiento matemático de datos y señales, han resultado cruciales para desarrollar el sistema de imágenes comprimidas en archivos JPEG 2000 (mucho más avanzado que los JPEG originales). Dicho sistema, ideal para transferir grandes cantidades de información visual sin perder calidad, constituye la base del cine digital. Entre otras aplicaciones prácticas, ha permitido recibir en la Tierra las imágenes tomadas por el telescopio espacial Hubble, así como estudiar las ondas gravitatorias cósmicas provocadas por las colisiones de agujeros negros, captadas también por los radiotelescopios, y acelerar el diagnóstico médico por imágenes.

En 1993 se incorporó a la universidad de Princeton como profesora de matemática computacional, donde más tarde se convirtió en la primera mujer profesora de Matemáticas de tiempo completo de dicha institución, en la cual permaneció hasta 2011. Desde ese mismo año es catedrática de matemáticas en la Universidad de Duke. La Fundación Simons le otorgó una subvención de 1.5 millones de dólares para su trabajo en esa universidad, a la que considera un campo fértil para el trabajo interdisciplinario, incluso con la historia del arte, la restauración y conservación de las obras de arte.

En 2005, Ingrid Daubechies se convirtió en la tercera mujer desde 1924 en impartir la Conferencia Josiah Willard Gibbs, patrocinada por la Sociedad Matemática Norteamericana. Su charla fue sobre "La interacción entre el análisis y el algoritmo". Además, es la primera mujer en presidir la Unión Matemática Internacional (2011-2014).

En 2012, el rey Alberto II de Bélgica le otorgó el título de Baronesa, en reconocimiento de su trayectoria profesional.

Ha recibido numerosos premios, entre otros, el Premio Nemmers en Matemáticas (2012) y el Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en Ciencias Básicas (2012) junto a David Mumford. Su trabajo es una contribución permanente, no solo a las matemáticas, también a la ciencia y la ingeniería. Para reconocer la trascendencia de sus aportes, en junio de 2020 Ingrid Daubechies recibió el premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica, junto con otros tres matemáticos.

Para Daubechies, las matemáticas son una herramienta de la física; una muy poderosa, para la que solamente se requiere el poder de la mente para plantear y resolver problemas, por lo que se requiere menos inversión de equipo y laboratorios. En ese sentido, su enseñanza puede ser más sencilla que otras ciencias, y gracias al internet, difundirse ampliamente. Por eso es importante impulsarla en los países en desarrollo, ligada a su parte aplicada; pero también, romper con mitos de que no será una carrera bien pagada, lo cual puede ser cierto, si no se le da el reconocimiento que merece, y en la cual las mujeres pueden desarrollarse a la par que los hombres, porque la capacidad es igual para unos y otras. Las barreras para que las mujeres destaquen en las matemáticas y las ciencias son de otro tipo, como la desvalorización de sus méritos, señala, respecto a los comentarios que a veces hacen sus colegas cuando se refieren al “poco interés” de las mujeres en tener una carrera científica.


Fuentes consultadas:

Otorgan el Premio Princesa de Asturias a equipo internacional de matemáticos.

Ingrid Daubechies: Especialista en Ondículas.

Maths is (also) for women.

Interview with a mathematician: Ingrid Daubechies.

Rachel Zimmerman

(Canadá, 1972)

Rachel Zimmerman

Física, a los doce años de edad inventó la impresora Blissymbols, para ayudar a las personas con discapacidad motriz a comunicarse mediante símbolos que se traducen a lenguaje escrito. Trabaja en la NASA en temas de inteligencia artificial y educación científica.

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Rachel Zimmerman

Rachel Zimmerman nació en Londres, provincia de Ontario, Canadá. Desde temprana edad era curiosa, con gran interés por el arte, la música y especialmente, la ciencia. Ella tenía un modelo a seguir en su madre, Linda Zimmerman, fundadora y presidenta de su propia compañía de software, quien le dio a Rachel inspiración para ingresar al campo de la tecnología.

Rachel considera que desde niña era una científica, pues siempre sentía curiosidad por conocer el origen de las cosas, con una capacidad de asombro sobre todo el universo, que mantiene hasta hoy día.

El punto de inflexión en su vida llegó cuando cursaba el sexto grado de primaria: debido a su interés en saber cómo se comunica la gente, mientras investigaba sobre Helen Keller y Louis Braille, encontró un libro que hablaba de los Blissymbols o símbolos Bliss. Con la idea de preparar su presentación para una feria de ciencias, se sumergió en todo sobre ese sistema de comunicación ideado para personas con discapacidad motriz grave, y decidió investigar otros métodos para mejorar su accesibilidad.

Resultado de esa inquietud, en 1984, a la edad de doce años, Rachel desarrolló un programa de software que utiliza los símbolos Bliss, los cuales consisten en un sistema de escritura ideográfica, inspirada en los caracteres chinos, concebido como un auxiliar para permitir comunicarse a las personas con dificultad o imposibilidad para hablar por la gravedad de su discapacidad física, como las personas con parálisis cerebral.

La innovación de Zimmerman consistió en que la persona usuaria de su programa se comunica señalando varios símbolos en una página o tablero mediante el uso de un panel táctil especial: al tocar un símbolo, la "Blissymbol Printer" lo traduce a un lenguaje escrito (inglés o francés). De esta manera, quienes la usan pueden registrar sus pensamientos o comunicarse por correo electrónico.

La Blissymbol printer de Zimmerman ganó el primer lugar en la Feria Regional de Ciencia del Distrito de London; en 1985 obtuvo la medalla de plata en la competencia a nivel nacional realizada en Ontario y fue a competir en la Exposición Mundial de Logros de Jóvenes Inventores (1985), realizada en Bulgaria. Posteriormente, el software también ganó el Premio Juventud de la televisora canadiense YTV Televisión.

En 1995 Zimmerman se graduó de la licenciatura en Física en la Universidad de Brandeis, en Boston, Massachusetts, después de lo cual regresó a Canadá y se matriculó en la Universidad de Ontario Occidental para estudiar una maestría en Astronomía pero, a los dos meses de haber comenzado los cursos, un automóvil la atropelló cuando ella montaba su bicicleta y tuvo que abandonar el programa. Obtuvo su maestría en Ciencias Espaciales por la Universidad Internacional del Espacio en Estrasburgo, Francia, en 1998.

Trabajó en el Centro de Investigación Ames de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA por sus siglas en inglés), la Agencia Espacial Canadiense, la Sociedad Planetaria y el Instituto de Tecnología de California (Caltech).

Desde 2003 se ha desempeñado como especialista en educación sobre tecnología y tecnología del sistema solar y divulgación pública en el Laboratorio de Propulsión a Reacción (JPL por sus siglas en inglés) de la NASA, incluida la divulgación de dos proyectos de astrobiología: Icy Worlds y el proyecto Titán como sistema químico prebiótico. También es especialista en educación formal para la misión Cassini-Huygens a Saturno y Titán y ha estado a cargo de la coordinación de los programas de pasantías de verano de Iniciativas de Educación para Minorías del JPL.

Actualmente Zimmerman trabaja en el compromiso público con el sistema de energía de radioisótopos, así como en el programa de ciencia ciudadana GLOBE Observer. Ella es la gerente del proyecto Panoptes, donde las personas construyen sus propios telescopios para la búsqueda de exoplanetas. Además, es la organizadora del concurso internacional anual "Científico por un día", para estudiantes de secundaria y preparatoria, y dirige los talleres de desarrollo profesional para maestros en las conferencias anuales de la Asociación Nacional de Maestros de Ciencias y la Asociación de Maestros de Ciencias de California.

Con su interés en la tecnología espacial e inteligencia asistencial, Rachel Zimmerman continúa con el objetivo de adaptar las innovaciones tecnológicas de la NASA a las necesidades de las personas con discapacidad.

De 2013 a 2016, presidió la junta de Educación en Ciencias para Estudiantes con Discapacidades, de la cual es integrante desde 2010. Ha recibido reconocimiento internacional por sus innovaciones en el campo de la tecnología de asistencia. Zimmerman es confundadora del Foro de Generación Espacial, del Club de Mujeres en Ciencias de la Universidad de Brandeis y de la Asociación para el Desarrollo de la Medicina Aeroespacial de la Universidad McGill de Montreal.


Fuentes consultadas:

Rachel Zimmerman Biography.

Rachel Zimmerman Brachman.

Rachel Zimmerman, la inventora de la impresora Blissymbols.

TheWIFTS - Rachel Zimmerman.

CWSF 1985 Alumna Honoured at 2011 Women in Film and Television Showcase

Susana Lizano Soberón

(México, 1957)

Fotografía de Susana Lizano Soberón

Astrofísica. Profesora emérita de la UNAM, especialista en en el estudio teórico de la formación de las estrellas del universo. Segunda mujer en presidir la Academia Mexicana de Ciencias.

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Fotografía de Susana Lizano Soberón

Estela Susana Lizano Soberón nació en la Ciudad de México el 29 de marzo de 1957. Desde pequeña sentía gran curiosidad por saber cómo era la naturaleza que la rodeaba: la escuela no se le hacía difícil, pero las clases le aburrían; solo le llamaban la atención los libros que hablaban del agua, las nubes y el cielo. Cuando era estudiante de secundaria le gustaban la física y las matemáticas, porque eran materias en las que no tenía que aprender cosas de memoria y le parecían divertidas.

En la preparatoria estaba indecisa sobre qué carrera seguir, optó por la Física, pues es una disciplina muy “elegante, con explicaciones clara y precisas de los procesos de la naturaleza”. Aunque su familia, muy tradicionalista, esperaba que estudiara otra carrera, no se opusieron a que escogiera una carrera que no era muy usual; así que en 1976 ingresó a la licenciatura en Física en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Quizás pensaban que al final de cuentas se iba a casar y dedicarse al hogar; su preocupación comenzó cuando vieron que, en lugar de ello, Susana estaba interesada en seguir estudiando.

Se decidió por la astronomía después de una clase de dinámica de gases aplicada al medio interestelar, porque con ecuaciones de dinámica de gases es posible explicar fenómenos que ocurren en las nubes del medio interestelar; así nació una pasión que no ha terminado, a la cual le ha dedicado todo su tiempo y trabajo como académica.

Cursó la maestría y el doctorado en astronomía en la Universidad de California, en Berkeley. Después de una estancia posdoctoral en el Observatorio Astrofísico de Arcetri, en Florencia, Italia, en 1988 se incorporó al Instituto de Astronomía de la UNAM y, en 1996, se trasladó al campus Morelia de la misma.

En 2006 cofundó el Centro de Radioastronomía y Astrofísica (CRyA) de la UNAM, en Morelia, Michoacán. Fue directora del CRyA de 2007 a 2015; donde estuvo a cargo de su transformación a Instituto. Durante su gestión logró que sea reconocido a nivel internacional por la calidad de sus investigaciones y formación de recursos humanos. Susana Lizano ha impartido clases de Astronomía y Física en la UNAM y en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.

La doctora Lizano estudia la formación de estrellas en nuestra galaxia, campo que ha tenido un gran desarrollo durante los últimos treinta años, gracias a los poderosos radiotelescopios que pueden penetrar a las regiones donde se forman las estrellas. Sus aportaciones como investigadora han contribuido a tener una mejor comprensión del fenómeno del nacimiento estelar, tanto desde el punto de vista teórico como observacional: modelos teóricos de cómo dentro de grandes nubes galácticas de polvo y gas se forman pequeños núcleos densos, y cómo éstos se condensan y colapsan por su propia gravedad, formando en su centro una estrella o grupo de estrellas. Para ello ha planteó conjuntar los fenómenos físicos que ocurren durante la formación de las estrellas y ver el orden en que se llevan a cabo, planteando cuatro etapas del nacimiento estelar.

Lizano también ha estudiado los poderosos vientos bipolares que se producen en los soles (estrellas) en formación, mucho más potentes que los de nuestro Sol, los cuales destruyen la nube materna de la que se forman, así como la formación de los discos protoplanetarios de polvo y gas alrededor de las estrellas, a partir de los cuales se forman planetas como el nuestro.

Susana Lizano recalca que el campo de investigación es muy vasto y siempre en constante transformación. Además de abordar el estudio de los cuerpos celestes, resulta de gran interés poder detectar señales de actividad biológica fuera de nuestro planeta, o incluso pensando que hay otras bases de la vida que no sea el agua líquida.

Ha recibido numerosas distinciones nacionales e internacionales en reconocimiento a su trayectoria académica, entre los que destaca el Premio Nacional de Ciencias en 2012. Entre otras actividades a nivel internacional, de 1997 a 2003 fue integró del Grupo de Trabajo sobre Formación Estelar y de 2003 a 2003 formó parte del Comité Organizador de la División de Medio Interestelar de la Unión Astronómica Internacional. Además, ha sido integrante de instancias que agrupan a la comunidad científica mexicana: fue presidenta de la Sociedad Mexicana de Física de 2015 a 2016. En 2018 ingresó al Colegio Nacional, fue la primera mujer miembro del área de ciencias exactas. Luego de ser Vicepresidenta de la Academia Mexicana de Ciencias, desde julio de 2020 asumió la presidencia de dicha institución científica, puesto que solamente había sido ocupado por otra mujer, desde su fundación en agosto de 1959.

Respecto al dilema de combinar una carrera científica y el ser madre, Lizano señala que hay que trabajar mucho y prepararse, en primer lugar; saber que no todas las personas que estudien una disciplina científica van a trabajar en la academia, pues hay espacios de trabajo que se abren en las áreas de aplicación de la ciencia y la tecnología, en el que las mujeres se pueden desarrollar a la par que los hombres. Sin embargo, hay una presión en nuestra cultura por la que, desafortunadamente, se le delega a la mujer la responsabilidad de atender a la familia; esa es la parte que hay que combatir: si se decide tener una vida en pareja, hay que elegir a la persona adecuada y hacer acuerdos para llevar la carga doméstica y familiar como una responsabilidad compartida. Además de que es derecho del hombre poder disfrutar la crianza de sus hijas e hijos, esas son cosas que deben cambiar.

En su caso, con dos hijos y un esposo que ha asumido su tarea a la par que ella, ha sido posible superar el reto de organizar su tiempo y trabajar arduamente en dos proyectos importantes: sus hijos y la astronomía. Hay que reflexionar que “los hijos se tienen por un tiempo finito y la carrera profesional se tiene para siempre, además seguramente ellos van a estar orgullosos de tener una mamá que trabaja”. En ese sentido, recalca que si las niñas y los niños ven que su mamá y su papá trabajan y ambos son responsables de la casa y la familia, eso ya es un cambio social, pues esa igualdad es la que buscarán en su vida adulta.


Fuentes consultadas:

La ciencia, un reto constante: Susana Lizano.

Investigadora Emérita Dra Susana Lizano Soberón.

Presidente. Dra. Estela Susana Lizano Soberón.

Diana Trujillo Pomerantz

(Colombia, 1980)

Diana Trujillo Pomerantz

Ingeniera aeroespacial, jefa del equipo de ingeniería del brazo robótico del rover Perseverance, que la NASA envió en la misión Mars 2020 para rastrear indicios de vida en Marte.

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Diana Trujillo Pomerantz

Diana es originaria de Cali, Colombia. De niña solía mirar el cielo en la noche estrellada para calmarse en mitad de una situación de “mucha violencia” que vivía el país. Diana recuerda que le gustaban las clases de física y química, preguntarse sobre el universo y las estrellas.

De las mujeres de su familia, Diana heredó la fuerza y el orgullo, saber que se puede triunfar frente a todos los obstáculos. Reconoce que a ella no le satisfacía pensar que su trabajo consistía en ser una “buena chica” y casarse; quería usar su intelecto y tener una carrera. Después del divorcio de sus progenitores, Diana emigró hacia Estados Unidos a los 17 años, recién concluida la preparatoria, pues su padre le dijo que era tiempo que ella hiciera su propia vida.

Al llegar a Miami, Florida, no conocía a nadie y tampoco hablaba inglés, solamente tenía 300 dólares para afrontar los gastos de alojamiento y comida mientras conseguía un trabajo para sobrevivir y mandar ayuda a su madre. Durante tres años tuvo distintos empleos, incluso uno como trabajadora del hogar, para cubrir sus gastos y tomar cursos de inglés.

Pero un día, algo la llevó a redireccionar su vida: se encontró con una revista que exaltaba el papel de las mujeres que han trabajado en la NASA (siglas en inglés de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio), y notó que la mayoría de esas mujeres tenían carreras de ingeniería aeroespacial o medicina.

Recordando su herencia y que ella podía triunfar, decidió que eso era lo que quería hacer, y Diana tomó la segunda gran decisión de su vida: “Sabía que, aunque no hablaba bien inglés, mis matemáticas eran muy buenas”. A pesar de que se sentía vieja, pues se graduaría de 26 años, no 21 o 23, que es la edad usual al concluir la universidad en Estados Unidos, se matriculó en Ingeniería Aeroespacial en la Universidad de la Florida. Otra dificultad adicional, es que su conocimiento de las computadoras era limitado, apenas las clases de media hora a la semana que recibía en la escuela, en equipos sin internet.

Hay momentos muy difíciles señala Trujillo, “en que no sabes qué va a pasar, que tienes miedo; pero son esos mismos los que definen quién eres”. Así que siguió adelante.

Diana recuerda que, en su clase, de ochenta estudiantes, solamente había tres mujeres. Trabajando para costear sus estudios, y ya casi a punto de concluir la licenciatura, se enteró que había una pasantía en la Academia de la NASA. La solicitud era muy grande, al menos 300 palabras por pregunta.

Diana decidió rendirse, pensando que no la aceptarían porque en ese entonces su inglés no era excelente. Pero un amigo que conocía sus sueños envió la solicitud por ella. Trujillo fue seleccionada para la pasantía en 2006; fue la primera migrante latina en formar parte del programa, que la llevó a conocer a astronautas, científicos e incluso, estar presente en un lanzamiento de la NASA.

Tras graduarse de la universidad, Trujillo trabajó por ocho meses en la empresa Orbital Sciences en un proyecto que compitió contra SpaceX. Al final de 2009, Trujillo y su esposo, William, se trasladaron a Los Ángeles, a trabajar en la sede de XPrize de esa ciudad. Allí, Trujillo se presentó al Laboratorio de Propulsión a Chorro en el Instituto Tecnológico de California (Caltech), (JPL, por su sigla en inglés), donde la NASA construye la mayoría de sus naves espaciales no tripuladas. La agencia la contrató sin que ella tuviera maestría o doctorado.

Comenzó trabajando en la Misión Curiosity, para enviar un rover a Marte. Examinaba al robot durante la madrugada, en las horas en que nadie más quería acudir al laboratorio. Su esfuerzo le valió llegar a ser la número cuatro de esa misión, al mismo nivel que gente con veinte años o más de experiencia, cuando Diana llevaba seis en la NASA.

Diana Trujillo reconoce que el apoyo que le brinda su madre, con quien vive, es fundamental para compaginar su carrera y su familia. Siendo madre ya de dos niños, como líder de la Misión Curiosity, hubo multitud de retos que superar para que exitosamente llegara a Marte; no obstante, sentía que aun podía obtener nuevos logros. Por eso se cambió a la siguiente fase, un proyecto de rediseño del Curiosity, para enviar otro rover a Marte: el Perseverance.

"Nunca se me ocurrió en mi vida que yo podría moverme de limpiar casas a llegar a esta situación trabajando con Mars Rover 2020”. Diana Trujillo lidera el equipo de trabajo encargado del diseño de un brazo robótico para extraer materiales del planeta rojo, y que es uno de los instrumentos integrados en el rover Perseverance, que la NASA lanzó con éxito el pasado 30 de julio, para buscar vida microbiana en Marte. El dispositivo fue lanzado acoplado al cohete Atlas V desde la plataforma de lanzamiento 41 del Centro Espacial Kennedy en Cabo Cañaveral.

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Lograr ese objetivo implicó que, por primera vez en la historia de las misiones de la NASA, se examinaran mecánicamente componentes robóticos de manera remota: Perseverance ya se encontraba en Florida a inicios de marzo, en tanto que Trujillo y su equipo debieron corregir una filtración de aceite en el brazo robótico y enviarlo posteriormente. Debido a la pandemia de COVID-19, los traslados de personas estaban cancelados y otro equipo debió integrarlo, mientras Trujillo supervisaba vía telefónica.

El rover tendrá un largo camino de siete meses hasta llegar a la órbita del planeta Marte a inicios del 2021. Perseverance buscará investigar la geografía y el clima marcianos en busca de vida actual o pasada. Con su brazo robótico recolectará muestras que serán estudiadas y comparadas con otros materiales que han llegado a la Tierra. En total, el rover controlará siete instrumentos científicos para estudiar la superficie marciana empezando desde el cráter Jezero, llevará a bordo 23 cámaras y dos micrófonos, para captar por primera vez ruidos en la superficie de Marte. Por otro lado, está equipado con el helicóptero Ingenuity para realizar el primer vuelo de una aeronave autónoma en otro planeta en la historia; que ayudará al rover Perseverance a encontrar posibles lugares para estudiar.

Ahora, Trujillo es líder del programa de operaciones de examinación de superficie, que deberá asegurarse que todo esté listo para cuando el centro de control de la misión empiece a ejecutar las primeras tareas de Perseverance en Marte.

Como mensaje a las niñas y niños latinoamericanos, Diana plantea que dediquen tiempo a aprender sobre algo que les gusta, a saber cómo funcionan las cosas; aunque no haya oportunidades, estas salen con el tiempo, señala.

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Y, en especial, Diana Trujillo quiere incrementar la cantidad de mujeres latinas en el espacio, que las niñas piensen que pueden hacer lo que ella hace y hasta más; solamente hay 2% de mujeres latinas en los empleos STEM, por eso debemos contar nuestras historias, recalca: “si no nos ven, seremos solo una voz que desaparece sin fuerza y sin apoyo. Es nuestro deber elevar las voces femeninas, porque no somos invisibles o menos capaces. Somos iguales de inteligentes a cualquier otro hombre”.


Fuentes consultadas:

'Es nuestro deber elevar las voces femeninas, no somos invisibles'.

Diana Trujillo Pomerantz.

Diana Trujillo, la colombiana que lidera misión de la Nasa a Marte.

Lanzamiento de la misión Marte 2020 - Diana Trujillo.

Diana Trujillo. The 2019 MAKERS Conference.

María Cumplido Cabello

(España, 1992)

Fotografía de María Cumplido Cabello

Matemática, resolvió un problema matemático planteado durante veinte años; para solucionarlo combinó los ámbitos del álgebra y la geometría. Su trabajo se empleará en la seguridad informática.

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Fotografía de María Cumplido Cabello

María nació el 25 de abril de 1992 en Córdoba, España. De niña le gustaba la literatura y escribir. Aunque se le daban bien las matemáticas, nunca les dio mayor importancia, su interés surgió a los 13 años de edad cuando, después de unos cursos, sus tutores la impulsaron a participar en competencias: acompañó a una amiga a las fases provinciales de la Olimpiada Matemática THALES y María pasó a la fase nacional. Eso le gustó, porque resolver problemas era como un juego, que al ganar da mucha satisfacción, y siguió participando en certámenes que ponían a prueba su creatividad para resolver ejercicios matemáticos.

María tuvo que enfrentar estereotipos desde niña, como escuchar que las matemáticas son difíciles: “eso es un mito”, afirma que, a fuerza de repetirlo, en el colegio te enfrentas a las matemáticas con miedo, pero después te das cuenta que hay videojuegos que son más difíciles que muchas asignaturas de la universidad. Otro mito es que las matemáticas son para gente brillante, a la par que se dice que los niños destacan en las matemáticas porque son inteligentes y las niñas porque son trabajadoras, lo que la llevó a veces a dudar de su capacidad.

Estudió el bachillerato tecnológico, con la idea de estudiar una ingeniería, pero su pasión por las matemáticas dominó. María Cumplido reconoce que su madre y su padre, ambos profesores, son la razón de sus éxitos en la vida, pues siempre le procuraron una buena educación pública y le dieron toda la libertad a la hora de elegir aficiones y preferencias académicas.

A los 18 años decidió que quería dedicarse a las ciencias, y a fuerza de perseverancia destacó en sus estudios. Se matriculó en la Universidad de Sevilla, donde descubrió que la matemática pura era su campo de interés, en particular el álgebra. El último año de la carrera lo cursó en la Universidad Pierre et Marie Curie en París; su trabajo de fin de grado consistió en programar en C++, un algoritmo que hacía cálculos con unos objetos geométricos denominados trenzas.

Cumplido Cabello, doctora en Matemáticas por la Universidad de Sevilla presentó su tesis para obtener un segundo doctorado, ahora de la Universiad de Rennes, en Francia en 2018, con el que resolvió un problema matemático planteado en 2001, obteniendo el segundo premio de la Fundación Rennes 1 a la mejor tesis en Matemáticas y Ciencias y Tecnologías de la Información y Comunicación. Por este logro también recibió uno de los premios de Matemáticas Vincent Caselles 2020 otorgados por la Real Sociedad Matemática Española.

Su doctorado implicó una labor de cinco años de trabajo, aunque para resolver el problema, Cumplido tardó casi un año y medio, pero las matemáticas no son un proceso lineal, “puedes pasarte meses encallada y avanzar más en tres días que en tres meses” apunta. El ánimo de su director de tesis fue fundamental, quien le recordaba lo valiosa que era, cuando lloraba frente a las circunstancias adversas.

La solución dada al problema ofrece una combinación de dos ámbitos mátemáticos. Como ella señala: “yo investigo la teoría de grupos, que siempre se ha enfocado desde el álgebra, pero, por otro lado, los campos en los que yo trabajo son los grupos de Artin, los grupos de Trenzas, que en cambio, tienen definiciones geométricas. Así que, creo que nuestro principal hallazgo ha sido tomar definiciones que son geométricas y llevarlas al álgebra, a los grupos de Artin. Es la unión de geometría y álgebra.”

Se conoce muy poco sobre los grupos de Artin. Ahora, hay muchas opciones por explorar, pues se ofrecen herramientas inéditas a las y los matemáticos que trabajan en teoría de grupos, así como herramientas geométricas a las y los algebristas. En términos prácticos, el trabajo de María Cumplido en matemática pura, puede tener aplicaciones en la seguridad informática, al poder desarrollarse criptosistemas. Sin embargo, es un camino largo, señala, primero hay que conocer muy bien el objeto matemático teórico, antes de poder aplicarlo en beneficio de la sociedad.

Respecto a la importancia de que el común de la gente cuente con una buena base de conocimientos matemáticos puede observarse actualmente con la pandemia de COVID-19: "A una población que no sabe matemáticas es muy fácil engañarla, basta con ponerle una estadística por delante sin analizar bien los datos, como si enseñaras un texto en un idioma que la población no conoce y te inventarás la traducción".

María Cumplido es una trotamundos, en parte, debido a la dificultad de desarrollar una carrera como investigadora científica, pues no se consiguen empleos fijos. Ha cambiado de residencia tres veces en cinco años, lo que le ha permitido conocer varios países, hablar tres idiomas y conocer diversidad de gentes, costumbres y culturas.

Ha sido alumna y docente en Francia, donde puede conseguirse un contrato para llevar a cabo investigación postdoctoral; sin embargo, en ese país la educación es elitista, pues no cuentan con universidades públicas, accesibles y de calidad, como sí ocurre en España. Señala que en su país natal hay más igualdad de oportunidades en el sistema educativo; sin embargo, como profesionistas, quienes estudian matemáticas tienen opciones para dedicarse a la docencia, pero el área de investigación es restringida.

Entre 2018 y 2019 trabajó en la Universidad de Dijon, Francia, con un contrato postdoctoral. Actualmente es investigadora postdoctoral en la Universidad Heriot-Watt en Edimburgo, con un contrato financiado por el Consejo de Investigación en Ingeniería y Ciencias Físicas de Reino Unido (EPSRC).

Espera que su trayectoria la lleve a una oportunidad para dedicarse a la investigación y la docencia en España, para alimentar el proceso de investigación con la interacción con el alumnado; eso es más estimulante, porque dan una satisfacción semanal, algo que la investigación puede denegar durante meses, porque suele ser muy frustrante y paralizante si no hay avances en una investigación o solución de un problema.

María Cumplido deja en claro que, para dedicarse a las matemáticas, se requiere dedicar mucho trabajo, basado en el esfuerzo y la curiosidad. Es un mito que para destacar hay que ser un genio distinguido y sobresaliente, lo cual también es un estereotipo, el de los “hombres brillantes”, que aleja a las niñas y las jóvenes de las matemáticas, como demuestran muchos estudios, los cuales permiten explicar por qué son tan pocas las mujeres matemáticas. Por ejemplo: cuando a estudiantes de cinco a seis años de edad se les pide que resuelvan un ejercicio y se les dice que es de matemáticas, los niños lo resuelven mejor; cuando se les dice que es un dibujo, destacan ellas, aunque la actividad es prácticamente la misma.

La razón de esas diferencias está en la socialización, a las niñas se les enseña una cosa y a los niños otra, incluso jugamos diferente, subraya. A las niñas que no siguen la tendencia y disfrutan las matemáticas se les tacha de “raras”, mientras que a los niños se les recompensa “porque tienen talento”.

Al igual que sus colegas mujeres, esta situación la padeció María, por lo que es muy importante que haya visibilización de las mujeres en la ciencia, así como medidas especiales para que avancen profesionalmente y puedan romper el techo de cristal. Sin embargo, lo más importante es romper los roles de género y cambiar la forma en que se educa a niñas, niños y jóvenes: “el problema seguirá existiendo si no lo atacamos de raíz y dejamos de lado el rosa para ellas y el azul para ellos, dejar de asociar sentimientos y comportamientos determinados a ser mujer.”


Fuentes consultadas:

María Cumplido Cabello.

María Cumplido, de las playas de Isla Cristina a obtener el segundo premio a la mejor tesis en Matemáticas de la fundación francesa de Rennes.

"Hay que desmitificar al genio": la española María Cumplido hace historia en las matemáticas.

María Cumplido, la científica que resolvió un problema matemático planteado en el 2000.

María Cumplido: la investigadora que ha ganado el premio Vincent Caselles.

Mary Sherman Morgan

(Estados Unidos, 1921- 2004)

Mary Sherman

Química. Primera mujer científica de cohetes de Estados Unidos. Experta en diseño y cálculo de propulsores, gracias a sus investigaciones en combustibles para cohetes se logró poner en órbita el primer satélite estadounidense.

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Mary Sherman

Mary Sherman Morgan nació el 4 de noviembre de 1921 en una granja de Dakota del Norte, en el poblado de Ray, que en ese entonces contaba con apenas 500 habitantes, quienes vivían de la agricultura.

Mary fue la quinta hija de los Sherman, quienes no la enviaron a la escuela, pues debía trabajar en la granja familiar, hasta que los servicios sociales del distrito obligaron a que asistiera a clases y le dieron a Mary un caballo para que se trasladara a la escuela. En aquel momento, Mary tenía ya ocho años. Sin embargo, este retraso no pareció afectarla: de ser la niña mayor incómoda en la clase, su brillantez natural y su curiosidad la convirtieron en la mejor estudiante de la clase en el momento de su graduación de la escuela secundaria. Después se inscribió en la Universidad Estatal de Minot, Dakota del Norte, para estudiar química.

Conocedores de sus habilidades en química, sus profesores le dieron su nombre a un reclutador de Plum Brook Ordnance Works, una de las principales compañías fabricantes de explosivos y otras armas para el ejército estadounidense. Durante la Segunda Guerra Mundial, los hombres se habían reclutado como soldados y las fábricas estaban desesperadas por contratar científicos e ingenieros talentosos para satisfacer las demandas de producción. Las mujeres comenzaron a ocupar muchos puestos de trabajo, ante la escasez de mano de obra.

A pesar de no haber obtenido aún su título universitario, Plum Brook contrató a Mary Sherman, quien comenzó a trabajar como analista química. Allí estuvo encargada de la fabricación de material explosivo como trinitrotolueno (TNT), dinitrotoluenes (DNT) y pentolitas. Analizar la pureza de los compuestos volátiles y tóxicos era un trabajo peligroso, pero su conocimiento de los procesos químicos y la atención que ponía en los detalles la mantenían segura y apreciada durante los largos turnos de trabajo.

Este puesto fue crucial para su carrera; por una parte, tuvo que dejar sus estudios de química en la universidad y por otra, adquirió la experiencia necesaria para obtener un nuevo empleo al final de la guerra, en la compañía fabricante de aviones llamada Aviación Norteamericana (NAA por sus siglas en inglés), lo que cambiaría la historia aeroespacial norteamericana.

El fin del conflicto armado implicó la disminución en la demanda de insumos bélicos, así como el regreso de los soldados a ocupar los puestos de trabajo, con el consiguiente despido de muchas mujeres. Ante este panorama, en 1947 Sherman hizo la transición de la industria de municiones al floreciente campo de la aeronáutica. Tras solicitar y obtener un puesto en la aviación norteamericana de California, se mudó a Canoga Park, California, donde pasó a formar parte de la División Rocketdyne, con una función principal: calcular matemáticamente el rendimiento esperado de los nuevos propulsores para cohetes.

Mary Sherman era la única mujer en un departamento de 900 ingenieros hombres, pero su experiencia durante la guerra en Plum Brook se combinó con sus habilidades para el análisis matemático, que fue desarrollando, para superar el hecho de que nunca completó formalmente la universidad. Sin embargo, debido a que carecía de un título universitario, aunque llevaba a cabo el trabajo de un ingeniero, fue designada oficialmente como analista, pues no tenía derecho a un rango más alto, por lo que tampoco obtenía el salario correspondiente al trabajo que realizaba.

Su campo de experiencia fue el análisis de propulsores: diseñaba combustibles especiales que permitieran maximizar la producción de diferentes tipos de motores. La propulsión de un motor implica la combinación de un combustible (una sustancia que se quema cuando se combina con oxígeno) con un oxidante (una sustancia que libera oxígeno); Sherman contaba con un conocimiento enciclopédico de todos los combustibles y oxidantes disponibles, tanto su disponibilidad comercial como sus propiedades químicas. Para 1957, Sherman era la analista de propulsores más preciada de NAA, por lo que ella estaría a cargo del trabajo que solicitaría el gobierno de los Estados Unidos a la NAA: una tarea aparentemente imposible.

La carrera espacial estaba candente. En el mes de octubre de 1957 la Unión Soviética consiguió poner en órbita el Sputnik, su primer satélite espacial, y Estados Unidos estaba desesperado por superar la desventaja. Sin embargo, y a pesar de los esfuerzos del equipo de ingenieros del científico alemán Wernher von Braun, quien encabezaba el naciente programa de cohetes de Estados Unidos, sus cohetes no conseguían despegar con la fuerza suficiente como para ponerse en órbita.

El equipo de Von Braun sabía que, si no podían crear un propulsor que funcionara con su sistema actual, la única otra opción era un rediseño completo, que podría llevar años, y el tiempo era algo que no tenían. Dado que la agencia espacial estadounidense no conseguía dar con la clave para impulsar sus naves al espacio y la presión para mejorar rápidamente sus propulsores crecía, la North American Aviation, recibió el desafío, que a su vez recayó en Mary Sherman, su mejor diseñadora de propulsores.

Mary Sherman Morgan (después de su matrimonio con un ingeniero que trabajó con ella en la división Rocketdyne) lideró el proyecto que debía brindar una solución a un problema que los líderes mundiales en el campo no habían podido resolver; para lo cual la compañía le dio dos reclutas recién egresados de la universidad.

No solamente estaba en juego el trabajo de Sherman, también el destino del programa espacial de los Estados Unidos. Después de investigar y descartar sistemáticamente todos los combustibles conocidos, como imposibles de obtener, tóxicos o insuficientes para la tarea, se lanzó a la tarea de inventar un nuevo combustible: luego de varias semanas de ensayos, propuso diseñar una mezcla de combustible propio utilizando una mezcla de dimetilhidrazina asimétrica al 60% (UDMH), que era una opción de combustible conocida, con 40% de dietilentriamina (DETA), que era un químico nuevo y no probado con una densidad inusualmente alta. La combinación, bautizada como hydyne, resultó ser exactamente la solución necesaria para impulsar los cohetes de von Braun, y fue el propulsor que puso en órbita el primer satélite de Estados Unidos, el Explorer-I, en enero de 1958.

El propulsor fue probado en varios vuelos antes de realizar el definitivo: el 31 de enero de 1958, a las 22:48 horas, los norteamericanos lanzaron el Explorer I a bordo del cohete sonda Juno I. Este satélite estuvo en órbita hasta el 31 de marzo de 1970, fecha en la que se precipitó al océano Pacífico.

Sin embargo, mientras von Braun se convirtió en una figura mundialmente conocida, Mary Sherman Morgan y sus contribuciones nunca llegaron a recibir el reconocimiento merecido.

Después de haber diseñado el propulsor que rescató el programa espacial de Estados Unidos, Morgan se retiró silenciosamente luego del nacimiento de su segundo hijo. Privada del trabajo que desafiaba su mente privilegiada, pasó la mayor parte de las décadas siguientes en casa, donde adquirió el hábito de fumar incesantemente.

Gran parte de su trabajo se llevó a cabo durante la época de macartismo y la Guerra Fría, por lo que se clasificó como altamente secreto, y, si algún empleado daba detalles de lo que hacía, podía ser acusado de traición. Por este motivo y, según sus familiares, debido a su modestia, Mary Sherman fue hermética respecto a su trabajo y logros personales.

Tras su muerte por enfisema pulmonar el 4 de agosto de 2004, y luego de que el periódico local se negara a publicar el obituario escrito por su hijo George D. Morgan, bajo el argumento de que los datos que él daba sobre la historia y la obra de Mary Sherman no podían corroborarse, este se dispuso a rescatar del olvido la carrera de su madre. Descubrió el papel fundamental que se había mantenido oculto durante medio siglo, gracias a las pláticas que sostuvo con los excolegas de Sherman y algunos documentos que pudo recuperar.


Fuentes consultadas:

"Mi madre fue la primera científica de cohetes".

Mary Sherman Morgan, The World’s First Woman Rocket Scientist.

Mary Sherman Morgan, la primera científica de cohetes.

Shirley Ann Jackson

(Estados Unidos, 1946)

Fotografía de Shirley Ann

Física. Primera mujer afroamericana en obtener un doctorado del MIT; sus experimentos permitieron desarrollar la fibra óptica, el identificador de llamadas y la llamada en espera. Primera mujer y primera persona afroamericana en presidir la Comisión de Regulación Nuclear de los Estados Unidos.

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Fotografía de Mariel Perez

Shirley Ann nació el 5 de agosto de 1946 en Washington, D.C. Su padre fue soldado durante la II Guerra Mundial y al término del combate, trabajó como cartero y taxista; su madre era profesora y posteriormente, cuidadora de niños con discapacidad intelectual. Ambos impulsaron a Shirley Ann en sus estudios; su padre la animaba a interesarse por la ciencia y la ayudaba con sus proyectos escolares. Ann Shirley se interesaba en estudiar los ritmos circadianos de las abejas que capturaba en las flores y arbustos cercanos a su casa.

Su infancia transcurrió durante la época de la segregación racial en Estados Unidos, ella inició su educación en una escuela segregada, pero a raíz de la decisión de la Corte Suprema de 1954, que exigió la integración de las escuelas, Jackson fue incorporada a la Barnard Elementary School, para población blanca y de clase media; lo que demandó de Shirley Ann un gran esfuerzo para alcanzar el nivel formativo del resto del alumnado.

En sexto grado fue incorporada al grupo de alto rendimiento y en 1964, fue quien pronunció el discurso al concluir su educación media en la Roosevelt High School. Ese mismo año ingresó al Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT por sus siglas en inglés): de 900 estudiantes, solamente 43 eran mujeres, dos de ellas afroamericanas, grupo que escasamente sumaba una veintena de alumnos en el MIT; ella fue la única matriculada en Física Teórica.

Durante su estancia en el MIT se mantuvo aislada del resto de sus compañeras, ya que, cuando intentaba unirse a sus equipos para resolver los ejercicios que dejaban sus profesores, ella anunciaba que ya tenía resueltos la mitad y podía rápidamente concluir los otros, pero usualmente le decían: "Vete de aquí, no insistas, ¿que no oíste?" Entonces, ella regresaba a su habitación a llorar. Pero después de un tiempo se dijo a sí misma: "Bueno, tengo que entregar estos problemas de física, me tengo a mí misma, a terminar el trabajo". Además, los estudiantes evitaban sentarse a su lado en salas de conferencias. Si se unía a otras personas en el comedor, se apresuraban a terminar sus alimentos para alejarse de ella.

Jackson se graduó en 1968 en Física y Ciencia de los Materiales. Con una beca de la Corporación Martin Marietta, se matriculó en el posgrado. Permaneció en el MIT en parte porque reconocía el prestigio de doctorarse en esa institución, y en parte para no darle el gusto de verse derrotada a toda la gente que le hizo la vida dura allí. Al inicio de su estancia de posgrado se mantuvo como una estudiante silenciosa, dedicada a su trabajo, hasta abril de 1968, cuando asesinaron al activista Martin Luther King.

Ann Shirley se percató que se encontraba en una posición desde la cual debía incidir para lograr que el MIT tuviera una apertura hacia las minorías. Se involucró en la creación de una organización de estudiantes afroamericanos y realizó una gira por el Medio Oeste norteamericano para reclutar más estudiantes de ese grupo; también organizó un programa de verano, cuya finalidad era proveerles soportefacadémico y apoyarlos a aclimatarse al ambiente académico de la institución. En medio de un periodo de agitación y activismo político, Ann Shirley Jackson siempre proclamaba que lo importante era enfocarse en el desempeño académico y no distraerse. Concluyó su doctorado en 1973 en Física de Partículas Elementales (física nuclear). Fue la segunda mujer afroamericana que obtuvo un doctorado en Física en los Estados Unidos, y la primera en doctorarse en el MIT.

Durante dos años trabajó en el Laboratorio Nacional de Aceleradores (conocido como Fermilab) en Batavia, Illinois, donde se encontraba un potente acelerador de partículas subatómicas; en 1975 recibió una beca de la Fundación Ford para trabajar en el Consejo Europeo para la Investigación Nuclear (CERN por sus siglas en francés) de Ginebra.

En 1976 fue contratada por los Laboratorios Bell en Murray Hill (New Jersey) para investigar en Física del Estado Sólido, en Física Cuántica y Física Óptica, donde colaboró por quince años. En ese periodo fue autora o coatura de casi cien estudios sobre física teórica, física cuántica y del estado sólido, y óptica, alcanzando gran prestigio en la investigación de las propiedades ópticas y electrónicas de los materiales bidimensionales. Sus experimentos se convirtieron en importantes avances en telecomunicaciones: el teléfono de teclado, el fax portátil, los cables de fibra óptica, las células solares y la tecnología para la identificación de llamadas y la llamada en espera.

Permaneció en los Bell Lab hasta 1991, cuando se convirtió en profesora en el Departamento de Física de la Universidad Rutgers, Nueva Jersey, aunque permaneció como consultora de los laboratorios Bell de AT&T. Asimismo, en 1982 fue nombrada miembro del Comité de Recursos del Estado de New Jersey, organismo que asesoró hasta 1995; año en que el presidente Clinton la designó como presidenta de la Comisión de Regulación Nuclear de los Estados Unidos; siendo la primera mujer y la primera persona afroamericana en ocupar ese puesto, donde tuvo el control de todos los aspectos de la industria nuclear nacional fuera del ejército.

De 1995 a 1998 representó a su país en la Conferencia General de la Agencia de la Energía Atómica en Viena. En 1997 formó la Asociación Internacional de Reguladores Nucleares, de la que forman parte altos reguladores nucleares de Alemania, Canadá, España, Estados Unidos, Francia, Japón, Reino Unido y Suecia; instancia que presidió la Dra. Jackson durante dos años, y que se encarga de asesorar a otras naciones en asuntos de seguridad nuclear. Durante el primer año al frente de esa instancia, casi una década después del accidente nuclear de Chernóbil, ella y su equipo viajaron a Ucrania para brindar asesoría y entrenamiento técnico para manejar los altos niveles de radiactividad que aún emanaban en la zona del desastre.

En 1999 Shirley Ann Jackson renunció a ese cargo, y fue nombrada presidenta del Instituto Politécnico Rensselaer (RPI por sus siglas en inglés), la universidad tecnológica estadounidense más antigua. Convencida de que las universidades deben beneficiarse de la diversidad a su interior, promovió mayores esfuerzos para atraer y apoyar a estudiantes de minorías étnicas y aumentar la matrícula femenina en ciencias, la cual aumentó de 24%, cuando asumió la presidencia del RPI, a 32% en 2017. Durante su rectoría, que aún detenta, el número de solicitudes de ingreso se ha cuadruplicado, los fondos para investigación se triplicaron y aumentó considerablemente la diversidad del estudiantado en cuanto a género, etnicidad y procedencia geográfica.

En el año 2000 fue elegida presidenta de la Asociación Estadounidense para el Fomento de la Ciencia, desde donde se propugna la urgente necesidad de atraer a las minorías y a las mujeres a los campos de la ciencia y de la ingeniería.

Shirley Jackson fue seleccionada como miembro de la Junta Asesora de Inteligencia de Barack Obama en 2014 y en 2015 fue galardonada con la Medalla Nacional de Ciencias, la más alta distinción por la contribución a la ciencia y la ingeniería; entre otros múltiples reconocimientos a su labor.


Fuentes consultadas:

JACKSON, Shirley Ann.

Shirley Ann Jackson (1946).

The 50 Most Important Women in Science.

The Remarkable Career of Shirley Ann Jackson.

Blanca Treviño

(México, 1959)

Iba Rhodes

Licenciada en Sistemas de Computación Administrativa, precursora de la industria de soluciones tecnológicas a nivel mundial, creó el concepto de nearshore, al proveer servicios tecnológicos a clientes cercanos geográficamente. Es una de las mujeres más influyentes en el ámbito tecnológico latinoamericano.

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FIba Rhodes

Blanca Avelina Treviño de Vega nació el 8 de mayo de 1959 en Monterrey, Nuevo León. En 1977 ingresó al Tecnológico de Monterrey para estudiar Sistemas Computacionales, una carrera a la que pocas mujeres se animaban y que escogió porque era algo aventurado y retador. En esa época las computadoras eran gigantes, del tamaño de un cuarto, y ni pensar en que la gente usara cotidianamente un Smartphone. Sin embargo, un día antes de empezar las clases, cambió la solicitud a mercadotecnia; no habría otras mujeres en las aulas y eso la hizo arrepentirse de su elección. Su temor inicial desapareció cuando supo que su padre estaba orgulloso de los novedosos estudios que su hija realizaba; recuerda que, al confesarle que había optado por otra área, él le respondió: “Si te gusta, te regresas ahora mismo y lo cambias”.

Salió de la universidad en 1981 y consiguió un empleo de medio tiempo en Dinámica, una de las empresas del grupo Alfa, enfocada en tecnología. Con la crisis económica de esa época, ante una serie de despidos de personal optó por un cambio de miras

En 1982, con un pequeño grupo de colegas y amigos fundó su propia compañía, con una inversión inicial de diez mil dólares; la iniciativa se visualizaba como una proveedora de servicios tecnológicos a grandes corporativos; en 1986, con la entrada de otros cinco socios, tomó un nuevo impulso. La compañía Softtek, provee plataformas y aplicaciones a diversas compañías alrededor del mundo. A finales de la década de los noventa del siglo pasado, como team leader, Blanca Treviño introdujo el concepto de nearshore, que consiste en proveer servicios tecnológicos a clientes que se encuentran cercanos geográficamente, por medio del outsorcing, o subcontratación de personal; lo que les permitió fortalecer su presencia en Estados Unidos, país que representa dos terceras partes del mercado mundial de servicios de tecnologías de la información (TI).

Pero también por esos años la empresa había enfrentado otra crisis, que prácticamente la llevó a la quiebra. Desde el año 2000 Blanca Treviño se convirtió en la Directora General y presidenta del consejo directivo de esta empresa, que bajo su liderazgo pasó de una plantilla de mil personas, a contar con más de 12 mil colaboradores, con 30 oficinas en América, Europa y Asia y casi 500 millones de dólares anuales de ingresos. Softtek es la empresa mexicana que contrata al mayor número de profesionales en TI; también es la más importante del sector de TI de América Latina y una de las más grandes de servicios de software en el planeta. Ello sin requerir capital de riesgo, si no reinvirtiendo las ganancias que genera.

En 2009 la revista Forbes consideró a Blanca Treviño dentro de las 50 mujeres más influyentes en la tecnología a nivel mundial; quien fue la primera mujer en ser incluida en el Salón de la Fama de la Asociación Internacional de Outsourcing en 2011. También fue la primera mujer en ser parte del Consejo Mexicano de Negocios, en 2014; lo que de manera disruptiva abrió el camino a la inclusión femenina y al cambio de nombre de dicha organización (anteriormente denominada Consejo Mexicano de Hombres de Negocios). También forma parte del consejo directivo de varios consorcios nacionales.

Por sus contribuciones extraordinarias a la tecnología y la innovación, y su impacto en la sociedad de negocios, en junio de 2019 Blanca Treviño ingresó al Salón de la Fama de Mujeres en Tecnología (WITI por sus siglas en inglés), organización internacional, líder promotora de la innovación e inclusión femenina en las áreas de ciencia, tecnología, ingeniería, matemáticas y artes (STEAM).

Ella ve el ser una mujer de poder como la capacidad de transformar y trascender, de influenciar y dialogar. El consejo que da a otras mujeres que aspiren a crear una empresa tecnológica es: comienza por desarrollar una gran idea y comprométete con ella; no pierdas el tiempo pensando en los obstáculos, en cambio, concéntrate en tus fortalezas; y encuentra buenos socios. Es más fácil comenzar un negocio si comparte su sueño con otra persona. Como una mujer a menudo tiene que hacer malabarismos con el trabajo y la familia, tener un sistema de apoyo indudablemente ayuda a aumentar las probabilidades de éxito.


Fuentes consultadas:

TREVIÑO, Blanca.

La mexicana que superó el miedo y creó una empresa de 1,000 mdd.

La mexicana Blanca Treviño, CEO de Softtek, ingresa al Salón de la Fama de WITI Mujeres en Tecnología.

How the ‘Sheryl Sandberg of Mexico’ is inspiring women in tech.

Mariel Pérez Carrillo

(México, 1992 aprox.)

Fotografía de Mariel Perez

Ingeniera Bioquímica, desarrolló un dispositivo llamado Enviro, que realiza un diagnóstico agronómico y de las condiciones agroclimáticas. Fue elegida por el Instituto Tecnológico de Massachusetts en la lista de los 35 jóvenes más innovadores de América Latina del 2019.

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Fotografía de Mariel Perez

Mariel es originaria de Veracruz. Desde niña tenía vocación de emprendedora, vendía dulces a los otros niños del fraccionamiento de Infonavit, donde vivía, en la ciudad de Veracruz.

Desde pequeña se ha preguntado el porqué de las cosas. Era inquieta, y malísima para las matemáticas, que odiaba, pero muy buena para las ciencias naturales, lo que finalmente la llevó a incursionar en el desarrollo de tecnología. Su repulsión a las matemáticas lo tuvo que afrontar cuando ingresó al Instituto Tecnológico Superior de Veracruz, donde cursó la carrera de Ingeniería Bioquímica de 2011 a 2016.

En 2016 fue elegida para formar parte de un laboratorio de ideas denominado Hub iLab, ubicado en la ciudad de Xalapa, Veracruz, cuyo programa de innovación y emprendimiento se basa en la metodología del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT por sus siglas en inglés). Mariel fue seleccionada junto con otros 21 jóvenes de la república mexicana, líderes en temas de ciencia y tecnología, para que crearan un proyecto escalable, global, social, ambiental, y que produzca una patente.

En 2017 Fundó Innus Technologies, empresa de innovación y desarrollo tecnológico, mediante productos integrales que contemplan, hardware, software, internet de la cosas e inteligencia artificial. Dentro de la empresa se desarrolló un invento patentado: la ingeniera creó Enviro, un aparato que mide temperatura, humedad, conductividad, pH y salinidad. En 2016 comenzaron los ensayos y para 2017 estaban probando los primeros prototipos.

La idea fue tomada de un amigo suyo que platicó su experiencia en el campo veracruzano, en donde productores agrícolas desconocían los motivos que causaban la perdida de sus cultivos, así como las medidas para evitarlo. Mariel recuerda: "Me fui al campo para aprender de los agricultores y me di cuenta de que no saben cómo se encuentra su cultivo. También desconocen en qué estado se encuentra su suelo".

El dispositivo Enviro es una estaca de 1.2 metros de alto que se clava en el suelo para medir las condiciones ambientales, sus características son analizadas por algoritmos que usan estos valores para emitir recomendaciones. Al oprimir un botón comienza a generar el diagnóstico, a través de sensores que permiten conocer el estado de los cultivos por medio de una app y una plataforma web, conectando suelo, cultivo y clima en tiempo real, a fin de obtener un rendimiento eficiente de los terrenos agrícolas.

Mariel afirma que al tener una certeza sobre el método que debe emplearse para evitar afectaciones, al mismo tiempo se evitará que las tierras destinadas para agricultura sean contaminadas con pesticidas o agroquímicos; ya que “reduce la contaminación de suelos y acuíferos por el uso excesivo de agroquímicos y permite aprovechar mejor el terreno".

Su desarrollo sigue evolucionando, ha trabajado de forma experimental con agricultores dedicados al cultivo de la caña y actualmente se enfoca al café, uno de los cultivos más afectados por el cambio climático; sabe que el dispositivo debe ser resistente a las inclemencias de la intemperie y a funcionar en áreas rústicas y poco comunicadas. Espera próximamente trabajar con cafeticultores de Coatepec y Zongolica, generando datos.

Para llegar a este punto, tuvo que enfrentar la resistencia de la propia Universidad a creer que en México puede desarrollarse tecnología y que se cuenta con el capital humano para ello. "Me topé mucho con que los mismos jóvenes no podían creer que no se podía desarrollar tecnología en Veracruz, de que los maestros y las maestras en las mismas universidades no puedan creer que los jóvenes puedan desarrollar tecnología".

La falta de apoyo e interés de instituciones públicas de todos los niveles, para financiar el desarrollo de patentes y las burlas de personas cercanas fueron constantes durante todo el proceso; lo que terminó por reducir el grupo de cinco colaboradores a dos: ella y su socio Héctor Morales López, en un esfuerzo de casi cinco años de investigación y desarrollo científico.

Mariel Pérez afirma que fue necesario superar las críticas y falta de apoyo institucional, pero también la lucha personal para salir delante en momentos de depresión e impotencia. Mariel considera que un factor primordial para desarrollar emprendimientos es la resiliencia. Reponerse ante las adversidades es la clave para lograr este enorme reto que es emprender. Sin embargo, señala, “el emprendimiento, para mí, era un medio para alcanzar un fin. Quería tener acceso a la información de crear, innovar algo en temas de ciencia y tecnología.”

Nuestra cultura desprecia el fracaso, mientras que otras lo respetan. En la innovación tecnológica hay un ciclo, hay que aprender de los fracasos, cometer muchos errores para lograr hacer algo bien; experimentar mucho antes de conseguir una innovación con potencial de aplicación.

Para ella las dificultades fueron mayores: al tener que realizar visitas directamente al campo y los agricultores, el hecho de ser mujer le dificultó el contacto. “Me metí a esta área porque es de las más olvidadas, pero uno de los retos a los que me enfrenté es que por el solo hecho de ser mujer, los agricultores o campesinos no voltean a verte, no te hacen caso”, explica.

Encontró otro incentivo para perseverar al darse cuenta, al tramitar la patente de su desarrollo ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), de que solamente 1% de las patentes mexicanas eran de personas veracruzanas, y que no había ninguna mujer entre ellas.

“Es muy importante que las mujeres tengan un papel en la ciencia, tecnología, salud, política, en todos los ámbitos. Las mujeres ya estamos alzando la voz y la mano para apoyarnos entre nosotras. Somos parte fundamental de un sistema en el que no somos las más beneficiadas… La sororidad hace que la unión entre mujeres sea cada vez mayor y hará que el camino sea más corto”, asegura. En consonancia con esta postura, ha sido voluntaria en Epic Queen, iniciativa para enseñar programación a niñas y jóvenes. Actualmente es mentora en U.S.-Mexico Leaders Network, organización que ofrece programas educativos binacionales a jóvenes mexicanos y de origen mexicano.

El Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT por sus siglas en inglés) la incluyó en la lista 2019 de los 35 proyectos más innovadores pertenecientes a jóvenes de América Latina, y le otorgó un reconocimiento en la categoría Entrepreneur por la compañía que fundó y de la cual es Directora General.

Para ella este reconocimiento es muy importante porque es para una mujer mexicana, veracruzana y en un ámbito como el agrícola, en que las mujeres no son vistas: “me permite decir que las mujeres somos visibles en el desarrollo de la tecnología, que también las mexicanas podemos participar en la creación e innovación tecnológica”.

Mariel destaca no solo por ser mexicana, sino por participar con éxito en el desarrollo de un producto tecnológico catalogado por especialistas como un dispositivo que será indispensable para cambiar la industria agrícola en el mundo.


Fuentes consultadas:

Mariel Pérez Carrillo: jarocha que revoluciona la tecnología agrícola en el mundo.

Emprendedoras y extraordinarias: mujeres salidas de las filas de iLab.

#Innovadores35LaTAm.

Innovadores menores de 35. Emprendedores.

Mariel Pérez Carrillo

Susan Kare

(Estados Unidos, 1954)

Iba Rhodes

Informática gráfica, pionera del diseño gráfico de interfaces digitales. Creó interfaces intuitivas y amigables para Apple y en Microsoft colaboró para hacer más amigable el sistema operativo Windows.

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FIba Rhodes

Susan nació en Itaca, Nueva York, el 5 de febrero de 1954. De niña a menudo estaba inmersa en un mundo de dibujos, pinturas y artesanías; aspiraba a ser una artista de renombre mundial. Asistió a la Harriton High School, escuela secundaria pública de Lower Merion Township, Pensilvania, en los suburbios de la ciudad de Filadelfia. Su padre era profesor de fisiología sensorial en la Universidad Estatal de Pensilvania. Su hermano menor, Jordin Kare, fue ingeniero espacial y músico.

Susan asistió a la Universidad de Mount Holyoke, donde se graduó en Artes, con honores, en 1975. En 1978 obtuvo su doctorado en Bellas Artes por la Universidad de Nueva York. Se mudó a San Francisco, donde empezó a trabajar como curadora de arte en el Museo de Arte Moderno de San Francisco. Si bien distaba mucho del trabajo soñado de Kare, este le otorgó la posibilidad de una comisión en el museo de Arkansas, donde esculpió un cerdo de acero. Susan Kare dejó su trabajo como curadora, para ser una diseñadora gráfica independiente; además de dedicarse a la escultura.

En 1983, la joven escultora recibió la llamada de su amigo Andy Hertzfeld, diseñador de software del primer sistema Macintosh y su interfaz gráfica. Le preguntó si estaría interesada en aceptar un proyecto que consistía en crear gráficos y tipografías para la nueva computadora personal que Apple planeaba lanzar en 1984, un reto que aceptó a pesar de que nunca había diseñado tipografías ni fuentes. Así, Kare entró a trabajar en el equipo de Steve Jobs entre todo un despliegue de artistas, músicos, diseñadores gráficos y otros geeks. Se convirtió en la “artista de Mcintosh” y estaría a cargo de desarrollar la interfaz gráfica del usuario, con los íconos que formarían parte de un nuevo lenguaje gráfico.

Susan cree que muchos usuarios pueden aprender a utilizar estos equipos mediante la comprensión que dan los íconos. Siempre sintió que una Mac se debe experimentar de manera cercana y amistosa, no solo como una herramienta. Entre sus íconos se encuentran la papelera de reciclaje de la primera Macintosh, el reloj, la bomba y el “happy Mac”. “Forman parte de un tiempo pasado, pero aún son memorables por su ingenio y estilo, y lo más importante, porque aún mantienen viva su función comunicativa”. "Pienso en los íconos más como señales de tráfico que como ilustraciones", comenta. Este principio lo ha llevado a lo largo de toda su carrera en la industria digital.

Además de los íconos, diseñó tipografías y material de mercadotecnia para Apple. Su estilo, simple y sintético, fue la máxima cualidad y la clave para adaptar al mundo digital las comunicaciones gráficas de aquellos años. Las tipografías para Mac diseñadas por Susan Kare, fueron las primeras no monoespaciadas creadas para computadora. "El primer tipo de letra que diseñé fue Chicago porque necesitábamos una fuente de sistema en negrita", recuerda.

Diseñar los íconos resultó ser un desafío mayor para la artista: debía utilizar un sistema matricial de mapas de bits con puntos de luz, o pixeles, para mostrar los datos, la pesadilla de todo diseñador. Hertzfeld sugirió a Kare que consiguiera el papel cuadriculado más pequeño que pudiera encontrar. En la hoja, la diseñadora utilizó una cuadrícula de 32 por 32 cuadrados y comenzó a colorear para crear los gráficos.

Susan Kare aprendió de su madre a hacer bordados de hilos contados; estos conocimientos básicos le permitieron crear los primeros íconos para la Apple Macintosh.

Kare trabajó para Apple desde 1983 hasta 1985. Después fue la directora creativa responsable de la identidad de NeXT, la nueva empresa de Steve Jobs, fundador de Apple.

En 1988 empezó a trabajar en Microsoft, donde comenzó a introducir color en sus diseños, que hasta ese entonces sólo podían ser en blanco y negro; su trabajo fue humanizar el sistema operativo Windows 3.0 y hacerlo amigable a quienes lo usen. Allí diseñó la carcasa exterior del sistema operativo Windows 3.0 y el juego de cartas para el solitario de Microsoft.

En 2003, Susan se convirtió en miembro de la junta asesora de Glam Media, que fue una famosa y multimillonaria compañía de estilo de vida. Entre 2006 y 2010, Susan produjo íconos para la función de regalos virtuales de Facebook. Inicialmente, las ganancias de la venta de regalos fueron donadas a una fundación altruista. Después del Día de San Valentín de 2007, la selección de regalos se modificó para incluir regalos nuevos y de edición limitada que no necesariamente pertenecían a esa celebración. Uno de los íconos de regalo, titulado "Big Kiss" aún aparece en algunas versiones de Mac OS X como una imagen de cuenta de usuario.

En agosto de 2012, Kare fue llamada como testigo experta por Apple durante el juicio por infracción de patentes de la compañía contra Samsung, su competidora de la industria. En 2015, Susan fue contratada por Pinterest como líder de diseño de producto.

Al día de hoy, Kare trabaja en Susan Kare LLP, el estudio que estableció en 1989 en San Francisco, California, que trabaja con distintos tipos de clientes, grandes y pequeños. Desde allí continúa diseñando íconos e interfaces de usuario, entre sus clientes destacan AT&T, Electronic Arts, IBM, Motorola y Xerox. Además, vende impresiones artísticas firmadas de edición limitada.

Susan Kare se inspira en todo tipo de fuentes: marcas antiguas, tipografías clásicas, enciclopedias de símbolos y diagramas, las bellas artes y las artesanías tradicionales. En 2001 recibió el prestigioso Premio de Diseño Chrysler, galardón que se otorga a las personas que han influido sobre la cultura norteamericana moderna de forma significativa. En reconocimiento a su trabajo, también recibió la medalla del Instituto Americano de Artes Gráficas en abril de 2018; así como El Premio Nacional de Diseño Cooper Hewitt 2019, en reconocimiento a su trayectoria profesional.


Fuentes consultadas:

Susan Kare, la maravillosa mente detrás de los iconos visuales de Apple Macintosh

SUSAN KARE, la diseñadora gráfica que creó los ICONOS del primer Mac.

Susan Kare.

Interview with Susan Kare.

Tatyana Kanzaveli

(URSS, 1962 aprox.)

Fotografía de Ruben Murphy

Informática, fundadora y directora general de Open Health Network, una plataforma de salud digital integrada. Reconocida como una de las mujeres influyentes en TI de atención médica, Forbes considera su empresa como una de las 50 principales startups tecnológicas fundadas y lideradas por mujeres.

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Fotografía de Ruben Murphy

Informática, fundadora y directora general de Open Health Network, una plataforma de salud digital integrada. Reconocida como una de las mujeres influyentes en TI de atención médica, Forbes considera su empresa como una de las 50 principales startups tecnológicas fundadas y lideradas por mujeres

Nacida en Azerbaiyán, una de las repúblicas que formaba parte de la hoy extinta Unión Soviética, Tatyana Kanzaveli gustaba de las matemáticas desde sus primeros años escolares; su madre y su padre no tenían que forzarla a estudiar, de hecho, aprendió a leer en inglés a los cinco años de edad.

Aprendió a jugar ajedrez a los seis años y a los once participaba en torneos internacionales; destacó y llegó a ser jugadora profesional. Este juego la enseñó a ser fuerte, a enfocarse y ser competitiva. Fue campeona nacional dos veces y formó parte del mismo equipo que el campéon mundial Gari Kaspárov.

Por sus excelentes calificaciones tuvo la oportunidad de cursar sus estudios universitarios en Leningrado, pero prefirió matricularse en una institución local, e ingresó en 1979 a la Universidad Estatal del Petróleo, una de las más prestigiadas universidades públicas de Baku, la capital de Azerbaiyán, para estudiar Programación, y obtuvo su grado de maestría en Ciencias Computacionales en 1984.

En 1990 Kavanzeli llegó como refugiada a los Estados Unidos. Ella recuerda que, a diferencia de otras personas refugiadas, fue muy afortunada, pues al hablar inglés y ser programadora, pudo conseguir su primer trabajo como ingeniera de software apenas un mes después de haber llegado a la ciudad de Mountain View, California.

Tatyana trabajó para empresas importantes como Pricewaterhouse Coopers y Fujitsu y nuevas empresas en los primeros días de la Web. También ocupó puestos de dirección ejecutiva en grandes corporaciones internacionales y nuevas empresas, conocidas como startups.

En 2013 Tatyana fundó una compañía tecnológica, a raíz de ser diagnosticada con cáncer, pues buscaba respuestas a sus preocupaciones sobre el tema y no las podía encontrar: “no hay suficientes datos, solían decirle”, a lo que ella cuestionaba “¿qué tipo de datos necesitamos analizar para comprender por qué la gente enferma, por qué alguna gente sana y otra muere, o cómo van respondiendo a los tratamientos para enfermedades crónicas?” Así que creó Open Health Network, que consiste en una plataforma de intercambio de información sobre cuidado de la salud, basada en la tecnología de blockchain, la inteligencia artificial y el Big Data.

Con esta plataforma, a partir de la cual las organizaciones pueden desarrollar aplicaciones para Smartphones, para el monitoreo de la salud que incluyan chatbots personalizados y comandos de voz, Tatyana Kanzaveli busca empoderar a cada paciente, para que tenga información sobre sus padecimientos y estado de salud, pero también para fijarse metas sobre su tratamiento y progreso. Asimismo, permite a las personas cuidar sus datos personales sobre salud al proporcionarles herramientas para controlar quién y cómo tiene acceso a los mismos y, en su caso, poder recibir una remuneración al compartirlos con compañías que desarrollan fármacos y dan seguimiento a los resultados de los tratamientos.

Comenta que siempre ha sido “cerebrito”, pero no encaja en la imagen estereotipada: le gustan los vestidos bonitos y maquillarse; en sus años de ajedrecista, en los Juegos Olímpicos de la Juventud le preguntaban en qué equipo de gimnasia estaba, pues no asociaban su imagen con la de una jugadora de ajedrez. Después de treinta años de trabajar en Silicon Valley, ha tenido la misma sensación ante hombres ejecutivos, cuando bien maquillada y con atuendos de tendencia habla de inteligencia artificial, procesamiento del lenguaje natural, análisis de Big Data y blockchains. Incluso algunos inversores han sido rudos y groseros con ella, así que junto con el co-fundador de su compañía, decidió que no recibirían dinero de ese tipo de personas.

Para 2018, su plataforma era bastante rentable, con más de cincuenta mil dólares mensuales de ganancias netas, aun cuando debieron afrontar la caída en picada del valor de los bitcoins (la cara más atractiva del blockchain) y el aumento de restricciones por parte de los reguladores financieros para mejorar la seguridad de los datos; además de la competencia de otras compañías que han incursionado en el mismo campo de la salud y la tecnología.

En 2015 Tatyana Kanzaveli fue reconocida como una de las mujeres más influyentes en tecnologías de la información en el ámbito de la atención médica y en 2019 Forbes incluyó a su compañía Open Health Network dentro de las 50 principales startups tecnológicas fundadas y lideradas por mujeres. Kanzaveli también ha sido conferencista en distintos foros de las Naciones Unidas, la Casa Blanca y en diversas universidades, entre otros espacios.

Tatyana también ha participado como consejera y mentora en diversos proyectos, como Activity Hero, Octopod, Femeninas, 500Startups, ASTIA y Richard Branson Entrepreneurial Center. En definitiva, anima a todas las mujeres de cualquier edad y origen a que dejen de tener miedo a hablar y dejen de tratar de encajar en un molde: ¡Ustedes pueden ser el cambio y no deben tener miedo de iniciar sus propios negocios, construir sus empresas, sigan sus pasiones!


Fuentes consultadas:

Tatyana Kanzaveli.

Starting a Company Revolutionizing Health Care | Tatyana Kanzaveli.

Tatyana Kanzaveli.

Silicon Valley startup launches blockchain product for patients to sell their data.

Most personal post I ever did

Tatyana Kanzaveli.

Ida Rhodes

(Ucrania 1900- Estados Unidos 1986)

Iba Rhodes

Matemática estadounidense, pionera en el análisis de sistemas de programación. Se convirtió en una de las mujeres influyentes en el incipiente desarrollo informático en Estados Unidos.

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FIba Rhodes

Matemática estadounidense, pionera en el análisis de sistemas de programación. Se convirtió en una de las mujeres influyentes en el incipiente desarrollo informático en Estados Unidos.

Hadassah Itzkowitz nació el 15 de mayo de 1900 en un pueblo judío a 150 km de Kiev, la capital de Ucrania. Tenía 13 años en 1913 cuando sus progenitores, David y Bessie Sinkler Itzkowitz, la trajeron a Estados Unidos; al llegar cambió su nombre por el Ida Itzkowitz.

Seis años después de su arribo a los Estados Unidos, Ida obtuvo una beca en efectivo del Estado de Nueva York y una beca de la Universidad Cornell, donde comenzó a estudiar matemáticas entre 1919 y 1923. Durante su estancia en la universidad, trabajó como auxiliar de enfermería en el Hospital de la Ciudad de Itaca. Sus profesores organizaron sus horarios de clase para que ella pudiera asistir pues estaba muy ocupada trabajando en el hospital. En otras circunstancias, habría tomado clases de física y química, pero como tenían laboratorios por la tarde, se concentró casi por completo en las matemáticas que se enseñaban por las mañanas.

Se graduó con honores en matemáticas, en febrero de 1923 y obtuvo su Master en septiembre del mismo año. Más tarde ingresó a la Universidad de Columbia, donde estudió un año más.

Rhodes tuvo su primer encuentro con el físico alemán Albert Einstein en 1922 y lo encontró de nuevo en 1936 en la Universidad de Princeton, a donde de manera asidua, acudía con un grupo de matemáticos los fines de semana en seminarios informales.

Sin embargo, esta vinculación con la comunidad matemática no se veía reflejada en el empleo: desde el otoño de 1923 hasta 1940, Rhodes tuvo varios trabajos diferentes, pero solo uno de los cuales requirió su formación como matemática; durante los primeros tres años, ella simplemente continuó trabajando como enfermera. Luego se convirtió en maestra de matemáticas en una escuela secundaria en Houston, Texas, pero dejó esto para recurrir al control de mercancías para RH Macy and Co., la famosa tienda por departamentos de Nueva York. Eran los años de la Gran Depresión y difícilmente podría haber conseguido un trabajo como matemática. Mientras desempeñaba este empleo, estudió en el Colegio de Graduados de la Universidad de Columbia entre 1931 y 1932. En 1938 se convirtió en archivista en la Alpha Business School y luego fue secretaria en el Departamento de Trabajo del Estado de Nueva York, donde su trabajo incluía estadísticas.

En 1940 se unió al Proyecto de Tablas Matemáticas, donde trabajó bajo la dirección de la matemática Gertrude Blanch, experta en análisis numérico, quien fue su mentora y líder intelectual del proyecto; aquí inició el trabajo que la volvería famosa.

El Proyecto de Tablas Matemáticas fue un programa gubernamental iniciado en 1938, que tenía como objetivo reducir la tasa de desempleo, el cual benefició entre otras ocupaciones, a los matemáticos y otros especialistas con carreras científicas, como la física, con el objetivo de que hicieran tablas de matemáticas, para tabular funciones matemáticas superiores, en particular funciones exponenciales, logaritmos y funciones trigonométricas; solamente contaba con tres mujeres matemáticas. Muchas de las personas que laboraban en el proyecto habían pasado años en el desempleo o tenían una discapacidad física, por lo que Rhodes, con sus antecedentes de enfermería, les proporcionaba ayuda. Por ello, no podía realizar varias de las tareas de análisis numérico asignadas, las cuales realizaba por las tardes, ya terminada su jornada de trabajo.

Con la entrada de Estados Unidos a la Segunda Guerra Mundial, el Proyecto de Tablas Matemáticas se detuvo, pues la Defensa Nacional requirió al equipo para realizar cálculos relativos a los esfuerzos bélicos, y prepararon tablas de navegación para la Armada estadounidense. Pero las tablas matemáticas tuvieron un segundo impacto, en el desarrollo de computadoras electrónicas.

Debido a que la Oficina Nacional de Normas patrocinó el Proyecto de Tablas Matemáticas en 1947, Ida Rhodes fue enviada a la Oficina Nacional de Normas, o NBS, en Washington D.C. para aprender en los Laboratorios Nacionales de Matemáticas Aplicadas sobre el trabajo que estaba haciendo la Oficina Nacional de Normas en preparación para recibir la computadora electrónica UNIVAC I, que fue la primera computadora comercial fabricada en Estados Unidos.

Sintiendo que no estaba a la altura del trabajo, Rhodes regresó a Nueva York y le dijo a su jefe que nunca debería haberla enviado. Sin embargo, este había recibido un informe de Washington elogiando el desempeño de Ida, y le pidió que volviera e intentara nuevamente. Ella regresó y pasó el resto de su carrera trabajando para la Oficina Nacional de Normas en la programación de las primeras computadoras electrónicas.

Mientras trabajaba en el NBS, también realizó trabajos originales de traducción automática de lenguas naturales: fue una de las primeras en reconocer que es más fácil traducir palabras cuando separas sus raíces de sufijos y prefijos y usarlas para traducir su lengua materna, el ruso. Además, fue asesora continua de los Laboratorios de Matemáticas Aplicadas, trabajando por un corto periodo junto a Grace Hooper.

Imagen Decorativa

Después se trasladó definitivamente al Laboratorio, destacando como pionera en el mundo de la programación por su gran capacidad de análisis. A principios de los años 1950, y junto a Betty Holberton, diseñó el lenguaje de programación C-10 para la computadora UNIVAC I para la oficina del Censo. También diseñó y programó la primera computadora original utilizada por la Administración del Seguro Social de EE. UU.

Rhodes fue responsable del algoritmo de "Jewish Holiday" (vacaciones judías) utilizado en los programas de calendario desde entonces, un caso inusual de un antiguo algoritmo especializado todavía en uso, y aún acreditado al desarrollador original.

Ida también enseñó programación y realizó clases específicas para ayudar a las y los estudiantes sordos, mudos y ciegos a aprender la codificación por computadora. Otro aspecto relevante de la carrera de Ida Rhodes fue dar conferencias a empresas privadas y agencias gubernamentales sobre la mejor manera de utilizar las computadoras electrónicas en su trabajo, tras jubilarse en 1964, y continuar como consultora de la División de Matemáticas hasta 1971, cuando se retiró completamente. Aun entonces, junto con Gertrude Blanch, escribió varios artículos científicos.

A medida que avanzaba su edad, su estado de salud se deterioró progresivamente, principalmente una afección cardíaca que demandó disminuir su actividad, por lo que redujo las llamadas telefónicas y la correspondencia. Finalmente se mudó a una casa de retiró para personas ancianas. Falleció en febrero de 1986.

El Departamento de Comercio le otorgó dos premios diferentes. La primera distinción fue la Medalla de Oro de Servicio Excepcional en 1959 por su "liderazgo pionero significativo y las contribuciones sobresalientes al progreso científico de la nación en el diseño funcional y la aplicación de equipos electrónicos de computación digital". El segundo fue un Certificado de Apreciación en 1976, año del 25 aniversario de UNIVAC I, por su contribución a la "Revolución de la Información".


Fuentes consultadas:

Ida Rhodes, el poder de la mujer-máquina.

Women in Tech, STEM, and Coding: Ida Rhodes.

Ida Rhodes.

Faces of HPC: Ida Rhodes.

Robin Murphy

(Estados Unidos, 1957)

Fotografía de Ruben Murphy

Especialista en ciencias de la computación y robótica. Profesora universitaria e investigadora en inteligencia artificial, fundadora del campo de robótica de rescate en desastres. La ciencia ficción es uno de sus métodos de enseñanza sobre inteligencia artificial y robótica.

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Fotografía de Ruben Murphy

Especialista en ciencias de la computación y robótica. Profesora universitaria e investigadora en inteligencia artificial, fundadora del campo de robótica de rescate en desastres. La ciencia ficción es uno de sus métodos de enseñanza sobre inteligencia artificial y robótica.

Robin Murphy nació en Georgia, Alabama, el 25 de agosto de 1957. De joven se preguntaba si sería física nuclear o una ingeniera mecánica como su padre; aunque no conocía qué campo de la ingeniería podría escoger, estaba convencida que la Ingeniería era la disciplina que iba a estudiar. Robin era hija única, así que por supuesto que sería ingeniera como su padre; siempre quiso serlo, recuerda.

En 1980, Murphy se graduó en ingeniería mecánica en el Instituto Tecnológico de Georgia (Georgia Tech); pero en el posgrado siguió una ruta diferente: en 1989 obtuvo un master y su doctorado en 1992, ambos en Informática y Ciencias Computacionales, después de haber trabajado varios años en esa industria. Fue la primera persona en doctorarse en Robótica en la Facultad de Computación del Georgia Tech.

Durante su posgrado se interesó en la Inteligencia Artificial (IA), aunque confiesa, al principio pensaba que ese término era una broma. La beca que había obtenido la condicionaba a colaborar con el equipo del programa de fabricación de computadoras integradas, donde había un especialista en IA para robots, que fue su mentor. Eso era algo que pensó que jamás llegaría a aplicarse para algo útil o interesante; ¡cuán equivocada estaba!, confiesa. En menos de un mes estaba fascinada con la IA, “haciendo las cosas más inteligentes, duplicando algunas de las cosas maravillosas que sabemos sobre la inteligencia biológica, combinando eso con las diferencias de los sistemas basados en silicio. Me enamoré por completo y nunca volví atrás”.

Al concluir su doctorado, Robin Murphy se integró a la Escuela de Minas de Colorado en Golden, Colorado, como profesora asistente entre 1992 y 1998. El enfoque principal de la institución se concentraba en los robots planetarios, debido a los lazos con la comunidad espacial de Colorado.

Fue en 1995 que comenzó su interés por la robótica de rescate, como una respuesta muy emocional ante la noticia del ataque terrorista en la ciudad de Oklahoma y del terremoto en la ciudad de Kobe. La mayoría de los esfuerzos por desarrollar Inteligencia Artificial (IA) y robótica, se enfocaba en robots miniatura para enviar a Marte; para ella era claro que esos mismos robots podían explorar debajo de superficies de un desastre para localizar víctimas: “es necesario que alguien plantee esta idea de robótica de rescate, además de robots planetarios y de cuidado de la salud; yo puedo ser esa persona”.

Y exactamente eso fue lo que hizo, dispuesta a hacer la diferencia, se convirtió en líder internacional en el campo de la robótica de rescate, que permite insertar sistemas no tripulados en diferentes catástrofes. Murphy y sus estudiantes ganaron la primera subvención de la Fundación Nacional de Ciencia para robots de búsqueda y rescate. Donde ella veía una carrera pionera, otras personas expertas la veían con escepticismo: algo futurístico, pero poco aplicable. Decidida a establecer un nuevo rumbo, se incorporó a la Universidad del Sur de Florida, que fue la institución que le permitió dedicarse al incipiente campo de la robótica de desastre. En esta universidad, a partir de 1999 ella y sus estudiantes tuvieron el auspicio de la Florida Task Force 3, y eventualmente se convirtieron en técnicos especialistas en búsqueda.

Tras el colapso de las Torres Gemelas por el ataque del 9/11, el equipo de Murphy representó la única institución académica que respondió al llamado de ayuda del Estado de Nueva York, formando parte de los equipos coordinados por el Centro de Búsqueda y Rescate Asistido por Robot de Texas (CRASAR por sus siglas en inglés) de Texas A&M.

Además de ser una de las personas más influyentes en este campo, es también una de las pocas mujeres involucradas en el tema, y una de las más influyentes en tecnología. La Robótica y más aún la robótica de rescate, está dominada por hombres; cuando ella asiste a un lugar de desastre, suele ser la única mujer presente. Parte de la labor de Murphy consiste en mostrar este campo a las mujeres jóvenes. Así, ha participado en videos y conferencias para alentarlas a interesarse en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas; por supuesto, es una entusiasta mentora en el campo de la robótica de rescate.

Murphy es profesora de Ciencias de la Computación e Ingeniería en la Universidad Texas A&M, donde también es Directora del Centro de Búsqueda y Rescate Asistido por Robot (CRASAR). Ha dirigido el laboratorio de inteligencia artificial de la Universidad de Texas y es fundadora de Roboticistas Sin Fronteras. Esta organización provee tecnología y robots de rescate a grupos de búsqueda que trabajan en todo el mundo, quienes cuentan con el entrenamiento y la experiencia requerida para intervenir en distintas catástrofes. Algunos ejemplos de lo realizado, ha sido el uso de robots en el Huracán Katrina o durante el accidente nuclear de Fukushima.

La Dra. Murphy también es una fundadora del campo de interacción humano-robot. La primera vez que se usaron robots en tareas de rescate y desastres fue en el 9/11 en el World Trade Center; experiencia que les dejó como aprendizaje que los robots deben ser más amigables con las víctimas, e incluso, proporcionarles algún consuelo, es decir, es necesario poder interactuar con ellas por medio del robot de rescate.

Los robots de rescate también se han utilizado como salvavidas en las costas griegas, donde arriban personas refugiadas de Siria: cuando los guardacostas detectan que hay gente en el mar, lanzan un jetski robot, al que pueden sujetarse ocho o nueve personas, lo que da tiempo a los salvavidas para atender a otras en peligro más inmediato. Con base en la experiencia, ahora saben que estos robots deben ir equipados con equipo de voz bidireccional, para poder dirigirse a la gente rescatada, y a su vez, escucharlas para saber, por ejemplo, si tienen síntomas de hipotermia. Ahora se trabaja con IA para poder establecer comunicación en diferentes idiomas, pues no todas las personas hablan la misma lengua.

Robin Murphy actualmente lidera el consorcio Robótica para Enfermedades Infecciosas (RID por sus siglas en inglés), organización creada en 2015 por médicos y expertos en robótica, para hacer frente a la epidemia de ébola en África, y que trabaja en veinte países en temas de salud pública y seguridad. Uno de sus objetivos es participar en la atención médica como apoyo al personal de salud, que se encuentra sobrecargado de trabajo, a la vez que disminuye el riesgo de contagio, ya que permite examinar e incluso proporcionar medicamentos a pacientes que han contraído alguna enfermedad infecciosa; no se trata de sustituir a los elementos humanos, sino de ayudarlos a realizar su labor y mantener el contacto con las personas que deben permanecer aisladas. Robin Murphy ha impartido talleres desde 2014, para el manejo de los robots por parte del personal de salud.

Después de dirigir el Centro de Búsqueda y Rescate Asistido por Robot (CRASAR) durante casi dos décadas, Robin Murphy está trabajando para actualizar esa experiencia y ponerla en práctica para hacer frente a la pandemia de COVID-19. Con el consorcio RID explora el papel que pueden tener los robots en esta tarea, al tiempo que abre una invitación a participar a personas expertas en robótica que deseen ayudar.

Al día de hoy, los robots son usados en los hospitales por recepcionistas, enfermeras, médicas, médicos y familiares para interactuar con pacientes de COVID-19; y se utilizan en las salas de diagnóstico, así como para desinfectar entornos, tanto al interior como en espacios públicos.

Una de las lecciones aprendidas, apunta Murphy, radica en que es mejor adaptar robots que ya han estado trabajando en otras tareas, en lugar de experimentar con prototipos, por ejemplo: los drones agrícolas diseñados para rociar pesticidas en campos abiertos se están adaptando para rociar desinfectantes en paisajes urbanos muy poblados de China e India.

En 2008, la Fundación AUVSI (que apoya a estudiantes para aprender robótica y conocer los avances en áreas STEM) le otorgó el premio lA Aube Colaborador Sobresaliente por su inserción de robots terrestres, aéreos y marítimos para búsqueda y rescate urbano en once desastres, incluido el desastre del 9/11 en el World Trade Center, Los huracanes Katrina y Charley, y el colapso de la mina Crandall Canyon en Utah. En 2014 recibió el Premio Eugene L. Lawler en el campo de Ciencias de la Computación e Informática, por sus contribuciones humanitarias.

Además, Robin Murphy es autora y editora de varios libros sobre Inteligencia Artificial y Robótica, y algunos se han convertido en best-sellers de libros de texto. Entre ellos se encuentran: Introduction to AI Robotics y Disaster Robotics, por el que fue premiada como la mejor escritora de 2015 en Ingeniería y Tecnología, así como Robotics Through Science Fiction (ed.); publicados por MIT Press.


Fuentes consultadas:

Robin Murphy: A Pioneer In Rescue Robotics.

Robin Murphy, especialista en ciencias de la computación.

Dr. Robin Murphy.

Water rescue robot EMILY gets some help from the sky - Science Nation.

Robots are playing many roles in the coronavirus crisis – and offering lessons for future disasters.

Carol Shaw

(Estados Unidos 1955)

Carol Shaw

Informática. Primera mujer diseñadora y programadora de video juegos. Una de sus creaciones es River Raid, lanzado en 1982. Fue parte de Atari durante sus primeros años, dejando una huella indeleble en esa compañía.

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Fotografía de Carol Shaw

Informática. Primera mujer diseñadora y programadora de video juegos. Una de sus creaciones es River Raid, lanzado en 1982. Fue parte de Atari durante sus primeros años, dejando una huella indeleble en esa compañía.

A Carol Shaw la programación le vino de familia, su padre era ingeniero en el Laboratorio Nacional de Aceleradores SLAC, que forma parte del Departamento de Energía de Estados Unidos y es operado por la Universidad de Stanford; su mamá era profesora, pero al casarse se dedicó al hogar. Creció en un mundo de ciencia y tecnología tradicionalmente guiado por hombres, esa familiaridad le hizo ignorar las barreras de género y tomar su camino profesional de acuerdo con sus habilidades.

Cuenta que de niña le interesaban poco las muñecas, y prefería jugar con el tren a escala de sus hermanos. Su interés en la programación y el diseño de videojuegos comenzó en la secundaria, al descubrir que se podía utilizar la computadora para jugar. Como parte del programa de matemáticas, en la escuela tenían un sistema de tiempo compartido para programar con BASIC. Recuerda que era intimidante entrar al salón de cómputo, pues prácticamente solo había chicos. Al principio no sabía qué es lo que programaba, simplemente escribía y hacía cálculos; pero pronto descubrió que tenían juegos en el sistema como Star Trek, que podía jugar y aprender de ellos. Por supuesto, eran juegos basados en texto.

Cuando era joven no había videojuegos como tales, pero fue en la universidad cuando jugó el primer videojuego el Computer Space, de la consola Arcade, que se encontraba en uno de los salones del minigolf al que iba a jugar. Además, había varias Arcades en la Unión de Estudiantes de Stanford que algunas veces utilizó; y la propia Carol Shaw tuvo un RadioShack con el que jugaba a un juego parecido al Pong.

Se matriculó en la Universidad de California en Berkeley, probando cursos en la facultad de Literatura y Ciencia, además de otros en Ingeniería Civil, pues no estaba segura sobré qué carrera seguir. Cuando tomó un curso de programación en el que utilizaban Fortran, decidió que eso era lo que definitivamente quería. Así que optó por la licenciatura en Ingeniería Eléctrica y Ciencias de la Computación que ofrecía el colegio de Ingeniería. En 1977 se graduó de licenciatura y prosiguió con un master en Ciencia Computacional en la misma universidad, cuyo programa duraba un año.

Casi concluido su master, Carol entró en Atari en 1978, como programadora de videojuegos para la consola doméstica Atari 2600. Nunca había escrito un videojuego, pero la contrataron porque tenía mucha experiencia en programación en lenguaje ensamblador en algunas empresas en las que había trabajado mientras completaba sus estudios. El lenguaje ensamblador es un lenguaje de programación de bajo nivel, consistente en un conjunto de mnemónicos que representan instrucciones básicas para los computadores, microprocesadores, microcontroladores y otros circuitos integrados programables. A ella le parecía una perspectiva divertida trabajar programando y jugando a videojuegos. Una vez allí, se convirtió en la única mujer diseñadora de videojuegos de la empresa. Y la primera a nivel mundial.

Dentro del equipo de programadores de la Atari 2600, más allá de diseñar sus propios juegos, contribuyó a crear los cartuchos de las consolas de segunda generación. Recuerda que la Atari era una máquina difícil de programar, pues cada línea que se desplegaba debía escribirse, una por una; eso también la hacía muy flexible, y podían generarse acciones y efectos que era difícil creer que pudiera haberlos logrado. Su primera tarea fue crear el videojuego Polo, patrocinado por la colonia con ese nombre de Ralph Lauren, pero no llegó a comercializarse. Aun así, es el primer videojuego diseñado y programado por una mujer.

El primer videojuego diseñado por una mujer que se comercializó fue 3D Tic-Tac-Toe en 1980, también programado por Carol Shaw, un tres en raya tridimensional con cuatro tableros. En aquella época el programador también tenía que encargarse del diseño, los gráficos y el sonido. Luego hizo otros juegos como Video Checkers y un programa de cálculo para el ordenador Atari 800. Tras programar varios de los primeros juegos de la 2600, en 1980 dejó Atari, para salir un poco de los videojuegos para enrolarse en Tandem Computers, donde estuvo 16 meses trabajando en un procesador utilizando sus conocimientos de lenguaje ensamblador.

Algunos antiguos compañeros de Atari le llamaron en 1982 porque habían fundado una nueva compañía de videojuegos, Activision, y Carol aceptó la oferta. Ella quería hacer un juego con temática espacial inspirado en una máquina recreativa, pero había muchos juegos similares y sus colegas la animaron a idear algo diferente.

Así, en 1982 se lanzó River Raid con el nombre de Carol Shaw en la portada, ya que Activision quería tratar a sus programadores como a las estrellas de cine. Se trataba de un shooter con scroll vertical en el que un jet no podía salir de la zona del río y necesitaba recargar combustible. Era innovador ya que incluía novedades como movimiento en los cuatro lados de la pantalla, un motor de inteligencia artificial para que los enemigos se cruzasen en el camino en el momento oportuno o cambios de velocidad del vuelo; además, el decorado cambiaba de forma aleatoria para que ninguna partida fuera igual, y si el jugador conseguía una puntuación muy alta podía hacerse una foto y recibir un parche del videojuego.

Se vendieron más de un millón de unidades, por lo que Carol recibió un Cartucho de Platino. Shaw destacó que sin las aportaciones constructivas de sus compañeros de Activision, el éxito de River Raid no habría sido posible. El juego ganó varios premios, incluyendo el de “Mejor Videojuego de Acción” en los Premios Arkie 1984 de la revista Electronic Games.

En 1990, tras sopesar la situación bastante cambiante del sector de los videojuegos y la presión constante de fechas de entregas, decidió que podía jubilarse con lo que había ganado hasta entonces; contaba 35 años y sus ganancias de River Ride, así como sus inversiones le permitían retirarse sin preocupaciones económicas. Inició una nueva etapa como voluntaria en diferentes organizaciones. En la edición de The Game Awards de 2017, Carol Shaw recibió el galardón de “Ícono de la Industria”.

Carol Shaw comenta que la programación ahora se enseña en muchas escuelas de enseñanza básica, lo que ayuda a disminuir la brecha de género, y ya no es un campo tan masculinizado como en su juventud; pero reconoce que aún queda un largo camino por recorrer hasta que las mujeres estén igualmente representadas en campos como la ingeniería.

A las mujeres y niñas interesadas en la informática o el diseño de juegos les dice: "Si eso es algo que les gusta hacer, deberían seguir adelante, sin dejar que la gente les diga que no pueden hacerlo. Lo principal es encontrar algo que le guste hacer y que le interese ".


Fuentes consultadas:

De Polo game a River Raid. Carol Shaw, primera diseñadora de videojuegos de ordenador.

10 mujeres programadoras pioneras en informática.

Women in STEM: Carol Shaw.

Carol Shaw

Carol Shaw, Atari’s First Female Video Game Developer.

Carmen Victoria Félix Chaidez

(México,1985)

Fotografía de Margaret Domínguez

Ingeniera en Electrónica y Telecomunicaciones. Primera mexicana en graduarse del programa Científico-Astronauta PoSSUM, respaldado por la NASA.

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Fotografía de Margaret Domínguez

Ingeniera en Electrónica y Telecomunicaciones. Primera mexicana en graduarse del programa Científico-Astronauta PoSSUM, respaldado por la NASA.

Originaria de Culiacán, Sinaloa. Desde pequeña le gustaron las estrellas. A los cinco años de edad, su papá la llevó por la noche a observar las estrellas en el cielo, y encontrar constelaciones, fue cuando supo que quería dedicarse a explorar el espacio. Soñaba con viajar a las estrellas, recuerda que le daba curiosidad ver el cielo y ver cómo algunas estrellas brillaban más que otras y cómo la Luna cambiaba de media Luna a completa. “El día que conocí las historias de que el hombre había ido a la Luna, de ahí nace mi sueño de ir a la Luna yo también y dedicarme a saber más del universo”, comenta. A los doce años, la primera vez que navegó por internet, buscó el sitio de la NASA para conocer los requisitos para ser astronauta.

Cuando quiso escoger una carrera pensó en Astronomía o Ingeniería Aeroespacial, pero ninguna de esas carreras se encontraba en Culiacán. Con la curiosidad de conocer más, en 2002, a los 17 años de edad, asistió al Congreso Internacional de Astronáutica en Houston, donde pudo conversar con astronautas e ingenieros que trabajaban en el proyecto de la Estación Espacial Internacional, lo que impulsó aún más su deseo de seguir con su sueño de niña.

“Me quedé muy sorprendida de saber que el sector espacial era muy grande y no solo Estados Unidos. Había gente de todos lados. Tuve la oportunidad de escuchar una plática entre astronautas, y al final me acerqué y le conté a uno de ellos que tenía el sueño de estar cerca del espacio, pero que yo era de México y no sabía qué camino seguir. El astronauta Mike Massimino me dijo que lo que estudiara tenía que ser algo que me gustara mucho, y que el perfil que busca la NASA es de ingeniero y científico”, comenta Carmen.

Con ese objetivo en mente, estudió Ingeniería en Electrónica y Comunicaciones (IEC) en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM). Al concluir su carrera, Carmen Félix trabajó durante algunos años en AT&T y Texas Instruments mientras buscaba opciones de especialización en el área de su interés. Fue así como encontró la International Space University (ISU), en Francia, para estudiar Ciencias Espaciales, la especialización que le abriría todas las puertas y que sería la llave de su sueño.

“Metí mis papeles y me dieron una beca. Me fui a estudiar la maestría a Francia. Como parte de la maestría, nos dan la oportunidad de buscar un internado y yo tuve la oportunidad de irme a trabajar a la NASA Ames, en el Departamento de Pequeños Satélites”, narra. Para su gran fortuna, una vez que el internado terminó, la NASA Ames le ofreció trabajo para continuar con las investigaciones que había iniciado en ese entonces, y gustosamente aceptó. Específicamente su trabajo se enfocó en probar si era factible la idea de utilizar productos comerciales para implementarse en la construcción de pequeños satélites y así reducir costos a futuro. “Es muy costosa la formación de un satélite cuando sabes que todos los componentes que usas tienen que estar certificados y tener la calidad para soportar las condiciones del espacio” explica.

Sin embargo, el entonces presidente de Estados Unidos, Barack Obama, el 1 de febrero del 2010 canceló el proyecto Constelación debido a recortes presupuestarios. Este proyecto, que había sido presentado por su antecesor, buscaba diseñar una nueva generación de naves para regresar al satélite terrestre antes de 2020, y desde allí viajar a Marte. Fue entonces cuando regresó a México para ayudar en la creación de la Agencia Espacial Mexicana con propuestas en base a sus conocimientos adquiridos. También participó como una de los expertos en la creación de la Agencia Espacial Mexicana, donde compartió sus ideas y propuestas para los inicios del ámbito espacial en su país.

Carmen ha continuado colaborando con la NASA, aunque no como empleada de la agencia: “He hecho proyectos con NASA, por ejemplo, simulaciones en diferentes partes del mundo. En esos proyectos NASA nos envía experimentos en los cuales nosotros los probamos durante simulaciones de exploración al planeta Marte”.

Actualmente, Carmen Félix trabaja en la Asociación Internacional por el Avance de la Seguridad Espacial, en Holanda, donde dirige el tema aeroespacial en el capítulo holandés de la Red de Talentos Mexicanos en el Exterior. También ha participado en la campaña de micro-gravedad en Canadá, probando experimentos de MIT en Cero G, trajes espaciales y la prenda de la Agencia Espacial de Canadá que será utilizada para volar al espacio y medir datos biomédicos de los astronautas en la Estación Espacial Internacional.

También ha trabajado como ingeniera en varias misiones análogas de Marte para la creación de un traje espacial específico diseñado para Marte, en conjunto con el Austrian Space Forum; además de colaborar con proyectos del Centro Espacial Kennedy de la NASA y el Instituto Tecnológico de Florida. En 2016 participó en una simulación en el Mars Desert Research Station, de Utah. En la prueba, la astronauta tuvo que estar aislada en una cápsula junto a los demás compañeros.

Es la primera mexicana en ser aceptada en el Project PoSSUM, el primer y único programa de investigación suborbital con tripulación, respaldado por la NASA; el cual es de iniciativa privada, no gubernamental. El programa busca entrenar a las y los ciudadanos científicos para poder realizar experimentos en el espacio.

En 2018 se graduó del programa Científico-Astronauta PoSSUM y continúa con su entrenamiento, el cual incluye vuelos acrobáticos, pruebas y operaciones en traje espacial, egresos de cápsulas espaciales, procedimientos de emergencias y supervivencia en mar abierto, con el ánimo de conseguir su sueño, ese programa en algún futuro lanzará vuelos con naves comerciales, con compañías Blue Origin, Virgin Galactic o SpaceX, que están desarrollando su capacidad, sin depender de las agencias gubernamentales.

El ser una mujer extranjera intentando abrirse paso en un ambiente dominado por hombres le representó una serie de limitantes, pero eso nunca fue motivo para desanimarse o bajar su ritmo de trabajo. Enfática señala: “Mi sueño es viajar al espacio algún día, pero en el camino, mientras voy aprendiendo”. Le gusta animar a las demás personas a cumplir también cualquier cosa que deseen, inspirarlas con su ejemplo, en especial, subraya: “A las niñas y jóvenes les quiero decir que se permitan pensar y soñar qué tan lejos quieren llegar y una vez que lo visualicen y lo decidan que trabajen mucho, que estudien mucho porque todo llega, todo se cumple”.

Por ello, durante la última década Carmen ha trabajado con el Consejo Asesor de la Generación Espacial, una organización que apoya el programa de aplicaciones espaciales de la ONU, encabezando eventos relacionados con el espacio para las generaciones más jóvenes alrededor del mundo. En el periodo 2009-2010 fui la única mujer en la NASA y estuvo coordinando programas para que más estudiantes pudieran realizar estancias profesionales.


Fuentes consultadas:

Carmen Félix, amor por el espacio.

Carmen Félix, astronauta.

Carmen Victoria Félix.

Ella es Carmen Félix, la primera astronauta análoga mexicana.

Las estrellas y la Luna me llevaron a la NASA

Vera Cooper Rubin

(Estados Unidos 1928 - 2016)

Vera Cooper Rubin

Astrónoma. Aportó la primera evidencia directa de la existencia de la materia oscura, que compone casi 90% del universo y cuyas propiedades apenas son conocidas por la ciencia. Por su trabajo recibió todos los honores en astronomía, salvo el premio Nobel.

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Fotografía de Limor Fried

Astrónoma. Aportó la primera evidencia directa de la existencia de la materia oscura, que compone casi 90% del universo y cuyas propiedades apenas son conocidas por la ciencia. Por su trabajo recibió todos los honores en astronomía, salvo el premio Nobel.

Vera Florence Cooper nació en Filadelfia (EEUU) en una familia judía de clase media, era la menor de dos hermanas. Su madre laboró en la compañía telefónica Bell hasta su matrimonio, empresa de la que también era parte su padre, ingeniero eléctrico. Eran los tiempos de la Gran Depresión y una serie de vaivenes llevaron a la familia a establecerse en la ciudad de Washington, cuando su padre obtuvo un puesto en el Departamento de Agricultura.

A los diez años Vera quedó fascinada por las órbitas de las estrellas cuando exploraba el cielo desde su nuevo dormitorio en Washington D.C.; su cama se situaba al lado de un gran ventanal orientado al norte. Por la noche podía contemplar las estrellas y su rotación alrededor del polo; así como la trayectoria de meteoritos y alineaciones planetarias. Así decidió dedicarse a la astronomía. Su padre ayudó a Vera a construir un telescopio de cartón y la acompañaba a las reuniones del Club de Astrónomos Amateur, a las que comenzó a asistir a los catorce años de edad. También, durante los viajes para visitar a su familia, su padre le planteaba enigmas matemáticos y ella observaba las matrículas de otros vehículos, aprendiendo sin saberlo, combinatoria de forma autodidacta. Él la animaba a estudiar y convertirse en una matemática profesional, ya que dudaba que convertirse en astrónoma pudiera ser una carrera redituable para su hija.

Desde la escuela secundaria Vera experimentó las dificultades que le acompañarían en su formación y trayectoria como mujer astrónoma.

Mientras que su profesor de matemáticas animaba a su clase a pensar por sí mismos y les planteaba problemas que no les había enseñado a resolver, para que imaginaran posibles respuestas, también contaba con un profesor de ciencias que simplemente ignoraba a las chicas.

Vera buscó inscribirse en las universidades de Pensylvania y de Swarthmore, pero las personas a cargo de las entrevistas para la admisión no se tomaron en serio su solicitud; incluso una de ellas le dijo que podría dedicarse a pintar paisajes astronómicos, ya que tanto la astronomía como la pintura se encontraban entre sus intereses. Para continuar sus estudios buscó un lugar con una atmósfera más favorable: ganó una beca para asistir al Vassar College de Nueva York, universidad que, desde su fundación en 1865, se preocupaba por la promoción de las mujeres en todos los campos del saber. Allí estudió desde 1945 hasta 1948, cuando concluyó sus estudios en astronomía.

Después quiso matricularse en Princeton, pero esa universidad no permitía mujeres en el programa de Estudios Astronómicos (restricción que la institución mantuvo hasta 1975); por lo que optó por la estudiar Física en la Universidad de Cornell, ya que su marido, que era miembro de la armada, fue destinado allí para estudiar química, y a quien Vera conoció en 1947 durante las vacaciones de verano mientras trabajaba como computadora en el Observatorio Naval de Investigación.

Bajo la supervisión del Dr. Stahr, Vera Rubin realizó su tesis de máster en dicha universidad sobre la distribución de las velocidades de las galaxias. Cuando su tutor le propuso que él presentaría su trabajo en la reunión de la Sociedad Astronómica Norteamericana, pues ella recientemente había sido madre, rechazó la oferta. Vera presentó su trabajo en dicha reunión; los resultados de su ponencia fueron tan discutidos que el Washington Post publicó “Joven madre encuentra el centro de la creación o algo parecido”.

Durante seis meses abandonó su carrera, pero no se resignaba a ser un ama de casa mientras su marido iba a trabajar, por lo que decidieron que ella siguiera su pasión por la astronomía. Con el apoyo constante de su esposo y sus progenitores, Vera Rubin se matriculó en la Universidad Georgetown, donde existía un grado en astronomía. Durante dos años su marido la acompañó a las clases nocturnas, mientras sus padres cuidaban a su hijo. En 1954 terminó su tesis doctoral en la que mostró que las galaxias se agrupaban en grandes asociaciones y no se encontraban distribuidas al azar. Este trabajo se anticipaba quince años al desarrollo científico, pero no consiguió que se publicase en la Astrophysical Journal. Vera permaneció dando clases e investigando en Georgetown durante diez años, en los que además nacieron sus otros dos hijos y su hija, quienes en su totalidad se dedican a la investigación científica: David es geólogo, Judith astrofísica, Karl matemático y Allan geólogo.

Después de su graduación, trabajó como docente en el Universidad Comunitaria del Condado de Montgomery y también en la Universidad de Georgetown como asistente de investigación y profesora asistente. Gracias a un encuentro casual de Vera con Margaret y Geoffrey Burbidge en un simposio, se trasladó en 1963 a California; al trabajar con la pareja de científicos fue la primera vez que sintió que sus ideas en astronomía eran escuchadas. En 1965 fue la primera mujer que utilizó de forma legal el telescopio de Monte Palomar, propiedad de Caltech y la Institución Carnegie. Antes de esto, las mujeres no tenían permiso ni autorización para acceder con facilidad; Vera descubrió que las instalaciones no contaban con sanitarios para mujeres, situación que solucionó con un cromo en una de las puertas de los servicios, para tapar la señalización de “exclusivos para hombres”.

A su vuelta a Washington, aceptó el trabajo que le ofrecieron en el Departamento de Magnetismo Terrestre de la Institución Carnegie donde continuó trabajando por el resto de su vida.

Allí inició su larga colaboración con el astrónomo Kent Ford, inventor de un espectómetro que sirvió a la científica para desarrollar sus estudios sobre las velocidades de rotación de las galaxias espirales. Sus resultados le llevaron a las mismas conclusiones que ya había establecido años atrás durante la realización de su tesis de máster; pero en ese entonces, el ambiente tan poco favorable y competitivo que se generó a su alrededor la motivaron a cambiar su campo de actividad hacia estudios sobre la estructura de las galaxias espirales, que culminaron con el estudio sistemático de curvas de rotación de galaxias de diferentes tipos morfológicos.

Fue así que, a finales de 1970, Vera Rubin y Kent Ford, del Instituto Carnegie de Washington miraron, confundidos, las lecturas de las tarjetas perforadas de sus observaciones de la Galaxia de Andrómeda. La gran espiral parecía estar girando mal: en contra de las expectativas, todas las curvas de rotación eran bastante parecidas y mostraban un aplanamiento hasta distancias muy lejos del centro. El material en los bordes se movía tan rápido como el material cerca del centro, violando las leyes de Newton del movimiento.

Esto representó la primera evidencia directa de la materia oscura, pero la explicación para ese comportamiento extraño no llegó a estar clara para Rubin hasta dos años más tarde: la única explicación plausible para su hallazgo es que hay diez veces más materia que la estrictamente luminosa. Se dio cuenta que este resultado apoyaba el trabajo de Zwicky de 1930 sobre la existencia de una gran cantidad de materia oscura en el universo.

Imagen Decorativa

Desde 1978 Rubin y su grupo analizaron más de doscientas galaxias, estimando que aproximadamente 90% de la materia del universo se halla en forma de materia oscura. Se trata de una forma de materia que no emite luz ni interactúa con la materia común; su presencia solo puede inferirse a partir de los efectos gravitacionales que provoca sobre la materia visible (estrellas, galaxias y aglomerados de galaxias). Vera Rubin nunca dejó de explorar este importante descubrimiento para entender el universo que nos rodea. La comunidad científica sabe ahora que la materia oscura comprende alrededor del 84% del material del universo. Sus partículas invisibles pululan a través de todo el cosmos.

El descubrimiento de esta sustancia extraña merece un Premio Nobel, que para Vera Rubin, nunca llegó; falleció el 25 de diciembre de 1986, sin haber recibido esta distinción que, en opinión de sus colegas, era más que merecida por sus décadas de trabajo y de la relevancia de su investigación y sus descubrimientos, fundamentales para el desarrollo de la astrofísica y el concepto actual del universo. Quedó de manifiesto que la Física aún es un campo completamente masculinizado; solamente dos mujeres han recibido el Nobel de Física, único reconocimiento del campo astronómico que Vera Rubin no recibió.

En 1993 recibió la Medalla Nacional de la Ciencia, la más alta distinción a la ciencia que otorga el congreso de Estados Unidos; fue la segunda mujer en recibir la Medalla de Oro de la Real Sociedad Astronómica (Reino Unido), distinción que le fue otorgada en 1996; en 1994 el premio Henry Norris Russell Lectureship de la Sociedad Americana de Astronomía (USA) y el premio Jansky del Observatorio Radio Astronómico Nacional (USA), así como el premio Gruber de Cosmología (Fundación Gruber, USA) en 2002 y la Medalla Bruce en Astronomía de la Sociedad Astronómica del Pacífico (USA) en 2003.

A lo largo de su carrera, Vera tuvo que luchar para ganarse la credibilidad como astrónoma y por ello, siempre trató de ayudar y animar a las mujeres jóvenes a seguir sus sueños de investigar el universo. Junto con su mentora Margaret Burbidge, pugnó por un mayor reconocimiento de las mujeres en la ciencia, promoviendo la inclusión de más mujeres en la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, así como por su participación en conferencias y en los paneles de revisión de artículos científicos. Asimismo, se acercó a las y los niños a través de un libro titulado Mi abuela es astrónoma, para que sintieran la felicidad que ella experimentaba contemplando el cielo nocturno.


Fuentes consultadas:

Vera Rubin: La descubridora de la materia oscura.

Vera Rubin. La madre de la materia oscura.

Vera, la espía de las estrellas.

Vera Rubin in the pages of Physics Today.

Vera Rubin, Pioneering Astronomer, Dies at 88.

Margaret Domínguez Rodríguez

(México, 1986)

Fotografía de Margaret Domínguez

Física e Ingeniera Óptica, es la ingeniera a cargo del sistema óptico del telescopio Espacial Infrarrojo de Amplio Campo de Visión (WFIRST por sus siglas en inglés), proyecto de la NASA que a partir del 2025 buscará vida en otras partes del universo.

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Fotografía de Margaret Domínguez

Física e Ingeniera Óptica, es la ingeniera a cargo del sistema óptico del telescopio Espacial Infrarrojo de Amplio Campo de Visión (WFIRST por sus siglas en inglés), proyecto de la NASA que a partir del 2025 buscará vida en otras partes del universo.

Margaret Zoila Domínguez Rodríguez es originaria de Tecamachalco, Puebla y creció como la mayor de cuatro hermanas, en el seno de una familia en la cual les inculcaron la perseverancia en todos los aspectos, especialmente, en el de la educación.

A la edad de 13 años, mientras estaba en una fiesta en lugar de divertirse y salir a bailar tomó una servilleta para dibujar los patrones de distribución de la luz que se generaban con la disco ball del lugar. Para Margaret Domínguez las ciencias exactas, álgebra, física y química se convirtieron en sus materias preferidas mientras cursaba la secundaria; su madre y su padre la apoyaban mucho y la animaron a estudiar aquello que le gustara y la hiciera feliz. Estudió y concluyó su educación básica en el Instituto Atenas de Tecamachalco.

Estudiante de Física en la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP), sus sueños comenzaron, primero con un intercambio de un año académico en Montreal, Canadá, en la Universidad McGill, y así cursó el 5º y 6º semestre de física entre 2006 y 2007. Recuerda que aquella fue una época difícil, “por los idiomas y porque era la primera vez que dejaba México. Obviamente el nivel es diferente, siempre piensas que estás trabajando muy duro, y te das cuenta que aún hay que trabajar más duro para ser bueno”.

La hoy ingeniera óptica en el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA), en Greenbelt, Estados Unidos, narra que su llegada a la NASA fue cosa del destino, pues en febrero de 2008, participó en la organización del Segundo Congreso Nacional Universitario. Uno de los ponentes invitados al encuentro fue Jonathan P. Gardner, jefe del laboratorio de Cosmología Observacional del Centro de Aviación Espacial Goddard (GSFC por sus siglas en inglés), quien invitó a la estudiante al programa de prácticas profesionales de la NASA. Domínguez aceptó la recomendación, presentó su solicitud y en abril de 2008 fue aceptada en la iniciativa de diez semanas.

Desde 2010 se incorporó de manera definitiva en la NASA, ya que mientras trabajaba se abrió una plaza para laborar de manera formal en un sistema de trabajo para estudiantes aún no graduados conocido como Undergraduate CO-OP. Después de aplicar para la plaza y tener una entrevista, regresó a Puebla a concluir su licenciatura y tesis, aunque pronto fue contactada para avisarle que había sido aceptada para el trabajo en el GSFC; lo que retrasó un poco su graduación.

La óptica estudia la luz, que está en todos lados, y es un tema intrínseco de la física. Cuando llegó a la NASA, entró al Departamento de Óptica y le gustó mucho el trabajo de laboratorio. Margaret Domínguez narra que su jefe la impulsó a postular a una maestría en la Universidad de Arizona, en la que fue aceptada para realizar un posgrado con una beca completa.

En 2013 concluyó el programa de maestría en Ciencias Ópticas y para 2019 se encontraba en el proceso de concluir el doctorado, gracias a la investigación que realiza en el GSFC de la NASA. Su tesis de doctorado se basa en su colaboración en el Telescopio Espacial Infrarrojo de Amplio Campo de Visión (WFIRST por sus siglas en inglés), para desarrollar un instrumento similar a un prisma, del tamaño de la palma de una mano, que permitirá realizar diferentes fenómenos ópticos.

Margaret comenta que uno de los objetivos científicos de la NASA es estudiar el universo, y necesita muchas disciplinas para lograrlo. Su labor en la NASA es diseñar telescopios con espejos y lentes específicos. Al describir su trabajo en el departamento de óptica del GSFC en el área de ensamblaje, integración y metrología, Domínguez detalla: “me toca recibir los componentes y los integro para que se comporten conforme lo planeado”.

Ha trabajado con varios telescopios: pudo examinar algunas de las muestras testigo colocadas a bordo del Telescopio Hubble después de una misión; así como colaborar en la calibración y mantenimiento del equipo del proyecto del Telescopio Espacial James Webb, que habrá de lanzarse en 2021 para que los astrónomos estudien la historia del universo.

Fotografía de Margaret Domínguez

Cuando Margaret Domínguez comenzó su trabajo de tiempo completo en la NASA en 2014, se incorporó al proyecto del WFIRST y actualmente es la ingeniera a cargo del sistema óptico que se instalará en este telescopio espacial, que se planea estará en órbita en 2025, para obtener información que permitirá entender de mejor forma el concepto de “masa oscura” y analizará diferentes puntos del universo en busca de pruebas sobre vida en otros planetas. En 2010 el WFIRST fue concebido como una misión para estudiar la energía oscura, anunció la NASA; Pero en 2012 sus funciones incrementaron, y ahora tiene como objetivo estudiar y medir los efectos de la materia y la energía oscura, el comportamiento de los exoplanetas y descubrir nuevas galaxias. Todo esto con la intención de saber si hay vida en otros mundos y cómo ha sido la evolución del universo desde el origen hasta nuestros días.

Este nuevo instrumento será tan grande como el telescopio Hubble, pero estará situado tan lejos como el James Webb, pues estará a 1.5 millones de kilómetros de la Tierra y tendrá un campo de visión cien veces superior al Hubble —lo que permitirá estudiar hasta diez mil galaxias al mismo tiempo— y estará dotado de un coronógrafo interno (dispositivo que bloquea la luz de un objeto central) para permitir la observación directa de exoplanetas, que son los planetas fuera del Sistema Solar.

Para Margaret la curiosidad es la clave para la vida y de la ciencia, porque permite seguir buscando respuestas y avanzar hacia metas que en un principio parecían imposibles. “Ahora trabajo con un prototipo, en un laboratorio, y la curiosidad es la clave: como en la primaria, pregunto ¿qué pasaría si hiciera esto?” Es maravilloso tener una idea y ejecutarla con apoyo de otros investigadores y diferentes recursos disponibles en los laboratorios de la NASA. “Me encanta hacer pruebas y experimentos todos los días”.

Señala que, afortunadamente, en la NASA no ha enfrentado machismo en el campo laboral. Siempre la han tratado como una profesional competente y eso le permite concentrarse en su trabajo; aunque reconoce que en el 95% de las juntas, suele ser la única mujer y la única persona hispana, ya que, entre el 5% y 10% somos mujeres en el área de la física y las matemáticas y en el área de óptica, somos entre el 15% y el 20%. Tenemos que ser muchas más en estos campos, señala.

Fomentar el interés por las carreras científicas es una de las labores desempeñadas por Margaret. En particular, es importante desmitificar estas áreas y dar a conocer a las y los jóvenes, que pueden labrarse futuros brillantes en la ciencia. Por eso, cuando no estaba haciendo su tesis, acudía como voluntaria a museos y centros de ciencias, para dar charlas a estudiantes y sus padres. Entre las recomendaciones que da a las y los jóvenes para completar sus objetivos de estudio se encuentra: “busca y define lo que te gusta, ya sea la ciencia o cualquier otra profesión; busca los recursos para que puedas ser exitoso (becas, foros, programas de ayuda, etc.) y tener presente que tendrás que trabajar muy duro, todo es el resultado del esfuerzo y sacrificio”.

Su mensaje específico es para las niñas, y principalmente para sus profesores, madres y padres: “Si a una niña le gustan las matemáticas o las ciencias, ¡por favor no la desanimen! Va a poder estudiar un área muy demandada y bien pagada”.

Durante las pláticas que imparte durante sus visitas a México, a las jóvenes les dice: “Si te graduaste de bachillerato y tienes entre 25 y 64 años, y te dedicas a cualquier área profesional, existe un 85% de que estés trabajando, pero si te dedicas a alguna área de ciencia y tecnología la probabilidad es más elevada”. Margaret declaró que este tipo de áreas tiene proyección y demanda en México, además de ser muy bien pagadas. También comparte “las mujeres que estudian profesiones relacionadas a la ciencia y tecnología perciben un salario 33% mayor a quienes se dedican a la docencia y enfermería” e hizo énfasis en que menos del 1% de las mujeres en el mundo estudian ciencias computacionales.

Como mexicana, latina e hispanoparlante, piensa que hay muy pocas personas, hombres y mujeres, en el campo científico, y su responsabilidad y pasión es mostrar un camino como el que a ella se le presentó, que siempre la hicieron sentir cómoda con sus capacidades y habilidades, y con la posibilidad de un gran futuro en la aventura de las ciencias.


Fuentes consultadas:

Margaret Domínguez conquista la NASA.

Ingeniera poblana busca vida en otros planetas desde la NASA.

“Hoy sabemos que el universo se está expandiendo de forma acelerada”.

Margaret Domínguez, la mexicana que conquistó la NASA de la mano de la óptica.

La ciencia abre futuros brillantes.


Maryam Mirzakhani

(Irán 1977- Estados Unidos 2017)

Limor Fried

Matemática iraní, fue la primera mujer en recibir la medalla Fields, distinción equivalente al Nobel de las Matemáticas.

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Fotografía de Limor Fried

Maryam nació el 12 de mayo de 1977 en Teherán, la capital iraní, donde también transcurrió su infancia. Cuando le preguntaban sobre las dificultades que enfrentó por ser mujer en un país musulmán, ella siempre respondía que en realidad no habían sido tantas como la gente se imaginaba. Nació un par de años antes del triunfo de la Revolución Islámica y se crio en el Irán de Jomeini. En esa época los colegios estaban segregados por sexos, pero las niñas podían estudiar. “En muchos sentidos fue un buen entorno para mí, aunque durante la guerra de Irán-Irak hubo épocas difíciles”, aseguraba. Tenía tres hermanos y su madre y padre eran comprensivos y les animaban a dedicarse a algo significativo y que les llenara de verdad, aunque el éxito no era algo que les preocupara.

Le dolía que las personas jóvenes no dieran a las matemáticas una auténtica oportunidad, que su aparente aridez les desmotivara a la primera de cambio. A eso se refería cuando hablaba de la paciencia necesaria para descubrir su belleza. Entendía que niñas y niños las vieran como algo frío y poco práctico. Sin sentido. A ella misma le había pasado. De pequeña le encantaba leer, quería ser escritora y sus notas en matemáticas eran bastante mediocres.

Durante la adolescencia tampoco destacó en esa área, aunque aprobó el examen de admisión para entrar en la Escuela Farzanegan para niñas, administrada por la Organización Nacional para el Desarrollo de Talentos Excepcionales. Recordaba que una de sus maestras no la consideraba talentosa en matemáticas y perdió interés, hasta que, al cambiar de profesora, mejoró considerablemente su desempeño.

Pero fue su hermano mayor quien le contagió la pasión de las matemáticas. “Mi hermano mayor fue el que me interesó en las ciencias. Solía contarme lo que había aprendido en la escuela”. “Mi primer recuerdo sobre las matemáticas probablemente sea el de la vez en la que me habló sobre el problema de la suma de números del 1 al 100. Creo que él había leído en una revista científica la anécdota de cómo un Gauss de diez años descubrió la simetría de las progresiones aritméticas durante un castigo en el colegio. La solución para resolver un problema matemático me fascinó. Fue la primera vez que disfruté de la belleza de una solución, aunque no la hubiera encontrado yo misma”.

Solía comentar que, junto con su amiga Roya, pidió a la directora que en su colegio les impartieran cursos de matemáticas como los que había en los colegios masculinos, pues deseaban prepararse para participar en contiendas matemáticas, entusiasmadas por haber logrado resolver la mitad de los problemas planteados en un concurso de informática.

En el último año de instituto, a los 17 años, ganó la medalla de oro en la Olimpiada Nacional Iraní de Matemáticas y fue la primera joven en representar a su país en la Olimpiada Internacional de Matemáticas; ganó medallas de oro en las competiciones de 1994 y 1995, en la cual obtuvo una puntuación perfecta.

Su ascenso fue después imparable: en 1999 concluyó su licenciatura en matemáticas en la Universidad Sharif de Tecnología de Irán y su genialidad la llevó a la Universidad de Harvard a pesar de casi no hablar inglés. En su tesis doctoral del 2004 resolvió dos intrincados problemas de geometría hiperbólica que impresionaron a la comunidad. De ahí ingresó a Princeton como profesor asistente, después trabajó como investigadora en el Instituto Clay de Matemáticas y en 2008 consiguió una plaza de catedrática en Stanford.

Resulta paradójico que la persona detrás de esta meteórica carrera se definiera a sí misma como una matemática “lenta: decía que “hay que dedicar esfuerzo y energía para ver la belleza de las matemáticas”. “Tu problema evoluciona como un personaje vivo. Y debes ser muy preciso en lo que dices, todo debe encajar como los engranajes de un reloj”. “Es divertido, es como hacer un puzzle o resolver un misterio de asesinato”, comentaba.

En 2009 ganó el Premio Blumenthal de la American Mathematical Society y en 2013 el Ruth Lyttle Satter, que premia el trabajo de las mujeres en ciencia. Aceptaba premios y reconocimientos con la esperanza de que otras jóvenes se animaran a seguir su camino.

Especializada en matemáticas teóricas, en particular se interesó en las superficies hiperbólicas, que son, por decir, objetos con forma de donuts, con uno o más hoyos. En tales superficies el camino más corto entre dos puntos puede ser una curva (conocida como geodésica); contar los posibles trayectos, era un problema que por décadas había permanecido irresuelto.

Maryam logró resolver ese problema y relacionarlo con dos importantes preguntas de la geometría a las que también dio solución: el cálculo del volumen (denominado de Weil-Petersson) del conjunto que permite distinguir entre dos superficies hiperbólicas (el llamado espacio de moduli). Además, aplicó estas ideas para demostrar de forma alternativa la famosa conjetura de Witten, inicialmente probada por el matemático ruso Maxim Kontsevich, también medalla Fields.

Cuando trabajaba, Maryam hacía garabatos, dibujando formas y superficies para ayudar a concentrarse. Al pensar en un problema complicado, Maryam no se distraía en pequeños detalles. Daba grandes saltos de idea en idea, como un saltamontes, entre las hojas. Su pequeña hija decía “la mamá está dibujando, también está comprobando un teorema”.

Ella demostró un talento único para relacionar ideas provenientes de distintas áreas de las matemáticas. Desarrolló su carrera en los campos del espacio de Teichmüller, la geometría hiperbólica, la teoría ergódica y la geometría simpléctica. Sus estudios abarcan impactantes y originales investigaciones sobre geometría y sistemas dinámicos, con implicaciones para la física y la teoría cuántica de campos. Su trabajo en superficies de Riemann y sus modelos espaciales conectan varias disciplinas matemáticas, como álgebra, cálculo, análisis complejo y geometría hiperbólica e influyen en todas ellas. Su obra se conecta con el estudio de los números primos y la criptografía.

El jurado de la medalla Fields reconoció con el premio su contribución a la comprensión de la simetría de las superficies curvas, que ganó en 2014 a sus 37 años de edad, cuando ya su estado de salud era delicado, debido al cáncer de mama que se le había diagnosticado un año antes, el cual fue invadiendo también sus huesos. Aun así, dejó algunos testimonios inspiradores ante los medios, que estaban ansiosos por entrevistar a la primera mujer en obtener dicho reconocimiento, y que además de todo, era iraní. “Seré feliz si esto anima a las mujeres científicas y matemáticas jóvenes. Estoy segura de que habrá muchas más mujeres que ganen este tipo de premio en los próximos años”, explicaba la galardonada.Imagen Decorativa

La matemática no solo franqueó muros de género y culturales. La lucha que emprendió contra el agresivo cáncer de mama que acabaría con su vida en julio de 2017 —con 40 años— la convirtió también en un referente.

En honor a Maryam Mirzakhani, en el Congreso Internacional de Matemáticas, celebrado en Río de Janeiro en 2018, se instituyó el 12 de mayo como el Día Internacional de las Mujeres Matemáticas, a celebrarse a partir de 2019, con el objetivo de inspirar a las mujeres matemáticas de todo el mundo, encomiar sus logros y fomentar un ambiente de trabajo abierto, acogedor e inclusivo para toda la comunidad matemática.


Fuentes consultadas:

La ingeniosa Maryam Mirzakhani.

Maryam Mirzahkani y la belleza de las matemáticas.

Maryam Mirzakhani, la matemática iraní que dedicó su vida a la belleza de las matemáticas.

En recuerdo de Maryam Mirzakhani, la exploradora de superficies.

Maryam Mirzakhani: “Dibujar garabatos ayuda a mantenerse conectada al problema”.

12 de mayo el "Día Internacional de las Mujeres Matemáticas".

Eva Galperin

(Letonia – 1978 aprox.)

Fotografía de Priya Lakhani

Experta en seguridad digital, se ha dedicado a la defensa de las libertades en internet y proteger la privacidad y seguridad de poblaciones vulnerables; apoya a mujeres contra el acoso cibernético, en particular, a las víctimas de violencia doméstica.

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Fotografía de Priya Lakhani

Nacida en Letonia y de ascendencia judía, su familia huyó a inicios de la década de 1980 de la Unión Soviética y llegó como refugiada política a California. En aquella década, Silicon Valley ya estaba creciendo y su madre, que era biotecnóloga, así como su padre, que era informático, encontraron allí un lugar para prosperar.

"Me criaron en una casa con muchos ordenadores", recuerda Galperin sobre aquella época. Se crió tecleando con el sistema operativo Unix y se pudo maravillar con la World Wide Web (red informática mundial) siendo una preadolescente, cuando todavía era algo que muy pocas personas disfrutaban. Muy probablemente, era la única que a los doce años de edad navegaba en internet.

Con sus antecedentes familiares y viviendo en Silicon Valley, a mediados de los 90’s del siglo veinte comenzó sus estudios de ingeniería en informática, que dejó inconclusos, para trabajar como consultora de seguridad, administrando sistemas informáticos.

A inicios del siglo XXI, el mercado colapsó: eran los tiempos de la burbuja de las puntocoms y Eva regresó a la Universidad de San Francisco para estudiar Ciencias Políticas a la par que Relaciones Internacionales, dos carreras en las que se graduó. También comenzó a aprender chino. Trabajó en el Instituto de Política China- Estados Unidos, donde ayudaba a organizar conferencias e investigaba sobre la política energética china.

En 2007 y mientras esperaba para entrar a la facultad de Derecho, Galperin comenzó a trabajar en el equipo jurídico de la Fundación Frontera Electrónica (EFF por sus siglas en inglés), para después pasar al área de activismo en la misma organización, que desde 1990 ha defendido las libertades civiles en internet. Como coordinadora internacional de libertad de expresión, Eva Galperin participó en algunas campañas, como las protestas contra las leyes estadounidenses SOPA y PIPA o contra la censura en el norte de África y Oriente Medio; también elaboró informes, por ejemplo, sobre la situación en Siria.

Desde 2017, Eva es directora de ciberseguridad en la EFF, sus principales preocupaciones o prioridades, son la privacidad y la seguridad de las personas que usan las tecnologías de la información y comunicación (TIC). Gran parte de su trabajo se enfoca en defender la privacidad y la seguridad en internet como derechos de la ciudadanía. Para conseguir su objetivo, Galperin ha aplicado una combinación de la ciencia política y su bagaje de conocimientos tecnológicos.

La fundación a su cargo también apoya a activistas de derechos humanos, periodistas o abogados ante el ciberespionaje que realizan los gobiernos, así como a otras poblaciones vulnerables. Al respecto, señala que muchas investigaciones sobre ciberseguridad se centran en el espionaje entre naciones y no se preocupan por la ciudadanía de a pie, que no tiene las mismas armas para enfrentar intrusiones informáticas; además de otros tipos de riesgos en la Red, como es el acoso digital por parte de actores no estatales: los denominados haters o trolls.

Eva colabora en el desarrollo de materiales con consejos sobre seguridad y privacidad online, que ayudan a la gente a detectar una contraseña débil y elegir una robusta, a protegerse del phishing (robo de identidad) y el malware (o códigos maliciosos), a utilizar la verificación en dos pasos o a instalar Signal, la aplicación para hacer llamadas y mandar mensajes cifrados. Galperin considera que una de las labores fundamentales es ayudar a las víctimas de ciberacoso a protegerse a sí mismas.

Su labor con mujeres víctimas de abuso doméstico surgió en una entrevista, en que una joven expresó que estaba aterrada, pues alguien que había sido colaborador de Eva, había abusado sexualmente de ella, e intervenía su teléfono celular y otros dispositivos, para espiarla, controlarla y amenazarla. Eso la hizo enojar mucho, nadie debe pasar por esas situaciones. Como desafortunadamente supo Galperin después, ella no había sido la primera ni la única víctima de ese agresor; tampoco era un problema de un solo individuo.

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El abuso y la violencia doméstica, de los que son parte el acoso y el espionaje de actividades, no son problemas nuevos, pero se han agudizado con el desarrollo tecnológico, por ejemplo: rastrear las actividades (tener acceso a contactos, mensajes, correos electrónicos, imágenes) y ubicación de una mujer al introducir programas maliciosos en su smartphone, sin que ella haya dado su autorización, ni sepa que está siendo espiada.

En enero de 2018, Galperin lanzó por medio de Twitter un mensaje, para que la contactaran mujeres que hubieran sufrido acoso sexual por medios digitales, y sospecharan o supieran que un hacker había comprometido sus dispositivos; ella les ofrecía realizar un minucioso análisis forense para identificar las intrusiones. Nueve mil retuits después, tenía un proyecto, y aun hoy día, le siguen llegando dos o tres reportes diariamente de personas que han sufrido este tipo de acoso; en su mayoría mujeres por parte de sus parejas o ex parejas.

Dave Maass, colaborador de investigación de Galperin en EFF, señala que quienes acuden en busca de ayuda no comienzan a contar su historia con “mi teléfono está actuando raro”; ellas cuentan historias terribles como: “fui golpeada”, “sufrí una violación”, “alguien me está amenazando con lastimar a mis hijos”. Tener la fuerza emocional para escuchar tales historias, y recabar evidencia para probarlas, es una de las verdaderas fortalezas de Eva.

A instancias de la propia Eva Galperin, una compañía de antivirus encontró que, en el año previo a 2018, en Estados Unidos 50 mil personas tenían infectado su smartphone con un programa comercial de espionaje o vigilancia, un stalkerware. Otros estudios realizados en noviembre de 2019, mostraron que en el último año se dio un incremento de 35% en el número de dispositivos con estas intrusiones, y se identificaron más de 2 mil 500 aplicaciones de stalkerware

Además de brindar asesoría a quienes sospechan que sus dispositivos electrónicos han sufrido alguna intrusión, también realiza análisis y denuncia públicamente las aplicaciones que se ofertan en el mercado: algunas se promueven como opciones para seguridad de niñas y niños o como herramientas de rastreo en caso de robo o extravío; pero otras, explícitamente se anuncian como herramientas para corroborar las sospechas de infidelidad que puedan tener acerca de su pareja (spouseware). Galperin es enfática al señalar que, aunque la sociedad considera legítima esa vigilancia, ¡puede ser ilegal!, y por supuesto, es falta de ética e inmoral. Tener acceso al smartphone de una persona equivale a tener acceso a su mente.

Ante la magnitud del problema y la permisividad respecto al stalkerware, se decidió a promover acciones en un ámbito más amplio. Recomienda a las compañías que tomen en consideración los posibles usos de las aplicaciones que desarrollan, las cuales pueden derivar en un incremento de la violencia de pareja que sufren las víctimas. Advierte a las compañías de antivirus, que muchas de esas aplicaciones no las etiquetan como maliciosas o sospechosas, y las conmina a que las consideren como posibles malware, para que sean detectadas automáticamente. A los entes reguladores del sector, los insta a que promuevan leyes más duras contra el ciberacoso y que realicen una supervisión más cercana de las compañías que desarrollan u ofertan stalkerware.

A las jóvenes que desean desarrollarse en el ámbito de la ciberseguridad, las anima a que lo hagan, hay muchos campos de investigación, como son las intrusiones en el blockchain o criptomonedas; además de buscar proteger a las poblaciones vulnerables de diversos países, que pueden ser los suyos propios, y también, como ella ha hecho, por la seguridad de las mujeres. Resulta fundamental en los procesos de desarrollo de herramientas digitales pensar en las necesidades de las personas usuarias, así como en evitar posibles sesgos discriminatorios. Sin embargo, quienes desarrollan software en su mayoría son hombres caucásicos, de allí la necesidad de que más mujeres incursionen en estas áreas.

Para adentrarse en tales campos, Eva expresa que la industria de la ciberseguridad necesita hackers y tecnólogas con ética, así como creatividad y empatía, para enfocarse en causas sociales: necesitamos a quienes puedan sostener la mano de las personas que han sido abusadas y acosadas, ya sea por otras personas o por los propios gobiernos; algo que no puede obtenerse simplemente con un título de ciencia computacional.

Cuando no está recopilando nuevos y exóticos malwares, Eva Galperin practica danza área y aprende nuevos idiomas.


Fuentes consultadas:

La 'hacker' nieta del Ejército Rojo que protege a los activistas de los Gobiernos.

Hacking the hacker. 44Profile: Eva Galperin.

Why should you care about stalkerware.

Cybersecurity Workers Need to Learn From Those They’re Trying to Protect.

Lo que debemos saber sobre los softwares de vigilancia.


Limor Fried

(Estados Unidos - 1979)

Limor Fried

Ingeniera eléctrica, pionera del movimiento maker; es considerada una de las mujeres más importantes en el mundo de la tecnología, por su contribución al uso de software y hardware libres. Con su compañía Adafruit Industries, promueve la educación STEM.

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Fotografía de Limor Fried

Limor Fried creció en un lugar cercano a Boston, Massachusetts. Desde la infancia construía, ajustaba y modificaba dispositivos electrónicos, a veces creaba sus propios dispositivos. Le gustaban los programas de TV donde explicaban ciencia, cómo funcionan las cosas y crear artefactos. Su pasión siempre ha sido “jugar con la tecnología”, por eso se decidió a estudiar ingeniería, y a compartir sus conocimientos con otras personas.

Fried ingresó al Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT por sus siglas en inglés) en 1999, donde se graduó en Informática e Ingeniería Eléctrica en 2003 y continuó sus estudios de máster de Ingeniería, que concluyó en 2005. Fue becaria de EYEBEAM, una plataforma que relaciona artistas, sociedad y tecnología.

Como uno de sus trabajos para graduarse en el MIT, creó un proyecto llamado Social Defense Mechanisms: Tools for Reclaiming Our Personal Space. Parte de su tesis consistió en diseñar un bloqueador de teléfono celular / GPS / WiFi de bajo poder, que impide a los teléfonos celulares operar en el espacio personal de un usuario. Limor no quiere, ni ha necesitado, un teléfono celular. Tampoco es partidaria de manejar todas sus cuentas online en una sola compañía (por ejemplo, Google).

Fue en 2005 cuando Fried empezó su proyecto en la habitación de la residencia del MIT, vendiendo a sus conocidos los kits electrónicos que ella misma elaboraba. De día, era una estudiante en el Departamento de Ingeniería Eléctrica e Informática, de noche, era una emprendedora esperanzada; lo cual compaginaba con el espíritu de su alma mater.

Muchos de sus experimentos tuvieron lugar en MITERS, un laboratorio dirigido por estudiantes con equipos de ingeniería eléctrica y "un gran recurso para la ingeniería creativa", dice Fried. Allí, desarrolló algunos de sus primeros dispositivos comerciales, como el MiniPOV, cuya pantalla LED hace que las palabras parezcan flotar en el aire, y el reproductor de MP3 Minty, que cabe dentro de una lata de Altoids.

La ingeniera tenía en mente crear un espacio online para que personas aficionadas, de todas las edades y distintos conocimientos, aprendieran electrónica y pudieran fabricar por sí mismas los productos que diseñaban. Así nació Adafruit Industries, con la idea de ‘hazlo tú mismo’ que es la base del movimiento maker. Adafruit vende principalmente kits de dispositivos electrónicos con licencias de código abierto, animando a sus clientes a modificar los productos finales; ella comparte en línea los planos de diseño de sus productos. Su objetivo principal es la enseñanza de la ingeniería mundial. En este sentido, Fried se refiere a su negocio como “una empresa educativa con una tienda de regalos en la salida”.

En 2006, Limor se mudó a la ciudad de Nueva York para asentar allí su compañía, cuya misión se extiende a la promoción de la educación STEM, que integra la electrónica en el aprendizaje, y la cultura maker. A través de su compañía, Fried está involucrada en el sector educativo, pues trabaja con escuelas, bibliotecas y laboratorios con el fin de acercar la ingeniería a las personas comunes, inspirarlas a usar la tecnología y aprender electrónica, sin mayores complicaciones.

En 2010 la compañía tenía ocho empleados y había enviado más de 3 millones de dólares en productos. Adafruit ahora opera desde un espacio industrial de 50 mil pies cuadrados en el Bajo Manhattan, desde el cual envía cientos de productos por día; para 2018, empleaba a más de cien personas. Tan solo en 2012, la start up ubicada en el bajo Manhattan, facturó casi 10 millones de dólares gracias a sus famosos kits de ‘hágalo usted mismo’. Con más de 50 mil unidades vendidas, el producto líder de Adafruit es el Kit MintyBoost (un cargador a base de estaño Altoids para dispositivos portátiles), una versión mejorada y más reciente del Minty creado en sus tiempos en el MIT. En total, su compañía ha enviado más de millón y medio de kits a personas aficionadas de todas las edades, y cuenta con el mayor acervo de tutoriales de electrónica en línea, gratuitos.

Imagen de Limor Fried

Limor Fried, alias Ladyada (en honor a Ada Lovelace, la primera mujer programadora), cuenta con millones de seguidores en línea. Recibió el Pioneer Award de la Electrónica Frontier Foundation en 2009, por su participación en la comunidad del hardware y software libre. En 2011 se convirtió en la primera mujer ingeniera en aparecer en la portada de la prestigiosa revista Wired y fue incluida en la lista de Fast Company de “las mujeres más influyentes en tecnología”. Un año más tarde la revista Entrepreneur la nombró emprendedora del año 2012, convirtiéndola en una de las jóvenes más exitosas de Estados Unidos. También recibió el premio O'Reilly Open Source en 2013, y recientemente, en mayo de 2019, ganó el Women in Open Source Community Award, por su contribución a la comunidad con proyectos y metodologías innovadoras de código abierto.

Si hay una cosa que me gustaría ver, sería que niñas y niños se digan a sí mismos "yo podría hacer eso" y comiencen el viaje para ser la y los futuros ingenieros y emprendedores, que planteen nuevos problemas y nuevas soluciones. “Cualquier persona que quiera ayudar a enseñar a la gente la electrónica; es posible hacer una buena causa y tener un buen negocio”, dice Fried.


Fuentes consultadas:

Limor Fried, Founder & CEO, Adafruit Industries | MAKERS.

Limor Fried.

El Software Libre, un juego de niñas.

Meet the maker.

Limor Fried.

Priya Lakhani

(Reino Unido- 1981)

Fotografía de Priya Lakhani

Pionera en el campo de las tecnologías educativas. Fundó una compañía que utiliza la inteligencia artificial y la neurociencia para mejorar las experiencias de aprendizaje escolar y disminuir la sobrecarga de trabajo del profesorado.

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Fotografía de Priya Lakhani

Nació en Inglaterra en mayo de 1981. Hija de una familia india proveniente de los asentamientos de esa población en el sudeste de África, que se trasladó al Reino Unido para crear nuevas empresas.

Su padre era emprendedor y tanto ella como su hermano desde pequeños incursionaron en los negocios, vendiendo chocolates en la escuela. Recuerda que sus ganancias eran buenas, pues vendía gran volumen a bajo precio. Convenció a su madre de que le abriera una cuenta bancaria, en la que invertía las ganancias obtenidas, que le dio jugosos dividendos años más tarde.

Cuando era niña, en su escuela la desalentaron a seguir su verdadera pasión e intereses. “Es muy duro cuando eres niña, escuchar que en una reunión escolar dicen a tus padres que no cubres el estándar académico”. Pero también desde temprana edad se dispuso a marcar la diferencia. Leía muchas noticias, y después de sus visitas al África Oriental durante las vacaciones, en su hogar en Chesire pensaba en la pobreza que había visto. Para ayudar a cambiar el mundo se propuso ser abogada.

Pero ingresar a la escuela de leyes fue un logro de su determinación: adolescencia en el colegio privado al que asistía le dijeron que sería imposible para ella ingresar a la universidad, por lo que su padre le pagó una tutoría de seis días a la semana para mejorar su gramática, y finalmente aceptaron que llenara el formato para proseguir su educación a nivel superior. Cuando la Universidad Queen Mary en Londres rechazó su solicitud para estudiar economía y leyes, de inmediato condujo su automóvil junto con su madre, desde Manchester a Londres. No estaba dispuesta a aceptar un no por respuesta. Fue aceptada en la institución después de negociar que ella jugaría hockey y tenis para la universidad durante su primer año de estudios.

De manera similar, a los 21 años consiguió su primer trabajo en un bufete jurídico, que implicaba presentar documentos en la corte. Siguió ejerciendo como abogada especializada en difamación.

Después de una ardua jornada laboral, aunque era una buena chef, no tenía tiempo para cocinar, por lo que debía confiar en las salsas del supermercado en lugar de preparar la suya propia. Vio una brecha en el mercado: no había salsas étnicas frescas en los estantes de los supermercados. Si el curry es el plato favorito de la nación, ¿dónde está la compañía de esa salsa de curry?

Así, en 2008 abandonó la carrera de leyes para crear Masala Masala, su propia marca de salsas indias, en un momento en que la comida premium y saludable contaba con gran demanda, y la empezó a distribuir en supermercados a un costo más bajo que la mayoría de productos de este tipo. Su trayectoria como empresaria demuestra que los propósitos sociales pueden ir de la mano del éxito y la sostenibilidad de las empresas.

A medida que crecieron las ventas, la compañía también desarrolló un brazo solidario, financiando comidas calientes para las personas sin hogar en la India, así como programas de vacunación y edificios escolares en África e India. En 2009 recibió el premio de Emprendedora de Negocios del Año y la inclusión en la lista de Mujeres menores de 35 años de Management Today. El incremento en el precio de los insumos la llevó a detener este emprendimiento en 2012.

Al tiempo que Masala Masala crecía, fue madre de dos hijos; para entretenerlos escribió El mundo perfecto de Zarin, una serie de libros ilustrados que también publicó y han sido traducidos a varios idiomas. ¡Qué paradoja ser autora de libros infantiles, cuando sus profesores de literatura le decían que no era brillante! Señala que, si iba a escribir para preescolares debía conocer cómo aprenden a leer. Así, leyó artículos sobre neurociencia y se admiraba de la plasticidad del cerebro, su anatomía y funcionamiento.

Por su trayectoria, fue invitada a unirse a la junta asesora del Departamento de Negocios, Innovación y Habilidades del Reino Unido (BIS), lo que marcaría un giro en su carrera. A partir de sus funciones en la junta asesora descubrió una realidad desalentadora: en el Reino Unido había 1.8 millones de niñas y niños con bajo rendimiento escolar. Si había ayudado a mejorar la educación en otros países, ¿por qué no hacerlo en el suyo?

Para recabar información al respecto, visitó varias escuelas como cualquier madre preocupada por la educación de sus hijos. Y encontró dos problemas principales. El primero de ellos le recordó su propia historia escolar: un solo tipo de educación en el que deben encajar todas y todos. Por otra parte, fue consciente de la sobrecarga de trabajo que afecta al profesorado y que repercute en las y los alumnos: grandes grupos (27 estudiantes en promedio) y 60% del tiempo dedicado a manejar datos y registros administrativos, no a enseñar.

Decidió incursionar en las tecnologías educativas, en un campo donde es pionera, al visualizar un área de gran potencial, tanto por sus beneficios para alumnos como profesores. Después de hablar con especialistas para conocer los avances mundiales en ese campo y tomar cursos de inteligencia artificial en la Universidad de Stanford y también sobre neurociencia, fundó CENTURY Tech en 2013, a fin de crear modelos educativos que puedan individualizar la enseñanza para cada niño y niña.

La plataforma en línea desarrollada utiliza las interacciones de cada estudiante con esa herramienta, para identificar sus conocimientos, habilidades, brechas, ritmo de aprendizaje y cuándo la información ha pasado de su memoria a corto y largo plazo. Esto se utiliza para crear una "ruta individualizada" para cada estudiante, compuesta de 10 micro lecciones, con una serie de preguntas que las evalúan constantemente y brindan comentarios.

Se trata de saber cuándo una alumna o alumno tiene dificultades, y principalmente, el por qué, para abordar el problema, pues brinda información en tiempo real que muestra cómo se desempeña cada estudiante, lo que permite que al profesorado saber "en quién enfocarse, quién necesita recesos, a quién alabar por el compromiso y quién necesita hacer más esfuerzo".

Priya Lakhani fue honrada como Oficial de la Orden del Imperio Británico (OBE) en 2014; entre otros reconocimientos, ha sido nombrada Emprendedora emergente del año en los prestigiosos premios Enterprise Awards 2019, conocidos como "los Oscar a los emprendedores tecnológicos" del Reino Unido y en abril de 2019 ganó el Premio Capgemini Women in AI, otorgado a las fundadoras de nuevas empresas europeas que utilizan la inteligencia artificial (AI por sus siglas en inglés) en el centro de su propuesta.

Imagen de Priya Lakhani

En ese mismo año, la plataforma educativa de CENTURY Tech comenzaría a ser usada en Egipto y en Bélgica, así como en Líbano con niñas y niños refugiados de Siria, además de funcionar en 150 planteles educativos del Reino Unido. Su compañía, que durante los dos primeros años tenía una plantilla de doce personas, ahora cuenta con sesenta integrantes, y sigue creciendo. Con la contingencia del COVID-19, la plataforma ha comenzado a usarse en más de 200 escuelas de Hong-Kong y China que siguen la currícula escolar británica; lo que permitirá a las y los estudiantes continuar con los contenidos, pero también, permitirá identificar quienes requerirán apoyo personal al retornar a clases.

Como mujer emprendedora y perteneciente a un grupo étnico, reconoce que falta impulsar a las mujeres a buscar recursos para establecer sus propias empresas (solamente 4% de quienes consiguen financiamiento de inversionistas son mujeres, proporción similar entre quienes solicitan dichos recursos para iniciar sus empresas). Sin minimizar una problemática real, comenta que resulta peligroso centrar las explicaciones sobre el éxito y fracaso de las personas en aspectos como el color de la piel y otras características inmutables, ya que eso predispone a niñas y niños a actitudes de desaliento: es mejor plantear cambios.

En particular, señala que debemos inculcar en las niñas que se aventuren a tomar riesgos, en lugar de fomentar en ellas actitudes pasivas y demasiado cautas, que son reforzadas por padres, madres y educadores (contrario a cómo se cría y socializa a los niños). Además, se debe enseñar a las niñas cómo afrontar el fracaso o las fallas, aprender y mejorar a partir de sus experiencias no exitosas. Así podrán ser más las mujeres que incursionen en negocios, y sean emprendedoras exitosas.


Fuentes consultadas:

How AI can cut workload and create 'super-teachers'.

Changing the world, through a premium food brand and an AI platform for education.

Study: Women founders face challenges, but investor bias is rare.

Century AI educational platform introduced in Egypt.

Artificial Intelligence arrives to 700 schools in Belgium.

Students Continue Learning Through Coronavirus School Closures with AI-Based Tech.


Jasmine Anteunis

(Francia 1990 aprox.)

Fotografía de Jasmine

Especialista en Inteligencia artificial, es una de las creadoras de los chatbots, tecnología que comprende el lenguaje humano para ofrecer un servicio automatizado de asistencia al cliente.

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Fotografía de jasmine

Especialista en Inteligencia artificial, es una de las creadoras de los chatbots, tecnología que comprende el lenguaje humano para ofrecer un servicio automatizado de asistencia al cliente.

Hija de un ingeniero y una ceramista, que además tocan el acordeón y la flauta, Jasmine Anteunis jamás se imaginó que llegaría a ser una referencia mundial sobre la comprensión del lenguaje natural por parte de las computadoras: creció en un ambiente artístico y de niña organizaba comedias musicales donde participaban su hermano, su hermana y sus amistades.

Se matriculó en la Escuela Superior de Arte de Aix en Provenza en 2010. Comenta que distaba de ser una fanática de la computación, pero uno de sus profesores de temas multimedia la inició en la programación de código y se reconcilió con la informática.

Al concluir sus estudios se trasladó a París con el propósito de estudiar escenografía, cuando uno de sus amigos le habló de una nueva escuela, con novedosos métodos pedagógicos: sin profesores, sin libros y un riguroso proceso de selección. Al principio se interesó por mera curiosidad, pero al aprobar las pruebas en línea y las primeras fases de selección, se dio cuenta que era una oportunidad única en la vida; debía vencer los miedos y estar segura que las habilidades técnicas las iba a adquirir en la escuela.

En 2013 ingresó como parte de la primera generación a École 42, escuela gratuita financiada con fondos privados, especializada en formar programadores y desarrolladores en informática: participó durante el mes de selección, partiendo de cero, con un mes intensivo de ejercicios, en que al final, se puede codificar una calculadora.

En su último año de estudios, Anteunis estuvo a cargo de la parte de experiencia del usuario (XU) y el diseño web de una aplicación para Danone. Poco después se convirtió en cofundadora de Recast.AI, una plataforma colaborativa permanente para construir, entrenar, implementar y monitorear bots inteligentes: fue la primera empresa que pudo proponer chatbots políglotas que funcionan en todas las lenguas del mundo.

La creación de Recast.AI tuvo lugar dentro de Station F, una de las mayores incubadoras de negocios en Europa, que es dirigida por Roxane Varza; quien ha incorporado una cultura de “role models” como una de sus estrategias para lograr un reclutamiento de 40% de mujeres en proyectos de emprendimiento. El proyecto fue propuesto por Jasmine Anteunis y dos de sus compañeros de estudios en École 42: Julien Blancher, y Paul Renvoisé; también se integró al equipo Patrick Joubert, emprendedor con experiencia exitosa en desarrollar modelos de negocio de empresas basadas en TIC o Startups.

Con un creciente interés en la inteligencia artificial (AI), con base en el procesamiento del lenguaje natural (NLP por sus siglas en inglés) el equipo desarrolló una tecnología del lenguaje y una plataforma colaborativa en que las interfaces conversacionales pueden desarrollarse fácilmente y adaptarse a necesidades específicas de las empresas para brindar una atención al cliente de forma automatizada. Hasta entonces, las tecnologías disponibles para desarrollar una interfaz que comprenda y simule una conversación en lenguaje humano eran muy complicadas de usar.

En 2015 se lanzó la versión beta de Recast.AI y, para junio de 2016 la versión definitiva; para la cual ya habían recaudado dos millones de euros con inversores privados. Para 2017 la startup tenía un equipo de 25 personas y facturaba por 835 mil euros anuales.

A inicios de 2018 fue adquirida por la multinacional alemana SAP, con lo cual la plataforma de chatbots se proyectó internacionalmente. Tres años después de su lanzamiento, rivalizaba con gigantes de la industria informática como IBM o Microsoft, al tener cerca de 30 mil usuarios, entre ellos grandes compañías europeas de telecomunicaciones o la empresa nacional de ferrocarriles de Francia.

Anteunis toma inspiración de su propio equipo y la gente que la rodea; es importante seleccionar bien a la gente con la que vas a trabajar, señala. También considera que es importante abrir la puerta a la diversidad en los equipos de trabajo: una persona que viene de la India verá un problema de forma distinta a una de Alemania; seguramente propondrán soluciones distintas y así es como se puede avanzar e innovar.

En 2018, a los 28 años de edad, Jasmine Anteunis fue considerada por Forbes como una de las mujeres más influyentes del ámbito tecnológico a nivel mundial. Anteunis permaneció como propietaria del producto dentro de SAP y actualmente encabeza la oficina de inteligencia artificial conversacional de dicha firma.

Fuentes consultadas:

Jasmine Anteunis, des Beaux-Arts aux chatbots intelligents.

La recette de Station F pour recruter 40% de femmes.

Women's Day : Meet six incredible female-entrepreneurs at STATION F.

Meet 6 Inspiring Women in Tech during our Monthly Facebook Live.

Jasmine Anteunis.

Los alumnos de École 42 hablan de su experiencia.

Victoria Navarro Franco

(México, 1989)

Fotografía de maru_niho

Ingeniera en software y especialista en telecomunicaciones. Obtuvo la patente de una aplicación para trenes rápidos, para una empresa alemana líder en el ramo. Entusiasta participante en programas de divulgación de la ciencia y la tecnología entre niñas, niños y adolescentes.

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Fotografía de Valentina Tereshkova

Ingeniera en software y especialista en telecomunicaciones. Obtuvo la patente de una aplicación para trenes rápidos, para una empresa alemana líder en el ramo.

Originaria de Nuevo León, Victoria, que es hija de una químico bióloga parasitóloga (QBP) y de un ingeniero, reconoce que su contacto con la ciencia y su formación técnica proviene de su madre y su padre. Recuerda que en la secundaria nadie hubiera pensado que se dedicaría a la informática; sus profesores le recomendaban que estudiara arquitectura y en su casa que optara por la lingüística, ya que tenía facilidad para los idiomas. Aunque su contacto con la informática y las tecnologías de la información y comunicación (TIC) fue tardía, su trayectoria es por demás sobresaliente.

Antes de ingresar a la universidad no estaba segura de qué carrera escoger; optó por la informática porque una de sus tías, también informática, la animó a inscribirse en esa área. Estudió ciencias computacionales en la Universidad Autónoma de Nuevo León, y recién graduada comenzó a trabajar como asistente de investigación en el área de óptica y fotónica, en el Centro de Investigación de Ciencias Físico Matemáticas de la misma universidad; al mismo tiempo laboraba en el área de tecnologías de la información para la iniciativa privada, donde debía programar. Al principio estaba abocada al área de telecomunicaciones, y después se interesó por los nuevos lenguajes de programación. Durante ese tiempo se dio cuenta que quería ampliar sus conocimientos.

Luego de concluir la maestría en ingeniería de software avanzado en la Universidad de Sheffield (Reino Unido), en 2014 se fue a radicar a Alemania, y formó parte del proyecto OurFutureWorld, iniciativa que congregó la participación de más de 25 mil niñas y niños de más de 35 países, sobre su visión del futuro.

Victoria comenta que, siendo estudiante de maestría, tuvo la oportunidad de viajar por Europa y visitó la ciudad de Munich: le gustó tanto que a los seis meses buscó una pasantía, con la cual colaboró nueve meses en Attocube Systems GmbH. Sus colegas la ayudaron mucho a adaptarse, pues no hablaba alemán y desconocía mucho de la cultura de ese país; ese apoyo fue muy importante, pues en seis meses debía mejorar su dominio del idioma. Actualmente, además del español, domina el inglés y el alemán y posee un grado avanzado en chino mandarín.

Desde 2016, trabaja en Siemens, en la rama de Movilidad GmBh, donde es desarrolladora de aplicaciones y tecnología de la información para vehículos ferroviarios, como son los trenes, metro y tranvías. En 2017, con la colaboración de Navarro, la compañía patentó una aplicación que recaba información en tiempo real, que puede ser útil para las personas que viajan como para quienes conducen los trenes, desde diferentes plataformas tecnológicas.

Su trabajo consiste en encontrar soluciones enfocadas en clientes y el personal que se encuentra a cargo de los vehículos. La apasiona contar con herramientas y recursos para hacer pruebas y crear las mejores soluciones para sus clientes. Está en un área donde el avance tecnológico tiene un gran impacto y es muy dinámica: siempre hay algo nuevo que hacer, algo nuevo que aprender, señala.

Al recordar cómo en su niñez se sentía abrumada por la cantidad de información que se podía consultar en internet, aunque no era fácil, enfatiza que todo fue cambiando con el surgimiento de los dispositivos móviles, que llegan a ser tan potentes como una computadora, así como al incrementarse la velocidad para descargar información de una página web. También han sido muy importantes los servicios online, que antes no podían imaginarse. Y el avance es enorme cada día.

A Navarro la emociona ser parte de ese desarrollo tecnológico, en el cual incursionan pocas mujeres: si bien hay un papel importante en las diferencias culturales entre países, una constante es que la representación de las mujeres es minoritaria. Por eso es importante la labor de acercar a las niñas a la ciencia y la tecnología. Ella lo ha hecho tanto en organizaciones como dentro de su familia, ya sea difundiendo oportunidades de trabajo en el área de las TIC, como acercándolas a proyectos de “Házlo tú misma” (DIY), para que se involucren en procesos de aprendizaje y creación.

Reconoce que la falta de referentes que inspiren a las niñas a seguir una carrera vinculada con la tecnología es parte de ese rezago. Para ella, además de su familia, algunas de las figuras que la inspiraron las encontró en su propio trabajo. En Siemens Movilidad la directora ejecutiva es una mujer, y quien encabeza el área de ciberseguridad es otra mexicana.

A nivel profesional Victoria Navarro también ha contribuido a crear redes de profesionistas y un grupo de mujeres mexicanas que radican en el extranjero; entre sus objetivos se encuentra atraer más mujeres al área de tecnología, pero también impulsar que ellas escalen niveles en la jerarquía laboral.

En su tiempo libre se dedica a impartir conferencias y participar en eventos de innovación y desarrollo, como una forma de compartir conocimientos e impulsar a que más jóvenes se incorporen a proyectos de desarrollo tecnológico.


Fuentes consultadas:

Alcanza éxito mexicana en Alemania al crear tecnología que mejora la movilidad ferroviaria.

Victoria Navarro.

Victoria Navarro – Software Engineer at Siemens.

Interview mit Victoria Navarro.


Adhara Pérez Sánchez

(México, 2011)

Fotografía de Adhara

Adhara es una niña mexicana que ha causado furor recientemente por ser considerada una niña genio. Con 8 años ella se encuentra ya estudiando en la Universidad y su capacidad es tal que se ha decidido estudiar dos carreras

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Fotografía de Adhara

Adhara es una niña mexicana que ha causado furor recientemente por ser considerada una niña genio. Con 8 años ella se encuentra ya estudiando en la Universidad y su capacidad es tal que se ha decidido estudiar dos carreras de forma simultánea, Ingeniería Industrial en Matemáticas e Ingeniería en Sistemas.

En los medios destacan su coeficiente intelectual que alcanza un impresionante punteo de 162, actualmente estudia Ingeniería Industrial, y tiene el sueño de convertirse en Astronauta.

Cuando era pequeña, en edad preescolar, sus maestros se quejaban porque Adhara se comportaba diferente a los demás niños, no parecía estar interesada y era frecuente que se quedara dormida en clase, la realidad era que ella encontraba aburrida la escuela porque mientras sus compañeros estaban aprendiendo a leer y escribir, ella ya estaba interesada en materias como álgebra o química.

Sin embargo, la vida de la menor no ha sido fácil, pues desde muy pequeña fue víctima de bullying por parte de sus compañeros de escuela quienes calificaban su comportamiento como raro. Según comentó su madre, Nallely, al portal de noticias Infobae, Adhara fue diagnosticada a los tres años con Síndrome de Asperger, una condición que lejos de limitar su desarrollo intelectual, lo impulsaba. Adhara terminó la primaria a los 5 años, a los 6 y medio la secundaria y a los 8 concluyó el bachillerato.

Nacida en la Ciudad de México, en la Alcaldía de Tlahuac, Adhara proviene de una familia de recursos limitados, aun así sus padres están haciendo todo lo posible por ayudar a su hija a que cumpla sus sueños de estudiar Astrofísica y poder así convertirse en astronauta.

Fotografía de Nora Stanton Blatch

Fuentes consultadas:

El Siglo de Torreon “Adhara Perez, la niña genio mexicana que posee un IQ superior al de Einstein”

Excelsionr “Adhara, la niña mexicana que es más inteligente que Einstein”

El Universal “Adhara Pérez, la niña genio mexicana y el misterio del coeficiente intelectual”

Five Fast Facts about Nora Stanton Blatch Barney.

Infobae “Adhara Pérez: la mexicana de ocho años que cursa dos carreras universitarias y tiene un coeficiente superior al de Einstein”

Dorothy Ruiz Martínez

(EEUU, 1978)

Fotografía de maru_niho

Dorothy Ruíz Martínez es una ingeniera aeroespacial de la NASA en el Centro Espacial Lyndon B. Johnson, especialista en operaciones espaciales para la Estación Espacial Internacional (ISS) realizadas en el Centro de Control de las Misiones (CCM) en Houston.

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Fotografía de Valentina Tereshkova

Dorothy Ruíz Martínez es una ingeniera aeroespacial de la NASA en el Centro Espacial Lyndon B. Johnson, especialista en operaciones espaciales para la Estación Espacial Internacional (ISS) realizadas en el Centro de Control de las Misiones (CCM) en Houston.

Desde su niñez, a Dorothy le gustaba ver las estrellas en la casa de sus abuelos en México, pero que nunca se imaginó donde la llevaría esta pasión, ni cómo su profesión estaría tan ligada a ellas. Aunque nació en Estados Unidos, creció en Matehuala, San Luis Potosí, hasta los 16 años. Ella recuerda que su primer acercamiento con la ciencia y la tecnología fue un evento sin precedentes que la marcaría: el accidente del transbordador Challenger. Fue el 28 de enero de 1986, el día que su vida cambió al ver en la televisión el accidente, así lo comentó en una entrevista para Cienciamx “fue un momento clave en mi vida, pues en ese instante, todo pareció congelarse en el tiempo. Mi mente se llenó de preguntas: ¿cómo funciona un cohete?, ¿cómo va el hombre al espacio?, ¿por qué la explosión?”.

En la década de 1960, Milhon fue organizadora de una de las marchas de Selma a Montgomery en Alabama, en pro del derecho constitucional de la población afroamericana de ejercer el voto, desafiando la resistencia y la represión segregacionista, desatada tras la aprobación de leyes federales que reconocían este derecho para toda la ciudadanía. Más tarde participó en la protesta de Jackson, Mississippi, realizada con el mismo fin, y para animar a las y los afroamericanos del estado a registrarse para votar. Jude fue arrestada nuevamente por desobediencia civil. Después de salir de la cárcel, mantuvo su activismo, pero como defensora de los derechos civiles en el plano digital, que recién tomaba ímpetu en la sociedad.

A pesar de su corta edad, Dorothy bombardeó a sus familiares con preguntas, pero las respuestas que le dieron no la dejaron satisfecha y, desde entonces, decidió que ella las buscaría. Ahí nació su vocación por la exploración del espacio.

Por cuestiones familiares, al terminar la secundaria emigró a Houston, Texas, en Estados Unidos y se enfrentó al difícil reto de adaptación a la cultura, al idioma y a la sociedad. El idioma y la cultura asociada a los migrantes en ese país, representaron para ella su principal barrera por el estigma y prejuicios que tienen contra esta población. En su experiencia, en la escuela a la que ingresó, recibió un trato diferenciado, pensaban que no podría con ciertas materias.

“Recuerdo que les dije algo así como que el hecho de no saber inglés no significaba que no tenía capacidad (…) En este sentido, me identifico con muchos paisanos que pasan por lo mismo en este país. Es muy triste pero algunas personas por ignorancia, piensan que por el hecho de venir de un país que ellos consideran ‘en vías de desarrollo’ y por no dominar el idioma, uno no tiene capacidad según sus estándares”.

Por supuesto que esta historia de discriminación y prejuicios, tuvo un final aleccionador para todos, ya que Dorothy demostró, no solo que podía con los cursos más avanzados, sino que perfeccionó su inglés y se ganó el reconocimiento de sus compañeros y profesores.

Al concluir sus estudios de nivel bachillerato, Dorothy tenía muchas dudas si debía estudiar astronomía, física o ingeniería aeroespacial. Tuvo la suerte de poder acercarse a personas que se desempeñaban en estas áreas, pero al final todas le sugerían que siguiera sus pasiones. Cuando ella reflexionaba sobre lo que más le apasionaba, siempre aparecía en su mente la noticia del accidente del transbordador Challenger, así que decidió estudiar ingeniería aeroespacial.

Para cualquier ingeniera aeroespacial, el lugar soñado para trabajar es la NASA, esto no era diferente para Dorothy, por eso al terminar sus estudios mandó una solicitud para hacer una pasantía en el programa de investigación académica Langley Aerospace Research Summer Scholars (LARSS), del Langley Research Center, de la NASA, ubicado en Virginia.

“Tuve muchas dudas de mi capacidad. No sabía si mandar la solicitud. Sin embargo, un buen amigo me ‘jaló’ las orejas y me dijo: ‘No tienes nada que perder’. Eso me animó y mandé la solicitud”.

Fotografía de Dorothy

A pesar de que en una primera instancia fue rechazada, un golpe de suerte le permitió llegar al programa de pasantía; gracias a que uno de los 200 aceptados, (de más de cuatro mil solicitantes) había rechazado la oferta, Dorothy pudo cumplir su máximo sueño de trabajar en la NASA.

Hoy, todos los días acude a su trabajo pensando en aquel día en que decidió dedicarse a las estrellas. Dorothy se dedica a operar desde la base de control de misiones espaciales en Houston el sistema denominado ground control o control en tierra o de base y dicho sistema consiste en mantener conectada la base de control de misiones con el vehículo espacial, por medio de señal de satélite. Además, son la interfaz de todos los centros espaciales que colaboran con la Estación Espacial Internacional.

Para Dorothy, el mayor logro alcanzado no es trabajar en la NASA ni capacitar a un astronauta, sino poder responder a las dudas que surgieron en su niñez respecto al transbordador Challenger.

Recordó su experiencia y curiosidad con el accidente del Challenger; y decidió que trataría de emocionar a niñas, niños y jóvenes, así como fomentarles que, si tienen un interés, algo que realmente los apasione, que lo sigan, porque los sueños sí se pueden alcanzar. Por lo tanto, Dorothy Ruiz Martínez, además de su agotador trabajo en la NASA, también invierte mucho tiempo en hacer divulgación científica.

Para esta ingeniera aeroespacial, capacitadora de astronautas y operadora de estaciones espaciales, la divulgación científica debe ser proyectada de manera simple, explicar lo técnico en términos sencillos y fáciles de entender para mantener la atención y el interés de los oyentes.

La exitosa científica y madre de tres pequeños, da charlas a jóvenes latinas para animarlas a ir a la universidad y cursar una carrera que les ayude a mejorar su nivel de vida.

Fotografía de Dorothy

Fuentes consultadas:

El Financiero “La mexicana que siguió su sueño y ahora es científica de la NASA”

Cienciamx “Dorothy Ruiz Martínez, una mexicana en la NASA”

Wikipedia “Dorothy Ruiz Martínez”

Barrio “#Galáctica: Le hicieron el “feo” por no hablar inglés, pero hoy esta mexicana brilla en la NASA”


Nora Stanton Blatch

(Inglaterra 1883- Estados Unidos 1971)

Fotografía de Nora Stanton Blatch

Ingeniera civil, arquitecta y sufragista norteamericana, cuyas actividades se basaron en la tradición de su familia de líderes feministas. Fue la primera mujer en graduarse en Ingeniería en los Estados Unidos.

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Fotografía de Nora Stanton Blatch

Ingeniera civil, arquitecta y sufragista norteamericana, cuyas actividades se basaron en la tradición de su familia de líderes feministas. Fue la primera mujer en graduarse en Ingeniería en los Estados Unidos.

Fotografía de Nora Stanton Blatch

Nora Stanton Blatch nació en Hampshire, Inglaterra el 30 septiembre de 1883. Era la nieta de Elizabeth Cady Stanton, quien fue una de las organizadoras de la Convención de Seneca Falls (la primera convención por los derechos de la mujer en Estados Unidos, realizada en 1848). Su madre fue Harriot Eaton Stanton Blatch, matemática y líder del movimiento sufragista en Estados Unidos a inicios del siglo XX.

La familia de Nora vivió en Inglaterra durante casi veinte años, donde su padre, William Henry Blatch, era gerente de una cervecería y su madre trabajaba en un estudio estadístico de las condiciones de trabajo de las mujeres rurales en el país. En 1897 Nora comenzó sus estudios de latín y matemáticas en la escuela Horace Mann en Nueva York, y pasaba los veranos en Inglaterra.

La familia se trasladó definitivamente a los Estados Unidos en 1902, cuando Stanton Barney inició sus estudios en la Universidad de Cornell en Ithaca, Nueva York. Fue aceptada en la Escuela de Ingeniería Sibley (ahora la Escuela de Ingeniería Mecánica y Aeroespacial de Sibley) como parte de la primera oleada de estudiantes mujeres. Alguna vez comentó que había elegido la ingeniería civil como su especialidad porque era el campo más dominado por hombres que pudo encontrar.

Nora participó activamente en la universidad como manager del Club de Esgrima Femenina y formó parte de la hermandad femenina Kappa Kappa Gamma; además de ser aceptada en la Sociedad científica honoraria Sigma Xi. Resolvió un problema clave en hidrodinámica durante la elaboración de su tesis "Un estudio experimental del flujo de arena y agua en tuberías bajo presión". En 1905 obtuvo su título en Ingeniería civil por la Universidad de Cornell, con lo que se convirtió en la primera mujer en graduarse como ingeniera en Estados Unidos.

En ese mismo año fue aceptada como miembro junior de la Sociedad Americana de Ingenieros Civiles (ASCE por sus siglas en inglés), e inició su vida profesional en la American Bridge Company, compañía constructora de puentes en la que trabajó durante casi un año. También se abocó a la construcción de túneles del metro neoyorquino al ingresar a la Junta de Abastecimiento de Agua de la Ciudad de Nueva York.

Más tarde se matriculó en cursos de matemáticas y electricidad en la Universidad de Columbia; ya que también trabajó como asistente de laboratorio para Lee de Forest (inventor del tubo de radio vacío conocido como triodo) en su compañía de condensadores, y buscaba tener una mejor contribución a esta labor. En 1908, se casó con de Forest, y ayudó a gestionar algunas de las empresas que él había fundado para promover su invención y la nueva tecnología de conexión inalámbrica: la radio.

Era reconocida como una experta en comunicaciones inalámbricas, campo de la ingeniería eléctrica en el que se desempeñó junto con su esposo; que además de inventor y fabricante de radios, incursionó en la naciente empresa de la radiodifusión. Pero su matrimonio duró apenas un año (realizado en 1908), pues él insistía en que Nora Stanton dejara su profesión y se comportara como cualquier ama de casa convencional. Su esposo no concebía que Nora quisiera trabajar después de ser madre, y que tuviera “una mentalidad ambiciosa y calculadora” y pretendiera “ocupar el lugar de un hombre, y sobrepasarlo en su propia esfera”.

Fotografía de Nora Stanton Blatch

Nora se separó de su esposo estando embarazada, y ahora era una ingeniera y madre soltera, que valoraba tanto su trabajo como su familia: en 1909, año en que nació su hija Harriot, Nora comenzó a trabajar como ingeniera asistente para la Radley Steel Construction Company. En 1911, después de lograr el divorcio, prosiguió su carrera en la Comisión de Administración Pública de Nueva York, y posteriormente pasó a la Administración de Obras Públicas en Connecticut y Rhode Island desempeñándose como arquitecta, inspectora de ingeniería y diseñadora de acero estructural.

Al cumplir 32 años de edad, no podía continuar como miembro junior de la ASCE, que le revocó la membresía, aun cuando cubría todos los requisitos para convertirse en miembro asociado y contaba con experiencia en empresas de puentes e hidráulicas y en el gobierno, incluida la supervisión de dibujantes. Su solicitud fue denegada, debido a su género. En 1916 Stanton llevó su caso a la corte, para que la admitieran en dicha asociación y perdió. Fue hasta 1927 que la ASCE otorgó membresías completas a las integrantes mujeres, una década después de su demanda.

Fotografía de Nora Stanton Blatch

Pero además de su carrera como ingeniera, Stanton Barney fue una gran activista del feminismo. En 1907 su madre, Harriot Stanton, fundó la Liga de Igualdad de Mujeres Autosuficientes, que incorporó a miles de mujeres trabajadoras al movimiento por los derechos de las mujeres, quienes no se habían sentido atraídas con anterioridad por las organizaciones sufragistas; lo que inyectó vitalidad a la causa. En 1910, esta organización se transformó en la Unión Política de Mujeres (WPU por sus siglas en inglés); en 1915 Nora Stanton sucedió a su madre en la presidencia de esta organización, que en 1916 se fusionó con la Unión Congresista, para más tarde formar el Partido Nacional de la Mujer [1].

Sin frenarse ante nada, continuó trabajando para conseguir la paz y la igualdad de derechos para las mujeres. En 1944 escribió el libro La paz mundial a través de un Parlamento Popular (World Peace Through a People’s Parliament) y Mujeres como seres humanos (Women as Human Beings) en 1946.

Trabajó como desarrolladora de bienes raíces y activista política hasta su muerte, ocurrida en Greenwich (Connecticut, EE.UU) el 18 de enero de 1971, a los 87 años de edad. En 2015, de manera póstuma, la Asociación de Ingenieros Civiles de Estados Unidos la reconoció como una de sus miembros.

En 2017, el Departamento de Protección Ambiental de la Ciudad de Nueva York nombró “NORA” a su máquina perforadora de túneles de 30 millones de dólares, en honor a las extensas contribuciones de Stanton Blatch a sus instalaciones de suministro de agua. La máquina, considerada "una de las excavadoras de túneles más avanzadas del mundo", fue construida para reparar el túnel más largo del mundo: el acueducto de Delaware de la ciudad de Nueva York.

Darmouth College Library. Guide to the Collection of the Women's Political Union, 1912. https://ead.dartmouth.edu/html/ms1107_useaccess.html.


Fuentes consultadas:

Nora Stanton Blatch Barney, la ingieniera sufragista.

Nora Stanton Blatch Barney. La primera ingeniera civil de los Estados Unidos de América.

Happy birthday Nora Stanton Blatch Barney.

Five Fast Facts about Nora Stanton Blatch Barney.

Nora Stanton Blatch, engineer and feminist.

Jude Milhon

(Estados Unidos 1939-2003)

Fotografía de maru_niho

Programadora, pionera del movimiento hacker, feminista y activista, defendió el uso público del internet y fundó un movimiento de protección de la privacidad de las personas usuarias. Incesantemente promovió la participación activa de las mujeres en la red.

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Fotografía de Valentina Tereshkova

Programadora, pionera del movimiento hacker, feminista y activista, defendió el uso público del internet y fundó un movimiento de protección de la privacidad de las personas usuarias. Incesantemente promovió la participación activa de las mujeres en la red.

Jude Milhon nació el 12 de marzo de 1939 en Washington, DC. Creció en Indiana, donde pasó gran parte de su niñez y adolescencia. Fue también allí donde comenzó a participar en varias manifestaciones a favor de los derechos civiles; fue encarcelada varias veces por desobediencia civil, ya que desde temprana edad fue defensora de los derechos civiles.

En la década de 1960, Milhon fue organizadora de una de las marchas de Selma a Montgomery en Alabama, en pro del derecho constitucional de la población afroamericana de ejercer el voto, desafiando la resistencia y la represión segregacionista, desatada tras la aprobación de leyes federales que reconocían este derecho para toda la ciudadanía. Más tarde participó en la protesta de Jackson, Mississippi, realizada con el mismo fin, y para animar a las y los afroamericanos del estado a registrarse para votar. Jude fue arrestada nuevamente por desobediencia civil. Después de salir de la cárcel, mantuvo su activismo, pero como defensora de los derechos civiles en el plano digital, que recién tomaba ímpetu en la sociedad.

Fue una verdadera autodidacta. Sus primeros pasos en el mundo cibernético llegaron en 1967, cuando aprendió a programar luego de leer un libro sobre el lenguaje Fortran, la guía Teach Yourself Fortran, que es un lenguaje de programación por medio de las matemáticas. Poco tiempo después fue contratada como programadora en la empresa de máquinas expendedoras Horn & Hardart.

Pero empezó a reflexionar que el mundo cibernético era hermético, dirigido por militares y centros académicos. Ante este panorama, Milhon comenzó a organizar junto a Lee Felsenstein, Efrem Lipkin, Ken Colstad, y Mark Szpakowski, la primera comunidad digital del mundo, el proyecto Comunidad de Memoria en 1973; que se convirtió en el primer sistema público de tablones de anuncios informatizados, que luego se transformó un sistema de compartición de información digital sin precedente para toda la comunidad de usuarios.

Con el avance de la tecnología informática, las aportaciones de Milhon fueron cada vez más relevantes. Al salir los primeros sistemas BSD en 1977, ella fue una de las coders referentes en el desarrollo comunitario del mismo. Su trabajo en la Comunidad de Memoria, le ofrecía las habilidades necesarias para programar para BSD.

Para ella, el ‘hackeo’ era “la evasión inteligente de límites impuestos, ya sea por el Gobierno, por nuestras propias habilidades o por las leyes de la física”. Explicaba que hackear tiene que ver con trascender límites, con cuestionar el statu quo, y va mucho más allá de las computadoras y las redes. "Cada revolucionario es un hacker, que hackea el sistema social"; para mejorarlo. El mundo se puede optimizar cuando se analiza con el fin de actualizar y mejorar el desempeño de los sistemas, ya sean los de una computadora, los de una sociedad, los de la psiquis humana.

Fue la primera en utilizar el término cypherpunk que combina "cypher" por "cifrado" y "punk", el movimiento contracultural que surgió en los 70. Diversas organizaciones, entre las que estaba el grupo de Cypherpunks fundado por Jude, defendían la privacidad y la comunicación segura; ya que entendían que nadie se las iba a proporcionar. Por eso, crearon los códigos de seguridad a través de la criptografía, comunicación secreta que trataba de garantizar la privacidad digital. En definitiva, apostaron por un mundo en el que la huella digital de cualquier usuario fuera rastreada solo si éste así lo permitía. Los integrantes de este movimiento estaban preocupados por la preservación de seguridad y privacidad de las comunicaciones en la web; así como la responsabilidad social que conlleva su uso.

En 1982, Jude Milhon se unió a Profesionales Informáticos pro-Responsabilidad Social (CPSR por sus siglas en inglés), organización interesada en educar sobre el impacto de las tecnologías de la información y comunicaciones (TIC) en la sociedad. Allí jugó un papel importante como activista, abogando por la apertura del conocimiento de la informática y de las redes del ciberespacio. Las participaciones de Milhon en este grupo se centraron en los proyectos Privaterra y CFP.

Durante su vida escribió diversos libros y artículos sobre el tema para convencer a toda una generación de que el hacking no forzosamente se utiliza para hacer el mal. Creía firmemente que Internet debía estar disponible para todos, no solo para el gobierno y entidades privilegiadas.

Era una época en la que la informática estaba dominada por los hombres y por eso, Jude, tuvo que abrirse paso e incentivar a otras mujeres a unirse al conocimiento de la cultura cibernética. Para St. Jude era fundamental que las mujeres se interesaran en formar parte del ámbito digital; creía en el placer de experimentar con la tecnología, en huir de la imagen que la sociedad exigía de ellas por el hecho de ser mujeres. Para ella, el uso de la web era algo muy importante porque “cuando estás en el ciberespacio nadie sabe cuál es tu género”.

En 1994 publicó un libro dirigido a las mujeres, con el fin de incentivarlas a que se adentraran en el mundo de la programación y la web, titulado Hackeando a las personas: El libro de cabecera de las Nerd; su objetivo era que el tema del hacking interesara a las mujeres. Insistía en que, para ser alguien, no se necesitaba un gran físico o mucha belleza, sino un buen cerebro y la mejor actitud. En ese texto incentiva a las mujeres a aprender a defenderse ante la hostilidad que puedan enfrentar en el mundo físico y real. "Odio todo este concepto de ´soy una pobre mujer débil y sensible, protégeme'; pues ese tipo de cosas genera más hostilidad ante las mujeres".

St. Jude también escribió los libros El manual del Cyberpunk y Cómo mutar y apoderarse del mundo. Además, fue fundadora y redactora jefa de la revista de tecnología Mondo 2000.

Murió el 19 de julio de 2003 en San Francisco, California, víctima del cáncer de mama. El día que murió, muchos periódicos escribieron que los hackers perdían a su "santa protectora". Así comenzaba la leyenda de Santa Jude, una mujer que buscó hackear el sistema social a través de su lucha por los derechos civiles, el mundo de las computadoras y la incursión de las mujeres en el mundo tecnológico.


Fuentes consultadas:

Quién fue Jude Milhon, la "santa protectora de los hackers".

Jude Milhon, programadora y hacker.

Quién es Jude Milhon, alias Santa Jude.


Emmy Noether

(Alemania 1882-1935)

Fotografía de Katherine Johnson

Matemática y física alemana. Primera conferencista plenaria en un Congreso Internacional de Matemáticos y artífice de un teorema que resultó clave para entender la teoría de la relatividad. Se le considera la fundadora del álgebra moderna.

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Fotografía de Julieta Fierro

Matemática y física alemana. Primera conferencista plenaria en un Congreso Internacional de Matemáticos y artífice de un teorema que resultó clave para entender la teoría de la relatividad. Se le considera la fundadora del álgebra moderna.

Emmy Amalie Noether nació el 28 de marzo de 1882 en Erlangen, provincia de Baviera; recibió desde pequeña el amor por las matemáticas por influencia de su padre, Max Noether, quien era profesor de Álgebra en la prestigiosa Universidad de Erlangen-Nuremberg. Su madre, Ida Kauffmann, pertenecía a una rica familia de Colonia. Ambos progenitores eran de origen judío.

Emmy formaba parte de una familia que contaba diez matemáticos en tres generaciones, pero durante su niñez y juventud no mostró un especial interés por las ciencias. Estudió en la escuela Höhere Töchter Schule en Erlangen de 1889 a 1897. Allí estudió alemán, inglés, francés, aritmética y recibió lecciones de piano. Sus aspiraciones se centraban en ser profesora de idiomas. Al acabar la enseñanza secundaria en 1900, a los 18 años, obtuvo el certificado que la capacitaba para enseñar inglés y francés en colegios femeninos del estado de Bavaria.

No obstante, decidió solicitar el ingreso en la universidad de su ciudad natal para estudiar historia e idiomas en la misma universidad donde impartía cátedra su padre, aun cuando las mujeres tenían vetado el acceso formal a la universidad. La normativa de la época no reconocía la matrícula oficial en los estudios universitarios para las mujeres y únicamente se les permitía la asistencia como oyentes, y debían solicitar permiso a cada profesor de cátedra para asistir a sus clases. En el año 1901, cuando ingresó en la universidad de Erlangen, fue una de las dos únicas alumnas oyentes, frente a los 984 hombres matriculados.

Noether fue cambiando poco a poco sus intereses, pues también asistía a las clases de su padre y en el invierno de 1903-1904, después de presentar sus exámenes en Nürnberg, va a la Universidad de Göttingen también en calidad de alumna oyente. Primero, comenzó a asistir a clases de astronomía, A partir de 1904 ya estaba matriculada oficialmente en estudios de Matemáticas, lo que ocurrió después de un programa de formación intenso, y una vez que hubo un cambio en la legislación pertinente. Cuatro años después defendió su tesis doctoral (que fue dirigida por Paul Gordan) sobre el cálculo de invariantes en álgebra.

El álgebra es una de las disciplinas fundamentales de las matemáticas, dedicada al estudio de los conjuntos (es decir, colecciones de elementos), sus operaciones y sus propiedades; hoy en día abarca numerosos enfoques, pero fue desde hace siglo y medio que tuvo lugar su mayor desarrollo, gracias al trabajo de muchos matemáticos, y en especial, al impulso de Emmy Noether.

Entre 1908 y 1915, Noether trabajó en el Instituto de Matemáticas de Erlangen, pero sin remuneraciones ni nombramiento oficial: aunque disponía de un título de doctorado, por el hecho de ser mujer no podía impartir clases a nivel universitario, y los estudiantes que empezaron a trabajar con ella, formalmente eran alumnos de su padre. A partir de la defensa de su tesis, Noether rápidamente fue considerada una experta en el campo de las invariantes, en boga en ese entonces, pues ayudaban a entender las nuevas ideas de física que se estaban desarrollando en aquellos años.

Los resultados de su investigación se publicaron en revistas especializadas de prestigio y comenzó a adquirir notoriedad en el ámbito académico. Colaboró con el matemático algebrista Ernst Otto Fischer; también trabajó con los prominentes matemáticos Hermann Minkowski, Felix Klein y David Hilbert, quien le propuso unirse al grupo de investigación que lideraba en Gotinga (Göttingen en alemán), en ese entonces el centro más prestigioso del mundo en lo referente a las matemáticas. Era una invitación sin contrato, pues no se permitía que las mujeres formasen parte del profesorado.

Pese a ello, allí hizo algunas de sus aportaciones más relevantes. A partir de incorporarse en 1915 al Instituto de Matemáticas de Göttingen, comenzó a trabajar con Klein y Hilbert en las ecuaciones de la teoría de la relatividad general de Einstein, en un momento en que los investigadores aun no conseguían establecer de manera satisfactoria la ley de conservación de la energía dentro del marco de la Relatividad General.

En 1918, Emmy Noether demostró dos teoremas básicos, tanto para la relatividad general como para la física de partículas elementales. Uno de ellos es conocido como el «Teorema de Noether», con el cual pudo establecer un puente entre una noción geométrica, casi estética, con una de índole físico; esa formalización matemática permitió entender la teoría de la relatividad y, por tanto, nuestra actual visión del universo.

Gracias a estos trabajos en 1919 se le concedió permiso para dictar una conferencia y obtuvo la habilitación como docente en la Universidad de Gotinga, pero sin más remuneración que la que sus estudiantes quisieran darle. En 1922 fue designada como profesora adjunta, ya con un pequeño sueldo, categoría docente que mantuvo durante toda su estancia en Göttingen; nunca fue promovida al puesto de Ordentlicher Professor (catedrática), no sólo por los prejuicios que existían entonces contra las mujeres, sino también por su condición de judía, socialdemócrata, y pacifista.

Durante sus años en Gotinga Nother realizó sus estudios fundamentales sobre álgebra abstracta: “Teoría de ideales en anillos” en 1921, y “Desarrollo abstracto de la teoría de ideales en cuerpos de números algebraicos y cuerpos de funciones” en 1927. En estos trabajos formalizó una definición de gran relevancia en álgebra, conocida como anillo noetheriano. Además atrajo a numerosos estudiantes y colaboradores, dando impulso al desarrollo de esta disciplina y sus progresos resultaron de gran utilidad para los físicos y cristalógrafos. Los conceptos algebraicos que ella desarrolló condujeron a un grupo de principios que unificaban álgebra, geometría, álgebra lineal, topología, y lógica.

En 1932 Emmy Noether fue reconocida como una experta mundial en el campo de las matemáticas al obtener de manera conjunta con el Premio Ackermann-Teubner Memorial; tras lo cual fue invitada a impartir una de las 21 charlas plenarias del Congreso Internacional de Matemáticos en Zúrich. Esto fue un hecho histórico: fue la primera mujer seleccionada como conferencista de dicho congreso, y tuvieron que pasar 58 años para que interviniera la segunda, Karen K. Uhlenbeck, recién nombrada premio Abel (considerado el premio Nobel de las matemáticas).

Tras el ascenso al poder de Adolfo Hitler en Alemania en 1933, el auge de la ideología nazi llevó a la prohibición del ejercicio de funcionarios, y en particular profesores, de condición judía. Emmy Noether fue despedida, junto con otros 18 miembros del departamento de matemáticas de Gotinga.

Sin más remedio que la emigración, y con la ayuda del matemático alemán Hermann Weyl, recibió una oferta del prestigioso Colegio de mujeres de Bryn Mawr en Pensilvania (EE.UU), país al que se trasladó ese mismo año, donde combinó su tarea docente con la investigación en la Universidad de Princeton, donde también comenzó a impartir clases en 1934.

Esta nueva etapa de su vida en la que, según las propias palabras de Emmy Noether, nunca fue más feliz y finalmente se sintió apreciada, fue muy breve: apenas año y medio más tarde, debido una intervención quirúrgica que no presentaba inicialmente un riesgo fatal; tras tres días de convalecencia, súbitamente sobrevino un colapso y falleció el 14 de abril de 1935.

Fue considerada por muchos destacados personajes como la mujer más importante en la historia de las matemáticas, pues revolucionó la teoría de anillos, la teoría de cuerpos y la de K-álgebras. Albert Einstein expresó en un obituario: “murió la mejor investigadora universitaria de la historia”.

Sin duda, gracias a Emmy Noether el álgebra alcanzó el nivel de las otras áreas clásicas de las matemáticas y hoy en día, además del importante desarrollo teórico, tiene importantísimas aplicaciones en otras áreas como la estadística, la robótica o la biología.


Fuentes consultadas:

Emmy Noether y las matemáticas para entender la Relatividad

Emmy Noether, la fundadora del álgebra moderna.

Emmy Amalie Noether. Matemática (Erlangen, Alemania, 1882-Bryn Mawr, EE UU, 1935).

Emmy Noether.

Gladys West

(Estados Unidos 1930)

Fotografía de maru_niho

Matemática estadounidense. Dedicada a desarrollar modelos matemáticos de la forma de la Tierra; su investigación en geodesia satelital estableció los fundamentos de los Sistemas de Posicionamiento Global, conocidos como GPS.

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Fotografía de Valentina Tereshkova

Matemática estadounidense. Dedicada a desarrollar modelos matemáticos de la forma de la Tierra; su investigación en geodesia satelital estableció los fundamentos de los Sistemas de Posicionamiento Global, conocidos como GPS.

Gladys West nació el 1 de junio de 1930 en el condado rural de Dinwiddie, Virginia. Su madre laboraba en una factoría de tabaco y su padre, que era granjero, también trabajaba para el ferrocarril. Muchas de las familias que los rodeaban eran aparceros, es decir, arrendaban una granja y tenían que entregar una parte de sus cultivos a los terratenientes. Su familia era propietaria de una pequeña granja, y debía trabajar en el campo; pero las aspiraciones de Gladys eran distintas: no quería quedarse recogiendo tabaco, maíz o algodón como las personas que veía a su alrededor.

Tampoco quería dedicarse trabajar en una fábrica cercana, despedazando a golpes las hojas de tabaco para ser usado en cigarros y pipas.

Recuerda que en ese entonces las escuelas eran segregadas y las escuelas para población negra no tenían libros nuevos, como las escuelas para gente blanca; eso la animó a esforzarse y trabajar para alcanzar una meta: su escuela ofrecía una beca para asistir a la universidad local a los dos estudiantes que obtenían las mejores calificaciones de su clase.

Cuando llegó el momento de ingresar a la universidad, aun no sabía qué estudiar; pero le aconsejaban que, como era buena en todas las materias, debía graduarse en ciencias o matemáticas, o algo más difícil, que no estudiara tanta gente. West asistió a la universidad en el Virginia State College, donde era una de las pocas mujeres que estudiaban matemáticas. Obtuvo su título de bachelor en 1952 y el de maestría en 1955. En ese lapso fue maestra durante dos años en las escuelas públicas de Sussex y Martinsville, Virginia.

Tras graduarse aplicó para conseguir un trabajo en el gobierno. En 1956, ingresó al Laboratorio de Armas Navales de Dahlgren, Virginia, en la División de Astronáutica y Geodesia de la Marina estadounidense, donde se integró a un equipo de trabajo para analizar datos satelitales, lo que significaba realizar cálculos de forma manual; antes de que debieran trabajar con una de las nuevas computadoras: nadie había usado computadoras, por lo que tuvieron que aprender a programar y codificar.

Cuando Gladys West comenzó su carrera, fue la segunda mujer afroamericana contratada en la base naval; eran un total de cuatro personas negras en ese entonces. Una de ellas era el también matemático Ira West, con quien se casó en 1957. Señala que su compromiso era para con ella misma, pero también "para dar ejemplo a otras personas que venían detrás de mí, especialmente las mujeres”. También estaba satisfecha, pues se dedicaba a hacer cosas nuevas y completaba metas de vida.

Fotografía de Glady

Si bien Gladys West formó parte de un estudio astronómico sobre el movimiento relativo de Plutón respecto a Neptuno, su trabajo en las décadas de 1950 y 1960 se concentró en desarrollar modelos matemáticos para procesar los datos recopilados por los satélites artificiales. Fue líder del proyecto SEASALT-1 para el procesamiento de datos de altimetría por radar satelital. Los cálculos permitían generar bases de datos de las órbitas satelitales sobre la superficie de agua, los cuales se convirtieron en la base del Sistema de Posicionamiento Global (GPS por sus siglas en inglés).

Además de ser la madre de dos hijos y una hija; obtuvo una maestría en Administración Pública en 1973, por la Universidad de Oklahoma, también prosiguió sus estudios en el Instituto Politécnico de Virginia y en la Universidad Estatal de Virginia a través del programa de extensión académica del Centro Dahlgren.

En las décadas de 1970 y 1980 se dedicó a programar una computadora IBM 7030 para obtener un modelo más preciso de la forma de la Tierra, un elipsoide con irregularidades conocido como geoide; lo que requirió manejar complejos algoritmos que tuvieran en cuenta las variaciones en las fuerzas gravitacionales, de marea y otras que distorsionan la forma de la Tierra. En 1979 publicó un artículo en el Journal of Geophysical Research. En 1986, West publicó “Especificaciones del sistema de procesamiento de datos para el altímetro de radar por satélite Geosat”, una guía ilustrada cuyo objetivo era explicar cómo aumentar la exactitud de la estimación de "alturas de geoide y reflexión vertical" a través de datos obtenidos del satélite Geosat, que entró en órbita en marzo de 1984. En 1998 se retiró, con una carrera laboral de 42 años durante la cual realizó grandes aportaciones a la ciencia que estudia la forma del globo terráqueo.

Como jubilada, no permaneció inactiva: West decidió dedicar un tiempo a viajar, pero su pasión por la ciencia nunca la abandonó, ha sido conferencista y activa participante en asociaciones cívicas y de profesionales. También inició un doctorado que tuvo que interrumpir al sufrir un derrame cerebral; pero ni eso ni el cáncer de mama que padeció la detuvieron. En 2018 concluyó su doctorado en Administración Pública en Virginia Tech, con un programa de educación a distancia. Ese fue un objetivo que se fijó mientras se recuperaba del derrame cerebral: “No puedes quedarte en la cama, tienes que levantarte de aquí y obtener tu doctorado”, se decía a sí misma.

El 6 de diciembre de 2018, West fue premiada por la Fuerza Aérea de los Estados Unidos e ingresó a su Salón de la Fama de los Pioneros Espaciales y de Misiles, por sus "décadas de contribuciones al programa espacial de la Fuerza Aérea", entre otras, la mejora en la precisión del GPS y la medición de los datos satelitales. La tecnología GPS creada con fines militares dio paso al desarrollo de aplicaciones civiles, que incrementaron la productividad en la aviación, el espacio, la seguridad pública, la agricultura y la atención de desastres.

Difícilmente la vida actual puede imaginarse sin los sistemas de geolocalización, usados para manejar autos, para dar la ubicación de las fotografías que se comparten en redes sociales, por mencionar solamente algunas de sus aplicaciones. Ella nunca imaginó la forma en que su labor impactaría al mundo en las décadas posteriores, “simplemente trataba de hacer un buen trabajo”.


Fuentes consultadas:

100 Women: Gladys West - the 'hidden figure' of GPS.

La Dra. Gladys West y su indudable contribución al desarrollo del GPS.

B Dr. Gladys West: The "Hidden Figure" Who Pioneered GPS Technology.

Navy Hidden Hero: Gladys Mae West and GPS.


Ana Cecilia Noguez Garrido

(México, 1966)

Fotografía de Katherine Johnson

Ana Cecilia Noguez estudió Física, es catedrática, académica y divulgadora de ciencia mexicana. Desde este año ha sido designada como Directora del Instituto de Física de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)

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Fotografía de Julieta Fierro

Ana Cecilia Noguez estudió Física, es catedrática, académica y divulgadora de ciencia mexicana. Desde este año ha sido designada como Directora del Instituto de Física de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)

Nació en la Ciudad de México el 17 de julio de 1966. Estudió la carrera de Física en la UNAM, así como la maestría y el doctorado en Ciencias. Es reconocida por sus aportes fundamentales en la física computacional, en los campos de la plasmónica, la actividad óptica y la física de superficies. En sus aportes a la física computacional se destacan sus investigaciones teóricas y computacionales que han permitido el desarrollo de tecnología como sensores, espectroscopías aumentadas y catálisis asimétrica, así como otras aplicaciones en la industria farmacéutica. También impulsó que esta materia fuera obligatoria en la licenciatura de Física en la UNAM y la creación del Laboratorio de Computación en el Instituto de Física.

Ana Cecilia Noguez es considerada una de las pioneras en el estudio de nanopartículas plasmónicas, que permitieron establecer nuevos conceptos y líneas de investigación. La nanotecnología está enfocada al estudio de la materia al nivel de átomos o moléculas. Noguez relata que a través de sus investigaciones estudia la interacción de la luz con la materia, en sus palabras: “Hay quien estudia luz y materia para tratar de moldear la luz, por ejemplo para hacer los láseres. En cambio yo trato de usar la luz y las propiedades de su interacción con la materia para entender las propiedades de la materia. Esto me ha llevado a estudiar cuestiones de plasmónica, que es manipular la luz a escala nanométrica” [1]. En sus investigaciones observa que propiedades como la luz y la brillantes puede variar en un elemento si es observado al nivel de las nanopartículas. A este nivel se puede observar como la luz al ser una onda electromagnética ejerce una fuerza sobre los electrones de la nanopartícula, provocando que estos se exciten colectivamente y se muevan hacia un lado determinado de la partícula, dejando los iones con cargas positivas al otro lado. Lo cual produce diferentes arreglos de las cargas positivas y negativas, dando lugar a densidades de carga. En sus investigaciones en el campo de la plasmónica considera que una de sus contribuciones más importantes, de la mano de sus colegas y estudiantes, ha sido demostrar que la interacción de la luz y la materia depende de la forma de las partículas. Lo cual puede tener distintas aplicaciones. Por ejemplo, se observa que iluminar una partícula llevaría a quemarla, por lo que esta acción se podría utilizar para quemar células enfermas.

Es una entusiasta promotora de la Nanociencia en México. En 2003 organizó la primera red de nanociencias en la UNAM (REGINA, Red de Grupos de Investigación en Nanociencias) y es una de las fundadoras de la Red Nacional de Nanociencia y Nanotecnología del CONACYT, así como de la División de Nanociencia de la Sociedad Mexicana de Física. Ha impulsado la creación de nuevos laboratorios en esta área y promovido la Nanociencia en diferentes foros.

Además, tiene un gran compromiso con la divulgación y difusión de la ciencia, forma parte de la iniciativa «Niñas STEM, pueden», para promover la ciencia y la tecnología, también ha participado en diversos foros como museos, radio, televisión y medios impresos. Es miembro del comité editorial de la revista de divulgación Ciencia de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC) y de la revista de investigación internacional Journal of Nanoparticle Research.

Por sus aportes y trabajo, Ana Cecilia Noguez ha recibido diversos reconocimientos, entre los que destacan, el Premio Wizmann en Ciencias Exactas, que otorga la Academia Mexicana de Ciencias, y la medalla Gabino Barreda, ahora Alfonso Caso, a la mejor estudiante del Doctorado en Ciencias (Física) que otorga la UNAM. Otros reconocimientos que ha recibido son: el Reconocimiento del Instituto Nacional de Física de la Materia de Italia en 1997 y de la Fundación Ricardo J. Zevada en 1999, la Distinción Universidad Nacional a Jóvenes Académicos en Investigación en Ciencias Exactas en 2006, además de dos reconocimientos a la dirección de la mejor tesis doctoral de Ciencia e Ingeniería de Materiales del Certamen Nacional IIM-UNAM en 2006 y 2008. En septiembre de 2009 recibió el reconocimiento de Thomson Reuters (Institute for Scientific Information) y del CINVESTAV al artículo más citado desarrollado en México en el área de Química. En 2018, la Universidad Autónoma del Estado de México le otorgó el Doctorado Honoris Causa por sus aportes al área de la física, que la ubicaron en 2011 en el 1 por ciento de investigaciones que registran un mayor número de citas y referencias dentro de su especialidad en todo el mundo (de acuerdo al Council of Canadian Academies).

[1] Guerrero, Ana Luisa (3 febrero 2016) “Cecilia Noguez Garrido, investigadora de excelencia”, CIENCIAMX NOTICIAS, Disponible en: http://www.cienciamx.com/index.php/sociedad/personajes/5189-cecilia-noguez-garrido-investigadora-de-excelencia-entrevista-semblanza


Fuentes consultadas:

Semblanza Ana Cecilia Noguez Garrido. Fuente: UNAM

Boletín de la Sociedad Mexicana de Física “Premio de la Academia Mexicana de Ciencias” , Volumen 24, número 1, enero-marzo de 2010 pag. 3

Wikipedia “Cecilia Noguez”

La Razón “Seis académicos de la UNAM obtienen el Premio de Ciencia; Artes y Literatura 2016”, 15 de diciembre, 2016

CCO Noticias “Distinguirá UAEM con Doctorado Honoris Causa a física Ana Cecilia Noguez Garrido”, 28 de febrero, 2018.

Consejo Consultivo de Ciencias “Ana Cecilia Noguez Garrido”

Valentina Tereshkova

(Rusia, 1937)

Fotografía de maru_niho

Cosmonauta y política. Fue la primera mujer en volar al espacio.

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Fotografía de Valentina Tereshkova

Cosmonauta y política. Fue la primera mujer en volar al espacio.

 

Nació en una familia proletaria de la URSS de la posguerra. Tereshkova asistió a la escuela hasta la edad de 8 años y poco más tarde abandonó su formación académica para trabajar en una fábrica textil. Manifestó un especial interés por el paracaidismo, uniéndose al Aeroclub de la localidad. Posteriormente, se unió al Partido Comunista.

 

Fue la primera mujer en volar al espacio. Fue piloto del Vostok 6, lanzado el 16 de junio de 1963. Completó 48 órbitas alrededor de la Tierra en sus tres días en el espacio. Para unirse al Cuerpo de Cosmonautas, Tereshkova fue incorporada de manera honoraria a la Fuerza Área Soviética, siendo así la primera civil en volar al espacio.

 

Cuando la URSS lanzó el programa Vostok, Tereshkova reunía todas las cualidades necesarias y por ello fue seleccionada.   Su capacitación incluyó vuelos de ingravidez, pruebas de aislamiento, pruebas en centrifugador, teoría de cohetes, naves espaciales de ingeniería, 120 saltos en paracaídas y formación de pilotos en aviones de combate MiG-15UTI.


Fuentes consultadas:

Valentina Tereshkova.

Valentina Tereshkova, la primera mujer en el espacio.

Valentina Tereshkova.


Maria Goeppert-Mayer

(Alemania, 1906 – EUA, 1972)

Fotografía de Katherine Johnson

Maria Goeppert-Mayer fue una física alemana, nacida en la actual Polonia, y nacionalizada americana, a causa de la Segunda Guerra Mundial

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Fotografía de Julieta Fierro

Maria Goeppert-Mayer fue una física alemana, nacida en la actual Polonia, y nacionalizada americana, a causa de la Segunda Guerra Mundial, ya que tuvo que emigrar a Estados Unidos junto con su marido, el químico Joseph Mayer. Como Física Teórica ganó el Premio Nobel en Física por su modelo de coraza de un núcleo atómico y sus hallazgos sobre la estabilidad del mismo. Esto la convirtió en la segunda mujer en la historia en ganar dicho premio; la primera fue Marie Curie.

María Goeppert fue una mujer que luchó contra las convenciones sociales de su época y los prejuicios contra las mujeres que tenían el sueño de convertirse en investigadoras y académicas. Un claro ejemplo de esto es el hecho de que no recibió pago por su trabajo académico hasta que tuvo 54 años, aunque esto nunca la detuvo, y contribuyó continuamente al campo de estudios de la Física.

Debido a las leyes de segregación racial, en su natal ciudad solo se ofrecía educación a la población negra hasta los catorce años de edad. Pero su padre (agricultor y leñador) y su madre, que era maestra, preocupados por la educación de sus cuatro hijos, procuraron que asistieran a la escuela secundaria en Institute, donde permanecían durante el ciclo escolar y en verano regresaban a White Sulphur Springs.

Nacida el 28 de junio de 1906 en Kattowitz, una provincia del antiguo imperio Aleman Prusiano, Maria representa la séptima generación de académicos en su familia. A temprana edad, su familia tuvo que mudarse debido a que su padre fue nombrado profesor de Pediatría en la Universidad de Göttingen en Alemania. Este ambiente familiar jugó un importante rol en la formación de su carrera, siempre estuvo rodeada de estudiantes y profesores de la universidad, así como de intelectuales como Enrico Fermi, Werner Heisenberg o Wolfgang Pauli. Asistió tanto a escuelas públicas como a privadas, y complementó su aprendizaje con la tutela de buenos e inspiradores maestros. En aquellos tiempos no existían muchas oportunidades para que las niñas pudieran continuar sus estudios en una universidad, pero gracias a su perseverancia y determinación, Maria Goeppert se enroló en una escuela privada que estaba de acuerdo en preparar a mujeres para el examen de ingreso a la universidad.

Ya en la universidad, su primera pasión fueron las matemáticas; sin embargo, cuando tomó clases con Max Born, quien la introdujo a las materias de mecánica cuántica y física, decidió hacer un cambio en su campo de estudio. María completó su doctorado en 1930 en la Universidad de Göttingen.

Después de sus estudios, ella y su esposo se mudaron a Baltimore en Estados Unidos, donde logró conseguir una posición dentro del Departamento de Química de la Universidad John Hopkins. Eran principios de siglo, en la época de la gran depresión, que efectivamente redujo mucho las oportunidades laborales para las personas; sin embargo, también se atribuye al sexismo y al nepotismo el que María enfrentara grandes dificultades para tener oportunidades en su carrera. Luego de no lograr conseguir un trabajo de tiempo completo en la universidad John Hopkins, decidió trabajar sin recibir paga o como voluntaria en las universidades donde trabajaba su esposo, únicamente para poder mantener su conocimiento al día. Así colaboró en la Universidad de Columbia de 1940 a 1946 y después en la Universidad de Chicago.

Fue en la Universidad de Chicago, donde al establecerse el Laboratorio Nacional Argonne en 1946, a Goeppert-Mayer le ofrecieron un trabajo de medio tiempo como física senior en la división de Física Teórica. Ahí donde comenzó a trabajar activamente en los usos de la energía nuclear en tiempos de paz y se convirtió en la primera en usar una computadora para trabajar en el crítico problema de un reactor generado de metal líquido.

A la edad de 54 años, en 1960, María Goeppert-Mayer aceptó una plaza de profesora de tiempo completo en la Universidad de California. Su gran trabajo en el campo de la física no solo la hizo la séptima generación de académicos y profesores en su familia, sino también la hizo ganar el Premio Nobel de Física en 1963. Esta impresionante científica murió en California en el año de 1972.

Su legado es tan importante que la Sociedad Americana de Física nombró un premio, que honra a jóvenes mujeres físicas en los inicios de su carrera, con el nombre de Maria Goeppert-Meyer. La Universidad de Chicago entrega cada año un premio en su memoria a mujeres científicas o ingenieras y la Universidad de California realiza cada año el simposio Maria Goeppert-Mayer en el que se reúnen investigadoras jóvenes para discutir sobre temas científicos actuales.


Fuentes consultadas:

Joseph, Ferry (2003) “Maria Goeppert Mayer”. Recuperado de:

Wikipedia Maria Goeppert-Mayer. Recuperado de:

Maria Goeppert, la Premio Nobel que no cobró nada durante 50 años. Recuperado de:

Biografía de Maria Goeppert-Mayer. Recuperado de:

Mary Jackson

(Estados Unidos, 1921 - 2005)

Fotografía de maru_niho

Nació el 9 de abril de 1921 y creció en Hampton, Virginia. Se graduó de la escuela George P. Phenix con los mayores honores.

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Fotografía de Dorcas Muthoni

Nació el 9 de abril de 1921 y creció en Hampton, Virginia. Se graduó de la escuela George P. Phenix con los mayores honores.

Jackson durante más de 30 años fue dirigente de un grupo femenino Scout y se distinguió por ayudar a jóvenes negras de su comunidad a crear un túnel de viento en miniatura en los años 1970.

Jackson enseñó matemáticas en una escuela negra en el Condado de Calvert, Maryland.

En 1951 comenzó a trabajar para el Comité Consejero Nacional para la Aeronáutica (NACA) y, de esta manera, empezó su carrera como matemática de investigación y computista, en el Centro de Investigación de Langley en su ciudad natal de Hampton, Virginia.

En 1953 aceptó una oferta de trabajo en el Túnel de Presión Supersónico, un túnel de viento de 1.2 por 1.2 metros y 45,000 kilovatios, usado para estudiar las fuerzas sobre un modelo al generar vientos de casi dos veces la velocidad del sonido. A partir de esta experiencia, Jaskson se preparó para ascender a ingeniera. Czarnecki animó a Jackson a prepararse para ascender a ingeniera, para la cual tuvo que cursar la licenciatura en matermáticas y física.

Una vez concluida su preparación, fue promovida a ingeniera aeroespacial en 1958 siendo la primera mujer negra que alcanzó el grado de ingeniera en la NASA. Trabajó en el análisis de datos de los experimentos del túnel de viento y también de datos obtenidos con vuelos de naves reales en la Sección de Aerodinámica Teórica de la División de Aerodinámica Subsónica y Transónica en Langley. Su objetivo era entender el flujo de aire, incluyendo las fuerzas de empuje y arrastre.

Durante su tiempo como ingeniera en NASA, trabajó en varias divisiones: la División de Investigación de la Compresibilidad, División de Investigación a Escala Real, División de Aerodinámica de la Alta Velocidad, y la División de Aerodinámica Subsónica-Transónica.

A los 24 años de edad fundó Openworld. Su compañía es actualmente una de las principales empresas del sector de internet en África, que se ha posicionado como una pionera en el empleo de software libre para aplicaciones que van del gobierno electrónico a la digitalización de los negocios. En el primer campo, los trámites electrónicos son un gran auxiliar en el combate a la corrupción, así como en aminorar el tiempo para abrir un negocio, por ejemplo.

Durante su vida, trabajó para ayudar a mujeres y otras minorías para mejorar sus oportunidades de asenso. Fue directora de dos programas relevantes para la promoción de la contratación de mujeres en el ámbito de la ciencia, la ingeniería y las matemáticas: Women’s Program en la oficina de Igualdad de Oportunidades, y del Affirmative Action Program.


Fuentes consultadas:

referencia

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Katherine Johnson

(Estados Unidos 1918)

Fotografía de Katherine Johnson

Matemática, física y científica espacial estadounidense, trabajó realizando los cálculos necesarios para llevar a cabo el procedimiento para enviar una nave tripulada en vuelo a la Luna en julio de 1969. Era una de las “computadoras humanas”, como se denominaba a las encargadas de descifrar ecuaciones numéricas complejas en la NASA.

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Fotografía de Julieta Fierro

Matemática, física y científica espacial estadounidense, trabajó realizando los cálculos necesarios para llevar a cabo el procedimiento para enviar una nave tripulada en vuelo a la Luna en julio de 1969. Era una de las “computadoras humanas”, como se denominaba a las encargadas de descifrar ecuaciones numéricas complejas en la NASA.

Katherine Coleman Johnson nació el 26 de agosto de 1918 en White Sulphur Springs, Virginia Occidental. Hija de Joshua y Joylette Coleman, desde muy temprana edad demostró su talento para las matemáticas. Lo contaba todo: los pasos necesarios para cruzar la calle o para llegar a la iglesia, los platos lavados, las estrellas que veía en el cielo… en fin, todo a su alrededor. La gran curiosidad y brillantez de Katherine Johnson con los números hicieron que adelantara varios cursos en la escuela.

Debido a las leyes de segregación racial, en su natal ciudad solo se ofrecía educación a la población negra hasta los catorce años de edad. Pero su padre (agricultor y leñador) y su madre, que era maestra, preocupados por la educación de sus cuatro hijos, procuraron que asistieran a la escuela secundaria en Institute, donde permanecían durante el ciclo escolar y en verano regresaban a White Sulphur Springs.

Con apenas diez años, Katherine fue admitida en el West Virginia Colored Institute para afroamericanos, adelantándose en nada menos que cuatro años a los estudios normales. A los trece años ya asistía al campus del histórico West Virginia State College, donde terminó la educación media (High school) a los catorce años de edad.

A los quince años prosiguió con sus estudios superiores en la denominada West Virginia State College, donde rápidamente concluyó la currícula de matemáticas. Sus mentores fueron la química y matemática Angie Turner King y el matemático W.W. Schieffelin Claytor, el tercer afroamericano en obtener un doctorado en matemáticas, quien, viendo el potencial de Katherine, creó asignaturas de geometría analítica y aeronáutica específicamente para ella.

En 1937, Katherine se graduó con los más altos honores (summa cum laude) con el doble grado de matemáticas y francés. Enseguida encontró trabajo como profesora en una escuela pública para niños afroamericanos en Marion (Virginia), donde enseñaba matemáticas, francés y música. Recuerda que en ese entonces tomó conciencia de las consecuencias del racismo y la segregación racial, que sufría en carne propia; pero también, fue allí donde empezó a romper tales barreras.

Uno de los muchos hechos notables dentro de la larga y destacada trayectoria de Katherine Johnson, es que ella fue la única mujer en el grupo de tres estudiantes afroamericanos con que inició la integración de las escuelas de postgrado de Virginia Occidental, al ingresar en 1938 a la Universidad de Virginia Occidental, luego de un fallo de la Corte Suprema de los Estados Unidos, que consideraba como una discriminación anticonstitucional que en ese estado hubiera escuelas de leyes exclusivas para la población negra.

Debido a problemas familiares no concluyó esta fase de su formación y, aunque Katherine aspiraba a desarrollar una carrera como investigadora en matemáticas, siempre le ofrecían trabajos como docente; renunció a la investigación y se dedicó a su familia durante casi quince años.

Desde la Segunda Guerra Mundial, las agencias gubernamentales estadounidenses contrataron a miles de mujeres para realizar diferentes actividades, política que continúo aplicando el Comité Asesor Nacional para la Aeronáutica (NACA por sus siglas en inglés), especialmente cuando la Unión Soviética encabezaba la carrera espacial, preparando el lanzamiento del primer satélite espacial, el Sputnik 1.

Así, Katherine tuvo la oportunidad de su vida: durante una reunión familiar se enteró que el NACA (ente predecesor de la NASA), solicitaba matemáticas afroamericanas; aunque no pudo conseguir el trabajo en 1950 por estar lleno el cupo de contratación, en 1952 Katherine obtuvo un puesto en el Laboratorio de Aeronáutica de Langley, y en 1953 comenzó a trabajar en el Departamento de Navegación y Guiado.

Fotografía de Katherine

A partir de entonces y hasta 1958, Katherine trabajó como “calculadora” en la sección de Colored Computers (literalmente, calculadoras de color), conformada por mujeres matemáticas que se ocupaban de la tediosa labor de realizar todas las operaciones y comprobaciones de cálculo que requerían los ingenieros aeronáuticos; contando tan solo con lápiz, papel y calculadoras mecánicas.

Debido a las leyes de segregación racial, las matemáticas afroamericanas debían trabajar y comer en sitios separados de sus colegas caucásicos, además de usar sanitarios distintos. Aunque sabía que era segregación, no la percibía como tal, posiblemente debido a su carácter y su capacidad para las matemáticas, especialmente para la geometría analítica, su cualidad de plantear las preguntas adecuadas y su liderazgo, que pronto la llevaron a convertirse en una pieza importante dentro de la NASA.

Cuando Katherine recibió una solicitud para ayudar al equipo masculino de investigación (todos ellos blancos), su dominio de la geometría analítica hizo aliados a sus jefes y sus colegas, quienes “olvidaron” enviarla de vuelta con las calculadoras de color. En un mundo dominado por hombres, y además blancos, con gran asertividad Johnson pedía que la incluyeran en las reuniones importantes, a las que nunca antes habían integrado a mujeres: “Yo he hecho el trabajo que me han pedido y tengo derecho a estar presente”.

El papel desempeñado por Katherine Johnson fue crucial en muchos aspectos. Entre otras cosas, calculó la trayectoria del vuelo espacial de Alan Shepard el 5 de mayo de 1961. Para este primer vuelo espacial humano de Estados Unidos, ella verificó las ecuaciones orbitales para el control de la trayectoria de la cápsula de la misión Freedom 7, desde el despegue hasta la descarga.

En 1962, la NASA se preparaba para que un estadounidense orbitara por primera vez alrededor de la Tierra: la complejidad del vuelo orbital había requerido la construcción de una red mundial de comunicaciones que conectaba estaciones de rastreo por todo el mundo con ordenadores IBM en Washington, DC, Cabo Cañaveral y las Bermudas; pero el equipo constantemente presentaba fallas y apagones, lo que sembraba la desconfianza entre la tripulación que debía efectuar esta misión espacial.

El reconocimiento a la exactitud y precisión de los cálculos de Katherine quedó de manifiesto cuando la NASA comenzó a realizar los cálculos para la misión orbital de John Glenn, empleando calculadoras electrónicas: el astronauta solicitó que Johnson comprobara los números obtenidos por el ordenador, negándose a volar, sin que ella hubiera verificado el cálculo. Katherine Johnson también produjo cartas de navegación espacial para esta misión, por si acaso ocurriera alguna falla electrónica y sus integrantes tuvieran que orientarse manualmente.

Katherine Johnson trabajó más tarde con ordenadores y los resultados obtenidos electrónicamente eran validados inicialmente frente a los resultados que ella obtenía. De manera natural, su talento la condujo a embarcarse en el proyecto Apolo 11, que llevaría a Neil Armstrong a la Luna en 1969.

La matemática trabajaba más de catorce horas diarias en el programa denominado Lunar Orbit Rendezvous, que era el procedimiento para enviar una nave tripulada en vuelo a la Luna. Este método, empleado en las misiones Apolo, consistía en que dos vehículos despegaban en el mismo cohete y viajaban unidos; uno para ir y volver de la Luna, y otro más pequeño para alunizar.

Katherine Johnson calculó el momento en el que el módulo lunar Eagle del Apolo 11, del que descenderían los astronautas, debía abandonar el satélite para que su trayectoria coincidiese con la órbita que describía el módulo de mando nombrado Columbia y pudiera así acoplarse para regresar a la Tierra. Ella reconoció su nerviosismo durante aquel alunizaje histórico, pues a pesar de que “había hecho los cálculos y sabía que eran correctos”, explicaba, “podía pasar cualquier cosa”.

Katherine trabajó también en la misión Apolo 13, misión en que el alunizaje fue abortado debido a un tanque de oxígeno que explotó dos días después del despegue. Las cartas de navegación elaboradas por Johnson y sus informes de protocolos de seguridad en caso de fallos electrónicos ayudaron a la tripulación para regresar sana y salva a la Tierra.

Posteriormente, Katherine se incorporó al proyecto del transbordador espacial y el Landsat 1, y fue autora o coautora de 26 trabajos de investigación. Trabajó en el Centro de Investigación Langley de la NASA desde 1953 hasta que se jubiló en 1986, después de treinta y tres años.

Fotografía de Katherine

En 2015, a los 97 años de edad, el presidente Barack Obama le otorgó la Medalla Presidencial de la Libertad, como mujer afroamericana pionera en STEM (acrónimo para ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas). Hasta la fecha, Johnson es la única mujer de la NASA que ha recibido este reconocimiento. Katherine comentaba que "las mujeres son capaces de hacer todo aquello de lo que los hombres son capaces de hacer. A veces, ellas tienen más imaginación que los hombres".

Tras conmemorar el 55 aniversario del lanzamiento de Alan Shepard, en mayo de 2016, la NASA le puso el nombre de Katherine G. Johnson a uno de sus más potentes centros de cálculo el “Centro de Investigación Computacional Katherine G. Johnson”.

En 2017, Katherine estuvo presente en la gala de los Oscar, donde compitió la película “Talentos ocultos”, basada en el trabajo de Johnson y sus compañeras afroamericanas en la NASA.


Fuentes consultadas:

Katherine Johnson y los cálculos que hicieron posible la llegada a la Luna.

Katherine Johnson y las figuras ocultas de la NASA.

Katherine Johnson: “La calculadora humana”.

Katherine Johnson, la calculadora que ayudó al ‘Apolo 11’ a llegar a la luna

Katherine Johnson: física, científica espacial y matemática afroamericana.

Dorcas Muthoni

(Kenia, 1979)

Fotografía de maru_niho

Una de las primeras quince mujeres en graduarse como ingeniera informática en Kenia. Emprendedora y activista, promueve la digitalización de las empresas en África mediante plataformas de código abierto y anima a las niñas a estudiar en áreas STEM.

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Fotografía de Dorcas Muthoni

Una de las primeras quince mujeres en graduarse como ingeniera informática en Kenia. Emprendedora y activista, promueve la digitalización de las empresas en África mediante plataformas de código abierto y anima a las niñas a estudiar en áreas STEM.

Nació en el poblado de Nyeri, situado a 150 kilómetros al norte de Nairobi (la capital de Kenia), en el África Oriental, entre reservas naturales y montañas.

Estudió en la preparatoria femenil Obispo Gatimu, escuela pública de buena reputación atendida por misioneros combonianos. En ese entonces le interesaba el diseño y pensaba estudiar arquitectura, aunque su padre quería que fuera médica. Tuvo un profesor de física que hablaba mucho de internet y su hermano le daba consejos, mientras leían la versión online de un periódico. Fue así que intuyó que el futuro sería computarizado o no sería, y fue cuando se inclinó por la informática.

En la Universidad de Nairobi estudió Ciencias de la Computación y se especializó en redes inalámbricas, radio comunicaciones y planificación tecnológica estratégica. Recuerda que le decían que no obtendría un buen trabajo con esa carrera.

Muthoni fue una de las primeras quince mujeres en graduarse como ingenieras informáticas. Aunque en la universidad donde estudiaba ni siquiera había lavabos para las mujeres, el panorama ha comenzado a cambiar; ahora las jóvenes se sienten más seguras al escoger carreras científicas y tecnológicas. Hay toda clase de grupos y asociaciones de programadoras, y más mujeres están alcanzando posiciones de responsabilidad.

Muy pronto comenzó a brindar consultorías, con su oficina en su propia recámara. “Mi primer trabajo fue llevar internet a las universidades de Kenia.

Descubrí el software libre para hacer funcionar los servidores. Cuando hablaba de ello, de la posibilidad de tener correos electrónicos o programas sin que mediara un pago, notaba gran sorpresa y emoción. Ella trabajó en la creación de la red de educación de Kenia; es pionera en la investigación y la enseñanza en África (KENET) y ha brindado infraestructura digital común a más de treinta universidades e instituciones de investigación en su país.

A los 24 años de edad fundó Openworld. Su compañía es actualmente una de las principales empresas del sector de internet en África, que se ha posicionado como una pionera en el empleo de software libre para aplicaciones que van del gobierno electrónico a la digitalización de los negocios. En el primer campo, los trámites electrónicos son un gran auxiliar en el combate a la corrupción, así como en aminorar el tiempo para abrir un negocio, por ejemplo.

Su compañía brinda asesoría para digitalizar pequeños negocios en una región donde 90% operan manualmente, a la par que las Pymes generan 45% de los puestos de trabajo y aportan 33% del Producto Interno Bruto (PIB) de toda África. Por medio de una aplicación de Android, un empresario africano puede acceder desde su tienda o sofá a millones de clientes. La tecnología está cambiando el mundo: también puede marcar un cambio en cómo abordamos la pobreza, señala, pues hasta ahora, los esfuerzos no han logrado lo que se esperaba.

Cuenta con un apasionado convencimiento de que los actuales retos, ya sea a nivel local, regional o global, pueden resolverse con la tecnología. Dorcas Muthoni forma parte de una oleada de jóvenes emprendedores que están convirtiendo a Kenia en una potencia regional en materia de innovación. La ubicuidad de los teléfonos móviles, el internet de alta velocidad y la inversión gubernamental se han conjugado para que en ese país se ubique “Silicon Savannah”, uno de los mayores centros urbanos del continente, que atrae millonarias inversiones para el florecimiento de las TIC.

En este boom también intervienen las sinergias derivadas del comercio de países de la región con el Reino Unido y a su inclusión dentro de la iniciativa comercial china denominada la Nueva Ruta de la Seda. La conectividad y el desarrollo de infraestructura resulta fundamental para las rutas comerciales.

Dorcas apuesta al uso de la tecnología para transformar de forma positiva a la sociedad africana a través de la vida de su gente ordinaria. Aunque no se le concede gran relevancia a nivel internacional, resalta que la tecnología ha cambiado profundamente África: En Kenia se inventó l’M-pesa, el pago por medio de móviles: la gente no usa tarjetas de crédito, sino que se intercambia dinero por medio del móvil; lo que ha incrementado las transacciones. “Puedes transferir dinero en tres segundos”, comenta.

Considera que la capacidad de escribir código es fundamental en la cuarta revolución industrial. La escasez de mujeres en las carreras científicas en África hará que su futuro sea aún más difícil que su presente. Uno de los obstáculos es la falta de modelos. Muchas chicas, como ella, crecen en entornos rurales, “en los cuales no tienes idea de lo que es un ingeniero, y aún menos una mujer ingeniera. Por eso ella continúa visitando escuelas, para animar a las niñas y a otras jóvenes africanas a que se dediquen a la ciencia y a la tecnología.

Fundó la organización AfChix6 para proporcionar asesoramiento y orientación a mujeres y niñas en las TIC, que desde 2004, realiza congresos y encuentros, además de contar con un proyecto colectivo de formación continua. Recalca que, “si no hay tecnólogas, se hacen productos no alineados con las necesidades de las mujeres". Al animar a las niñas y las jóvenes africanas a estudiar ingenierías, para que más mujeres incursiones en las áreas TIC, sabe que también se favorece la diversidad, necesaria para que las empresas sean más sostenibles. AfChix6 cuenta con 17 capítulos y acciones en 25 países, para ayudar a formar una masa crítica de habilidades computacionales entre las mujeres africanas.

Subraya que “para que África pueda prosperar de manera sostenible es necesario hacer uso completo de los talentos y habilidades de todos los ciudadanos, incluidas las mujeres, para transformar sus economías y sus sociedades”.

Para el diario inglés The Guardian, Dorcas Muthoni se encuentra entre las diez mujeres modelo en tecnología (junto con Ada Lovelace), pues Dorcas “está detrás de algunas de las aplicaciones online más ampliamente usadas en África, transformando gobiernos y sociedades a lo largo del continente”.

Ha recibido múltiples reconocimientos, tanto por su trayectoria como por el impulso que ha dado a la incursión de niñas y mujeres en las TIC, entre los que destaca el recibido en 2013, por parte del Foro Económico Mundial, que la reconoció como Young Global Leader y la incluyó en un panel de líderes mundiales con menos de 40 años de edad. También es integrante del Salón de la Fama de Internet, en la categoría de Global Connectors.

En 2017 recibió el doctorado Honoris causa por la Universitat Pompeu Fabra por su tarea en la promoción de los estudios de ingeniería entre las jóvenes de África, su labor de mentoría entre las y los jóvenes, así como su compromiso social en la lucha contra la pobreza.


Fuentes consultadas:

El País. Dorcas Muthoni, la pionera mujer que lucha para digitalizar África.

Magis. La pasión de Dorcas Muthoni.

Reuters. Digital revolution in Africa sparks global opportunities for entrepreneurs.

El Periódico. Dorcas Muthoni: "La tecnología ha cambiado profundamente África".


Julieta Fierro

(México, 1948)

Fotografía de Karen Keskulla Uhlenbeck

Julieta Norma Fierro Gossman es una reconocida divulgadora de la ciencia, en particular, de la astronomía. Inició su carrera como divulgadora con la serie de televisión llamada “Más Allá de las Estrellas".

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Fotografía de Julieta Fierro

Julieta Norma Fierro Gossman es una reconocida divulgadora de la ciencia, en particular, de la astronomía. Inició su carrera como divulgadora con la serie de televisión llamada “Más Allá de las Estrellas".

Nacida en la Ciudad de México el 24 de febrero de 1948, desde pequeña demostró grandes aptitudes para el estudio científico. Realizó sus estudios elementales en el Liceo Franco Mexicano y la preparatoria en la Universidad Motolinia. Posteriormente realizó la licenciatura en física y la maestría en astrofísica en la UNAM.

En una entrevista realizada en 2019, Julieta Fierro se autodefinió como “la astrónoma que deseaba ser cirquera”, dando a entender que su labor de divulgadora tiene un amplio sentido y relación con cierta forma de entretenimiento, y como una forma de acercar la ciencia a todo el mundo, en especial a los niños y jóvenes.

La serie que realizó, “Más Allá de las Estrellas”, fue premiada con el primer lugar de video científico en México en 1998. También su alma mater reconoció su vocación al asignarle el puesto de Directora General de Divulgación de la Ciencia de la UNAM entre el 2000 y el 2004 y ha ocupado otros cargos dentro de centros de difusión de la ciencia, museos y organizaciones científicas.

Ha escrito alrededor de cuarenta libros, de los cuales la mitad son de divulgación científica, así como decenas de artículos en publicaciones diversas. Entre sus obras destacan: La familia del sol, 1990; La astronomía de México, 2001; Lo grandioso del tiempo. Gran paseo por la ciencia, 2005; Cartas Astrales, Un romance científico del tercer tipo, con Adolfo Sánchez Valenzuela, 2006; Galileo y el telescopio, 400 años de ciencia, y Newton, la luz y el movimiento de los cuerpos, ambos con Héctor Domínguez, 2007; y Las nebulosas planetarias, 2009.

Además de sus publicaciones como investigadora, también ha dictado centenares de conferencias, y diseñado numerosos talleres de ciencia para niños, con el propósito de hacer llegar el mundo de la ciencia a un gran número de personas. Diversas bibliotecas, planetarios y laboratorios llevan su nombre. La Sociedad Astronómica de San Luis Potosí lleva su nombre desde 2004 y pretende continuar su labor de divulgación científica.

Convencida de la importancia de la inclusión, promovió que uno de sus artículos fuera publicado en lengua maya. Participó en la realización de la sala de astronomía de Universum, Museo de las Ciencias, del cual también fue directora, y el Museo Descubre, de Aguascalientes. Colaboró en la creación de un museo de ciencias en Puerto Rico y de los observatorios Mc Donald, en Estados Unidos, y Suderland en Sudáfrica.

Como catedrática, Julieta Fierro opina que los estudiantes enseñan a los profesores, pues "lo más importante de dar una clase es escuchar con atención lo que preguntan los jóvenes, porque es cuando uno aprende. Ellos hacen las preguntas más fundamentales que se ha hecho la humanidad durante la historia".

Actualmente es investigadora del Instituto de Astronomía de la UNAM y profesora de tiempo completo de la facultad de ciencias de esta misma universidad. Fue elegida miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua el 24 de julio de 2003, y tomó posesión de la silla XXV el 26 de agosto de 2004. Igualmente, seleccionada miembro correspondiente de la Real Academia Española el 21 de abril de 2005.

En su labor como investigadora, la maestra Fierro enseña "a otras personas lo maravilloso que es la ciencia, lo bonita, lo divertida". Al hacer ciencia ella siente satisfacción y plenitud, como cuando explica que "la presión del aire de la secadora mantiene el globo suspendido. Es decir, hay una fuerza que atrae el globo hacia abajo y con la presión hacia arriba el globo no se cae. Esto sucede en las estrellas. La fuerza de atracción jala hacia el centro y la presión hacia afuera".

Además de su importante carrera profesional, Julieta Fierro es madre. Considera que la vida les puede dar muchas posibilidades a las mujeres, lo que nunca imaginó cuando era niña, pues creía "que lo único que podían hacer era atender una casa y ahora he visto que podemos hacer mucho más". Dice que es una ama de casa a quien le gusta tener su casa bonita, cortar flores, tejer, bordar manteles y hacer su propia ropa. Cocinar no le gusta tanto, aunque lo hace casi todos los días. "Me gusta llegar a mi casa y verla bonita", expresa. Como madre, cuyos hijos ya son mayores, le encanta platicar con ellos: "hablar sobre la vida. Ya los retos de ellos son muy grandes. Son problemas de qué pasa cuando se enamoran, qué pasa con la soledad, qué pasa con la muerte, qué significa ser amigos. Entonces, pues me gusta mucho pasar horas platicando con mis hijos".


Fuentes consultadas:

Resumen curricular Dra. Julieta Fierro Gossman.

Wikipedia, Julieta Norma Fierro Gossman

Julieta Fierro: Una vida dedicada a la Ciencia.

Julieta Fierro, la astrónoma que deseaba ser cirquera

Maru Nihoniho

(Nueva Zelanda, 1972)

Fotografía de maru_niho

Primera mujer maorí desarrolladora de videojuegos. Sus aplicaciones son auxiliares en el tratamiento de la depresión y fortalecen las habilidades STEM; también contribuyen a preservar la cultura de su pueblo entre las generaciones más jóvenes. Es considerada una de las mujeres con mayor influencia en la tecnología.

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Fotografía de maru_niho

Primera mujer maorí desarrolladora de videojuegos. Sus aplicaciones son auxiliares en el tratamiento de la depresión y fortalecen las habilidades STEM; también contribuyen a preservar la cultura de su pueblo entre las generaciones más jóvenes. Es considerada una de las mujeres con mayor influencia en la tecnología.

Maru Nihoniho es originaria de Chistchurch, la tercera área urbana más grande de Nueva Zelanda. De niña creció entre esa ciudad y Tuahiwi, un pequeño poblado rural de la comunidad maorí, donde estudió la primaria en una escuela comunitaria. Si bien ella prefería estudiar en Tuahiwi, nunca pudo aprender a hablar la lengua del pueblo originario del que forma parte.

Desde pequeña, su madre, Maruhaeremuri (Kui) y su padre, Rongotehengia Nihoniho, quien fue ingeniero aeronáutico, la habían impulsado a ser creativa. Acompañaba a su papá a su trabajo en el aeropuerto: jugaba en el avión que él arreglaba y le pasaba las herramientas, incluso tenía su propio overol. Su padre murió cuando ella tenía seis años de edad y su mamá nunca volvió a casarse.

Recuerda que sus años escolares no fueron gratos: también asistió a la Primaria Sydenham. En esa escuela no se sentía a gusto, pues prácticamente era la única alumna maorí y, por ejemplo, nadie pronunciaba su nombre correctamente, situación que continuó durante la secundaria en el Colegio Cashmere High.

Cuando su mamá fue transferida a Wellington por su trabajo en la Oficina de Asuntos Maoríes, ingresó al Colegio Taita en Lower Hutt, donde nuevamente estaba en su zona de confort, rodeada de niñas y niños maoríes, así como de otras poblaciones polinesias.

Aunque era una buena escuela, solamente se involucró en las materias prácticas, y si bien le gustaba la clase de ciencias y el dibujo técnico, las calificaciones de su certificado escolar no lo reflejaban y de hecho obtuvo mejores resultados en materias que no le gustaban.

En general, su desempeño académico no fue el adecuado y a los 15 años decidió abandonar la escuela. No había sido una alumna desordenada; simplemente había estado mirando por la ventana, soñando despierta y deseando estar en otra parte; además de que prefería cosas más prácticas.

Nihoniho incursionó en los videojuegos a los once años: en la tienda de la esquina, además de comida para llevar tenían juegos Arcade como Moon Patrol, Galaga, Defender y Space Invaders; los viernes ella comía pescado y papas fritas y usaba lasmonedas sobrantes para jugar en las consolas.

Después de dejar la escuela pasó varios años trabajando en el ramo de la hostelería. Cumplió su sueño de ser una desarrolladora de videojuegos en 2003, cuando decidió iniciar su propia compañía de videojuegos. Maru considera que tras esa iniciativa se encuentra que para ella era muy grato jugarlos, y acostumbraba preguntarse cómo los habían hecho. También veía en las revistas las listas de las mujeres que encabezaban el área de tecnología y comenzó a inquirir cómo realizaban su trabajo.

Aunque tenía las ideas y la pasión, así como una experiencia de 14 años administrando negocios, no la tenía en materia de desarrollo de videojuegos, por lo que se inscribió en un curso de un año para adquirir conocimientos relevantes. Al término de su instrucción fundó Metia Interactive, la compañía que también dirige y que fue la primera compañía neozelandesa encabezada por una mujer.

El primer año viajó a Estados Unidos para asistir a las exposiciones de entretenimiento electrónico y conferencias de desarrolladores de juegos; tenía que aprender rápidamente cómo funcionaba esa industria. Comprendió que debía estar preparada para cambiar cursos de acción y ser muy flexible para modificar su idea original, algo que no todos los creativos están dispuestos a hacer.

Dos años después, lanzó el juego Cube para el PlayStation portátil, que tuvo éxito internacional. Esta aplicación de rompecabezas 3D, que estimula las habilidades de dominio espacial y pensamiento computacional en niñas y niños de tres años en adelante, recibió un premio en la Cumbre de las Naciones Unidas en 2009.

Nihoniho recuerda que, en esos primeros años, estaba orientada a consolas (PlayStation, Xbox y Nintendo) y ahora se enfoca a las pantallas pequeñas. La aparición de smartphones cada vez más potentes y las ventas en línea, impulsaron el mundo de los videojuegos, lo que también cambió a sus clientes potenciales: antes eran los publicistas de videojuegos, ahora lo son los institutos educativos, las empresas y las propias personas que juegan en sus teléfonos.

Comprender y aprovechar estos cambios en el mercado implicó analizar muchos datos, no solamente desarrollar aplicaciones. En ese entonces, apenas tenía tiempo para ella misma jugar un poco en su Smartphone.

Pero su ritmo de vida apenas ha cambiado: además de estar al frente del estudio creativo, administra el restaurant de su marido en Auckland y dirige Circle of Care Ltd, organización dedicada a crear redes de apoyo, enfocada en el bienestar mental y emocional de las y los jóvenes maoríes (Rangatahi).

Fotografía de maru_niho

También se hace cargo del cuidado de tres hijos y dedica algo de tiempo para unas cuantas aficiones: reconstruir artefactos y muebles, como puede ser un reloj o una mesa; así como recorrer senderos nativos y escuchar el canto de los pájaros. Ser mamá y estar al frente de los negocios puede ser pesado, pero se adquieren múltiples habilidades, señala Nihoniho. Además, recurre a su cultura para obtener inspiración y fortaleza.

Esta combinación de intereses y recursos se ve reflejada en sus videojuegos: después de vender su primer juego a Playstation, Maru se embarcó en un proyecto internacional liderado por la Universidad de Auckland, para desarrollar un videojuego basado en terapia cognitiva, que proporciona a la gente joven técnicas y habilidades para hacer frente a la depresión y la ansiedad. El éxito de SPARX se comprueba por todos los países e idiomas a los que llegó; y su trabajo fue publicado en una revista científica, el British Medical Journal. Esta aplicación 3D para teléfonos móviles obtuvo el Premio de United Nations World Summit Award 2011 y otro de la UNESCO Net Explo en 2013.

En el “boom” de desarrolladores que posiciona a Nueva Zelanda en la escena tecnológica mundial Maru Nihoniho destaca, pues se enfoca a cubrir las necesidades de las generaciones maoríes más jóvenes, tanto de bienestar como de posibilidades de insertarse en el mercado laboral en mejores condiciones.

En 2017 concluyó el programa de maestría Futuros Tecnológicos en Tech Futures Lab, con la finalidad de propulsar su negocio al siguiente nivel y también para formalizar su rica experiencia profesional. Aunque dudó en inscribirse, la modalidad de enseñanza la convenció de que podía estudiar y trabajar al mismo tiempo.

Como parte de la obtención de su grado, desarrolló el proyecto Tākaro, que literalmente significa “juego” en la lengua maorí, el cual enseña habilidades de programación en un ambiente 3D. Esta plataforma interactiva ayuda a las y los Rangatahi (jóvenes maoríes) a fortalecer sus destrezas y estrategias que crean confianza para manejar las áreas STEM.

El juego también se basa en una referencia espacial llamada Matariki, que es el nombre maorí para el conglomerado de estrellas conocido en occidente como Las Pléyades. Lanzado en 2017, este videojuego contribuyó a que su creadora recibiera el reconocimiento como Innovadora del Año en los premios de la conferencia Women in Games, organizada por MCV Pacific y Microsoft Xbox. Entre otros múltiples premios y reconocimientos, en 2016 fue nombrada integrante de la Orden del Mérito de Nueva Zelanda, por sus contribuciones a la industria de los videojuegos y a la salud mental.

Su más reciente juego desarrollado es Guardian Maia, que consiste en una aventura fantástica, basada en la cultura y tradiciones maoríes. Además, tiene como protagonista a una mujer, que es la heroína de las aventuras. Para desarrollar este personaje, Maru Nihoniho pidió ayuda a su mamá, quién le sugirió llamarla Maia, que en maorí significa valiente, intrépida y sin miedo. Y le dijo, “ella es como tú”. Así que en Maia se refleja la propia historia de su creadora.

En 2017 Metia Interactive obtuvo ingresos por 300 mil dólares y su fundadora está incluida en la lista Forbes de las 50 mujeres más influyentes en el ámbito tecnológico mundial. Al reflexionar sobre sus logros en una industria dominada por hombres, Maru Nihoniho comenta que, al principio, pensaba que cualquier persona podía dedicarse a desarrollar videojuegos, pero en muy poco tiempo pudo constatar que en los eventos de la industria a los que asistía, de mil participantes 990 eran hombres. Entonces fue todo un reto para ella plantearse cómo interactuar, pues uno de los fines de asistir es crear redes de negocios y colaboraciones creativas: ¿cómo comenzar, si solo había dos o tres mujeres en todo el salón?

Maru considera que si una mujer tiene suficiente confianza en sí misma y está convencida de lo que hace, puede triunfar en los videojuegos y en otras carreras vinculadas con la tecnología. Enfatiza que el acceso a las tecnologías y plataformas de aprendizaje es variado, y no siempre implica la educación formal, algo que deben aprovechar las y los jóvenes en su beneficio.

El apoyo desde edades tempranas es fundamental, por eso madres y padres deben alentar la confianza en sus hijas y motivarlas a desarrollar su imaginación y sus habilidades. Ahora niñas y niños pequeños aprenden fácilmente a manipular los smartphones y a navegar en internet. Entonces también hay que animar a las niñas a preguntarse cómo funcionan los dispositivos. Así ocurrió con ella, cuando entraba a los aviones y se imaginaba que arreglaba los instrumentos electrónicos junto con su padre. Nunca la forzaron a tomar un camino determinado, pero siempre la animaron a desarrollar su creatividad. Hay que decirles a las niñas que ellas pueden hacer y ser lo que ellas decidan.

Fotografía de maru nihoho

Ser guardián (kaitiakitanga) es un aspecto importante de la cultura maorí. Representa una visión de proteger y preservar, tanto el mundo natural como las relaciones humanas de parentesco y amistad. Ser reconocida en tu comunidad como guardián significa que tienes un área asignada para defender y practicar estos valores. Maru Nihoniho busca difundir estos aspectos de la cultura maorí en Nueva Zelanda y el resto del mundo con Guardian Maia.


Fuentes consultadas:

Maru Nihoniho discusses Màori culture, New Sealand’s gaming industry, Metia Interactive and her latest game “Guardian Maia”

Maru the Maori heroine of video games

How The Award-Winning Creator Of Cube And Tākaro Is Bringing Māori Culture To Video Games.

Maru Nihoniho and levelling up business

Maru Nihoniho: How years of playing spacies finally paid off.

Maru Nihoniho: Bringing Gaming Heroines to Life.


Sally Ride

(Estados Unidos, 1951-2012)

Fotografía de Karen Keskulla Uhlenbeck

Física y astronauta. Fue la primera mujer norteamericana en viajar al espacio exterior. También fue tenista profesional. Después de su carrera aeroespacial se dedicó a promover el interés de las niñas por la ciencia.

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Fotografía de Sally Ride

Física y astronauta. Fue la primera mujer norteamericana en viajar al espacio exterior. También fue tenista profesional. Después de su carrera aeroespacial se dedicó a promover el interés de las niñas por la ciencia.

Sally Kristen Ride nació el 26 de mayo de 1951 en Los Ángeles California. Fue la mayor de las dos hijas de Carol Joyce Anderson y Dale Burdell Ride, de ascendencia noruega. Él era profesor de ciencias políticas y ella consejera. Dejaban a sus hijas en libertad de explorar y desarrollarse a su propio ritmo.

Su padre y su abuelo eran muy aficionados a los deportes; esa fue una influencia importante para Sally a quien, siempre activa y curiosa, le gustaba pasar tiempo al aire libre. Comenzó a jugar tenis a los diez años de edad y su padre la llevaba a todos los torneos. También era una gran aficionada a la lectura, incluida la ciencia ficción.

Su rendimiento atlético le favoreció para obtener becas e ingresar a distintos colegios y universidades. Respecto a su interés por la física, reconoce la influencia de Elizabeth Mommaerts, su profesora de ciencia en sus primeros años de secundaria. Hasta entonces, las clases de matemáticas le habían parecido áridas, pero al poder aplicarlas y comprender su importancia, se enamoró de esas materias.

Durante sus primeros años universitarios era la número uno en el equipo de tenis, también formaba parte de los equipos de basquetbol y de hockey. A los veinte años consiguió un empleo de verano como maestra de tenis en Lake Tahoe en la escuela fundada por Billie Jean King; quien vio su talento y la alentó a proseguir para convertirse en profesional de este deporte. Después de año y medio en la Universidad de Swarthmore, en Pensilvania, decidió cambiarse a Stanford donde estudió Física. Su investigación se centraba en la astrofísica y en el láser de electrones libres.

Sally Ride pensaba convertirse en investigadora y profesora de física en alguna universidad de California, pero un año antes de terminar su doctorado, leyó un artículo en el periódico universitario The Stanford Daily, respecto a que, por primera vez en su historia, la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA por sus siglas en inglés) estaba reclutando mujeres. Reconociendo que para el éxito de su programa espacial las habilidades científicas y tecnológicas de la tripulación eran tan importantes como ser buen piloto, la agencia comenzó la búsqueda de jóvenes científicos y científicas para futuros vuelos espaciales.

Sally respondió al aviso con una corta misiva: “Soy una candidata al doctorado en Astrofísica en la Universidad de Stanford y estoy interesada en el programa de transbordadores espaciales. Por favor envíenme los formularios necesarios para postularme como candidata a especialista en misiones.” Eso cambió la dirección de su vida: entre más de mil aspirantes, Ride fue seleccionada para formar parte del cuerpo de astronautas a finales de 1977, al que ingresó recién concluida su disertación doctoral.

Fotografía de Sally Ride

Comenzó su instrucción en 1978, en un grupo de 35 integrantes en el cual seis eran mujeres: aprendían geología, meteorología, computación, a conocer cada parte de una nave espacial, a tripular un jet, a saltar en paracaídas, técnicas de sobrevivencia, entre muchas otras habilidades y conocimientos, así como un entrenamiento para soportar la fuerza gravitacional que se experimenta durante los despegues. Su habilidad atlética fue invaluable para destacar; así como su don para resolver rápidamente problemas de ingeniería y ser buena con el trabajo en equipo.

El 18 de junio de 1983, a bordo del transbordador espacial Challenger, Sally Ride pasó a la historia como la primera norteamericana en viajar al espacio, así como la persona más joven de esa nacionalidad en abandonar la atmósfera terrestre. Como la ingeniera de vuelo de la misión STS-7, que tuvo una semana de duración, además de realizar diversos experimentos, desplegó dos satélites de comunicación y operó el brazo mecánico del transbordador, que había ayudado a desarrollar. Con ello culminaban décadas de lucha y adversidades para que la NASA permitiera a las mujeres ocupar un puesto específico y ser astronautas, que representaban veinte años de atraso respecto a su contrincante soviética en la carrera espacial, ya que en 1963 la URSS había enviado a Valentina Tereshkova a bordo del Vostok 6, en una misión de tres días orbitando alrededor de la Tierra.

Su segundo vuelo espacial fue en 1984, también a bordo del Challenger, con lo que acumuló 343 horas en el espacio. Llevaba ocho meses de entrenamiento para realizar su tercera misión como astronauta cuando en 1986, el transbordador espacial se desintegró 73 segundos después de su lanzamiento. Ride fue asignada como parte de la comisión presidencial para investigar los detalles del accidente. Se determinó que la cultura organizacional de la NASA y el sistema de toma de decisiones habían contribuido sustancialmente a la tragedia que costó la vida a toda la tripulación de la misión STS-51-L.

Fue destinada a la Oficina Central de la NASA con sede en Washington, D. C., donde elaboró un informe sobre “El liderazgo y el futuro de Estados Unidos en el espacio” que constituyó el primer esfuerzo de planificación estratégica de la NASA; también fundó la Oficina de Exploración de esa agencia. Aunque en 1987 Sally Ride dejó la NASA para incorporarse al Centro Internacional para la Seguridad y Control de Armamentos en la Universidad de Stanford, fue la única persona que actuó en los comités que investigaron los accidentes del Challenger y del Columbia, ocurrido en 2003 durante su reingreso a la atmósfera terrestre. A partir de 1989 dirigió el Instituto de Ciencia Espacial de California y también fue profesora de Física en la Universidad de California en San Diego.

En 2001 fundó Imaginary Lines, compañía dedicada a alentar a las niñas y las jóvenes a interesarse en la ciencia. También fue coautora de dos libros infantiles sobre ciencia: To Space and Back (dedicado a su profesora Mommaerts) y Voyager. Este interés le surgió a raíz de sus visitas a las librerías, pues observaba que la sección infantil contaba con muchos libros de ciencia ficción, pero muy pocos sobre temas científicos.

Entre los reconocimientos que recibió Sally se encuentran el Premio Jefferson de Servicio Público, el Premio Von Braun, el Eagle Lindbergh, y el premio del NCAA Theodore Roosevelt. Es parte del Salón de la Fama Nacional de la Mujer y del Salón de la Fama de Astronautas; además recibió dos veces la Medalla de Viajes Espaciales de su país.

Tras su muerte en 2012, a la edad de 61 años y, a pesar de la gran contribución a su país, su pareja sentimental durante 27 años y socia de negocios, junto a quien escribió varios libros infantiles sobre ciencia, no tuvo ningún beneficio federal o en la Seguridad Social, como sí ocurre con las parejas heterosexuales.

Fotografía de Sally libertad

Además de ser la primera estadounidense en el espacio, también es la primera astronauta que abiertamente reconoció ser gay; aunque mantuvo los aspectos de su vida personal bajo reserva, durante sus últimos años abordó este tema de manera abierta. En 2013, el presidente Obama le rindió un homenaje póstumo, con la Medalla Presidencial de la Libertad; que recibió su pareja Tam O’Shaughnessy.


Fuentes consultadas:

National Women’s History Museum. Sally Ride.

Business Insider. Read the 40-word letter astronaut Sally Ride wrote to NASA that led to her becoming the 1st American woman in space.

PBS News Hour. The life of Sally Ride, America’s first woman astronaut, in pictures.

Encyclopedia of World Biography. Sally Ride.

Principia. Cultura en diversidad.

Melania Guerra

(Costa Rica, 1979 aprox.)

Fotografía de Melani_Guerra

Ingeniera, oceanógrafa y científica apasionada por la exploración de ambientes extremos. Especialista en bioacústica marina, ha viajado al Ártico y la Antártida. Actualmente se aboca a la diplomacia científica.

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Fotografía de Melania Guerra

Ingeniera, oceanógrafa y científica apasionada por la exploración de ambientes extremos. Especialista en bioacústica marina, ha viajado al Ártico y la Antártida. Actualmente se aboca a la diplomacia científica.

Nacida en San José de Costa Rica, es hija de Jorge Guerra, ingeniero industrial, y de Marcela Carrillo, maestra de escuela. Cuando tenía seis o siete años, su abuelo le regaló un libro sobre Heinrich Schliemann, el famoso arqueólogo que descubrió la ciudad de Troya. Fue así que Melania supo que las personas tienen trabajos en los cuales no están sentadas en una oficina ocho horas al día, sino que pueden estar repletos de aventuras y en contacto con la naturaleza; con descubrimientos, inventos y viajes.

Así decidió que, “cuando fuera grande”, tendría una profesión con todos esos elementos. Pasó desde querer estudiar dinosaurios, hasta soñar con convertirse en astronauta. Aunque no lo sabía entonces, la curiosidad científica era la base común de sus deseos por ser exploradora: esa misma curiosidad de saber cómo funcionan las cosas, innata en las niñas y niños; recuerda que uno de sus profesores la alentaba a abrir los aparatos y ver cómo funcionaban. Respecto a cómo ha logrado realizar aquello que se planteó desde pequeña, Guerra reconoce que tuvo la suerte de que su familia la impulsara a soñar en grande, a creer en ella y a siempre seguir adelante. Su mamá fue una influencia muy fuerte en su educación: le daba muchos libros, incluidos los de ciencia.

De niña Melania admiraba el trabajo que científicas como Jane Goodall y Dian Fossey hacían con gorilas y chimpancés en África. Veía el programa El Planeta Azul y seguía las aventuras de Jaques Cousteau bajo el mar, quien viajaba mucho a Costa Rica para hacer filmaciones de sus expediciones. Además, estaba muy informada sobre el primer viaje que iba a hacer el astronauta costarricense Franklin Chang en 1986: siempre estaba al pendiente de las noticias sobre su próximo viaje en el transbordador espacial Columbia, por lo que también supo que las mujeres estaban siendo seleccionadas por la NASA para ser astronautas.

Así nació su interés por investigar los ambientes extremos, como el Polo Norte, el Polo Sur, el fondo del mar, el espacio, los volcanes… todos esos lugares donde las condiciones son muy diferentes a las que soportan nuestra vida. Le atraía conocer cómo la tecnología y el ingenio humano habían resuelto los problemas para poder visitarlos y, en algunos casos habitar, para estudiarlos y protegerlos. Se dio cuenta que la ciencia era un medio para tener grandes aventuras.

Estudió en el Colegio Humboldt desde preescolar y allí obtuvo el bachillerato alemán. A punto de concluir su enseñanza secundaria, Guerra quería como profesión una carrera aeroespacial, por lo que analizó los perfiles de otras personas que habían logrado ese sueño: ser ingeniera mecánica (como Franklin Chang), era una buena opción para entender cómo son las máquinas y manejar los instrumentos que nos permiten visitar el espacio y el fondo del mar.

En 1997 ingresó a la Universidad de Costa Rica (UCR) para estudiar ingeniería mecánica. Señala que esta carrera suele considerarse para hombres, ya que solo eran cuatro mujeres de 360 estudiantes. Aunque no sintió discriminación o algún tipo de incomodidad, fue cuando se percató que los estereotipos sociales impactan de una manera que hasta entonces había logrado evadir.

En 2002 llegó a colaborar con Franklin Chang, quien ya había llevado a otros estudiantes de la UCR a trabajar a Houston como pasantes en su laboratorio de propulsión avanzada en la NASA; dos de ingeniería eléctrica y otro de ingeniería mecánica. Guerra se puso en contacto con uno de ellos, para establecer un primer acercamiento y manifestarle a Chang su interés por laborar con él. Después de una entrevista preliminar para corroborar que estaba preparada adecuadamente, viajó a Houston, donde realizó una pasantía de un año.

Antes de su estancia en la NASA, empezó a trabajar en el laboratorio de física nuclear de la UCR, en una investigación en la que se empleaba un espectómetro de masas (que permite identificar gases presentes en una mezcla), para realizar esa misma labor Houston. Al participar en diversos proyectos de la NASA se abrieron otras oportunidades de vida, como interactuar con la tripulación con la que viajó el Dr. Chang, con estudiantes y otros astronautas: además de realizar investigación de laboratorio, pudo cultivar relaciones humanas y aprender sobre robótica.

Durante ese periodo tomó la decisión de estudiar el doctorado en oceanografía, un área para realizar innovaciones tecnológicas que ampliaba sus posibilidades de desarrollo profesional, pues las misiones espaciales de la NASA atravesaban por un estancamiento. En una de las reuniones con Megan McArthur, astronauta que también es oceanógrafa, le contó su interés en los ambientes extremos y ambas coincidieron en que hay muchos paralelos entre estudiar el espacio y las profundidades marinas. La oceanografía satisfacía su anhelo de explorar, poder diseñar y probar los instrumentos en un ambiente extremo.

La Dra. Guerra subraya que la ingeniería está alrededor de nosotros todos los días, no es solo para “nerds” interesados en las matemáticas: la ingeniería busca resolver problemas y trata de crear una mejor calidad de vida. Es conversar con los biólogos sobre qué mediciones están tratando de realizar y crear los instrumentos que les permitan allegarse esos datos: ¿cómo construyo instrumentos que me permitan tener esa información? luego diseñar y probarlos primero en un tanque y después en el fondo del mar.

Estudió su Máster y Doctorado en Oceanografía en el Instituto Scripps de Oceanografía en San Diego, California. Hablar español fue algo que le abrió las puertas para participar en proyectos que marcaron su trayectoria: un investigador, que estudiaba los mamíferos marinos que llegan a Baja California, buscaba a alguien que le acompañara a México, para comunicarse con los pescadores. Recuerda que emplearon un día y medio atravesando el desierto para llegar al lugar donde desarrollarían su proyecto de dos semanas: solo contaban con paneles solares y trabajaron muchos días acampando a la orilla de la laguna, sin señal para comunicarse. Desde entonces se enamoró de los océanos.

Durante su posgrado la física teórica le costó trabajo y otro reto superado fue estudiar en un idioma que no era el suyo; pero uno de los principales obstáculos que enfrentó es el síndrome del impostor: después de presentar su tesis y realizar su disertación doctoral exitosamente, tardó dos años en subir el archivo de la tesis a la plataforma de la universidad para recibir su título; pues dudaba de sus méritos para haberlo obtenido. Al continuar participando en proyectos científicos, se dio cuenta que tenía los conocimientos y estaba cualificada como el resto de integrantes. Melania reconoce que este es un sesgo de género, pues afecta más a las mujeres y frena sus aportes a la ciencia; además de otras barreras para avanzar y participar al mismo paso que los científicos hombres

Se especializó en acústica submarina, que combina la ingeniería con la física, la biología y la ecología. Como investigadora en la Universidad de Cornell (Ithaca, Nueva York) y en la Universidad de Washington (Seattle, Washington) se enfocó en el estudio de los sonidos que producen los mamíferos marinos y los impactos que sufren por las actividades humanas en los mares.

El ecosistema acústico es la principal vía de comunicación en el mar, pero la contaminación acústica de las actividades industriales afecta a las ballenas y otras formas de vida marina (entre otros impactos, las obligan a tomar rutas diferentes y viajar más en busca de alimento, lo que las debilita y pone en riesgo su sobrevivencia); además de repercutir en las actividades económicas que tradicionalmente llevan a cabo las poblaciones que habitan las costas, y que tienen el derecho a decidir sobre las actividades de exploración y explotación industrial en zonas de delicado equilibrio ecológico.

En el año 2005 inició su expedición en cruceros oceanográficos y pudo viajar por primera vez al Ártico. Su labor consistía en aplicar la ingeniería para elaborar instrumentos que localizaran mamíferos y, mediante dispositivos llamados hidrófonos o micrófonos acuáticos, grabar los sonidos que emiten. “Íbamos año tras año a recuperar instrumentos que habíamos puesto el año anterior, les sacábamos la memoria, la batería y los volvíamos a tirar al año siguiente”.

Tras un año de preparación, en enero de 2019 Melania zarpó de Argentina a bordo del MV Ushuaia rumbo a la Antártida, como representante de Costa Rica en la tercera expedición Homeward Bound, programa de liderazgo femenino para científicas, que anualmente se lleva a cabo. El programa surgió como una respuesta al sesgo de género en la formación de líderes: fue creado por una empresa de couching y liderazgo corporativo al notar que, recurrentemente, la mayoría de sus clientes eran hombres. La iniciativa aspira a formar una red de mil mujeres científicas a lo largo de diez años y potenciar sus roles en la toma de decisiones e implementación de políticas públicas que combatan problemáticas globales, como el cambio climático y el desarrollo sostenible

Fotografía de Melania Guerra en el artico

Melania ya tenía cumplido el sueño de ir al Ártico, pero le quedaba pendiente ver el otro extremo del planeta, cuando tuvo esta oportunidad: una gran lección de resiliencia en la que, durante un viaje de tres semanas, ochenta mujeres recibieron cursos de liderazgo y cómo ser más eficientes como científicas, para que la ciencia tenga un papel en la toma de decisiones de nuestros países y de nuestro planeta.

Melania anima a las jóvenes a tomar retos y salir de su zona de confort, habilidad muy importante para las mujeres, pues no nos enseñan a tomar riesgos ni la sociedad nos provee de confianza. Por eso hay que visibilizar mujeres que hacen cosas un poco peligrosas o que implican un riesgo, puede ser tirarse al vacío a hacer una empresa propia, irse a vivir del campo a la ciudad o salir a buscar oportunidades en otro país: “Podemos educar a más mujeres de cómo se hace eso de una manera más inteligente, más sabia y de cuáles riesgos vale la pena tomar y cómo prepararse para aumentar las oportunidades de que nos vaya bien cuando tomamos esos retos.”

Fotografía de Melania Guerra en el artico

Es una de las dos costarricenses que ha pisado el Polo Norte y el Polo Sur. Conoce las profundidades de los océanos y la inmensidad de las masas continentales polares. Después de varios años de investigación y exploración, Guerra cerró ese ciclo y durante 2017 formó parte de la delegación costarricense en la Conferencia de la ONU sobre el Cambio Climático, conocida como COP23.

En 2018 laboró en la División de Asuntos Marinos de la Organización de las Naciones Unidas, especializándose en la gobernanza de los océanos y derecho multilateral, en un ámbito llamado diplomacia científica, que consiste en incidir entre políticos y gobernantes para que el conocimiento científico se utilice en la toma de decisiones internacionales.

Se interesó en este campo pues las investigaciones científicas en las que ha participado son realizadas en conjunto por equipos internacionales, pero también, porque los polos y muchas de las zonas marítimas son internacionales: el conocimiento, uso y preservación de los mares involucra esfuerzos en común por parte de los países que realizan investigación científica, a la par que persiguen objetivos geopolíticos. Actualmente es consultora independiente en diplomacia científica. Busca que las relaciones entre los países permitan alcanzar un objetivo global: la conservación de los polos y del medio ambiente.

Guerra nos recuerda que el océano produce la mitad del oxígeno que respiramos y, junto con los vientos, es la vía para regular la temperatura del planeta, entre otros procesos vitales. En suma, debemos ser conscientes que el planeta es un sistema conectado: todo tiene una función y cumple un papel a la hora de regular y mantener a la Tierra entera como un lugar habitable.


Fuentes consultadas:

El País CR. Melania Guerra: científica tica portavoz de los océanos polares.

El Financiero. Investigadora del ruido subacuático.

Caminos en ciencia. Temporada 2. Episodio 10: Melania Guerra, PhD.

TEDxPuravida. Charlas. El corazón azul del planeta.

Ojo al Clima. Ochenta científicas recorren la Antártida para afinar su esperanza.

Perfil. Melania Guerra: la oceanógrafa tica que deja huellas por el mundo.


Katie Bouman

(Estados Unidos 1989)

Fotografía de Katia Bouman Uhlenbeck

Ingeniera Eléctrica e informática, diseña sistemas y algoritmos integrados para ampliar los límites de la obtención multidisciplinaria de imágenes. Integrante de un proyecto científico de más de 200 personas, lideró la primera visualización de un agujero negro utilizando el Telescopio Horizonte de Eventos.

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Fotografía de Katia Bouman

Ingeniera Eléctrica e informática, diseña sistemas y algoritmos integrados para ampliar los límites de la obtención multidisciplinaria de imágenes. Integrante de un proyecto científico de más de 200 personas, lideró la primera visualización de un agujero negro utilizando el Telescopio Horizonte de Eventos.

Katherine Louise Bouman nació el 9 de mayo de 1989 en West Lafayette, Indiana, donde también estudió la secundaria (High school); ya desde entonces se interesó en el proyecto del Telescopio Horizonte de Eventos (EHT por sus siglas en inglés), que consiste en una red de radiotelescopios ubicados en diferentes puntos del planeta para conformar un telescopio milimétrico del diámetro de la Tierra, con la finalidad de captar imágenes de los agujeros negros.

Katie Bouman estudió Ingeniería Eléctrica en la Universidad de Michigan Ann Arbor donde se graduó en 2011; en 2013 concluyó su posgrado en Ingeniería Eléctrica y Ciencias de la Computación en el Instituto Tecnológico de Massachusets (MIT), donde también cursó un doctorado. Durante su estancia en el MIT fue integrante del Observatorio Haystack de Harvard; una beca de la Fundación Nacional para la Ciencia proveyó los recursos para su proyecto. Katie Bouman también recibió el premio Ernst Guillemin otorgado a las mejores tesis de maestría, lo que le permitió formar parte del proyecto EHT. En diversos foros ha dado pláticas y conferencias sobre cómo obtener imágenes de los agujeros negros, temática en que ha centrado sus investigaciones.

El EHT requiere cielos claros de forma simultánea en los distintos continentes donde se ubican los telescopios de la red, así como una precisa coordinación de ocho equipos de investigación, que usan relojes atómicos para asegurar la exacta sincronización de los datos generados. Durante abril de 2017 las condiciones atmosféricas permitieron obtener buenos resultados: los datos recopilados durante cinco noches de observaciones equivalían a más de media tonelada de hardware para almacenarse, por lo que reunirlos precisó su traslado físico. Se tuvo que esperar casi medio año para el arribo de los datos procedentes del Polo Sur, hasta que concluyó el invierno antártico.

Siendo estudiante de doctorado del MIT, Katie Bouman encabezó uno de los equipos que desarrolló los algoritmos para procesar imágenes obtenidas por medio de la interferometría de base muy larga (VLBI, por sus siglas en inglés). A partir de ese algoritmo, el proyecto EHT desarrolló el que finalmente captaría la primera imagen real de un agujero negro.

Para asegurarse de que la imagen no estuviera basada en una reconstrucción errónea, el Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian, basado en la Universidad de Harvard (Massachusetts), formó cuatro equipos diferentes. Cada equipo utilizó el algoritmo para obtener una imagen. Después de un mes de trabajo, los cuatro grupos presentaron sus resultados a los restantes: todos los equipos tenían imágenes muy similares.

Katie lideró uno de estos grupos, encargados de realizar una serie de pruebas para garantizar que la imagen del agujero negro no fuera el resultado de algún tipo de fallo técnico o casualidad, y también dio forma al artículo científico publicado el 10 de abril de 2019, donde se dieron a conocer los principales resultados del proyecto EHT.

El astrofísico Andrew Chael, otro de los integrantes del proyecto EHT, reconoce que ella tuvo un papel relevante para lograr este avance científico, llevado a cabo como un proyecto colectivo de alcance global; por lo que no debe demeritarse la contribución de Bouman con críticas sexistas que se oponen a que una mujer sea el rostro de este descubrimiento, las cuales inundaron las redes sociales a raíz de la presentación mundial de la imagen.

La histórica imagen es la combinación de imágenes producidas por múltiples métodos; la cual muestra un halo de polvo y gas, trazando el contorno de un agujero negro colosal, en el corazón de la galaxia Messier 87 (M87), a 55 millones de años luz de la Tierra.

Para obtenerla se requirió el increíble talento de un equipo de más de 200 científicas y científicos de todo el mundo y años de arduo trabajo para desarrollar el instrumento, el procesamiento de datos, los métodos de obtención de imágenes y las técnicas de análisis necesarias para lograr esta hazaña aparentemente imposible. En el proyecto EHT participan científicas y científicos mexicanos y el Gran Telescopio Milimétrico ubicado en Puebla forma parte de la red.

Actualmente, la Dra. Bouman es profesora asociada en el Departamento de Matemáticas y Ciencias Computacionales del Instituto de Tecnología de California (Caltech).


Fuentes consultadas:

https://people.csail.mit.edu/klbouman/

https://www.theguardian.com/science/2019/apr/10/black-hole-picture-captured-for-first-time-in-space-breakthrough

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/sociedad/2019/04/14/troleo-machista-proposito-agujero-negro/00031555259316648225373.htm

https://www.theatlantic.com/science/archive/2019/04/katie-bouman-black-hole/587137/

https://aussiecelebs.com.au/katie-bouman-wiki-age-husband-black-hole/

https://historia-biografia.com/katie-bouman/

https://www.inaoep.mx/noticias/?noticia=476&anio=2017

Radia Joy Perlman

(Estados Unidos, 1951)

Fotografía de Radia Joy Uhlenbeck

Es diseñadora de software e ingeniera de redes, y se le conoce como la “madre del Internet” por sus contribuciones en materia de protocolos y redes.

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Fotografía de Radia Joy

Es diseñadora de software e ingeniera de redes, y se le conoce como la “madre del Internet” por sus contribuciones en materia de protocolos y redes.

Radia Perlman nació el 18 de diciembre de 1951 en Portsmouth, Virginia, Estados Unidos. Realizó sus estudios en el MIT (Massachusetts Institute of Technology) desde la carrera para luego realizar una maestría en Matemáticas y un doctorado en Ciencias de la Computación. Su tesis doctoral se enfocó en temas de ruteo ante la presencia de fallas maliciosas en las redes.

El Foro Histórico de las Telecomunicaciones reconoce a Radia como la creadora del Spanning-Tree-Protocol, que transformó Ethernet -de una tecnología limitada a unos pocos cientos de nodos confinados en un edificio- a una tecnología que permitió crear grandes redes con cientos de miles de nodos dispersos a lo largo de un gran área. Este invento es por el cual se le conoce como la “madre del Internet”.

La historia de Radia no es común para la época; sus padres tuvieron mucho que ver en sus futuras decisiones de carrera. Ambos eran ingenieros que trabajaban para el gobierno de los EEUU, él en radares y su madre como programadora de ordenadores, profesión poco común para mujeres en la época de los años cincuenta.

Desde pequeña, demostró gran interés por las matemáticas, las ciencias, la música y el arte. Su forma de pensamiento lógico la hacían destacar en estas materias, y en otras, como historia, geografía o gramática, no manifestó tanto interés, aunque siempre mantuvo promedios de estudiante destacada.

En la época en que ella decidió irse a estudiar al MIT, en la década de los sesenta, solo había en dicha universidad 50 mujeres por cada 1000 estudiantes, cosa que no la detuvo. Desde sus primeras clases, contó con profesores que, al notar su avidez e inteligencia, la motivaron a incursionar en actividades nuevas que ella desconocía pero que la fueron llevando a descubrir su vocación. En un curso de física, su profesor le propuso que fuera su programadora, actividad que por supuesto Radia desconocía, pero que se atrevió a aprender y descubrir, con gran determinación.

Antes de terminar sus estudios, Radia ya se encontraba colaborando como diseñadora de software en los laboratorios de inteligencia artificial del MIT, desarrollando lenguajes de robótica educativa, entre otros proyectos. Para 1973, fecha en que se graduó de la carrera en matemáticas, fue invitada a colaborar en BBN Technologies (Bolt Beranek and Newman), donde aprendió a diseñar protocolos de red, actividad que para 1980 la llevaría a Digital Equipment Corp, empresa con la que desarrollaría sus más importantes invenciones, el Spanning Tree Protocol (STP).

Radia Perlman continuó estudiando y en 1988 recibió su doctorado en Ciencias Computacionales por el mismo MIT. Su tesis continúa siendo, hoy en día, material base para la mayoría de los trabajos en el campo de enrutamiento en entornos con fallos maliciosos de red y de seguridad de redes.

Su carrera profesional, desde los años noventa, incluye colaboraciones con empresas de importancia histórica en el campo, como Novell, Sun Microsystems, Oracle e Intel Corporation. También ha dedicado parte de su vida a la academia, impartiendo clases en el MIT y en las universidades de Harvard y Washington. Es autora de “Interconnections: Bridges, Routers, Switches and Internetworking Protocols”; y coautora de “Network Security: Private Comunication in a Public World” y “RFC2902”.

Durante su carrera ha recibido diversos premios y distinciones, entre los que  se encuentran un Doctorado Honoris causa por parte del Real Instituto de Tecnología de Suecia en el 2000, el nombramiento como Inventor del Año por parte de la Asociación de Propiedad Intelectual de Silicon Valley en 2004, el premio “Mujeres con Visión para la Innovación” del Instituto Anita Borg en 2005, su incorporación al Salón de la Fama de Internet en 2014 y al Salón Nacional de la Fama de los Inventores en Internet en 2016.


Fuentes consultadas:

Rosa Jiménez Cano, Radia Perlman: “No me gustan los ordenadores, son complejos y frágiles”, El País, 29 enero 2009

Joel Dalmau, Radia Perlman, la madre de Internet: “A todo el mundo le gusta culpar a los usuarios”, One, El País, 4 septiembre 2015

Wikipedia Radia Joy Perlman

Margaret Hamilton

(Estados Unidos, 1937)

Fotografía de Karen Keskulla Uhlenbeck

Sus aportes en temas de ingeniería de software, hoy se reconocen como parte fundamental de uno de los mayores hitos del siglo XX, la llegada del ser humano a la Luna. Por ella se reconoce el término “ingeniería de software”, y se le reconoce como la primera en ostentar ese título.

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Fotografía de Karen Keskulla Uhlenbeck

Sus aportes en temas de ingeniería de software, hoy se reconocen como parte fundamental de uno de los mayores hitos del siglo XX, la llegada del ser humano a la Luna. Por ella se reconoce el término “ingeniería de software”, y se le reconoce como la primera en ostentar ese título.

Margaret Hamilton nació el 17 de agosto de 1937 en Paoli, Indiana, Estados Unidos. Inició sus estudios en matemáticas en la Universidad de Míchigan y posteriormente se trasladó al Earlham College, donde se convirtió en licenciada en Matemáticas (con diplomatura en Filosofía) en 1958. Como muchas otras mujeres en la historia, a pesar de su incansable deseo de seguir estudiando, tuvo que dejar de hacerlo y trabajar como profesora de matemáticas y francés en un instituto para apoyar a su marido en su carrera en Harvard. Más tarde, siguiendo su sueño, se mudó a Boston para estudiar matemáticas abstractas en la Universidad Brandeis.

Cuando entró a trabajar al Departamento de Meteorología del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), en 1960, su vida dio un giro de 180. Con la guía de su mentor, el profesor Edward Norton Lorenz, y gracias a sus conocimientos en matemáticas, se esforzó para aprender varios lenguajes de programación por sí misma y gracias a esto, fue una de las encargadas en diseñar el software que permitía predecir el tiempo utilizando los ordenadores LGP-30 y PDP-1.

Entre 1961 y 1963 perteneció al proyecto SAGE, nacido como un proyecto de predicción del clima, que rápidamente pasó a ser un proyecto militar. En aquel proyecto, Margaret fue la encargada de desarrollar el software para el primer ordenador AN/FSQ-7 que buscaba aviones “no-amigos” en el espacio aéreo norteamericano. Después de participar en esta misión con éxito, fue invitada a unirse al Laboratorio Charles Stark Draper del MIT, en el cual se estaba trabajando en lo que definitivamente cambiaría la vida de Margaret: el Programa Apolo. Gracias a sus conocimientos y experiencia con la programación, Margaret rápidamente destacó. Ella y un selecto equipo, se encargaron de diseñar parte del software que hacía funcionar el Módulo de Mando y el Módulo Lunar, y fue Hamilton probablemente, la persona que evitó el fracaso de la misión. Margaret recuerda como, minutos antes de que el módulo Lunar alunizara, hubo un fallo que hizo saltar todas las alarmas. Ella misma explicó que gracias a que el software estaba diseñado para priorizar funciones imprescindibles y descartar las que no lo eran mediante la detección precoz de errores, se evitó una sobrecarga en el sistema. En sus palabras “Si el ordenador no se hubiera diseñado para recuperar errores, dudo que el Apolo hubiera aterrizado en la Luna”.

Esta experiencia tuvo frutos, ya que, aprovechando los conocimientos adquiridos en la detección de errores de aquella misión, en 1976 cofundó la empresa Higher Order Software (HOS). Más tarde, en 1986 creó Hamilton Technologies, también dirigido a la prevención de errores de software.

Antes de Margaret Hamilton la programación no era ni siquiera considerada ciencia, fue una auténtica pionera. Sus logros los alcanzó con determinación, y en contra de lo establecido, aprendiendo lenguajes informáticos de forma autodidacta. Sus contribuciones ayudaron a crear lo que serían las bases de la programación, las bases de la ingeniería de software, término que ella misma acuñó. Según cuenta, muchos compañeros de la NASA se burlaron de ella cuando utilizó aquel término por primera vez, y lo siguieron haciendo hasta que un día un “gurú” de la programación le dio la razón: aquel término era correcto y la ingeniería de software una nueva rama de la ciencia.

Margaret Hamilton ha recibido diversos premios y distinciones a lo largo de su vida. Además del Exceptional Space Act Award de la NASA, recibió la Medalla Presidencial de la Libertad en 2006, el mayor reconocimiento concedido a un civil en Estados Unidos.

El legado más importante de Margaret Hamilton ha sido su entusiasmo para animar a las niñas y jóvenes a estudiar carreras científico-técnicas. Destaca con palabras que han inspirado a muchas generaciones: Uno no debería tener miedo a decir “no lo sé” o “no lo entiendo”, o incluso de hacer “preguntas tontas”. Ninguna pregunta es tonta. Aunque las cosas puedan parecer imposibles, aunque los expertos digan que algo es imposible, aunque haya que seguir el camino sola, no hay que tener miedo a estar equivocada, a admitir errores; aquellos que sepan fallar de forma estrepitosa son los que pueden conseguir cosas grandiosas.


Fuentes consultadas:

Luke Kingma, Margaret Hamilton: The Untold Story of the Woman Who Took Us to the Moon, Futurism, 2016

Robert McMillan, Her code got humans on the moon –and invented software itself, Wired, 2015

Jaime Rubio Hancock, Margaret Hamilton, la pionera de la programación que llevó el Apolo a la Luna, Verne, El País, 2014

Ivonne Lara, Margaret Hamilton: gracias a una mujer el hombre pudo aterrizar en la Luna, Hipertextual, 2015

Margaret Hamilton, Mujeres con Ciencia, Efemérides, 17 agosto 2016

Margaret Hamilton, Wikipedia

Jocelyn Bell Burnell

(Irlanda 1943)

Fotografía de Karen Keskulla Uhlenbeck

Nació el 15 de julio de 1943 en Belfast, Irlanda, la mayor de cuatro hermanos. Su infancia transcurrió en ‘Solitude’, su casa de campo, junto con sus tres hermanos, su madre y su padre, arquitecto que participó en los trabajos de ampliación del observatorio de Armagh; Jocelyn tenía oportunidad de visitarlo, por lo que pasó su infancia rodeada de libros de Astronomía; la lectura de autores como Fred Hoyle, la hizo una apasionada del tema

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Fotografía de Karen Keskulla Uhlenbeck

Nació el 15 de julio de 1943 en Belfast, Irlanda, la mayor de cuatro hermanos. Su infancia transcurrió en ‘Solitude’, su casa de campo, junto con sus tres hermanos, su madre y su padre, arquitecto que participó en los trabajos de ampliación del observatorio de Armagh; Jocelyn tenía oportunidad de visitarlo, por lo que pasó su infancia rodeada de libros de Astronomía; la lectura de autores como Fred Hoyle, la hizo una apasionada del tema.

En 1956, después de cursar la enseñanza primaria en Irlanda del Norte, sus padres la enviaron al internado cuáquero femenino de Mount School, en la ciudad inglesa de York. Al cumplir 14 años ya estaba segura que quería estudiar Física y, de ser posible, Astronomía. En 1961 envió una carta al astrónomo inglés Bernard Lovell, del radiobservatorio de Jodrell Bank de Cheshire, para solicitarle orientación sobre qué hacer para ser radioastrónoma. Lovell le sugirió estudiar Física o Electrónica.

Siguiendo este consejo, se matriculó en la Universidad de Glasgow, donde era la única mujer en su grupo de 50 estudiantes, aunque en otros cursos más avanzados llegaba a haber hasta tres mujeres por grupo; en 1965 se graduó en Física. Posteriormente, ingresó al doctorado en Cambridge; donde se incorporó a un equipo formado por otros cinco investigadores, encabezado por Anthony Hewish.

Reconoce que sufrió el denominado “síndrome del impostor” que frecuentemente aqueja a las mujeres: sentía que no merecía formar parte de ese selecto grupo, pues no se consideraba lo suficientemente inteligente y pensaba que en cualquier momento la echarían. Pero decidió que trabajaría con ahínco cada día.

Su proyecto de doctorado consistía en construir un radiotelescopio para estudiar los recién descubiertos cuásares. Jocelyn elaboró de forma manual ese instrumento, que logró una resolución asombrosa. Pasó los dos primeros años construyendo un radiotelescopio; el tercero, operando y analizando datos. Se aseguraba revisar cada detalle y de analizar cuidadosamente cada ínfima señal para no perder alguna información relevante.

Solo había una computadora en toda la universidad, y las cartas astronómicas de su radiotelescopio, eran tiras de papel que medían casi 100 metros; los seis meses de mediciones representaban cerca de 6 kilómetros de papel, que pacientemente estudiaba e interpretaba. En 1967 Bell, al revisar los datos tomados por el radiotelescopio notó unas señales de radio muy regulares y rápidas como para provenir de cuásares, que en aquella época generaban gran interés y se habían conocido muy pocos. Sin darse cuenta, había construido un telescopio con tanta resolución como para medir las señales emitidas por los púlsares.

Un análisis realizado en conjunto con Hewish les permitió descartar que las radiaciones captadas fueran de procedencia terrestre o de satélites artificiales o que, en un caso dado, fueran emitidas por civilizaciones extraterrestres inteligentes. Determinaron entonces que las señales provenían de estrellas muy masivas que rotaban a gran velocidad, a las cuales llamaron púlsares o pulsares: estos cuerpos son estrellas de neutrones que giran sobre sí mismas y son los únicos objetos donde la materia puede ser observada a nivel nuclear. El primero de ellos se conoce como CP 1919, aunque debería llamarse estrella Bell, en honor a su descubridora.

En febrero de 1968, la noticia del descubrimiento realizado por Jocelyn Bell fue publicada en la revista científica Nature; se trataba de un artículo sobre la medición de una radiación muy particular proveniente del espacio estelar, posiblemente producida por otra forma de vida inteligente. La atención de los medios se enfocó en la joven y atractiva estudiante de doctorado involucrada en el descubrimiento. Impartió diversas conferencias y presentaciones donde hablaba sobre el universo y los agujeros negros con un entusiasmo contagioso y un profundo conocimiento del tema.

Al concluir su doctorado en radio astronomía en 1968, contrajo matrimonio; el nacimiento de su hijo complicó su carrera. En esa época, en Gran Bretaña era mal visto que una mujer casada trabajara, pues significaba que su marido no ganaba lo suficiente, especialmente si se trataba de mujeres con hijas o hijos: se creía fehacientemente que si las madres trabajaban las criaturas se volvían delincuentes. No le resultó fácil seguir trabajando, pero lo hizo, tomando trabajos de media jornada para poder cuidar a su hijo; que también siguió la carrera de Física.

Ello implicó que abandonara su primera línea de investigación. Pero el hecho de que su esposo fuera diplomático y constantemente cambiaran de residencia, le permitió participar en diversos proyectos de investigación de las universidades de las ciudades donde vivió y se convirtió en una experta en distintos campos de la Astrofísica, como la astronomía de rayos gama, la astronomía de rayos X, la astronomía de infrarrojo y la astronomía submilimetrada.

En 1974 Anthony Hewish y Sir Martin Ryle recibieron en conjunto el premio Nobel en Física, el primero dado a un trabajo de Astrofísica, por el descubrimiento hecho por Bell de los Pulsares. La exclusión de la Dra. Bell causó una gran polémica y decepción en la comunidad científica.

Sin embargo, ha recibido muchos otros reconocimientos a su labor: en 1973 le otorgaron la medalla Albert A. Michelson del Instituto Franklin de Filadelfia; en 1982 fue nombrada investigadora del observatorio de Edimburgo, donde se dedicó a estudiar galaxias con la ayuda del satélite EX0SAT, entre otras distinciones. También asumió la dirección del telescopio James Clerk Maxwell, de Hawai. En 1989 recibió la medalla Herschel de la Real Sociedad Astronómica de Londres por su descubrimiento de los púlsares. A propuesta de la comisión Mujeres y Ciencia del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), recibió en el año 2015 la Medalla de Oro de la mayor institución científica española.

Respecto a los recientes descubrimientos, la Dra. Bell subraya que la física que hoy conocemos solo se puede aplicar a una fracción muy pequeña del universo, aproximadamente 5% de la energía y de la materia; el resto es energía y materia oscura, de las cuales sabemos casi nada, y aun no se han desarrollado los conocimientos que permitan explicar esta parte del universo.

También apunta que actualmente, la forma de generar conocimiento científico es distinto: antes los equipos estaban encabezados por un investigador senior, el resto solo seguía sus instrucciones; mientras que hoy día, son grupos de personas que trabajan juntas y piensan juntas. Considera que, contrario a lo que los prejuicios y estereotipos sugieren respecto a la capacidad de las mujeres para desempeñar investigaciones científicas, ellas tienen un papel muy importante, ya que el desarrollo de modelos e hipótesis proviene de la creatividad de las personas, y el cerebro de las mujeres es más creativo. La diversidad en todos sus sentidos es importante: mujeres, hombres, diferentes nacionalidades y orígenes étnicos, permiten abordar un problema científico desde diferentes ángulos y visiones. Un equipo así conformado es más robusto, más flexible y más exitoso.

En septiembre de 2018, Jocelyn Bell Burnell fue elegida como la ganadora del Premio Breakthrough otorgado por la Universidad de Oxford, que es el más lucrativo de la ciencia, pues el reconocimiento viene acompañado de 3 millones de dólares; monto que, de manera íntegra, donará para crear becas destinadas a financiar a mujeres, comunidades étnicas minoritarias y estudiantes refugiados para que puedan convertirse en investigadores en física.


Fuentes consultadas:

https://starchild.gsfc.nasa.gov/docs/StarChild_Spanish/docs/StarChild/whos_who_level2/bell.html

https://www.astromia.com/biografias/susanbell.htm

https://mujeresconciencia.com/2014/12/03/el-universo-de-jocelyn-bell-burnell/

https://www.bbc.com/mundo/noticias-45434384

Tu Youyou

(China 1930)

Fotografía de Karen Keskulla Uhlenbeck

Médica y química farmacéutica, en 2015 recibió el Premio Nobel de Fisiología y Medicina por descubrir la artemisinina, el principal y más eficaz tratamiento que hay en la actualidad frente al paludismo (malaria); con la cual se han salvado millones de vidas.

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Fotografía de Karen Keskulla Uhlenbeck

Médica y química farmacéutica, en 2015 recibió el Premio Nobel de Fisiología y Medicina por descubrir la artemisinina, el principal y más eficaz tratamiento que hay en la actualidad frente al paludismo (malaria); con la cual se han salvado millones de vidas. Su investigación se basó en la exploración de textos antiguos sobre medicina tradicional china.

Nació el 30 de diciembre de 1930 en Ningbó, Zhejiang, República Popular China. De 1951 a 1955 asistió a la Escuela de Medicina de la Universidad de Pekín, en el Departamento de Ciencias Farmacéuticas.

Después de graduarse en 1955, durante dos años y medio se dedicó a estudiar la medicina tradicional china y trabajó como investigadora en la Academia de Medicina China (hoy Academia china de Ciencias Médicas de China) en Beijing. Tu Youyou se enfocaba a buscar cómo curar la esquistosomiasis, causada por gusanos parásitos que infectan el tracto urinario o los intestinos; enfermedad que en la primera mitad del siglo XX estaba ampliamente extendida en el sur de China.

Durante la época de la llamada “revolución cultural”, en que se cerraron universidades y se denigraba a la comunidad intelectual, el presidente Mao promovió en 1967 un programa secreto de investigación farmacológica para encontrar un tratamiento contra la malaria, que ayudase a las tropas del aliado Ho Chi Minh (Vietnam del Norte) en su guerra contra Vietnam del Sur.

Tu Youyou se unió al proyecto a los dos años de iniciado y lideró una de las líneas de investigación basada en los remedios tradicionales contra las fiebres. Ella y su equipo consultaron con sanadores rurales, leyeron textos antiguos de medicina china y analizaron la efectividad de extractos herbáceos utilizados desde miles de años atrás para tratar la malaria. Para 1971 Tu y su equipo habían analizado, con un método científico, más de 2000 recetas y 380 extractos de plantas. Entre estos tratamientos tradicionales se encontraba el ajenjo dulce (Artemisia annua). Después de varios experimentos para probar su eficacia y aislar sustancias, consiguieron extraer la artemisinina.

Tu Youyou se ofreció para ser la primera persona en probar su descubrimiento: «Como jefe de este grupo de investigación, tenía la responsabilidad». Además de la eficacia, el equipo de Tu estudió la química y la farmacología de la artemisinina y preparó un fármaco con ella.

Las pocas investigaciones que se les permitió publicar, se realizaron en revistas chinas; por lo que no fueron conocidas en el mundo científico occidental, que tiene el idioma inglés como lenguaje universal: después de la muerte de Mao Tse Tung, ocurrida en 1976, los trabajos de investigación fueron dados a conocer y la estructura química de la artemisinina fue publicada en 1977, de forma anónima en una revista china y en chino.

En 1981 Tu Youyou presentó el hallazgo ante la OMS; pero fue hasta 1985 que, en un artículo en inglés publicado en la revista Science, se habló ampliamente del descubrimiento llevado a cabo en 1971 por un equipo de químicos chinos; aunque sin mencionar que la línea de investigación estaba encabezada por la Dra. Tu Youyou. El contexto político de aquellos años y la deficiente atención con que la comunidad internacional recibió el hallazgo, relativo a una enfermedad de países pobres, como es la malaria, fueron en parte los motivos por los que las investigaciones sobre la artemisinina recibieron amplio respaldo hasta casi entrado el nuevo siglo.

La farmacéutica Novartis adquirió la patente china de una mezcla de artemeter (derivado de la artemisinina) y lumefantrina (otro fármaco desarrollado en el país asiático) a finales de la década de 1990, y se impulsaron los tratamientos antimalaria en el mundo. A partir de entonces, algunos investigadores supervivientes del proyecto inicial y otros extranjeros comenzaron a disputarse los créditos intelectuales del importante hallazgo. Sin embargo, la Fundación Lasker de Estados Unidos reconoció el papel principal de Tu Youyou en este hallazgo y le otorgó su premio anual en la categoría de Investigación Médica Clínica; lo que allanó el camino de la investigadora china hacia el Nobel.

En 2015, a sus casi 85 años, Tu Youyou se convirtió en la primera científica china en ser galardonada con el premio Nobel de Medicina, que le fue otorgado “por sus descubrimientos de una nueva terapia contra la malaria”; premio que compartió el con William C. Campbell y Satoshi Omura, que también realizaron trabajos de parasitología.

Ella es una de las 19 mujeres científicas que, hasta la edición 2018 del premio, han recibido este reconocimiento (Marie Curie obtuvo dos Nobel). Es también el primer premio en ciencias para la República Popular China. Además, su descubrimiento constituye el primer fármaco chino con patente occidental, y ha servido de inspiración para que las compañías farmacéuticas chinas inviertan recursos en la innovación (química o biotecnológica) basada en la medicina tradicional china.

En cuanto a su vida personal; se casó Li Tingzhao, un ingeniero metalúrgico que fue compañero de clase en la escuela. Es madre de dos hijas, la mayor de ellas trabaja en la Universidad de Cambridge. Las personas describen a Tu Youyou como una mujer llena de pasión por su trabajo, a veces insociable, terca, perseverante y muy directa.


Fuentes consultadas:

https://aquicoral.blogspot.com/2013/01/hypatia-personajes.html

https://ancientimes.blogspot.com/2010/04/were-hypatias-astrolabes-among-first.html

https://mujeresconciencia.com/2015/06/15/hipatia/

Hipatia de Alejandría

(Alejandría, Egipto 355 - 415)

Fotografía de Karen Keskulla Uhlenbeck

Filósofa y maestra griega, natural de Egipto, integrante y cabeza de la Escuela neoplatónica de Alejandría a comienzos del siglo V D.C., donde era maestra de Filosofía y Matemáticas.

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Fotografía de Karen Keskulla Uhlenbeck

Filósofa y maestra griega, natural de Egipto, integrante y cabeza de la Escuela neoplatónica de Alejandría a comienzos del siglo V D.C., donde era maestra de Filosofía y Matemáticas. Realizó importantes contribuciones en los campos de las matemáticas y la astronomía; también desarrolló varios inventos, como un astrolabio y el primer aparato para medir la densidad de los líquidos. Se considera una de las primeras mujeres científicas.

Su padre y maestro fue el matemático y astrónomo Teón, profesor en la Biblioteca de Alejandría (la del Serapeo), fundada por la dinastía de los Ptolomeos con el propósito de crear una de las mayores y mejores bibliotecas del mundo.

Muchos aspectos de la vida de Hipatia son un misterio y la principal fuente de información fueron los escritos de sus discípulos, donde se le describía como una mujer hermosa y como una maestra de mucho carisma, gran elocuencia y sabiduría, que nunca se casó y prefirió dedicarse al trabajo académico.

Sócrates de Constantinopla, historiador griego de la iglesia cristiana también conocido como Sócrates Scholasticus, en su Historia Eclesiástica escribió sobre ella:

“Hubo en Alejandría una mujer de nombre Hypatia. Ésta alcanzó tanto saber que superó en mucho a todos los filósofos de su tiempo, sucedió a Plotino en la escuela platónica por él fundada y expuso a sus oyentes todas las ramas de la filosofía. Por eso, a ella acudían de todas partes los estudiosos de la filosofía. Además, a pesar de la confianza en sí misma y de la autoridad que le confería el saber, también con singular modestia aceptaba a veces las críticas. Y no tenía pudor de presentarse a menudo entre los hombres.”

Gracias a los escritos de sus discípulos, sabemos que confeccionó un planisferio celeste y un hidroscopio para pesar los líquidos. Su alumno Sinesio de Cirene, quien más tarde se convertiría en obispo, escribió que fue ella quien le enseñó a construir un astrolabio, aparato astronómico antiguo que sirve para medir el tiempo y la posición del Sol y otros cuerpos celestes en el firmamento. El astrolabio de Hipatia debe ser uno de los primeros modelos, que datan del siglo IV D.C.

Se ha conservado parte de la correspondencia de Sinesio con Hipatia, este material permite situar a Hipatia dentro de la escuela neoplatónica, cuyas ideas parten de los pitagóricos; el desarrollo de estas constituyó una importante aportación al conocimiento. Su principal contribución a la cosmología fue desplazar la Tierra del centro del universo para colocarla, como un planeta más, alrededor del Sol (teoría heliocéntrica). Aunque esta visión del universo no era nueva (Aristarco de Samos la había propuesto en el siglo III A.C.), suponía un paso colosal para las concepciones predominantes en ese momento histórico, en que el debate acerca de la posición de la Tierra en el universo era uno de los principales temas de discusión y confrontación.

La relación entre quienes integraban la comunidad pitagórica se establecía a partir de la amistad, por lo que no había una estructura jerarquizada. También admitían bajo las mismas condiciones a mujeres y hombres, pues sostenían que todas las personas eran capaces de llegar a conocer el mundo perfecto, dado que todas poseen la misma alma. Como filósofa neoplática, Hipatia defendía la razón pura; es decir, el pensamiento y no la observación, era el método de conocer la verdad y ampliar el conocimiento.

Hipatia fue también una astrónoma experta y colaboró con su padre, Teón, en varios tratados sobre el tema; resulta difícil distinguir las aportaciones de cada uno a los documentos, se considera que llegaban a realizar un trabajo conjunto. Por ejemplo, en matemáticas, Teón profundizó en Los Elementos de Euclides, que fue la base de la geometría desde la Antigüedad hasta el siglo XIX. En su revisión de esta obra, mencionó a Hipatia como discípula y asociada, lo que indica que probablemente, la elaboraron juntos.

Hipatia es autora del Comentario de la Aritmética de Diofanto, uno de sus matemáticos favoritos, dando un impulso decisivo al álgebra con la creación de unos signos matemáticos que simplificaban y agilizaban las operaciones y los cálculos. También se interesó por Apolonio de Pérgamo, introductor de la geometría de las figuras cónicas, que resultaba crucial para el posicionamiento de los cuerpos celestes.

Diversas fuentes refieren que Hipatia sobrepasó a su padre en talento y logros científicos y que, a la muerte de éste, continuó sus investigaciones sin más colaboradores.

Durante la vida de Hipatia la escuela de Alejandría transmitió el espíritu integrador pitagórico, sin realizar separaciones según la religión que profesaran sus integrantes, constituía un modelo de diversidad cultural, religiosa y étnica; lo que resultaba muy atrayente para que acudieran intelectuales de diferentes partes del mundo antiguo. Las clases de Hipatia consistían en diálogos en los que ella discutía con sus alumnos sobre filosofía, matemáticas, astronomía, ética y religión.

Partidaria de la distinción entre religión y filosofía, Hipatia era invitada frecuente de su amigo y ex alumno Orestes, prefecto romano de la ciudad que era cristiano y defendía la convivencia pacífica de todas las culturas y religiones. Por sus valores éticos y su sabiduría, también gozaba de gran prestigio en los círculos políticos y la alta aristocracia; frecuentemente era requerida tanto por paganos y cristianos para darles consejos.

Después del nombramiento de Cirilo como obispo de Alejandría, quien atacaba a todos los colectivos religiosos que no aceptasen el cristianismo, la ciudad se sumergió en un clima de extrema violencia, y continuamente ocurrían asesinatos entre grupos de creencias diferentes. El prestigio social y la influencia política de Hipatia representaban una amenaza para este jerarca, que comenzó una campaña de difamación en su contra.

Argumentando que por sus conocimientos de astronomía era una bruja peligrosa y que su magia negra había embrujado a Orestes, en marzo de 415 algunos partidarios del obispo la llevaron por la fuerza a una iglesia, la despojaron de sus vestidos y con fragmentos de cerámica la torturaron hasta matarla; después trasladaron sus restos desmembrados a otro sitio y los quemaron.

Su asesinato fue consecuencia del conflicto entre el poder civil de Orestes y el eclesiástico de Cirilo, más que debido a las pugnas religiosas. Sus asesinos quedaron impunes: a pesar de que Orestes informó a Roma para que se iniciara una investigación, ésta fue pospuesta en repetidas ocasiones.

En contraposición a la escuela neoplatónica en que el fuego y no la tierra era el centro del universo y, a pesar de las dificultades para sostenerla, la concepción geocéntrica finalmente se impuso; ya que contaba con la influencia de la escuela aristotélica, adoptada por una iglesia que contaba cada vez con más poder, ya que el geocentrismo se adecuaba a las explicaciones bíblicas. La escuela neoplatónica alejandrina, progresivamente cristianizada, floreció hasta pleno siglo VII.

Su carácter singular de mujer entregada al pensamiento y la enseñanza, así como su muerte a manos de cristianos en una época de ascenso del catolicismo como nueva religión del Estado romano, han convertido a la figura de Hypatia en un símbolo del fin del pensamiento clásico ante el avance del cristianismo y la entrada al oscurantismo, que resultó característico del periodo medieval.


Fuentes consultadas:

https://aquicoral.blogspot.com/2013/01/hypatia-personajes.html

https://ancientimes.blogspot.com/2010/04/were-hypatias-astrolabes-among-first.html

https://mujeresconciencia.com/2015/06/15/hipatia/

Erna Schneider Hoover

(Estados Unidos, 1926)

Fotografía de Karen Keskulla Uhlenbeck

Matemática e informática estadounidense. Diseñó un sistema automatizado de conmutador telefónico por el que obtuvo la primera patente de software otorgada en la historia.

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Fotografía de Karen Keskulla Uhlenbeck

Matemática e informática estadounidense. Diseñó un sistema automatizado de conmutador telefónico por el que obtuvo la primera patente de software otorgada en la historia. Inventora de la digitalización de la conmutación telefónica, revolucionó el mundo de las comunicaciones.

Erna Schneider nació en Irvington (Nueva Jersey) el 19 de junio de 1926. Hija de un dentista y de una maestra, desde niña se interesó en la ciencia, al leer la biografía de Marie Curie, la primera persona en recibir dos premios Nobel (Física y Química) por sus investigaciones sobre la radiactividad, a principios del siglo XX.

Erna estudió filosofía e historia clásica y medieval en el Wellesley College, donde se graduó en 1948. Después se doctoró en Filosofía y Fundamentos de las Matemáticas en la Universidad de Yale en 1951, año en que comenzó a trabajar como profesora de Filosofía y Lógica en la Universidad de Swarthmore (Pensilvania). En 1953 se casó con Charles W. Hoover (1926-2017), físico en Bell Telephone Laboratories, Inc., más conocida como “Bell Labs”, una de las principales compañías mundiales dedicadas a la investigación en telecomunicaciones y electrónica.

En 1954 empezó a trabajar en Bell Labs, donde recibió capacitación en ciencias computacionales y rápidamente fue ascendida de puesto. Era la época en que se investigaba cómo dar el salto de los sistemas de conmutación telefónica puramente electromecánicos hacia los electrónicos. En 1960 la compañía ya había puesto en marcha una primera central telefónica completamente electrónica; sin embargo, las centrales colapsaban pues los circuitos se saturaban ante la avalancha de cientos de miles de llamadas entrantes en un pequeño lapso.

Gracias a sus conocimientos en lógica simbólica y en teoría de realimentación, Erna programó mediante un algoritmo los dispositivos de control de una central telefónica, de manera que pudieran usarse los datos de las llamadas entrantes para imponer orden a todo el sistema y diseñó una computadora para monitorear los procesos de entrada y salida de llamadas. Mientras estaba en el hospital, después del nacimiento de la segunda de sus tres hijas, ideó un innovador sistema de conmutador telefónico que contaba con un sistema automático computarizado para tomar las llamadas.

En 1965 la Bell Company dio a conocer su más ambicioso proyecto, el denominado Number One Electronic Switching System (1ESS), cuyo método usaba un ordenador para monitorear el tráfico en los centros de llamadas: tras supervisar las llamadas entrantes, se ajustaba automáticamente la aceptación de la llamada, dando prioridad a las tareas en los sistemas de cambios de los teléfonos (y dejaba de lado la facturación o el mantenimiento de registros), lo que permitía un servicio más robusto durante los momentos con más tráfico de llamadas e impedía el colapso de las redes en las horas pico. Este sistema representa la base para que hoy podamos mandar miles de millones de correos electrónicos al día.

Erna Schneider Hoover no sólo revolucionó las comunicaciones con su conmutador al introducir la informática en ese campo; también consiguió la primera patente de software que se otorgó en la historia: en 1971, junto con Barry J. Eckhart recibió la patente estadounidense registrada en 1967 bajo el nombre de Feedback Control Monitor for Stored Program Data Processing System, cuyos principios se siguen utilizando hoy día. La patente canadiense de 1970 para la misma invención, obtenida por la compañía que construyó el 1ESS (la Western Electric Company), consignaba a Scheneider y Eckhart como sus autores. Este invento en poco tiempo dejó obsoletos los tradicionales conmutadores electromecánicos.

La larga y fructífera carrera de la Dra. Hoover en las telecomunicaciones abarcó diversos campos. A inicios de 1970 estuvo encargada de supervisar los programas de control de radar del sistema de misiles anti balísticos estadounidense “Safeguard Program”. En 1978, fue la primera mujer en encabezar un departamento técnico en Bell Labs, donde pasó la siguiente década trabajando en aplicaciones de software, enfocadas a la inteligencia artificial, grandes bases de datos y software para redes telefónicas.

En 1987, tras 32 años de trabajo en la compañía Bell, se retiró. Desde entonces se ha dedicado a difundir la importancia de la educación en todos sus niveles, denunciado la escasez de mujeres científicas entre el profesorado y promoviendo la educación pública superior. En 2008 ingresó al Salón de la Fama de los Inventores Nacionales de Estados Unidos.


Fuentes consultadas:

http://historico.oepm.es/museovirtual/galerias_tematicas.php?tipo=MUJER&xml=Hoover,%20Erna%20Schneider.xml

https://www.pgi.com/blog/2017/03/women-history-dr-erna-hoover/

http://forohistorico.coit.es/index.php/personajes/personajes-internacionales/item/hoover-schneider-erna

Karen Keskulla Uhlenbeck

(Estados Unidos, 1942)

Fotografía de Karen Keskulla Uhlenbeck

Una de las fundadoras del área del análisis geométrico por sus trabajos en aplicaciones armónicas, que representan importantes avances en el campo de las ecuaciones en derivadas parciales geométricas, la teoría gauge y los sistemas integrables.

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Fotografía de Karen Keskulla Uhlenbeck

Una de las fundadoras del área del análisis geométrico por sus trabajos en aplicaciones armónicas, que representan importantes avances en el campo de las ecuaciones en derivadas parciales geométricas, la teoría gauge y los sistemas integrables.

Nació en Cleveland 1942. Su padre era ingeniero y su madre artista. Desde temprana edad empezó a interesarse en la ciencia. Estudió física en la Universidad de Michigan para después centrarse en los estudios de las matemáticas en el Instituto Courant de Ciencias Matemáticas de la Universidad de Nueva York. Además, tiene un doctorado en la Universidad Brandeis.

Trabajó como profesora universitaria en el Massachusetts Institute of Technology en 1968 y al año siguiente fue contratada en Berkeley en la Universidad de California, donde se enfocó al estudio de relatividad general y geometría del espacio tiempo, trabajando en la regularidad de soluciones de sistemas de ecuaciones en derivadas parciales elípticas. La discriminación de género le dificultó obtener una posición permanente, por lo que en 1971 aceptó el cargo de profesora asistente en la Universidad de Illinois (Urbana-Champaign).

En 1982 obtuvo una beca MacArthur y en 1983 consiguió una plaza de profesora en la Universidad de Chicago. En 1988 se trasladó a la Universidad de Austin, donde ocupó la cátedra de matemáticas de la Fundación Sid W. Richardson. Forma parte de los fundadores del Instituto de Matemáticos de Park City.

Participó como oradora en el Congreso internacional de Matemáticos de 1990 en Kioto, siendo la segunda mujer en la historia en dar una conferencia plenaria, y en el que tuvo lugar en Varsovia en 1983. Recibió la Medalla Nacional de la Ciencia de Estados Unidos en 2000 y el premio American Mathematical Society Steele Prize en 2007.

En marzo de 2019 recibió el premio Abel 2019, considerado el “Nobel de las matemáticas”, convirtiéndose en la primera mujer ganadora de esta distinción que se otorga desde 2003.

Uhlenbeck es considerada una de las fundadoras del área del análisis geométrico por sus trabajos en aplicaciones armónicas, que han tenido una gran influencia en el campo de las ecuaciones en derivadas parciales geométricas, la teoría gauge y los sistemas integrables.

En la actualidad es catedrática emérita de la Universidad de Texas en Austin y Senior Research Scholar en la Universidad de Princeton y en el Instituto de Estudios de Estudios Avanzados (EE. UU.). Es doctora honoraria por las universidades de Brandeis, Illinois (Champaign), Ohio, Michigan, y Harvard, y por el Konox College de Illinois.

Además, se ha caracterizado por ser una líder en alentar a las jóvenes a estudiar matemáticas.


Fuentes consultadas:

Mujeres con ciencia / Karen Keskulla Uhlenbeck

Wikipedia


Olga Aleksándrovna Ladýzhenskaya

(Rusia 1922 - Rusia 2004)

Fotografía de Olga_Ladyzhenskaya

Matemática especializada en ecuaciones diferenciales parciales, ecuaciones hiperbólicas y ecuaciones diferenciales generadas por funciones simétricas de los valores propios.

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Fotografía de Olga Ladyzhenskaya

Matemática especializada en ecuaciones diferenciales parciales, ecuaciones hiperbólicas y ecuaciones diferenciales generadas por funciones simétricas de los valores propios.

Olga Aleksándrovna Ladýzhenskaya nació en 1922 en Kologriv, una pequeña ciudad en Rusia. Fue hija de un profesor de matemáticas y la menor de tres hermanas.

Su padre fue encarcelado y condenado a muerte por las autoridades soviéticas en 1937, acusándosele de ser “enemigo del Estado” en el régimen de Stalin. La escuela permitió a Olga terminar sus estudios de secundaria, pero la Universidad Estatal de Leningrado le negó su admisión por el apellido. Así, se dedicó por varios años a dar clases de matemáticas a estudiantes de secundaria, hasta que, finalmente, le dieron oportunidad de asistir a la Universidad Estatal de Moscú, donde inició sus estudios en matemáticas.

En 1954 fue nombrada profesora titular de la Universidad de Leningrado y en 1961, directora del Laboratorio de Física Matemática del Departamento de San Petersburgo del Instituto de Matemáticas Steklov. También se desempeñó como integrante de la Academia de Ciencias de Rusia y Presidenta de la Sociedad Matemática de San Petesburgo.

Ladýzhenskaya es autora de más de 250 artículos sobre métodos para resolver ecuaciones diferenciales parciales que, a la fecha, siguen teniendo una fuerte influencia. Sus obras abordan desde ecuaciones diferenciales parciales, ecuaciones hiperbólicas, hasta las ecuaciones diferenciales generadas por funciones simétricas de los valores propios. Sus estudios han contribuido a las investigaciones de otros campos científicos, como los pronósticos meteorológicos, la aerodinámica, la oceanografía y la medicina cardiovascular.

Entre sus reconocimientos, destaca su nombramiento como oradora en 1994 en la Emmy Noether Lecture de Zúrich, la medalla de oro Lomonosov, la medalla Loffe y la medalla de la Universidad de San Petersburgo. También fue candidata a la medalla Fields, una de las máximas distinciones matemáticas. Olga Aleksándrovna Ladýzhenskaya murió en 2004 a los 81 años.


Fuentes consultadas:

Wikipedia

El País

Milenio

Hedy Lamarr

(Austria 1914 - E.U. 2000)

Fotografía de Hedy Lamarr

Inventora y actriz austriaca que dio los primeros pasos para el desarrollo de la tecnología en la que se basan las comunicaciones inalámbricas con Bluetooth y WIFI.

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Fotografía de Hedy Lamarr

Hedy Lamarr fue el nombre artístico de Hedwing Eva Maria Kiesler nacida en Viena el 19 de noviembre de 1914. Provenía de una familia judía de clase alta, su padre era banquero y su madre era pianista. A los 16 años inició estudios de ingeniería los cuales interrumpió para perseguir su carrera como actriz en la que desde muy temprana edad cosecho grandes éxitos. En el año de 1933 Hedy protagonizó una película Éxtasis en la que ella es la primera mujer en aparecer desnuda y simular un orgasmo en la historia del cine. Ese mismo año sus padres arreglaron un matrimonio para ella con el emlrés por la ingeniería y tuvo contacto de primera mano con los problemas científicos relacionados con la industria armamentística a través de los clientes cercanos y proveedores de su marido. Este matrimonio no fue recordado por Hedy cómo satisfactorio y en 1937 huyo primero a Paris y de allí se trasladó a Londres y después a Estados Unidos para continuar su carrera como actriz en Hollywood. Realizó una treintena de películas durante su carrera artística.

Las personas cercanas a Lamarr siempre reconocieron su inventiva e inteligencia. Su invención de mayor relevancia fue el espectro ensanchado por salto de frecuencia el cual patentó junto con el compositor George Antheil en agosto de 1942. Lamarr y Antheil se dieron cuenta de que las señales que guiaban por radio los misiles de Estados Unidos eran muy fáciles de interferir, lo que producía que fueran desviados de su objetivo inicial. El sistema de comunicación ideado por Lamarr y Antheil tenía como objetivo que los misiles pudieran ser teledirigidos por radio sin que fueran detectados por sus enemigos, lo cual ya había sido intentado. Su innovación fue que las frecuencias se podían cambiar constantemente tanto en el transmisor como en el receptor, inspirados por los cambios de frecuencia al tocar el piano. Esta versión temprana del salto de frecuencia consistía en una técnica de modulación de señales en espectro expandido a través de un par de tambores perforados y sincronizados al modo de una pianola para cambiar entre 88 frecuencias. Al principio su idea no se puso en práctica, pero en 1957 la empresa Sylvania Electronics lograron implementar un sistema de comunicación basado en el invento de Lamarr y Antheil. Los primeros usos de esta tecnología fueron militares, durante la crisis de los misiles en cuba de 1962 se utilizaron los primeros sistemas de control remoto de boyas rastreadoras marinas. Esta técnica también se utilizó en Vietnam y después en el sistema estadounidense por satélite Milstar. A partir de la década de los 80s el sistema de espectro expandido comenzó a utilizarse en la ingeniería civil y sirvió de base para implantación de las redes móviles y dispositivos Bluetooth y WIFI.

Lamarr murió a los 85 años en Florida, Estados Unidos el 19 de enero del año 2000, su última voluntad fue que su hijo esparciera sus cenizas en un bosque de Viena. El gobierno de su país de origen erigió una tumba en su honor en el Cementerio Central de Viena.

Esta frase de Heddy Lamarr nos inspira a innovar: “La esperanza y la curiosidad sobre el futuro me parecían mejores que lo seguro del presente. Lo desconocido simpre fue tan atractivo para mí… Y todavía lo es”.


Fuentes consultadas:

https://www.hedylamarr.com/

https://elpais.com/especiales/2018/mujeres-de-la-ciencia/hedy-lamarr.html

https://www.muyhistoria.es/contemporanea/articulo/hedy-lamarr-reconocida-actriz-e-inventora-del-wifi-141475066500

https://en.wikipedia.org/wiki/Hedy_Lamarr

https://es.wikipedia.org/wiki/Hedy_Lamarr


Ada Lovelace

(Reino Unido 1815 -1852)

Fotografía de Ada Lovelace

Conocida como la primera persona que diseño un algoritmo para programar una computadora, ella se definía a sí misma como científica, poeta, analista y metafísica.

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Fotografía de Ada Lovelace

Su nombre de nacimiento fue Augusta Ada Byron. Sus padres fueron el reconocido poeta inglés Lord Byron y de la matemática, antiesclavista y promotora de la educación en las clases populares y activista por los derechos de las mujeres Anne Isabella Noel Byron. Al poco tiempo de su nacimiento sus padres se separaron y su madre se preocupó de proporcionarle una educación de calidad a Ada con especial énfasis en las matemáticas y la lógica. Su madre prohibió que viera a su padre, pero Ada conservo una comunicación por correspondencia hasta la muerte de él cuando ella tenía 8 años.

En 1933 Ada conoce al matemático Charles Babbage quien se encontraba trabando en su proyecto de la maquina analítica, la cual sería capaz de realizar las cuatro operaciones aritméticas, además de las comparaciones y las raíces cuadradas por sí sola. Entablan una relación estrecha y Ada propone sustanciales mejoras al diseño de la maquina analítica. Inspirada por el telar mecánico inventado por Joseph Marie Jacquard el cual permitía dirigir el diseño de la tela a través de tarjetas perforadas Ada pensó que la maquina analítica podía ser programada mediante la introducción de tarjetas perforadas para realizar operaciones más complejas de las que se proponía Babbage.

Esto se lograría empleando un algoritmo, por lo que se considera que Ada sentó las bases para crear el primer lenguaje de programación. Además, definió conceptos que ahora son esenciales para la programación como bucle (es una sentencia que ejecuta repetidas veces un trozo de código, hasta que la condición asignada a dicho bucle deja de cumplirse) y subrutina (un trozo de programa que puede ser invocado cuando se lo necesita).

En 1935 Ada se casa con William King y ella toma el apellido de su marido y pasa a Llamarse Augusta Ada King. En 1938 su marido gana el título de conde de Lovelace por lo que ella pasa a ser la Condesa de Lovelace. Es con su nombre medio y el del condado de Lovelace como más se le recuerda y conoce (Ada Lovelace). También fue madre de tres hijos.

Las aportaciones de Ada quedaron registradas en una traducción de una conferencia dictada por Babbage, la cual ella complementa con unas notas. En la que en la nota G ella describe por primera vez un lenguaje de programación. Ella publica estas notas bajo sus iniciales AAL, ya que no era bien visto en la época que una mujer fuera científica.

La máquina analítica de Babbage no llego a desarrollarse en su época, pero Babbage y Lovelace sentaron las bases para la computación moderna que serían retomadas 100 años después para la construcción de las primeras computadoras.

Murió a los 36 años, el 27 de noviembre de 1852 dejando un enorme legado para el mundo y pidió que se le enterrara en la misma tumba que su padre, quien falleció cuando tenía la misma edad.

En 1979 el Departamento de Defensa de Estados Unidos inventa el “Lenguaje de programación ADA” el cual buscaba superar a sus predecesores en seguridad y fiabilidad para ser utilizado en ámbitos como la aeronáutica y la gestión del tráfico aéreo. Recibió su nombre en honor de las contribuciones de Ada Lovelace a la programación.

Otros reconocimientos póstumos son:

  1. La creación de la medalla Lovelace desde 1998 por la Bristish Computer Society (Sociedad Británica de Computación) para reconocer a las mujeres destacadas en informática.
  2. También en Reino Unido, el establecimiento de la conferencia anual para universitarias en temas relacionados con la computación, la “BCSWomen Lovelace Colloquium”.

Fuentes consultadas:

https://loff.it/society/efemerides/ada-lovelace-la-primera-programadora-222379/

https://lapasiondepensar.wordpress.com/2016/10/08/ada-lovelace-informatica/

https://es.wikipedia.org/wiki/Ada_Lovelace

https://es.wikipedia.org/wiki/M%C3%A1quina_anal%C3%ADtica

https://es.wikipedia.org/wiki/Anna_Isabella_Noel_Byron

Joan Clarke

(Reino Unido 1917 – 1996)

Fotografía de Joan Clark

Destacada matemática británica quien colaboró con el equipo de criptoanalistas en Bletchly Park durante la segunda guerra mundial para descifrar el código Enigma de los alemanes contribuyendo a acortar la guerra y por esta razón a salvar miles de vidas humanas.

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Fotografía de Joan Clark

Nacida el 24 de junio de 1917 Joan Elisabeth Lowther Clarke fue la hija menor del clérigo William Kemp Lowther Clarke y Dorothy Elisabeth Clarke. Desde muy joven Joan destacó en las matemáticas lo que le permitió en 1936 obtener una beca para estudiar matemáticas en el Newnham College de la Universidad de Cambridge, un centro universitario para mujeres fundado en 1871 y uno de los primeros centros de Cambridge en admitir mujeres. Estudio en el Newnham College de 1936 a 1939 obteniendo dos titulaciones en matemáticas, sin embargo, por su condición de mujer no podía obtener el grado completo, lo cual fue posible en Cambridge hasta 1948.

Uno de sus profesores de geometría en Cambridge, quien sabía del talento de Clarke para las matemáticas, Gordon Welchman la reclutó en junio de 1940 para formar parte del Governement Code and Cypher School (GCCS, Escuela Gubernamental de Descifrado de Códigos) instalado en 1939 en Blechley Park. El propósito del GCCS era descifrar el código Enigma, un código secreto que Alemania utilizaba para enviar sus comunicados militares. En su momento se llegó a considerar que este código era indescifrable. Welchman era el responsable del Hut 6 encargado de descifrar Enigma de la fuerza aérea.

En Blechley Park, Clarke, se integró al equipo Hut 8 encargado de descifrar Enigma naval dirigido por Alan Turing y con la participación de Tony Kendrick and Peter Twinn. En las diferentes áreas del Blechley Park trabajaron algunas de las mentes más brillantes de la época, Clarke incluida. Clarke fue una de las pocas mujeres en trabajar como criptoanalista en Blechley Park. De acuerdo a William F. Friedman, fundador de la criptología moderna en Estados Unidos, las cualidades que una persona criptoanlista debe tener son las siguientes: una inusual capacidad de razonamiento inductivo y deductivo, mucha concentración, perseverancia y una gran imaginación.

El puesto de criptoanalista o descifrador de código estaba planteado como un puesto masculino, por esta razón Clarke aunque realizaba el mismo trabajo que sus colegas masculinos ganaba menos que ellos. Su primer ascenso fue cuando la nombraron Lingüista, para compensar económicamente el trabajo que realizaba. Clarke afirmaba con ironía que disfruto contestando un cuestionario con: “Posición: lingüista; Idiomas: ninguno”. Otras mujeres descifradoras de código que trabajaron en Blechley Park fueron Margaret Rock, Mavis Lever and Ruth Briggs. Numerosas mujeres trabajaron en Blechley Park realizando trabajos de oficina rutinarios a las cuales se les refería como “niñas”. En la actualidad se considera incorrecto referirse a mujeres mayores de 18 años como “niñas” o con diminutivos que tiendan a infantilizarlas.

La máquina “Enigma” era una máquina que a través de un avanzado mecanismo de cifrado rotatorio, transformaba letra por letra en un código con miles de posibilidades de significados. Debido a que todas las comunicaciones militares se enviaban cifradas a través de Enigma, descifrar los códigos de esta máquina era indispensable para vencer al ejército alemán. El proceso habitual de descifrar códigos resultaba demasiado lento e ineficiente para la creciente cantidad de posibilidades de significados encriptados por Enigma. Por esta razón el equipo de Alan Turing se dio a la tarea de crear una máquina que hiciera posible decodificar Enigma de una forma más eficiente. Esta máquina tuvo el nombre de “bomba”. Gracias al descifrado del código Enigma se pudo reducir de manera sustancial el número de barcos hundidos por la marina alemana y se considera que gracias a ello se pudo ganar la guerra contra los Nazis más pronto y reducir en número de muertes a causa de la guerra.

En 1944 Clarke se convirtió en jefa adjunta del Hut 8 y continuó trabajando en él hasta el fin de la guerra. En 1947, Clarke fue nombrada Miembro del Imperio Británico (MBE) por su habilidad para descifrar códigos durante la guerra. Ese mismo año la GCCS cambió de nombre a Government Communications Headquarters (GCDQ, Cuartel General de Comunicaciones del Gobierno) y fue transladada a Eastcote.

Durante su tiempo en Blechley Park Joan Clarke y Alan Turing se volvieron amigos cercanos, e incluso Turing le propuso matrimonio. El compromiso se rompió más adelante de mutuo acuerdo pues Turing le contó a Clarke que él tenía tendencias homosexuales y que su matrimonio no iba a funcionar. Ellos siguieron siendo amigos hasta la muerte de Turing quien fue condenado por su homosexualidad en 1952 tipificada como “asquerosa indecencia” (gross indencency) y obligado a tomar un tratamiento médico hormonal. Poco después de esto Turing se suicidó.

Mientras trabajaba en el GCDQ Clarke conoció al Teniente Coronel John Kenneth Ronald Murray, un oficial retirado del ejército británico quien había estado en la India, con el que se casó en 1952. Clarke y su esposo no tuvieron hijos. Poco después del matrimonio Clarke y Murray se trasladaron a Escocia en donde ella desarrollo su afición por la Historia, en especial la numismática o historia de las monedas, sobre la que publicó textos relevantes sobre la historia de las monedas del siglo 16 y 17. En 1987 Clarke fue reconocida con la Sandford Saltus Medal por sus aportaciones al campo de la numismática.

En 1962 Clarke regresó a trabajar al GCHQ en donde laboro hasta los 60 años, en 1977, cuando se retiró. El trabajo de Clarke y de los otros y otras criptoanalistas fue poco conocido hasta la década de los 70s porque tuvieron el carácter de secreto de Estado. Ahora se sabe más del trabajo de los descifradores de códigos hombres y falta mayor investigación sobre las colaboraciones de las mujeres.

Algunas producciones culturales que retoman el rol de Clarke son el libro de Andrew Hodges, “Alan Turing, the Enigma” publicado en 1983. Clarke colaboró directamente con Hodges mientras él investigaba y escribía este libro. En 1987 el libro es convertido en obra de teatro por Hugh Whitmore, activista por los derechos de las personas homosexuales. En 2015, Clarke fue interpretada por la actriz Keira Knigtley en la película El código Enigma (The Imitation Game) de 2014.

Joan Clarke falleció el 4 de septiembre de 1996. Su obituario establece:

Ella es recordada como “una de las mejores criptonalistas” del GCHQ quien era querida y admirada por sus colegas a de principio a fin en su larga y dedicada carrera.


Fuentes consultadas:

https://en.wikipedia.org/wiki/Alan_Turing#Bombe

https://en.wikipedia.org/wiki/Gordon_Welchman

https://es.wikipedia.org/wiki/Joan_Clarke

Lord, L. A. (2008) Joan Elisabeth Lowther Clarke Murray. University of St. Andrews. Accedido 3 de septiembre 2018. Disponible en: http://www-history.mcs.st-and.ac.uk/Biographies/Clarke_Joan.html

Miller, J. (10 noviembre 2014) Joan Clarke, woman who cracked Enigma cyphers with Alan Turing. BBC. Accedido 3 de septiembre 2018. Disponible en: https://www.bbc.com/news/technology-29840653


Xóchitl Guadalupe Cruz López

(México 2009)

Fotografía de Xóchitl Guadalupe Cruz López

Xochitl es una joven investigadora y científica mexicana, la primera en recibir un reconocimiento del Instituto de Ciencias Nucleares de la UNAM por la elaboración de un calentador solar de agua construido con materiales reciclados.

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Fotografía de Xóchitl Guadalupe Cruz López

Xóchitl Guadalupe Cruz López nació el primero de enero de 2009 en San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Cuando estaba en preescolar ingresó al Programa Adopte un Talento (PAUTA) de la UNAM. PAUTA se propone identificar talento científico en niñas, niños y jóvenes de México y generar las redes de apoyo para que lo puedan desarrollar. En tercero de kínder Xóchitl llevó a cabo su primera investigación documental, que trataba sobre “los perros,” primero en general y después se enfocó específicamente en el xoloitzcuintle. Con esta primera experiencia descubrió su gusto por la investigación y ganó un diploma. En el año 2016 desarrolló un proyecto titulado “La esencia de Xóchitl” para el cual monto ella misma un mini laboratorio en casa con el propósito de extraer la esencia de algunas flores, entre ellas nardo, floripondio y rosas. Xóchitl buscaba hacer perfumes naturales que no irriten la piel. Con este proyecto participo en la feria estatal de PAUTA y ganó el primer premio en su categoría y un pase al concurso nacional en la Ciudad de México. En el concurso nacional no ganó ningún premio, pero regresó a San Cristóbal de las Casas muy motivada de conocer a otras niñas, niños y jóvenes trabajando en proyectos científicos y a las personas fundadoras de PAUTA.

En 2017 desarrollo su proyecto “baño calientito” en el cual con materiales reciclados elaboró un calentador solar de agua, que fuera accesible para las personas de bajos recursos económicos y así prevenir la tala de árboles. Con este proyecto de impacto ambiental ganó la feria estatal de su categoría y su pase a la feria nacional en la ciudad de México donde obtuvo el primer lugar en su categoría, así como un premio especial del Instituto de Ciencia Nuclear (ICN) de la UNAM a la Mujer. La entrega del premio del ICN estaba programado para agosto de 2017, pero Xóchitl no pudo acudir a recibirlo por falta de recursos económicos. Por esa razón la entrega oficial de este premio se realizó en febrero de 2018 en un panel para celebrar a las niñas y las mujeres científicas en San Cristóbal de las Casas. Con el proyecto “baño calientito” también participó en la Expociencias de Chiapas ganando un pase para la Expociencias Nacional. La cual se llevó a cabo en La Paz, Baja California en diciembre de 2017, donde obtuvo un reconocimiento de proyecto destacado. Por este proyectó ha recibido varios reconocimientos por parte de La Secretaría de Educación, el Senado de la República, la facultad de derecho de la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH) y el Consejo de Ciencia y Tecnología de Chiapas (COCYTECH), entre otros. Actualmente se encuentra trabajando en mejorar su proyecto de calentadores de agua con el apoyo de su hermano Edwin Alejandro Cruz López, de 12 años, quien es también integrante de PAUTA. Sus padres Alma Irene López Gómez y Lucio Guadalupe Cruz Bolón apoyan incondicionalmente a Xóchitl y a Edwin para que desarrollen sus habilidades en la ciencia y a través de sus proyectos contribuyan a resolver los grandes problemas de nuestro país.

El 26 de abril de 2017 Xóchitl fue invitada de honor al evento conmemorativo del día internacional de las niñas en las TIC organizado por el Instituto Federal de Telecomunicaciones compartiendo sus experiencias como científica e investigadora con otras niñas motivándolas a interesarse por estas áreas de conocimiento.


Fuente:

Entrevista con Alma Irene López Gómez, mama de Xóchilt en abril de 2018.

Ali Guarneros Luna

(México 1973)

Fotografía de Ali Guarneros Luna

Destacada ingeniera aeroespacial de origen mexicano quien trabaja en la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés). Se especializa en el desarrollo de cohetes suborbitales y satélites de órbita inferior y actualmente trabaja en un proyecto para llevar la realidad virtual al espacio.

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Fotografía de Ali Guarneros Luna

Ali Guarneros Luna nació en la Ciudad de México en 19731 , siendo la mayor de cuatro hermanos. Cuenta que descubrió su vocación de manera fortuita cuando era muy joven. A su mamá, quien no tuvo oportunidad de terminar la secundaria, le apasionaba leer y por esa razón compraba enciclopedias. Cuando Ali tenía 7 años comenzó a leer una de esas enciclopedias que trataba sobre ciencia, en dónde había un capítulo sobre ingeniería aeroespacial. Ali supo en ese momento que a eso quería dedicarse. Pero su camino a la ingeniería aeroespacial no fue en línea recta.

Cuando tenía 12 años ocurrió el sismo de 1985 en la Ciudad de México en el cual Ali Guarneros y su familia perdieron vecinos, amigos y familiares entre las víctimas del terremoto. Ali recuerda este sismo como un evento impresionante y traumático. Poco después su madre decidió migrar con sus cuatro hijos e hijas y sin pareja a los Estados Unidos. La familia de Guarneros se instaló en San José, California.

Cuando Guarneros cumplió 18 años de edad la situación económica no le permitía pensar en estudiar, puesto que debía de apoyar económicamente a su familia.

Poco después Ali Guarneros también se convirtió en madre de 4 hijos y sentía que su sueño de ser ingeniera aeroespacial se hacía más lejano. Se dedicó 5 años de forma exclusiva al trabajo del hogar y a los cuidados de la crianza de sus hijos.

Después de este periodo se separó de su pareja y también dos de sus hijos fueron diagnosticados con necesidades especiales de cuidado. Aunque el reto parecía muy grande decidió inscribirse a la Universidad de San José. A su deseo de ser ingeniera aeroespacial ahora se sumaba el de ofrecerle a su familia una mejor vida. Cuenta que ella era la alumna de mayor edad en la universidad y a menudo iba acompañada de alguno de sus hijos/as.

Siendo estudiante, su profesor de ingeniería aeroespacial le comunicó que había una posibilidad de realizar una pasantía de 3 meses en la NASA. Guarneros pensó que le iban a rechazar, puesto que era mayor de 30 años en ese momento, pero decidió inscribirse, obtuvo la pasantía y desde ese momento continúo trabajando para la NASA.

Actualmente trabaja en el centro Ames en Sillicon Valley de la NASA en el cuál las mujeres latinas representan solo el 4% su personal. En la NASA Guarneros construye satélites en miniatura, como el que tiene en sus manos en la foto, con los cuales contribuye a futuras misiones espaciales y al desarrollo de procesos en la Estación Espacial Internacional (EEI). Guarneros cuenta que algunas de las ventajas de los satélites en miniatura es que usan tecnología de bajo costo, pueden construirse de manera más rápida y probarse antes de enviarlos al espacio para prever si funcionarán una vez enviados a las misiones en Marte.

Ali Guarneros quiere que las personas vayan a Marte y se encuentra trabajando en tecnologías que funcionen allí y permitan conocer más del “Planeta Rojo”. Ella y su equipo se encuentran trabajando para conocer un área específica de ese planeta, llamada Hellas Planitia.

En su proyecto más reciente, está diseñando junto con estudiantes de la Universidad Estatal de San Diego, un prototipo para utilizar la realidad virtual en el espacio. El dispositivo debe de ocupar sólo 10 centímetros cúbicos y se espera que pueda reproducir un video en 360 grados con la posibilidad de ser visto desde un Smartphone. Se espera que esta tecnología sirva para monitorear satélites desde la tierra en caso de que éstos presenten fallas.

Ali Guarneros no solo es una excelente ingeniera aeroespacial, también realiza acciones para que más mujeres se integren a trabajar en la NASA. En reconocimiento a esta labor en 2015 ganó el NASA Honor Award por su aporte para crear oportunidades equitativas de empleo dentro de la agencia. Ali dice:

“Si una niña quiere ser ingeniera, hay que darle todas las herramientas que necesita para lograrlo. Dejarle que deshaga, que construya”.

1 Calculado en base a que tenía 12 años cuando ocurrió el terremoto de 1985 en la Ciudad de México


Fuentes consultadas:

Pixel, M. (15 de enero de 2018). Ali Guarneros Luna, la ingeniera mexicana que tendrá la misión de llevar la realidad virtual al espacio. Xataca Mexico. Accedido 3 de septiembre 2018. Disponible en: https://www.xataka.com.mx/investigacion/ali-guarneros-luna-la-ingeniera-mexicana-que-tendra-la-mision-de-llevar-la-realidad-virtual-al-espacio

Sulbarán Lovera, P. (9 de octubre de 2017). Madre soltera y latina en EE. UU.: los desafíos que superó la mexicana Ali Guarneros Luna para convertirse en ingeniera aeroespacial de la NASA. BBC Mundo. Accedido 3 de septiembre de 2018. Disponible en:https://www.bbc.com/mundo/noticias-41547843


Julia Carabias Lillo

(México 1954)

Fotografía de Julia Carabias Lillo

Julia Carabias es una destacada bióloga mexicana quien a lo largo de su vida ha combinado la investigació n, el activismo y el trabajo en la administración pública enfocada en el conocimiento y protección de los ecosistemas de México.

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Fotografía de Julia Carabias Lillo

María Julia Carabias Lillo nació en la Ciudad de México el 14 de agosto de 1954. Estudió la licenciatura de Biología en la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y posteriormente la maestría en Biología y Ciencias también por la UNAM. Desde 1987 se desempeña como profesora en el Laboratorio de Ecología de la Facultad de Ciencias de la UNAM. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, con categoría III.

Sus principales temas de investigación son la regeneración de selvas tropicales, restauración ambiental, manejo de recursos naturales, ecología y sistemas productivos, cuentas patrimoniales, cambio global, pobreza y medio ambiente y política ambiental.

Entre las funciones que Carabias ha desempeñado se destacan:

  1. De 1984 a 1994 fue coordinadora del Programa de Aprovechamiento Integral de Recursos Naturales en Áreas de Subsistencia (PAIR) dirigido a campesinos y campesinas en extrema pobreza con el objetivo de encontrar alternativas de aprovechamiento de los recursos naturales para mejorar la calidad de vida la población cuidando que no se generen impactos negativos para el medio ambiente.
  2. Fue presidenta del Instituto Nacional de Ecología en 1994, organismo descentralizado de la Secretaría de Desarrollo Social.
  3. De 1994 al 2000 fue Secretaría de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca.
  4. Participó como miembro de la Comisión sobre los Países en Desarrollo y el Cambio Global la cual elaboró el reporte “For Earth’s Sake” para la Conferencia de Naciones Unidas de Medio Ambiente y Desarrollo, realizada en Brasil en 1992.
  5. Es parte del Consejo Directivo de Natura y Ecosistemas Mexicanos, A.C., que lleva a cabo el Programa de Conservación y Manejo de Recursos Naturales en la Selva Lacandona, Chiapas.
  6. Es vicepresidenta del Centro Interdisciplinario de Biodiversidad y Ambiente (CEIBA).
  7. Desde 2017 forma parte de Evaluación Global Ambiental de la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES) de la ONU.

También ha recibido múltiples premios y reconocimientos por su labor:

  1. En el año 2000 recibió el Premio Getty otorgado por el World Wildlife Fund.
  2. En 2004 recibió el Premio Internacional Cosmos 2004 por sus logros en la defensa del medio ambiente.
  3. En 2005 fue ganadora del Premio Campeones de la Tierra concedido por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).
  4. En mayo de 2006 le fue otorgado el Premio Héroes de la Conservación 2006 por The Nature Conservancy.
  5. En 2011 la Universidad de Guadalajara le entrego el reconocimiento Naturaleza, Territorio y Sociedad: Alexander Von Humboldt.
  6. En 2013 la Universidad Autónoma de Nuevo León le otorgó el doctorado honoris causa.
  7. En 2017 recibió por parte del Senado de la República la medalla Belisario Domínguez, considerada la más alta distinción civil otorgada por el Estado Mexicano. En la entrega se destacó su distinguida contribución al cuidado del medio ambiente y la divulgación científica.

En reconocimiento a su amplia trayectoria y contribuciones a la sociedad como bióloga y por el cuidado del medio ambiente, el 27 de agosto de 2018 Julia Carabias ingresó como miembro de El Colegio Nacional, institución creada por decreto presidencial en 1943 por el presidente Manuel Avila Camacho con el objetivo de agrupar a las figuras más destacadas en los campos científicos, artísticos y literarios de México 1. En su lección inaugural dicto la conferencia titulada: “Sustentabilidad ambiental y calidad de vida”, la cual fue contestada por el biólogo José Sarukhán.

1 Recientemente el Colegio Nacional ha sido señalado por su falta de equidad de género, puesto que una abrumante mayoría de sus miembros son hombres. De cuarenta miembros, solo tres mujeres además de Julia Carabias son miembros del Colegio Nacional. Se trata de María Elena Teresa Medina-Mora Icaza (psicóloga), Linda Rosa Manzanilla Naim (arqueóloga y Concepción María del Pilar Company (lingüista).


Fuentes consultadas:

(s/f) Julia Carabias Lillo. Miembros El Colegio Nacional. Accedido: 3 de septiembre de 2018. Disponible en:http://colnal.mx/members/julia-carabias-lillo

Arvizu, J. y Morales, A. (30 noviembre 2017). Perfil. Julia Carabias, la ambientalista y mujer de ciencia. El Universal. Accedido: 3 de septiembre de 2018. Disponible en: http://www.eluniversal.com.mx/nacion/politica/perfil-julia-carabias-la-ambientalista-y-mujer-de-ciencia

Redacción (6 de junio de 2018). Julia Carabias es la nueva integrante de El Colegio Nacional. El Universal. Accedido: 3 de septiembre de 2018. Disponible en: http://www.eluniversal.com.mx/ciencia-y-salud/ciencia/julia-carabias-es-la-nueva-integrante-de-el-colegio-nacional

María de la Luz Jimena de Teresa de Oteyza

(México 1965)

Fotografía de María de la Luz Jimena de Teresa de Oteyza

Destacada matemática mexicana quien ha dedicado sus investigaciones al control de ecuaciones diferenciales parciales. Su pasión por las matemáticas la ha llevado a hacer una gran labor de difusión y promoción de las matemáticas para que las nuevas generaciones se interesen por ellas.

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Fotografía de María de la Luz Jimena de Teresa de Oteyza

María de la Luz Jimena de Teresa de Oteyza nació en la Ciudad de México en 1965. Al terminar su educación media superior no tenía tan claro a qué quería dedicarse, pues le apasionaban el teatro, la historia, la música, la literatura y las matemáticas. Al pedir consejo a su padre, físico de profesión, éste le aconsejo que hiciera lo que más la divirtiera. Fue entonces que tuvo muy claro que quería dedicarse a las matemáticas, dice: “Me di cuenta que no podía permitirme dejar de ver integrales en mi vida, eso sería una ausencia horrible”.1

Aunque su pasión por las matemáticas continua también recomienda tener una mirada abierta y conocer de otras ciencias y artes. La siguiente frase expresa bien esta idea: “Las matemáticas son mi mundo, no puedo, no me imagino vivir sin hacer matemáticas. Aunque tampoco soy obsesiva de las matemáticas y no es lo único que me gusta”.

De Teresa Estudió la licenciatura en matemáticas en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) obteniendo su título en abril de 1990. Ese mismo año inició el doctorado en Matemáticas Aplicadas en la Universidad Complutense de Madrid con beca de DGAPA-UNAM. Obtuvo su título de doctora en 1995 con la tesis: Control de algunas ecuaciones de la física matemática: ecuación de ondas, del calor y sistema de la termoelasticidad, la cual fue dirigida por el Dr. Enrique Zuazua Iriondo. Esta tesis se enfocó en la teoría del control, con algunas ecuaciones de la física matemática aplicadas a ondas, al calor y a sistemas de termoelasticidad.

Al terminar su doctorado volvió a México y se integró desde abril de 1995 como investigadora asociada C, en el Instituto de Matemáticas de la UNAM donde trabaja hasta la fecha. Las investigaciones de la Dra. De Teresa se han enfocado en problemas de controlabilidad, es decir, actuar con un control en una ecuación o sistema y obtener que la solución en un determinado tiempo T > 0 alcance un objetivo predeterminado. La Dra. De Teresa Considera que sus aportes más destacados al campo de las matemáticas están relacionados con el control de sistemas de ecuaciones parabólicas aplicadas. Desde 2017 es investigadora Nivel III en el Sistema Nacional de Investigadores (SNI). Ha sido invitada como ponente a un gran número congresos nacionales e internacionales y cuenta con más de treinta publicaciones indexadas

Desde su época de estudiante De Teresa se integró a la Sociedad Matemática Mexicana, asociación civil fundad en 1943 dedicada a promover un mayor conocimiento, desarrollo y difusión del estudio de las matemáticas. De Teresa recuerda: “Para mí como estudiante, fue fundamental ser miembro de la SMM. A mí me descubrió el mundo.” A lo largo de su vida profesional ha continuado participando activamente en la SMM, fue parte de la junta directiva en los periodos de 2012 a 2014 y de 2014 a 2016. En 2018 asumió como presidenta de la SMM para el periodo 2018-2010, siendo la tercera mujer presidenta de esta asociación desde su creación.

Algunos de los objetivos que la Dra. De Teresa pretende alcanzar como presidenta de la SMM son reforzar la divulgación de las matemáticas para todo público, contribuir a la profesionalización de quienes ejercen las matemáticas, coordinar los trabajos de divulgación en la materia que se realizan en el país y motivar que más niñas, niños y jóvenes se motiven a estudiar matemáticas.

Como presidenta de la SMM De Teresa quiere crear condiciones para que no haya barreras para que a las niñas que les gusten las matemáticas continúen con sus estudios en esta materia. En su opinión: “No hay trabajos femeninos o masculinos: un hombre puede ser un excelente bailarín y una mujer una magnífica ingeniera, solo hacen falta dos ingredientes: pasión y trabajo. Claro, ayuda el respeto en la familia por las decisiones que uno toma, el respeto de los colegas y colaboradores y el apoyo de las instituciones para financiar el arte y la ciencia tan relegados generalmente”.

De Teresa considera que es importante trabajar para lograr la equidad de género, en las ciencias y en todo el país. En este sentido promovió la creación de una comisión de equidad de género en la SMM. De hecho, comenta, que una de sus motivaciones para asumir como presidenta de la SMM fue que “para las futuras generaciones es importante que vean mujeres ocupar puestos directivos de liderazgo, considero que me toca dar ese ejemplo en este momento”.

1 Todas las citas textuales provienen de (González, 30 enero de 2018).


Fuentes consultadas:

De Teresa de Oteyza, M. de la L. J. (s/f) Semblanza. Compartida por la autora en marzo de 2018.

González, A. (30 de enero de 2018) La mujer que sueña con ecuaciones. Conacyt Prensa. Accedido: 3 de septiembre de 2018. Disponible en: http://www.conacytprensa.mx/index.php/sociedad/personajes/20083-la-mujer-que-suena-con-ecuaciones

San Martín, J. y Lekuona, I. (2 de mayo de 2018) “No tener integrales en mi vida sería una ausencia horrible,” Mujeres con ciencia. Accedido: 3 de septiembre de 2018. Disponible en: https://mujeresconciencia.com/2018/05/02/no-tener-integrales-en-mi-vida-seria-una-ausencia-horrible/


Helia Bravo Hollis

(México 1901 - 2001)

Fotografía de Helia Bravo Hollis

Primera bióloga titulada de México, elaboró la clasificación más completa de las cactáceas de nuestro país y contribuyó a la investigación biológica en los campos de la protozoología, la flora acuática, la flora y la vegetación de las zonas tropicales y áridas.

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Fotografía de Helia Bravo Hollis

Helia Bravo Hollis nació en Villa de Mixcoac, actual Ciudad de México, el 30 de septiembre de 1901. Desde su educación primaria destacó como estudiante cuando recibió en 1907 un reconocimiento firmado por el entonces presidente Porfirio Díaz y por el Secretario de Justicia e Instrucción Pública y Bellas Artes, Justo Sierra. Su padre participó de manera activa en la Revolución como maderista, motivo por el cual fue fusilado en 1914.

A pesar de la convulsa situación social y de que en esa época eran pocas las mujeres que tenían acceso a educación media superior y superior, Helia Bravo Hollis continúo sus estudios. Ingresó a la Escuela Nacional Preparatoria en 1919 donde tuvo profesores como: Vicente Lombardo Toledano, Sotero Prieto, Erasmo Castellano, Antonio Caso e Isaac Ochoterena. Este último fue uno de los primeros biólogos y botánicos de nuestro país, quién logró trasmitir a Bravo Hollis su pasión por la investigación científica en dichos campos.

La carrera de Bravo Hollis en Biología, se podría decir, se desarrolló al mismo tiempo que esta disciplina en el país. Al terminar sus estudios de preparatoria, Bravo Hollis ingresó como estudiante a la Facultad de Medicina, ya que aún no existía la carrera de Biología en la Universidad Nacional, nombre con el que fue fundada la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en 1910. Un año después de su ingresó a la Facultad de Medicina se fundó la carrera de Biología; dependiente de la Escuela de Altos Estudios, razón por la cual Bravo Hollis pidió su cambio a la recién creada carrera. Como estudiante trabajó de la mano del profesor Ochoterena, quien la motivo al estudio de los prozoarios, a los que la joven científica dedicó sus primeras publicaciones de 1921 a 1929.

En 1927 Bravo Hollis fue la primera bióloga titulada de México. En 1929 la Universidad alcanzó su autonomía y su nombre actual. El profesor Ochoterena fue nombrado encargado del futuro Instituto de Biología de la INAM, y le asignó a Bravo Hollis la tarea de formar el herbario y el estudio de las cactáceas. Las cactáceas, unas de las plantas más características de México -compuestas por una gran variedad de catus, chollas, nopales entre otras se convirtieron en el gran tema de investigación de Helia Bravo, lo que le ganó reconocimiento nacional e internacional.

Escribió la tesis “Contribución al conocimiento de las cactáceas de Tehuacán” con la que obtuvo su título como maestra en Ciencias Biológicas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM en 1931. y en 1937 publicó el libro pionero “Las cactáceas en México”.

En 1951 Bravo Hollis fue cofundadora de la Sociedad Mexicana de Cactología (SMC) junto con Hernando Sánchez Mejorada, Eizi Matuda, Dudley Gold y Jorge Meyrán. La maestra Bravo Hollis fungió como presidenta en dicha organización. Desde ahí se impulsó la creación de la revista Cactáceas y Suculentas Mexicanas y sus integrantes contribuyeron a la creación de lo que hoy es el Jardín Botánico de la UNAM. A 2001 la SMC contaba con 350 miembros y sociedades filiales en nueve estados de la República Mexicana (Jalisco, Querétaro, Hidalgo, Estado de México, Oaxaca, San Luis Potosí, Puebla, Hidalgo y Tamaulipas).

Bravo Hollis tuvo una larga y dedicada carrera profesional, publicó cerca de 170 artículos, dos libros, describió 60 clasificaciones científicas y realizó 59 revisiones de nomenclatura. Recibió numerosos premios y reconocimientos, entre los que destacan el Cactus D’Or de la Organización Internacional de Suculentas, fue nombrada Doctora Honoris Causa por la UNAM y también Profesora Emérita por la misma casa de estudios. Adicionalmente, varias especies y subespecies de cetáceas tienen nombres en honor de la Maestra Bravo, que era como le gustaba que la llamaran. También, el Jardín del Desierto dentro del Jardín Botánico de la UNAM lleva su nombre.


Fuentes consultadas:

Espinosa, P. y Vargas, A. (2002). Helia Bravo, pionera e inolvidable maestra. CONABIO. Biodiversitas. 40:1-3.

https://es.wikipedia.org/wiki/Helia_Bravo_Hollis

Lopez, A. (30 de septiembre 2018). Helia Bravo Hollis, la reina de los cactus. El País. Accedido 19 de septiembre 2018. Disponible en: https://elpais.com/elpais/2018/09/30/ciencia/1538301356_920676.html

Marie Curie

(Polonia 1867 – Francia 1934)

Fotografía de Marie Curie

Destacada científica y primera mujer en recibir el Premio Nobel de física por su descubrimiento del polonio en 1903. En 1911 recibió también el Premio Nobel de química por el descubrimiento del radio y por sus investigaciones sobre la radioactividad, término acuñado por ella. Fue la primera persona en recibir dos Premios Nobel en distintas especialidades.

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Fotografía de Marie Curie

Destacada científica y primera mujer en recibir el Premio Nobel de física por su descubrimiento del polonio en 1903. En 1911 recibió también el Premio Nobel de química por el descubrimiento del radio y por sus investigaciones sobre la radioactividad, término acuñado por ella. Fue la primera persona en recibir dos Premios Nobel en distintas especialidades.

Marie Curie no fue el nombre de nacimiento de esta célebre científica, quien nació el 7 de noviembre de 1867 en Varsovia, Polonia como Maria Salomea Skłodowska. Fue la quinta de cinco hijos de una familia educada que había perdido gran parte de sus bienes materiales a causa de los vaivenes políticos de su país. Su padre Władysław Skłodowski, era profesor de enseñanza media en física y matemáticas, disciplinas por las que María desarrollo un temprano interés y talento. Su madre, Bronisława Boguska, fue una maestra, pianista y cantante.

Al llegar a la edad universitaria, Maria Skłodowska sabía que quería estudiar física y matemáticas como su padre, pero las universidades regulares en Polonia no admitían mujeres. Tanto Maria como su hermana Bronisława ingresaron en la clandestina “Universidad Flotante”, una institución patriótica de educación superior que sí admitía mujeres.

A principios de 1890, Bronisława, quien recientemente se había casado con un médico polaco y mudado a París, invitó a María para que se les uniera. El objetivo de María era inscribirse en la Universidad de París para estudiar física, química y matemáticas, pero tuvo que trabajar año y medio como institutriz en Polonia para completar la matrícula universitaria con algo de ayuda por parte de su padre. A finales de 1891 llega a París y al inscribirse a la universidad cambia su nombre por Marie. Obtuvo su licenciatura en física e 1893 y comenzó a trabajar en el laboratorio industrial del profesor Gabriel Lippmann, a la par que continuaba con sus estudios en la Universidad de París, en donde obtuvo un segundo título en matemáticas en 1894.

En 1894 Marie conoció a Pierre Curie, quien se desempeñaba como instructor de la Escuela Superior de Física y de Química Industriales (ESPCI) de París. Un conocido los presentó porque sabía que Marie estaba a la búsqueda de un laboratorio en donde poder desarrollar sus propias investigaciones. Pierre le consiguió un espacio en la ESPCI, aunque no se trataba de un laboratorio sino de un cobertizo para que pudiera trabajar. Tenían en común su pasión por la investigación científica y en 1895 decidieron casarse en una boda sencilla y sin ceremonia religiosa.

Marie Curie continuó sus estudios de doctorado en la Universidad de París. Escogió como tema las recientes investigaciones del físico Henri Becquerel en las cuales demostraba que las sales de uranio emitían unos rayos de naturaleza desconocida. Marie Curie utilizó un método desarrollado por Pierre Curie y su hermano Jacques para medir las radiaciones que provenían del uranio. Uno de los primeros aportes de Marie Curie fue la hipótesis de que los rayos del uranio dependían solamente de la cantidad de este elemento. Refutó la idea de la radiación provenía de la interacción de las moléculas y afirmó que venía del propio átomo, cuestionando así, la idea vigente entonces de que los átomos eran indivisibles. En 1897, mientras hacía el doctorado, nació su primera hija, Irène.

Marie Curie sistematizó el estudio de varios minerales que contenían uranio, como la pechblenda y la torbenita. Encontró que la pechblenda emitía una mayor radiación que el uranio. También comparó la radiación que emitía la torbenita sintética y la natural, descubriendo que la segunda emitía una mayor radiación. Concluyó que estos dos minerales contenían pequeñas cantidades de otras sustancias que eran más radioactivas que el uranio. Sus investigaciones se centraron en descubrir estas sustancias radioactivas.

En 1898 Pierre y Marie Curie publicaron un artículo en el que anunciaron la existencia de un nuevo elemento, el polonio, nombrado así en honor al país de origen de Marie. Por esta investigación obtuvieron en 1903 el Premio Nobel de física junto con Henri Becquerel. Después del Nobel la Universidad de París le ofreció a Pierre Curie una plaza de profesor y la catedra de Física, oportunidades que no fueron otorgadas a Marie por el hecho de ser mujer. Marie continuó trabajando como catedrática en la Escuela Normal Superior, donde fue la primera mujer en ocupar dicho puesto. En 1904 los Curie tuvieron a su segunda hija, Ève.

Los Curie continuaron trabajando en el estudio de un nuevo elemento al que llamaron “radio” derivado de un vocablo latino que significa rayo. Aunque sabían de su existencia, lo difícil era poder aislarlo. En 1902 de una tonelada de pechblenda lograron obtener un decigramo de cloruro de radio. En 1906 Pierre tuvo un accidente que le causa la muerte, siendo una pérdida muy sensible para Marie, quien sin embargo logró reponerse y continuar con sus investigaciones. Tras la muerte de Pierre, la Universidad de Paris le ofreció el puesto que había ocupado su esposo, lo que hizo que Marie fuera la primera mujer en integrarse como profesora en dicha universidad y la primera directora de un laboratorio.

En 1909 el Instituto Pasteur y la Universidad de París ayudaron a Marie Curie a crear el Instituto del Radio (ahora Instituto Curie), que se convertiría en un laboratorio adecuado en donde ella pudiera continuar sus investigaciones.

En 1911 la Academia de Ciencias de Francia (ACF) discutió si Curie ocuparía el puesto del fallecido Désiré Gernez. Al final la ACF reafirmó su tradición de no admitir miembros femeninos, siendo esta la razón por la que no la admitieron. Ese mismo año, en 1911, la Academia de Ciencias Sueca le otorgó el Premio Nobel de Química por su descubrimiento del polonio y el radio y por el aislamiento del radio y sus investigaciones sobre este elemento.

Marie Curie también tuvo un rol destacado durante la Primera Guerra Mundial. Propuso al gobierno francés el uso de la radiografía móvil cerca de las líneas del frente para ayudar a los equipos médicos de los campos de batalla. Diseñó unidades móviles de radiografía a las que llamó “ambulancias radiológicas” pero que también fueron conocidas como “pequeñas Curie”. En esta empresa la ayudo su hija Irène, entonces de 18 años, y un médico militar. Curie se convirtió en la Directora del Servicio de Radiología de la Cruz Roja de Francia, el cual operó a finales de 1914. Dirigió la instalación de unas 20 unidades móviles de radiología y de unas doscientas más en hospitales provisionales. En 1916 fue una de las primeras mujeres en obtener un carné de conducir con el objetivo de manejar ella misma las unidades móviles. Se estima que más de un millón de soldados heridos fueron tratados con las unidades móviles de rayos X instaladas por Curie.

En 1932 Curie fundó un Instituto del Radio en Varsovia, que luego paso a llamarse Instituto Curie, al igual que el ubicado en Francia. El Instituto Curie sigue funcionando como un centro líder de investigación, medica, biológica y biofísica en el mundo. Es importante recordar que uno de los usos que desde una época temprana se le dio a la radioactividad fue el tratamiento en contra del cáncer.

Marie Curie murió el 4 de julio de 1934 a los 66 años de edad, en Passy, Francia, a causa de una anemia aplásica, la cual, es posible que haya contraído por las radiaciones a las que estuvo expuesta durante sus investigaciones. Dejó un gran legado para la humanidad en los campos de la física y la química. También, en una época en la que se cuestionaba si las mujeres tenían la capacidad de incursionar en las ciencias, dejó demostrado que no había ninguna característica biológica que limitara el potencial de las mujeres.


Fuentes consultadas:

Baraldo, Luis M. (s/f). Marie Curie y el descubrimiento del radio. Educar. Accedido el 8 de octubre de 2018. Recuperado de: https://www.educ.ar/recursos/113670/marie-curie-y-el-descubrimiento-del-radio

https://es.wikipedia.org/wiki/Marie_Curie

Valdés, Isabel y Rubio Isabel (2018) Mujeres en la Ciencia. Marie Curie. El País. Accedido el 8 de octubre de 2018. Recuperado de:https://elpais.com/especiales/2018/mujeres-de-la-ciencia/marie-curie.html


Donna Strickland

(Canadá 1959)

Fotografía de Donna Strickland

Ingeniera física, especialista en óptica y ganadora del Premio Nobel de física 2018 por crear pulsos de láser ultracortos y de alta intensidad, los cuales han revolucionado el conocimiento sobre los rayos laser, con aplicaciones en medicina y procesos industriales.

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Fotografía de Donna Strickland

Ingeniera física, especialista en óptica y ganadora del Premio Nobel de física 2018 por crear pulsos de láser ultracortos y de alta intensidad, los cuales han revolucionado el conocimiento sobre los rayos laser, con aplicaciones en medicina y procesos industriales.

Donna Theo Strickland nació el 27 de mayo de 1958 en Ontario, Canadá. Sus padres son Edith J., maestra de inglés y Lloyd Strickland, ingeniero eléctrico. Desde joven Strickland tuvo interés por la ingeniería y al escoger sus estudios universitarios, optó por la carrera de ingeniería física en la Universidad de McMaster, interesada en el estudio de los rayos láser y la electro-óptica que esta carrera ofrecía. Durante sus estudios universitarios, Strickland, fue una de las 3 mujeres que integraron su generación.

Después de concluir sus estudios de grado, Strickland se mudó a Nueva York para estudiar un doctorado en el Instituto de Óptica de la Universidad de Rochester, el cual obtuvo en 1989. Realizó su investigación doctoral en el Laboratorio de Energía Láser (Laboratory for Laser Energetics) bajo la supervisión de Gérard Mourou, con el cual siguió investigando y con quién obtuvo el Premio Nobel de física, de manera conjunta, en 2018.

Las investigaciones de Strickland y Mourou llevaron a la creación de los pulsos de láser más cortos e intensos hasta ahora conocidos. La técnica creada por Strickland y Mourou se llama “amplificación de pulso gorjeado”, “chirped pulse amplification” o CPA, la cual transformó rápidamente la forma de obtener rayos láser cortos de alta intensidad. La noción de “corto” aquí se refiere a femtosegundos (milbillonésima parte de un segundo): “el tiempo que le lleva a la luz recorrer una distancia menor que un cabello humano”. Este tipo de láser ha sido usado ampliamente en cirugías de ojos y en otras cirugías sin implicar la pérdida de sangre, además de usos industriales.

El Premio Nobel en física solo lo han recibido otras dos mujeres en la historia, Marie Curie en 1903 –con su esposo Pierre Curie y con Antoine Henri Becquerel– por sus investigaciones sobre radioactividad; y la científica estadounidense, nacida en Alemanía, Maria Goeppert-Mayer en 1963 por sus descubrimientos sobre el núcleo de los átomos. Este premio en 2018, también incluyo a Arthur Ashkin por el desarrollo de “pinzas ópticas” y su aplicación a sistemas biológicos. Ashkin tiene 96 años de edad, lo que lo convierte en la persona de mayor edad en recibir el Premio Nobel.

Strickland ha dedicado su carrera profesional al estudio de los pulsos láser. De 1988 a 1991 colaboró como investigadora asociada en el Consejo Nacional de Investigación de Canadá, donde trabajo en la sección de fenómenos ultra-rápidos, que en ese momento tenía la reputación de haber producido los pulsos de laser más cortos y de mayor intensidad en el mundo. De 1991 a 1992 trabajó en el Laboratorio Nacional de Lawrence Livermore. En 1992 se unió al equipo técnico del Centro de Tecnología Avanzada especializado en fotones y materiales electro-ópticos de la Universidad de Princeton. En 1997 se unió a la Universidad de Waterloo en Canadá donde sigue trabajando actualmente como docente e investigadora, y donde lidera un equipo que desarrolla sistemas de láser de alta intensidad e investigaciones no lineares en óptica.

Previo al Nobel, Strickland recibió los siguientes premios y reconocimientos:

  1. En 1988 obtuvo la Beca Alfred P. Sloan, otorgada a promesas de la investigación científica con la intención de que se conviertan en los líderes de la siguiente generación.
  2. En 1999 recibió el Premio “Premier's Research Excellence Awards” otorgado por la Universidad de Waterloo, que busca colocar recursos para que investigadores destacados puedan atraer talento e innovar en sus campos de estudio.
  3. En el año 2000 ganó el “Cottrell Scholars Award” otorgado por la Corporación de Investigación para el Avance de la Ciencia (Research Corporation for Science Advancement, RCSA) de Estados Unidos. Este premio es entregado a personas profesoras investigadoras reconocidas por la calidad e innovación de sus investigaciones por la comunidad científica, así como su capacidad de liderazgo en la investigación.
  4. En 2008 se convirtió en becaria (Fellow) de la Sociedad Óptica (The Optical Society), una sociedad científica en Estados Unidos dedicada a la promoción del estudio de la luz (la óptica y los fotones).

Durante su carrera, Strickland, ha buscado acercar a más jóvenes al estudio de la física. Considera que algunos de los estereotipos que más afectan el bajo interés por la física son, por un lado, la idea de que es un campo solo apto para “nerds” y, por el otro, que la física no es cosa de mujeres, pues en Canadá ellas representan solo el 10 por ciento de quienes se dedican a este campo. Por esta razón a Strickland le gusta definirse a sí misma como una “atleta del láser” en contraposición a una “nerd del láser”.

Sobre su pasión por la física, menciona que la primera vez que visitó un laboratorio de láser pensó que “los colores se asemejan a un árbol de navidad”. Ahora, después de dedicar su carrera a la investigación y la docencia sobre láser, dice que le sigue pareciendo de lo más divertido, y afirma que lo que más le gusta en su día es cuando tiene la oportunidad de jugar con sus láseres. En este campo, en constante innovación, refiere que siempre se trata de ver quién tiene “el pulso más corto, de mayor energía e intensidad”.


Fuentes consultadas:

Dr. Donna Strickland. (4 de diciembre 2011). Science, University of Waterloo. Accedido el 8 de octubre de 2018. Recuperado de:https://uwaterloo.ca/science/news/dr-donna-strickland

https://en.wikipedia.org/wiki/Donna_Strickland

Physics is fabulous, says UW’s ‘laser jock’. (23 de noviembre de 2010). The Record. Accedido el 8 de octubre de 2018. Recuperado de: https://www.therecord.com/news-story/2559142-physics-is-fabulous-says-uw-s-laser-jock-/

Quién es Donna Strickland, la primera mujer en ganar el Nobel de Física en 55 años. (2 octubre 2018). BBC Mundo. Accedido el 8 de octubre de 2018. Recuperado de: https://www.bbc.com/mundo/noticias-45718940

Katie Moussouris

(Estados Unidos 1974 aprox.)

Fotografía de Katie Moussouris

Katie Moussouris es una de figuras líderes en ciberseguridad: trabaja con gobiernos como el de Reino Unido y la Secretaría de Defensa de Estados Unidos; maneja la coordinación de vulnerabilidades de distintas compañías y también colabora con los equipos de respuesta a emergencias cibernéticas (CERT) de diferentes países.

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Fotografía de Katie Moussouris

Katie Moussouris es una de figuras líderes en ciberseguridad: trabaja con gobiernos como el de Reino Unido y la Secretaría de Defensa de Estados Unidos; maneja la coordinación de vulnerabilidades de distintas compañías y también colabora con los equipos de respuesta a emergencias cibernéticas (CERT) de diferentes países.

Katie nació y creció en el área de Boston. Recuerda que en su casa era imparable haciendo disecciones de los aparatos eléctricos y mecánicos; por eso, su mamá optó por adquirir un teléfono con cubierta transparente. Pero todo inició a los ocho años, cuando tuvo su primera computadora: una Commodore 64, que tenía el juego de Pac-Man; cuando se aburrió del juego, su mamá le pasó el libro de programación en BASIC que venía junto con el equipo. De forma autodidacta aprendió el lenguaje BASIC y comenzó su pasión por leer manuales técnicos; poco después escribió su propio programa para que un cohete despegara en la pantalla de su computadora.

En su escuela secundaria (high school) fue la primera chica en tomar la asignatura de Ciencias de la Computación, así como en formar parte del equipo escolar de Computación. Aunque también estaba interesada en matemáticas, sus profesores la desanimaron a tomar cálculo, porque su desempeño no fue bueno en las primeras pruebas. Si bien en sus primeros años universitarios (college) sacó notas sobresalientes en esa materia, decidió estudiar bioquímica y biología molecular; estaba dispuesta a descubrir la cura a diversas enfermedades.

Eso marcó una pausa en su interés en la informática, aun cuando su adolescencia la pasó inmersa en la cultura hacker: a los 15 años participaba en foros de internet, como el famoso L0pht, y como pasatiempo pasaba mucho tiempo en línea aprendiendo sobre cibervulnerabilidades. Al paso de los años, varios de sus anteriores compañeros del grupo fundaron compañías de ciberseguridad.

A finales de la década de los noventa del siglo pasado, mientra aún era estudiante en el Simon College, comenzó a trabajar en el Proyecto del Genoma Humano, en el departamento de bioinformática –uno de los primeros equipos a nivel mundial en esa disciplina- y ahí resurgió su pasión por la computación y la ciberseguridad. En el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT por sus siglas en inglés) fue administradora de sistemas en el Centro de Investigación Genómica durante tres años y después en el departamento de Aeronáutica y Astronáutica, donde ayudó a diseñar un sistema computacional para un nuevo laboratorio, que comenzó a funcionar a inicios del 2000. Para 1999, ella era administradora de sistemas en Harvard, en la División de Ingeniería y Ciencia Aplicada. Parte de su labor durante estos años consistió en detectar y reparar las vulnerabilidades de los sistemas informáticos a su cargo.

Posteriormente se fue a San Francisco, como desarrolladora de Linux. Se dio cuenta que era muy buena rompiendo códigos, por lo que decidió ser una profesional de pruebas de penetración, es decir, encontrar fallos de seguridad y mostrar cómo arreglarlos. Se dedicó a esta actividad por siete años y después fue contratada por Microsoft como estratega de seguridad, donde trabajó de 2007 a 2014, periodo en el que diseñó y lideró el primer programa de recompensas a personas externas por reportes de fallas de seguridad. Después tuvo a su cargo la política de seguridad en Hacker One, compañía que atiende los reportes de seguridad de Facebook, entre otros.

En 2015, Katie encabezó una demanda grupal por discriminación de género, debido a que Microsoft paga menos a las ingenieras y las especialistas en tecnología de la información, y ellas tienen menos promociones que sus colegas hombres; incluso su política de evaluación del desempeño rutinariamente situaba en peor posición a las mujeres, con base en criterios subjetivos. En particular, Moussouris expuso que su propia maternidad supuso un obstáculo a la hora de conseguir un ascenso, que fue otorgado a un compañero con mucha menos experiencia que ella. Un juez federal determinó en 2018 que las demandas podían proseguir de manera individual, pero no como demanda colectiva.

En los documentos presentados ante la corte, esa empresa dejó asentado que casi 26% de su fuerza laboral a nivel global está conformada por mujeres, quienes ocupan 19% de los puestos técnicos, así como una de cada cinco posiciones de liderazgo. Durante el proceso salió a la luz que, de 2010 a 2016, sus empleadas en Estados Unidos habían presentado 238 demandas internas por discriminación de género o acoso sexual, de las cuales solamente una se había considerado fundada; también se mostró que las ingenieras se concentraban en las bandas salariales más bajas.

Katie considera que los programas de mentorías para las jóvenes son muy importantes para que ellas se interesen en carreras de computación y ciencias. Reconoce que un factor primordial para el éxito es estar dispuesta a aprender, así como contar con apoyo para desarrollar potencialidades; en su caso, varios de sus mentores fueron sus jefes.

Ella aconseja a las mujeres ser asertivas y reconocer sus propios logros: los hombres acostumbran decir “yo lo hice”, mientras que las mujeres tienden a decir “lo hicimos”; lo cual está bien, pero es conveniente ser las primeras en expresarlo. También es importante aprovechar las oportunidades y los retos, sin temer “tomar bocados más grandes de los que se puede masticar”. Es enfática al recalcar que no hay diferencias en la capacidad entre mujeres y hombres: “lo único que cuenta es tu cabeza y qué tan bien haces las cosas”. Considera que las disparidades en los salarios de unas y otros en la industria informática son resultado de una menor valoración del trabajo de las mujeres; problema endémico que, al parecer, lentamente comienza a cambiar.

Además de haber creado y dirigido los programas de investigación de cibervulnerabilidades en Symantec y Microsoft, Moussouris es coautora de estándares internacionales sobre vulnerabilidades y las políticas para su divulgación una vez que han sido detectadas y resueltas. Es pionera y una de las principales promotoras de los programas de recompensas para quienes investigan y reportan fallas de seguridad.

Con Luta Security, la compañía que fundó en 2016 y la cual dirige, brinda asesoría a empresas y gobiernos para hacer frente a ataques cibernéticos, encontrar fallas de seguridad, lograr códigos más seguros y evitar futuras vulnerabilidades. A los 44 años de edad, es considerada por Forbes como una de las 50 mujeres con mayor influencia a nivel mundial en el área de la tecnología.


Fuentes consultadas:

“GirlGeek of the Week”. Nota publicada en julio de 1999 en: http://www.girlgeeks.org/innergeek/gkwk/gkwk_moussouris.shtml (consultada el 23 de enero de 2019).

“Presentan una demanda colectiva por discriminación sexual contra Microsoft”. Nota de Verónica Mellado publicada en Evolución el 18 de septiembre de 2015 en: http://www.e-volucion.es/2015/09/presentan-una-demanda-colectiva-discriminacion-sexual-microsoft (consultada el 22 de enero de 2019).

“Sisters in Security: Katie Moussouris' Leaps of Faith”. Artículo de Fahmida Y. Rashid publicado en PC Mag UK el 15 de agosto de 2017 en: https://uk.pcmag.com/opinion/34954/sisters-in-security-katie-moussouris-leaps-of-faith(consultado el 23 de enero de 2019).

“Judge denies former Microsoft employees’ bid to expand gender discrimination suit against tech giant”. Nota de Nat Levy publicada en GeekWire el 25 de junio de 2018 en: https://www.geekwire.com/2018/judge-denies-former-microsoft-employees-bid-class-action-gender-discrimination-suit-tech-giant/(consultado el 23 de enero de 2019).

“The hackers getting paid to keep the internet safe”. Artículo de Jack Morse, publicado el 01 de noviembre de 2018 en Mashable en: https://mashable.com/article/bug-bounty-hackers/#ky4CVXlPDsqY (consultado el 23 de enero de 2019).

“The World’s Top 50 Women In Tech”. Artículo y listado de Helen Popkin, et al. Publicada en Forbes el 12 de diciembre de 2018 en: https://www.forbes.com/top-tech-women/#a8067504df03 (consultado el 22 de enero de 2019).


Evelyn Berezin

(Estados Unidos, 1925-2018)

Fotografía de Evelyn Berezin

Ingeniera informática, especialmente conocida como la madre de los procesadores de textos, porque desarrollo en 1968 la idea de un programa que permitía almacenar y editar textos.

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Fotografía de Evelyn Berezin

Ingeniera informática, especialmente conocida como la madre de los procesadores de textos, porque desarrollo en 1968 la idea de un programa que permitía almacenar y editar textos.

Nacida el 12 de abril de 1925 en la ciudad de Nueva York, Evelyn es una de las muchas mujeres que se mencionan poco en la historia de la tecnología, a pesar de su enorme aportación a las ciencias de la computación. El pasado 8 de diciembre falleció en su ciudad natal, a los 93 años de edad.

Hija de inmigrantes judíos de Rusia, Evelyn creció junto con sus hermanos, Sidney y Nelson, en un departamento debajo de las vías elevadas del tren en el Bronx. Desde pequeña le gustaba leer historias de ciencia ficción y fue una precoz estudiante. Después de graduarse de la preparatoria, empezó a asistir a clases nocturnas en el Hunter College, que era un colegio solo para mujeres en aquella época, pero gracias a un programa promovido por la II Guerra Mundial, que permitió la admisión de mujeres a un colegio solo de varones, pudo transferirse al Instituto Politécnico de Brooklyn para estudiar cálculo y otras materias especializadas. Obtuvo su título en física por la Universidad de Nueva York en 1946 y posteriormente el doctorado en física, el cual no concluyó.

Su trayectoria laboral inició en 1951 cuando se incorporó a la Corporación de Computadoras Electrónicas, como la única mujer en un grupo de ingenieros. “Me pidieron que diseñara una computadora” contó en alguna ocasión Evelyn, “yo no había visto nunca una computadora, difícilmente alguien lo había hecho. Así que tuve que resolver como hacerlo. Fue muy divertido, cuando no estaba aterrada”. Una de las primeras computadoras que diseño, fueron para el Departamento de Defensa de los EEUU, era para hacer cálculos para que la artillería y otras armas grandes alcanzaran sus objetivos. Cuando las maquinas Underwood compraron la corporación de Computadoras Electrónicas, Evelyn fue asignada a otra área donde diseño una computadora de oficina que tenía el objetivo de mantener libros y cuentas, entre otras tareas relacionadas con el sistema bancario. Más adelante desarrollo el primer sistema computarizado de reservaciones de avión en el mundo para United Airlines, su sistema permitía vincular a los pasajeros con el avión, la disponibilidad de asientos y las oficinas de la aerolínea en 60 ciudades, con un segundo de tiempo de respuesta.

En los tiempos en los que las computadoras estaban iniciando, hubo pocas mujeres que estuvieron involucradas en su desarrollo; Berezin además de diseñar el primer procesador de texto, en 1969 fundó y presidio la empresa Redactron, que fue la primera compañía exclusivamente enfocada a la manufactura y venta de máquinas revolucionarias.

Fotografía de Evelyn Berezin y su computadora Data Secretary

Su invento, diseñado pensando en el trabajo de las secretarias que en aquel entonces constituían 6 por ciento de la fuerza laboral norteamericana, los procesadores de textos Redactron, vino lleno de trucos revolucionarios, liberando a las usuarias y usuarios de las dificultades que presentaban las máquinas de escribir. Las maquinas Redactron eran grandes, lentas y ruidosas, pero permitían editar, borrar, cortar y pegar texto. El nombre con el que bautizó su computadora fue Data Secretary (Secretaria de datos en español).

Evelyn Berezin nunca pensó que su invento afectaría el trabajo de las mujeres, declaró en una entrevista en 2017, y aunque no se consideraba una feminista, el primer anuncio publicado en Ms. Magazine en 1971 sobre el procesador Redactron, establecía que era “la muerte para la secretaria sin salida”1

Es importante señalar que, desde aquellas épocas, la compañía Redactron no estuvo sola en el mercado, su principal competidor era International Business Machines (o IBM), competidores que poco a poco fueron alcanzando la tecnología que Berezin desarrollo. En una publicación de 2010, Gwyn Headley, escritor y empresario británico, aseveró que sin Berezin “no hubieran existido Bill Gates, Steve Jobs, ni el internet, ni los procesadores de palabras, ni las hojas de cálculo; nada de lo que conecta a los negocios con el siglo 21 existiría”, así de relevante es su aportación.

Además de innovadora, fue una activa empresaria, además registró nueve patentes relacionadas con computadoras. Su Data Secretary forma parte de la colección histórica que conserva el Museo de Historia de la Computación en California.

En 2011, Evelyn Berezin ingresó al Women in Technology International Hall of Fame, salón de la fama de las mujeres en tecnología a nivel internacional.


1 “The death of the dead-end secretary”


Fuentes consultadas:

Evelyn Berezin (2011). WITI Hall of Fame. Recuperado de:http://www.witi.com/center/witimuseum/halloffame/303047/Evelyn-Berezin-Management-Consultant-Brookhaven-Science-Associates/

https://es.wikipedia.org/wiki/Evelyn_Berezin

Evelyn Berezin. La madre de los procesadores de textos. Recuperado de: http://iesvilladevicar.es/index.php/es/departamentos-didacticos/informatica/diaadalovelace/189-evelyn-berezin-la-madre-de-los-procesadores-de-textos

Evelyn Berezin, 93, Dies; Built the First True Word Processor (10 de diciembre 2018). The New York Times. Recuperado de: https://www.nytimes.com/2018/12/10/obituaries/evelyn-berezin-dead.html

Alejandra Jáidar

(México, 1938-1988)

Fotografía de Alejandra Jáidar

Mexicana nacida en Veracruz, Alejandra Jáidar Matalobos fue la primera mujer que obtuvo el título de “físico” en México, y se le conoce como la fundadora de la colección de libros del Fondo de Cultura Económica originalmente llamada “La ciencia desde México”, hoy conocida como “La ciencia para todos”.

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Fotografía de Alejandra Jáidar

Mexicana nacida en Veracruz, Alejandra Jáidar Matalobos fue la primera mujer que obtuvo el título de “físico” en México, y se le conoce como la fundadora de la colección de libros del Fondo de Cultura Económica originalmente llamada “La ciencia desde México”, hoy conocida como “La ciencia para todos”.

El mundo la recibió en el seno de una familia de origen libanés en Veracruz, México, el 22 de marzo de 1938. Como muchas otras mujeres, Alejandra es poco conocida en la historia de nuestro país a pesar de su amplia trayectoria científica y de sus esfuerzos por divulgar materiales y temas científicos. Murió el 22 de septiembre de 1988 a la edad de 50 años.

Hija de padre libanés y madre veracruzana, Alejandra, desde temprana edad, mostró dotes e inteligencia para el mundo científico. Estudió la secundaria y la preparatoria en la ciudad de México, en la Universidad Femenina de México, donde tuvo la fortuna de encontrarse con una maestra que la motivó a perseguir una carrera fuera de los cánones de la época. Así fue que se decidió a ingresar a la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) para estudiar la carrera de física. Se graduó en 1961, presentando una investigación de física nuclear experimental titulada “Determinación de las energías de excitación de los núcleos ligeros y los primeros intermedios a través de reacciones (d,p) y (d, alfa)”.

Quienes conocieron a Alejandra cuentan que, cuando recibió su título profesional, estuvo inconforme por tener escrito el nombre de “Físico” y solicitó que se cambiara por “Física”. Aunque no se supo si su petición particular fue atendida, seguramente si generó un debate y abonó a que, hoy en día, dicha Universidad sí haga la distinción de género en los títulos.

Desde antes de terminar sus estudios, se unió a la plantilla universitaria como coordinadora de laboratorios de física, en la Facultad de Ciencias de la UNAM, y para 1963 se integró como profesora de dicha Facultad, cargo que ocuparía hasta 1971. Durante su periodo como académica publicó varios artículos de investigación y presentó ponencias en congresos nacionales e internacionales. Su carrera continuó en el campo de la investigación, integrándose al Instituto de Física, en el cual llegó a ocupar el puesto de jefa del Departamento de Física Experimental en 1985, especializándose en la aplicación de técnicas de la física nuclear.

A pesar de haber iniciado estudios de posgrado, no pudo concluirlos en gran parte por apoyar y acompañar a su esposo, el doctor Edmundo de Alba, a realizar estancias en otros países. Sin embargo, Alejandra nunca se alejó de su interés y aprovechó las oportunidades para aprender técnicas nucleares que aplicaría en el Instituto de Física de la UNAM.

Una de las grandes aportaciones de Alejandra Jáidar a México fue su gran ilusión de que el país contara con una ciencia nacional fuerte. Un problema que ella encontró fue la falta de textos científicos en español, y que consideró que era obligación de las universidades editar este tipo de libros. Así fue como se propuso la idea de incursionar en la divulgación científica.

Alejandra fue una amante de la ciencia, y por ello buscó siempre la forma de que sus colegas mexicanos tuvieran la misma vocación, que les llevara a compartir su conocimiento. Para ella la ciencia debía llegar a todos los sectores de la población y, para lograrlo, la comunidad científica debía ser divulgadora activa, como parte fundamental de su función.

Esta vocación hacia la divulgación científica, llevó a Jáidar a participar en diversos proyectos, como ferias de ciencias en preparatorias, la creación de la Sociedad Mexicana para la Divulgación de la Ciencia (SOMEDICyT), y a coordinar la colección “La ciencia desde México”, actualmente conocida como “La ciencia para todos”, publicada por el Fondo de Cultura Económica.

Su participación en el origen y conformación de esta colección fue fundamental, ya que se dio a la tarea de convencer a un buen número de colegas nacionales para que escribieran sobre los campos de su especialidad y, no solo eso, una vez que aceptaban, continuaba al pendiente, haciendo llamadas frecuentemente para ver si ya tenían el material terminado. La colección logró forjar una tradición entre la comunidad científica: escribir a un nivel accesible a un público amplio. En palabras de María del Carmen Farías, Alejandra “educó a la comunidad científica mexicana a escribir divulgación científica”, lo cual representa un gran mérito.

Uno de los proyectos importantes desde el inicio de su carrera, fue la construcción del acelerador de partículas Van de Graaff, que se logró gracias a su intervención y esfuerzo por promover la colaboración de las empresas privadas con la universidad. El acelerador había sido donado por la Universidad de Rice, en Houston, Texas y el proyecto se terminó gracias a la incansable labor de Alejandra Jáidar, quien convenció a la compañía Ingenieros Civiles Asociados a participar en la construcción del edificio que lo alojaría, ya que la UNAM no contaba con recursos para hacerlo.

Esta científica mexicana siempre buscó que sus colegas que habían contribuido al desarrollo de la ciencia en México, recibieran algún tipo de reconocimiento, por lo que promovió que auditorios, salones de seminarios, laboratorios y bibliotecas llevaran sus nombres.

Alejandra Jáidar falleció el 22 de septiembre de 1988, cuando el edificio del acelerador de partículas Van de Graaff ya estaba construido, pero poco antes de que empezara a funcionar el 2 de febrero de 1989. Continuando con su propia tradición, el edificio construido, que todavía funciona hoy en el Instituto de Física de la UNAM y que se considera el más grande de América Latina, lleva su nombre. También lleva su nombre la actual sede de la biblioteca del Instituto.


Fuentes consultadas:

Ramos Lara, María de la Paz “Alejandra Jáidar y su contribución a la divulgación científica”, Revista Ciencia, Academia Mexicana de las Ciencias 59 (2008) 78-85.

Pérez Benavente, Rocío “Alejandra Jáidar, la primera física de México, empeñada en contagiar la ciencia a todo el mundo”, Mujeres en la Ciencia.https://mujeresconciencia.com/2018/07/26/alejandra-jaidar-la-primera-fisica-de-mexico-empenada-en-contagiar-la-ciencia-a-todo-el-mundo/.

Ayala, Evelyn C. “En memoria de la primera física mexicana”, Instituto de Física de la UNAM, Noticias 28 junio 2018. http://www.fisica.unam.mx/noticia_En_memoria_de_la_primera_fisica_mexicana_062018.php.

Trujillo Villa, Claudia “Conociendo a..”. Hypatia, Revista de Divulgación Científico-Tecnológico del Gobierno del Estado de México No. 16. https://revistahypatia.org/conociendo-a-revista-16.html.

Farías, María del Carmen (coordinadora) (2002), La ciencia para todos, 17 años de una aventura científica, México, Fondo de Cultura Económica.


Mujeres STEM IFT


Antecedentes:

El Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) ha asumido el compromiso institucional de impulsar y promover la participación de mujeres y niñas en los ámbitos de la Ciencia, Tecnologías, Ingeniería y Matemáticas (STEM), en el marco de las obligaciones en materia de derechos humanos, recogidas en instrumentos internacionales, tales como la Convención Internacional para Prevenir todas las formas de Discriminación contra la Mujer y el propio texto constitucional que establece la prohibición de discriminación, así como la legislación nacional que garantiza la igualdad entre hombres y mujeres.

Para alcanzar este objetivo, el IFT ha buscado alianzas con organizaciones y redes que promuevan una mayor presencia de las mujeres en los campos STEM. De esta manera, desde 2018 el Instituto forma parte de INWES, una red global de organizaciones de mujeres STEM, que busca visibilizar y dar voz a las mujeres en temas como medio ambiente, desarrollo sostenible, tecnologías de la información y comunicación, con una perspectiva de igualdad de género.

Misión:

Promover y fomentar la participación de niñas y adolescentes en carreras STEM, mediante acciones específicas, intercambio de experiencias y buenas prácticas y la difusión y visibilización del trabajo de las mujeres en estos campos, buscando incrementar la participación efectiva y en igualdad de condiciones de mujeres con carreras STEM en el desarrollo tecnológico.

Visión:

Lograr la participación igualitaria de mujeres, niñas y adolescentes en las carreras STEM, así como su incorporación al mercado laboral de la investigación y el desarrollo de ciencia y tecnología en condiciones de igualdad, posicionándolas como agentes de cambio.

Objetivos:

  • Impulsar un cambio cultural a favor de la igualdad entre hombres y mujeres, así como la eliminación de estereotipos de género que obstaculizan la participación de las mujeres en los ámbitos STEM.
  • Promover el interés de niñas y adolescentes por estudiar carreras STEM.
  • Difundir la experiencia de mujeres STEM del IFT con el fin de captar el interés de niñas y adolescentes en este campo.
  • Posicionar al IFT como una institución de vanguardia en el impulso a la participación de las mujeres en los ámbitos STEM.

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